sábado, 3 de septiembre de 2022

Un robot en la Feria

(AZprensa) La presencia de una empresa en las Ferias de su sector es una eficaz manera de acercarse a sus clientes potenciales, de contactar con ellos, de mostrarles sus productos, de exhibir su musculatura empresarial y encandilarlos para que se conviertan en clientes o para que se fidelicen si ya eran clientes. En las ferias además se establece una sana competencia entre todas las empresas, cada una de las cuales intenta atraer al mayor número posible de visitantes, y puestos a ello hay que agudizar el ingenio para conseguir tal objetivo. Así lo entendíamos en ICI-Zeltia y lo llevamos a cabo en repetidas ocasiones.
 
Quizás una de las primeras en que intentamos algo diferente fue en la Feria de Zaragoza (FIMA) en donde, a pesar de contar con un simple stand modular (después ya iríamos siempre con stands de diseño cada vez más espectaculares), conseguimos atraer la atención del público y hasta de los periodistas, puesto que al día siguiente las páginas dedicadas a este acontecimiento hacían una reseña de nuestra innovación. Se trataba de un robot (parecido al R2D2 de “La guerra de las galaxias”) que se movía libremente por el pasillo alrededor de nuestro stand e interactuaba con los visitantes: se acercaba a ellos, les preguntaba cosas y respondía a sus preguntas… en ¡incluso sabía cosas de la vida privada de algunos de nuestros clientes! ¿Cómo era posible tal cosa? La solución no podía ser más simple: uno de los ojos del robot era una cámara de vídeo y dentro del stand, en una cabina cerrada, estaba el que lo manejaba y uno de nuestros comerciales, los cuales daban voz al robot que –para darle mayor realismo- salía distorsionada para que pareciese auténtica voz “robótica”. Esto sucedió a primeros de la década de los 80 lo que suponía una auténtica novedad en todos los terrenos, porque luego esto fue copiado y superado, pero cabe decir que fuimos de los primeros (y los primeros de nuestro sector, desde luego) en utilizar este señuelo para llamar la atención. Pero ¿qué tiene que ver esto con los productos? Pues muy sencillo, el robot llevaba una gorra de “Zeldox” y ese mismo nombre serigrafiado en su cuerpo, porque “Zeldox” era el nombre del producto que acabábamos de lanzar y lo estábamos promocionando en ese momento. Así que, mira tú por donde, casi sin pretenderlo, los periódicos publicaron fotos de “Zeldox” en el stand de ICI-Zeltia.
 

“Memorias de un Dircom”: 

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