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lunes, 22 de agosto de 2016

Decálogo para una infancia feliz

(AZprensa) La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) defiende que nuestros niños crezcan en ambientes saludables tanto física como emocionalmente. Para contribuir a ello ha elaborado un “Decálogo” mediante el cual reflexiona y propone las recomendaciones básicas que han de seguirse para conseguir criar y educar a nuestros hijos de forma que se sientan queridos, apoyados y felices. Está claro que una infancia feliz les convertirá en adultos autónomos y maduros.

Decálogo para una infancia feliz:

1.- Demuestra siempre a tu hijo lo importante que es para ti. Exprésale tu amor incondicional a cualquier edad con palabras, sonrisas y gestos: besos, abrazos, caricias,...

2.- Cuida de su salud y ayúdale a crecer sano. Tú eres su modelo. Enséñale estilos de vida saludables en alimentación, actividad física, sueño, higiene,... y también en cómo vivir sus emociones. Usa el sentido del humor.

3.- Dedícale tiempo a diario. Juega y disfruta con él, sin dirigir mucho sus gustos o preferencias. Procura que tenga tiempo libre, a su aire. Y disfrutad juntos de la naturaleza.

4.- No hace falta acumular cosas materiales. El tiempo que le dediques, la educación y los valores que le trasmitas serán tu mejor herencia.

5.- Educa con cariño. Elogia lo que hace bien y también los esfuerzos por intentarlo. Ponle normas que pueda y deba cumplir: pocas, claras y adaptadas a cada edad. Enséñale lo que está mal, sin violencia, castigo ni humillación.

6.- Estimula y apoya su aprendizaje. Fomenta su autonomía desde pequeño para las actividades cotidianas, como vestirse, lavarse o comer. No le des todo hecho. Es bueno que poco a poco vaya teniendo sus responsabilidades.

7.- Escucha y dialoga con tu hijo desde pequeño. Muestra interés por su mundo, adáptate a los cambios normales de cada edad y acéptalo y valóralo como es: único y diferente a los demás.

8.- Trasmítele seguridad, tranquilidad, confianza. No fomentes miedos artificiales, apóyale y ayúdale a entender sus propias emociones. Así fortalecerá su autoestima, su motivación y capacidades.

9.- Déjale ser niño. No le hagas partícipe antes de tiempo de las preocupaciones de los adultos. Pero no le ocultes los hechos importantes de la vida. Enséñale y ayúdale a entender que la enfermedad, el dolor o la muerte existen y forman parte de ella.

10.- Favorece las relaciones con la familia y los amigos. Lo acompañarán a lo largo de su vida. Ayúdale a ponerse en el lugar de los otros. Aprenderá a convivir y amar.


Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac

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viernes, 8 de julio de 2016

El eterno dilema: vacaciones y deberes escolares

(AZprensa) Hoy en día, los padres se implican más que nunca en los deberes escolares. Pero no siempre lo hacen de forma adecuada. Un mal apoyo puede generar dependencia y transmitirle la idea de que no es capaz de hacerlos por sí mismo.

Es fundamental estar cerca y disponible para apoyar y guiar al niño cuando le haga falta. Asegúrese de que el niño sepa que le va a ayudar si surge algún problema, aunque también es importante que trabaje de forma independiente.

En este sentido, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) nos ofrece algunas estrategias para que el camino resulte más fácil:

- Establece una rutina de trabajo y un horario regular. Enséñale a distribuir el tiempo y a dividir los deberes en pequeñas tareas más asequibles.
- Organiza estratégicamente las sesiones de deberes. Algunos niños pueden preferir hacer primero los trabajos más difíciles. En cambio, otros prefieren primero las tareas más fáciles. El descanso es fundamental.
- Incúlcale habilidades organizativas. Puede ser útil enseñarle técnicas de estudio. Al principio un niño no es organizado de manera natural, no sabe cómo estudiar, así que ayúdele a aprenderlo.  
- Enséñale a aplicar las cosas del colegio al mundo real. Aprovecha cualquier momento para reforzar lo aprendido. Le resultará más atractivo.
- Anímale a pedir ayuda cuando le haga falta. Elogia siempre su esfuerzo, mucho más que los resultados obtenidos.

Si el niño se queja constantemente de los deberes o le cuesta mucho hacerlos puede indicar un problema. En algunos casos, los niños sólo necesitan aprender y practicar unos buenos hábitos. Si tu hijo lo pasa realmente mal al intentar entender o hacer los deberes, puede que haya problemas de aprendizaje, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o dificultades visuales o auditivas que interfieran en su progreso.