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domingo, 22 de diciembre de 2024

Si te ha tocado el Gordo… ¡denúncialo!

(AZprensa) Hoy se ha celebrado el sorteo extraordinario de Navidad, cuyo principal premio se conoce como “el gordo”. Mucha gente se habrá puesto contenta al comprobar que le ha tocado “el gordo”, pero otra… no tanto.
 
Así que vamos a esbozar una sonrisa con estos titulares de noticias que nunca verás publicados:
 
“Le toca el gordo a una feminista… y ahora la tía no protesta”
 
Y mientras unos… “Denuncian al gordo por acoso sexual y él se defiende diciendo que todos se le acercan pidiendo que les toque”
 
Hay otros que… “Le toca el gordo... y le pega un puñetazo”
 
Y es que el gordo siempre nos depara sorpresas…
 
“El gordo de Navidad cae en un servicio de urgencias... y lo ingresan”
 
“El gordo cae... y se va rodando”
 
“El gordo cae en una clínica de adelgazamiento… y le hacen una liposucción”
 
“Le toca la pedrea... y le dan diez puntos de sutura”
 
“A un gay le toca el gordo... y le sonríe picaronamente”
 
“Los enanos del Circo Price consiguen un premio... menor”
 
“A un décimo premiado... le suben las décimas”
 
“Le toca la lotería… y se pega un lote”
 
“Le toca el gordo... y le llama maricón”
 
“Un enfermo terminal celebra el premio con cava... y se va al hoyo”
 
“Un décimo agraciado... las vuelve locas”
 
“El gordo no se tarve a salir a la calle… porque todos van a por él”
 
“Va a cobrar un décimo... y le dan una paliza como a los nueve anteriores”
 
“Cae el gordo en un bar... y se emborracha”
 
“El gordo cae mal... y se rompe una pierna”
 
“Juega a la lotería y pierde... Juega a la ruleta rusa y gana”
 
“El gordo cae en El Corte Inglés... y abren una nueva sección de tallas grandes”
 
“Le toca el gordo y no dice nada... porque es su marido”
 
“Le ofrecen un décimo agraciado... y lo coge por interés”
 
“La Administración de la calle Desengaño da el premio gordo... y no se lo creen”
 
Y… “El gordo acaba en ocho... y se comen un bizcocho”, pero como este año ha acabado en “cero” se quedan sin consuelo.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac

Y si no te ha tocado la lotería… ¡tómate esta medicina!:
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jueves, 11 de abril de 2024

Estamos en un mundo de estúpidos

(AZprensa) Tras la celebración anoche del partido de fútbol entre el PSG y el Barcelona, los jugadores del Barcelona se negaron a hacer declaraciones a los periodistas de Movistar. El motivo: Se habían sentido ofendidos por una broma del comentarista de Movistar Germán Burgos.
 
Pero ¿qué había dicho para provocar semejante terremoto en la expedición azulgrana? Pues simplemente estaba comentando, con su habitual tono campechano de sencillez y buen humor, que si al joven futbolista del Barcelona, Lamine Yamal, le va mal en el fútbol siempre puede irse a un semáforo.
 
Todo el Barcelona se sintió ofendido, se rasgaron las vestiduras, se tiraron de los pelos, clamaron desesperados al cielo, se les salieron los ojos de las órbitas… “¡Eso es racismo! ¡No se puede tolerar!”, se dijeron, y tomaron la decisión de elevar su protesta a Movistar y no hablar con ellos, como esos niños pequeños que cogen una rabieta, se tiran al suelo y patalean, y luego dicen: “¡Ya no hablo más contigo!”.
 
Vamos a ver, almas de cántaro, para empezar hay que ver el contexto: El citado comentarista es una persona que siempre habla en un tono desenfadado, con buen humor, y lo único que pretendía era hacer una broma sin más trascendencia.
 
Pero aún hay más: Esos “ofendiditos” indocumentados no saben que al citado comentarista, aunque sea de raza blanca, todo el mundo le llama “mono” y no se ofende, sino todo lo contrario: luce con orgullo el mote de “mono” que le pusieron y con el que desarrolló toda su carrera futbolística.
 
Y todavía hay más: Gastar una broma a alguien diciéndole que si le va mal en el trabajo siempre le queda algún semáforo, no es racista, porque todos estamos hartos de ver en los semáforos a personas indigentes de raza blanca pidiendo dinero a los automovilistas que se paran en los semáforos.
 
Así que quede bien claro: Mandar en tono de broma a un semáforo no es un insulto sino una broma, y no es racista puesto que los semáforos están llenos, y de forma abrumadoramente mayoritaria, de personas de raza blanca.
 
Y lo mismo que un plátano no es racista, sino que es una fruta como la manzana; ir a un semáforo a pedir limosna no es racista sino el último recurso para alguien que no tenga otro modo de subsistencia.
 
Finalmente, no me quedo a gusto si no destaco lo ridículo y patético de todas esas personas (los "ofendiditos") que se ofenden por todo, que no saben lo que es una  broma, que carecen del sentido del humor, algo imprescindible para nuestra salud física y mental. Pero cada vez son más porque así lo promueven los poderes públicos a través de sus aliados los “medios de manipulación” y no queda más remedio que reconocer que estamos en un mundo de estúpidos.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

domingo, 17 de abril de 2022

Astronauta y desamor

(AZprensa) Hoy vamos a tomarnos un respiro y cambiar la información por algo mucho más sencillo y reconfortante: la sonrisa. Imagínate que eres un astronauta y quieres romper con tu pareja, pero no quieres que se enfade. ¿Cómo se lo dirías? Aquí tienes una idea...

¿Qué le diría un astronauta a su novia para romper su relación amorosa, sin que ella se enfadase?:

Voy a Marte para siempre.


















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martes, 2 de febrero de 2021

El chiste que mejor define a España

     
(AZprensa) Hay un viejo chiste, de hace más de cincuenta años, que refleja perfectamente lo que es España y que, por desgracia, sigue estando de actualidad… y cada vez más. Dice así…
 
Había una vez un extranjero residente en España desde hacía muchos años que murió y a la hora de su juicio final lo enviaron al infierno. Al llegar a la recepción del infierno y comprobar sus datos, surgió un problema:
-          Como eres extranjero pero has vivido muchos años en España, no sabemos a qué infierno mandarte, si al de tu país de nacimiento o al de España –le dijo el diablo recepcionista.
-          ¿En qué consiste el infierno de mi país? –le preguntó el difunto.
-          Pues verás, te metemos en una habitación, te damos un cubo lleno de mierda y una brocha. Con eso tienes que manchar todo hasta que se acabe la mierda del cubo. Cuando hayas terminado te daremos una fregona con agua, jabón y una esponja para que limpies todo y lo dejes reluciente. Cuando lo hayas hecho, te daremos otro cubo de mierda para que lo vuelvas a ensuciar. Y cuando termines otro para limpiarlo… y así toda la eternidad.
 
Como la cosa no pintaba bien, el difunto preguntó:
-          ¿Y en qué consiste el infierno español?
-          Pues es lo mismo que el otro –respondió el diablo recepcionista.
-          No lo entiendo. Entonces ¿cuál es la diferencia?
-          Pues que en el infierno español, cuando te dan el cubo con mierda no hay brocha para extenderlo, cuando te dan el cubo para limpiar no tiene agua, cuando tienes agua no tienes esponja, cuando te dan la fregona no tienes cubo… y así toda la eternidad.


"Diccionario Político", de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa: https://amzn.to/2P1RHGZ