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viernes, 10 de febrero de 2023

El sexo de los pinos y sus ardores juveniles

(AZprensa) Lo que traemos hoy aquí es una noticia seria, emitida por el departamento de Prensa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pero cuando uno comienza a leerla no tiene más remedio que esbozar una sonrisa, puesto que habla del sexo de los pinos, y de cómo el fuego despierta su pasión (sobre todo en los más jóvenes) para que se reproduzcan. Y es que los pinos tienen órganos sexuales que, para colmo, se llaman “conos”, y uno son masculinos y otros femeninos, y además tienen "ardores juveniles". Vamos, igual que en los seres humanos, en donde el fuego pasional de los jóvenes les incita al juego amoroso y a la reproducción… salvo que tomen medidas preventivas, aunque en el caso de los pinos lo que interesa es que se reproduzcan.
 
Así que te invito a que sigas leyendo porque la información del CSIC es realmente interesante…
 
Los ecosistemas mediterráneos conviven con el fuego desde hace millones de años. Así, uno de sus habitantes más comunes, el pino carrasco (Pinus halepensis), ha desarrollado estrategias para sobrevivir en este entorno propenso a los incendios. En lugares que se queman con más frecuencia, los pinos comienzan a reproducirse a edades más tempranas.
 
Los pinos se reproducen sexualmente mediante estructuras reproductivas conocidas como conos. Existen conos masculinos y femeninos, que se producen en el mismo árbol en ramas diferentes. Los conos masculinos son mucho más pequeños que los femeninos, y es donde se forman los granos de polen que se liberan en la madurez. La producción de conos femeninos se inicia en invierno, preparando los óvulos para la polinización durante la primavera siguiente. Cuando los óvulos son fecundados, se forman las semillas que quedan protegidas en el interior del cono. Estos se desarrollan durante dos años, aumentan de tamaño y se endurecen, convirtiéndose en piñas.
 
“El pino carrasco es una especie muy bien adaptada a los incendios”, dice la investigadora Carmen Guiote Mingorance. “Aunque los individuos mueren tras el fuego dejan tras de sí una gran descendencia. Esto es posible gracias a las llamadas piñas serótinas, unas piñas que el pino mantiene cerradas hasta que el calor del fuego las abre y se liberan sus semillas”.
 
Para que esta estrategia sea beneficiosa es necesario que los individuos alcancen la madurez sexual y comiencen a producir piñas antes del siguiente incendio. La edad de primera reproducción del pino carrasco suele rondar los 10-15 años, pero varía entre individuos; los más precoces pueden reproducirse ya a los 4 años.
 
En definitiva, “nuestros resultados muestran que, en lugares que se queman con más frecuencia, los pinos comienzan a reproducirse a edades más tempranas, sugiriendo que se está dando un proceso de selección de individuos precoces por fuego. Además, el hecho de ser más precoces en la reproducción supone que acumulen más piñas a una edad determinada. Esto se traduce en un mayor éxito reproductivo de los individuos precoces, permitiendo a las poblaciones persistir en sitios con incendios frecuentes”, resume Guiote.
 
Esta investigación tiene una gran trascendencia, porque nos indica que si queremos repoblar un monte después de un incendio, es conveniente utilizar semillas de poblaciones que sean muy precoces en la reproducción, ya que esto incrementa la probabilidad de que las poblaciones puedan regenerarse tras futuros incendios.
 
Fuente: Investigación realizada por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana. Los resultados han sido publicados en la revista especializada “Oikos”.
 

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sábado, 16 de julio de 2022

Los tres instintos básicos

(AZprensa) El ser humano es un ente biológico que se mueve por tres instintos básicos, los cuales rigen todo su comportamiento. Esos tres instintos son (1) el instinto de supervivencia; (2) el instinto de reproducción; y (3) el instinto de transmisión de conocimientos. Todo ello está encaminado, como puede suponerse, a la perpetuación de la especie. Estos tres instintos –que analizaremos con más detalle a continuación- están presentes en todos los seres vivos, desde los organismos unicelulares hasta los mamíferos, entre los cuales se encuentra el ser humano. Lo queramos o no, los seres humanos estamos “atados” a estos tres instintos, gracias a los cuales seguimos vivos y damos lugar a una generación tras otra. Pero no vayas a creer que nosotros somos algo muy distinto a los demás seres vivos; estos tres instintos básicos están igualmente presentes en el reino vegetal y, en definitiva en todos los seres vivos e incluso en los virus (que forman un grupo aparte, diferenciado de animales y plantas, pero que igualmente se ven supeditados a estos tres instintos).
 
El ser humano no se diferencia, pues, ni de los animales, ni de las plantas, ni de los virus… al igual que todos ellos es esclavo de estos tres instintos básicos ya que de ellos depende su supervivencia. Pero analicemos con un poco más de calma cada uno de ellos.
 
1.- Instinto de supervivencia.- Este es uno de los más sencillos y evidentes. Todos los seres vivos reaccionan defensivamente, y de manera  innata, frente a cualquier peligro. Cuando nos asomamos a una barandilla sobre un precipicio, instintivamente nos agarramos con fuerza a la misma para no caer; cuando tocamos algo muy caliente retiramos inmediatamente la mano, antes incluso de que el razonamiento nos lleve a considerar que eso ponía en peligro nuestra integridad física; cuando se produce un fuerte ruido nos encogemos como buscando refugio; si estamos en peligro de ahogarnos, movemos manos y piernas y gritamos pidiendo ayuda… Los seres vivos están dotados de terminaciones nerviosas que mediante el signo del dolor, el vértigo y las emociones innatas como el miedo, nos advierten de esos peligros y no hace falta que nos paremos a pensar si hay motivos fundados o no para evitar ese peligro, nuestro cuerpo, de forma autónoma reacciona ante esos estímulos para evitar el daño e incluso la muerte.
 
Como puedes ver no somos dueños de  nuestros actos, es la propia naturaleza la que se encarga –sin consultarnos- de procurar que sigamos vivos e íntegros, porque la Naturaleza nos quiere así: vivos e íntegros.
 
Y sin embargo muchas veces el ser humano, en un ejemplo de aberración, trata de anular ese instinto de supervivencia. A la insensatez se la bautiza como “valentía” o “intrepidez”. Se juega estúpidamente a poner la vida en peligro sin que ello reporte más beneficio que el reconocimiento social. La gente sigue haciéndose selfies al borde de precipicios y cayendo al vacío en ciertas ocasiones; sigue organizando apuestas temerarias bien sean de conducción, de comida o de borrachera; sigue consumiendo venenos “legales” tales como la comida basura, el alcohol y el tabaco; persiguen “acabar” con el tráfico de drogas convirtiendo a estas en productos legales, tal como está sucediendo en muchos países con la marihuana (cannabis); e incluso se promociona y financia desde los gobiernos la muerte de niños (aborto) y la muerte de adultos (eutanasia), en el primer caso porque sale más barato matar a un feto que mantener y criar a un niño, y en el segundo caso porque resulta más barata la eutanasia que aplicar cuidados paliativos para lograr una muerte digna.
 
El cuerpo humano es nuestro recipiente, nuestro envase, y la obligación que tenemos todos es la de cuidarlo para que funcione con salud el mayor tiempo posible. Por eso, no sólo el suicidio sería “pecado” contra este instinto básico; también lo serían una mala alimentación, unos hábitos de vida que pongan en peligro la misma; y todo aquello que dañe –en definitiva- nuestro cuerpo, incluyendo aquí también la mortificación corporal que se infringen algunos religiosos y que lejos de ser una práctica santa son un pecado al dañar el cuerpo que Dios (o la Naturaleza, si eres ateo) nos ha dado.
 
2.- Instinto de reproducción.- Todos los seres vivos estamos programados para la reproducción. “Creced y multiplicaos” se dice en la Biblia. Y ese instinto de reproducción está igualmente presente en todos los seres vivos. Las plantas germinan y producen frutos y semillas para perpetuar la especie; los virus –que son una cosa aparte- se replican, es decir, se “fotocopian” en cuanto encuentran un ambiente óptimo para hacerlo; los animales tienen fijados unos ciclos de apareamiento precisamente en aquellos entornos y épocas del año más propicias para que la prole salga adelante; y los primates y los seres humanos… estos son un caso aparte.
 
Mientras en todos los demás animales la sexualidad está dirigida exclusivamente a la reproducción y esta se hace siempre en los momentos más adecuados para ello, en los primates y en los seres humanos, la sexualidad dura los 365 días al año. ¿Qué significa esto? Simplemente que por las capacidades de estos seres, la época del año no influye en la gestación y crianza de nuevos individuos, pero nada más. La sexualidad es un instinto exactamente igual que el que se observa en otros animales con la única diferencia de que en este caso se puede hacer también por placer y no sólo como un mecanismo frío de reproducción.
 
Pero en el ser humano, también la aberración está presente. Desde los gobiernos se fomenta y promociona la utilización de la sexualidad sólo como instrumento de disfrute, no de reproducción (la razón es muy sencilla: “que disfruten follando –que eso no nos perjudica- mientras nosotros nos enriquecemos”, piensan aquellos que dirigen el mundo). Y aún hay más. Se utiliza el aborto como si fuese un “método anticonceptivo” simplemente porque ese embarazo iba a impedir unas vacaciones o comprarse un coche nuevo. Se intenta convencer a la población de que la homosexualidad es algo normal (cuando la homosexualidad claramente es contraria al instinto de reproducción).
 
Los seres vivos tienden a reproducirse y todo lo que vaya en contra de la reproducción de la especie va en contra de la naturaleza. Otra cosa es –como ya hemos comentado- que primates y humanos pueden utilizar la sexualidad para disfrute, pero no sólo para eso, sino también para crear una familia y un proyecto de vida. Y los dos extremos son malos: Lo mismo que la homosexualidad va en contra de este instinto básico, también va en su contra el celibato.
 
El ser humano, para estar en armonía con este instinto básico común en todas las especies, debe reproducirse en la medida de sus posibilidades, ya que una reproducción incontrolada, que dañe el cuerpo de la madre y/o impida dar a los hijos una vida digna, es tan aberrante como utilizar siempre el sexo únicamente por placer o no utilizarlo nunca.
 
3.- Instinto de transmisión de conocimientos.- Podría pensarse que esto no es muy importante, pero –querámoslo o no- está arraigado en todas las especies. En el reino animal, los padres enseñan a sus hijos aquello que han aprendido, qué es lo que se debe comer, cómo protegerse del frío o el calor, cómo valerse por sí mismo. En el reino vegetal, las especies van aprendiendo de sus padecimientos para transformarse en variedades más resistentes. En el reino microbiano, ahí están las llamadas “resistencias” que generan dichos seres aprendiendo a defenderse de todo lo que las ataque. E igualmente en los virus, que no están ni vivos ni muertos, pero sí se reproducen auto replicándose, también ellos “aprenden” y constantemente dan lugar a nuevas mutaciones más resistentes.
 
Los seres más evolucionados, como nosotros, tenemos eso que se llama “curiosidad” y gracias a ella vamos explorando el mundo que nos rodea y gracias a ello vamos aprendiendo. Pero ese aprendizaje no se queda sólo en nosotros sino que lo vamos transmitiendo a nuestros congéneres y a nuestra descendencia.
 
En conclusión, los seres humanos no somos muy distintos de bacterias, virus, plantas o animales: Todos estamos programados para tratar de conservar nuestra salud y nuestra vida, para reproducirnos y para aprender y transmitir nuestros conocimientos a nuestros congéneres. Gracias a estos tres instintos básicos se perpetúan las especies; sin ellos, estarían abocadas irremediablemente a la extinción. Otra cosa es que el ser humano se empeñe una y otra vez en ir “contra la naturaleza”, contra su propia naturaleza.
 
Para finalizar, me viene a la memoria eso que se dice siempre como objetivo de una vida plena: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. (Plantar un árbol es un claro símbolo de apuesta por la vida; tener un hijo es cumplir ese propósito de perpetuar la especie; y escribir un libro, es un claro ejemplo de transmisión de conocimientos. Tres pilares básicos que están insertos en nuestra propia naturaleza para que la vida se siga abriendo camino).
 
Imagen: En el ser humano, el sistema límbico es el responsable de los instintos básicos.
 

Un libro que da respuestas a las preguntas más esenciales que siempre se ha planteado el ser humano.

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sábado, 3 de diciembre de 2016

Los enfermos de Sida pueden tener hijos libres de la enfermedad

(AZprensa) Los centros de reproducción asistida IVI, presentes en 11 países, han conseguido que las parejas seropositivas puedan tener hijos libres del VIH. “Gracias a la mejora en el desarrollo de los tratamientos antirretrovirales y de las técnicas de reproducción asistida, las parejas serodiscordantes donde el hombre está infectado de VIH, pueden cumplir el sueño de ser padres de forma segura para la pareja y su descendencia. El lavado de semen, confirmado mediante técnicas de biología molecular de alta sensibilidad y seguido de un tratamiento de reproducción asistida como la inyección intracitoplasmática (ICSI), componen el protocolo óptimo para reducir el riesgo de transmisión del virus de una manera coste-efectiva y segura”, ha declarado la Dra. Rocío Rivera, directora del Laboratorio de Andrología de IVI Valencia.

El tratamiento de reproducción asistida, en el caso de que sea la mujer la portadora del virus, no difiere en exceso del que se aplica en el caso de una mujer libre de éste. Como explica el Dr. José Bellver, ginecólogo de la clínica IVI Valencia, “es esencial tener un estricto control inmunológico de la paciente y que el tratamiento se realice cuando la carga viral sea muy baja o indetectable. Hay que tener un especial cuidado y control de la infección en el tercer trimestre del embarazo y en el parto, aunque cada vez, gracias a los tratamientos antirretrovirales la probabilidad de contagio es menor. Gracias a las nuevas técnicas desarrolladas en IVI hemos ayudado a que parejas con enfermedades transmisibles hereditarias puedan formar una familia. Algo que antes parecía totalmente imposible, podemos considerarlo ahora como un hito para la normalización de la enfermedad”.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Un grupo español lleva a México sus técnicas de reproducción asistida

(AZprensa) El Grupo español IVI, líder en el tratamiento de la infertilidad, ha puesto en marcha un proyecto conjunto de medicina reproductiva en México: IVINSEMER, que cuenta con clínicas propias en Anzures, Guadalajara, Puebla, Mexicali, Querétaro, Aguascalientes, Toluca, Poza Rica, Torreón y Villahermosa donde las pacientes pueden encontrar además de los tratamientos de reproducción asistida (Inseminación Artificial y Fecundación in Vitro) y preservación de la fertilidad, también las unidades de Asesoramiento genético, Acompañamiento emocional y Atención Ginecológica.

“La demanda de tratamientos en reproducción asistida en México ha experimentado una tendencia creciente en los últimos años, y va a ir a más, debido sobre todo al retraso en la edad de ser madre por motivos sociales y de proyección laboral de la mujer, igual que pasa en España”, ha declarado el profesor José Remohí, presidente del Grupo IVI.

IVI nació en 1990 en Valencia como la primera institución médica en España especializada íntegramente en reproducción humana. Actualmente cuenta con más de 40 clínicas en 10 países y es líder en medicina reproductiva y ha alcanzado una de las mejores tasas de embarazo del mundo: 69% en los casos de donación de ovocitos y el 54% en fecundaciones in vitro con óvulos propios, habiendo facilitado desde entonces el nacimiento de más de 110.000 niños.

viernes, 8 de mayo de 2015

Maternidad a la carta

(AZprensa) Según los especialistas, de la población en edad reproductiva, el 15% de las parejas tendrá problemas para concebir un hijo. Actualmente, la principal causa reconocida de infertilidad es el retraso en la edad en que la mujer decide buscar su primer embarazo; no obstante, los avances terapéuticos permiten que el deseo de ser madre sea cada vez más sencillo y accesible, prueba de ellos es que cada año nacen en España 16.000 niños mediante alguna técnica de reproducción asistida.

En España, la decisión de tener el primer hijo se estima que se ha retrasado unos siete años en las últimas décadas, situando en 33 años la edad media de tener el primer hijo. En paralelo, en las clínicas de reproducción asistida, la edad media de las pacientes aumenta progresivamente hasta posicionarse por encima de los 37 años. Y el retraso de la maternidad continúa subiendo ya que, algunos estudios reconocen que hasta 7 de cada 10 españoles en edad reproductiva han decidido retrasar la decisión de ser padres debido a la actual situación laboral y económica.

Así, cada vez más mujeres deciden cómo y cuándo ser madres. "Por eso, técnicas como la preservación y la vitrificación social de ovocitos son fundamentales como una opción que permite a la mujer retrasar su maternidad. Así, las mujeres pueden congelar sus óvulos a edad joven y decidir más adelante la mejor edad y el mejor momento para ser madres", ha declarado el Dr. Ramón Aurell, jefe del Servicio de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirón Barcelona.