viernes, 9 de septiembre de 2016

Los hombres van poco al urólogo

(AZprensa) Los hombres no son conscientes de la importancia de someterse periódicamente a pruebas para detectar precozmente el cáncer de próstata. Según explica el Dr. Eduardo Solsona, del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), “en general estamos menos concienciados  en acudir a la consulta para someternos a un diagnóstico precoz del cáncer de próstata que, por ejemplo, las mujeres con respecto al cáncer de mama. Esto se debe fundamentalmente a dos razones: por un lado, la mujer desde edad muy temprana acude al médico por motivos que no están necesariamente relacionados con ningún tipo de enfermedad sino con cuestiones fisiológicas. Sin embargo el hombre sólo acude al médico cuando está enfermo. La segunda razón la encontramos en que los hombres en general, somos más reacios y nos cuesta más entrar en los programas de diagnóstico precoz. Esto ocurre en los países latinos, porque en el norte de Europa sí que hay una concienciación por parte de los hombres en este sentido. Además, hasta que no tengamos una evidencia clara de que los diagnósticos precoces en el cáncer de próstata son efectivos no podemos sensibilizar a la población”.

Pero también reconoce que “cualquier tratamiento para el abordaje del cáncer de próstata causará trastornos de incontinencia urinaria y de impotencia sexual” y por eso añade que “los hombres buscan un equilibrio entre la mejor cura posible y la calidad de vida que les proporcione el tratamiento”.

jueves, 8 de septiembre de 2016

No tratar la EPOC a tiempo sale más caro

(AZprensa) El Dr. José Luis Izquierdo, del Hospital Universitario de Guadalajara, denunció hace unos años una serie de conceptos erróneos sobre la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que, con el transcurrir de los años, siguen sin ser reconocidos. La importancia que este desconocimiento plantea queda reflejada, según sus palabras, al señalar que “España es el país de la Unión Europea en el que la EPOC genera un mayor gasto sanitario”.

Sin embargo “muchos gestores están muy preocupados por el gasto sanitario, pero sólo por el gasto farmacéutico, y se olvidan de que muchas veces es mejor diagnosticar precozmente a estos pacientes, en las fases más iniciales, y aplicarles un tratamiento muy poco costoso, que no hacer lo que ha ocurrido en estos últimos años en España y en algunos otros países, que no se diagnosticaba, no se trataba adecuadamente, y el paciente llegaba a fases más avanzadas de la enfermedad, donde era un gran consumidor de recursos sanitarios”. E incide añadiendo que “no diagnosticar y no tratar desde el principio acaba haciendo que la enfermedad flore más tarde y que el paciente llegue en peores condiciones, y al final lo que ocurre es que el tratamiento de estos pacientes dispara el gasto sanitario”.

En su opinión es importante conocer que “las exacerbaciones casi siempre tienen un origen inflamatorio, desencadenado o no por un proceso infeccioso, pro de todos los tratamientos que conocemos actualmente para reducirlas, aparte de las medidas generales como son dejar de fumar y la vacuna antigripal que han demostrado su eficacia, en el aspecto puramente farmacológico el uso con broncodilatadores y corticoides inhalados es la herramienta más eficaz”.

De cara al futuro comenta que “posiblemente el tratamiento pase por fármacos que actúen más potentemente sobre la respuesta inflamatoria, sobre lo que llamamos remodelado pulmonar, y dentro de un campo, que casi podría ser ciencia ficción, fármacos que regeneraran o repararan el daño pulmonar que tienen los pacientes con EPOC”.

En cualquier caso “podemos hacer mucho más para mejorar integralmente la calidad de vida del paciente”, e incluso ya se está viendo que “con el tratamiento podemos reducir también la mortalidad de la enfermedad”.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La Tierra hueca

(AZprensa) Son muchas las teorías que hablan de “La Tierra hueca”, asegurando que nuestro mundo alberga, en realidad, dos mundos: el exterior (en donde habitamos nosotros) y el interior (un mundo desconocido en las entrañas mismas de nuestro planeta). Pero ¿cómo es ese mundo? Digamos primero que han sido muchas las personas que han hablado de esta posibilidad e incluso algunas han creído ver –al sobrevolar el Polo Sur- la puerta de entrada a dicho mundo. Según quienes sostienen esa teoría, los Polos Norte y Sur albergarían una entrada a ese mundo interior. Uno de ellos fue el almirante Richard E. Bird, quien sobrevoló la Antártida y contó en su diario todo lo que había visto y que contradecía la ciencia oficial. ¿Será por eso que no existe ninguna fotografía de satélites que muestre el centro de los Polos Norte y Sur? Bueno, sí existen fotografías (e incluso cualquiera puede “viajar” a esas zonas a través de Google Earth) pero resulta que dichas fotografías están retocadas. Sí, retocadas de la más burda manera: en el Polo Norte, en donde existe un manto permanente de hielo, las fotografías sólo muestran agua en estado líquido y si ampliamos la imagen descubrimos las pinceladas del Photoshop. ¿Y en el Polo Sur? Otro tanto de lo mismo, aunque en este caso sí que aparece el hielo permanente que se asienta sobre este inhóspito y desconocido sexto continente de hielo: en las fotografías que muestran el Polo Sur se aprecia igualmente, al ampliarlas, que se ha retocado la fotografía en lo que sería el centro del Polo Sur y aparece todo con brochazos de pintura blanca sin que pueda distinguirse absolutamente nada.

También han hablado de esta “Tierra hueca” numerosas leyendas. Se han contado historias de algunos seres extraños que aparecieron en algunas ciudades y, al cabo del tiempo, cuando aprendieron nuestro idioma, explicaron que provenían de un mundo situado en las profundidades de la Tierra. Este es el caso, por ejemplo, de los niños verdes que aparecieron en 1887 en un pueblo español llamado Banjos. Incluso hoy día, numerosos exploradores y expertos espeleólogos, nos hablan y sorprenden con documentales que muestran gigantescas grutas que se adentran en las profundidades de nuestro planeta y que apenas si somos capaces de vislumbrar el tamaño real que tienen.

Pero quizás, han sido los novelistas quienes mejor han ilustrado ese misterioso mundo. De todos es conocido Julio Verne y su “Viaje al centro de la Tierra”, una novela que ha sido llevada al cine en repetidas ocasiones. Pero hay otra novela, más desconocida, que es la que ahora quiero comentar y explica con más detenimiento cómo es ese mundo interior. El novelista es muy famoso, Edgar Rice Burroughs. Dicho así es posible que pocos puedan saber a quién me refiero, pero si digo que es el autor de las novelas de Trazan, seguro que todos sabrán de quién estoy hablando. Pues bien, Burroughs no sólo escribió las novelas de Trazan, sino muchas otras novelas, siendo también populares las que escribió en torno al planeta Marte y cómo un americano se ve proyectado mentalmente a dicho plantea y vive allí las más increíbles aventuras. Ahora bien, tuve la suerte de descubrir otra novela más desconocida de este autor; la tituló “Aventura en el centro de la Tierra” (“At the earth’s core”) y se editó en 1914. En esta novela, el protagonista viaja en una gigantesca y ultramoderna excavadora y penetra con ella en el interior de la Tierra. Su objetivo final era el descubrimiento de yacimientos minerales, pero en su primer viaje de exploración no pude detener su avance y la máquina continúa penetrando en la corteza terrestre hasta que aparece en un mundo interior. Así lo describe en algunos pasajes de dicha novela.

Así explica el científico creador de dicha máquina perforadora a su acompañante cómo y a dónde llegaron: “Sé exactamente dónde nos encontramos. ¡Hemos hecho un descubrimiento maravilloso! Hemos probado que la Tierra es hueca. Hemos atravesado totalmente la corteza terrestre y arribado a un mundo interior. Nuestra excavadora nos llevó a través de 400 kilómetros por debajo de nuestro mundo externo. En ese punto llegó al centro de gravedad de la corteza, de 800 kilómetros de espesor. Hasta ese momento habíamos estado descendiendo, aunque la dirección, claro está, es relativa. Luego cuando los asientos oscilaron –lo que te llevó a pensar que habíamos dado la vuelta y que volvíamos a la superficie- pasamos el centro de gravedad y, aunque no cambió la dirección en que avanzábamos, estábamos en realidad dirigiéndonos hacia arriba, hacia la superficie del mundo interior”.

Al llegar y contemplar ese mundo, notan algo extraño: “Cuando me puse a observar con detenimiento, comencé a advertir la rareza del paisaje que me había obsesionado desde el principio con una alucinante impresión de lo sobrenatural: ¡no había horizonte! Hasta donde podía verse, el mar se prolongaba con los islotes que flotaban en su seno, los más lejanos, reducidos a diminutos puntos; pero detrás de ellos seguía infinitamente el mar, hasta que la sensación de estar mirando hacia arriba, hasta el punto más lejano, parecía muy real. La distancia se perdía en la distancia misma. Eso era todo: no había un trazo horizontal definido que marcara la pendiente del globo al hundirse bajo la línea de la visión”.

Pero, con todo, lo más extraño y sorprendente es que dicho mundo interior tenga luz, tenga sol. Así lo explicaba el protagonista: “No es el mismo sol del mundo exterior el que nosotros vemos. Es otro sol, totalmente distinto, que arroja su eterno resplandor de mediodía sobre la faz de esta Tierra interior. Hace varias horas que estamos aquí y sin embargo todavía es mediodía. Es muy simple. La Tierra fue al principio una masa nebulosa, se enfrió, y a medida que se enfriaba se encogía. Al final, una delgada capa de corteza sólida se formó sobre la superficie externa. Era una especie de cáscara; pero adentro contenía materia parcialmente derretida y gases altamente dilatados. A medida que seguía enfriándose ¿qué ocurría?  La fuerza centrífuga arrojaba rápidamente las partículas del núcleo nebuloso hacia la corteza donde se iban solidificando. Habrás visto el mismo principio, en la práctica, en una máquina de separar crema. Al poco tiempo, pues, quedó sólo un núcleo sobrecalentado de materia gaseosa dentro de un enorme vacío provocado por los gases que se contraían y se enfriaban. La idéntica atracción ejercida por la corteza maciza desde todas direcciones mantuvo a ese núcleo en el centro exacto de la esfera hueca, y lo que queda de él es el sol que ves ahora: una cosa relativamente pequeña en el centro de la Tierra, que emite su luminosidad perpetua y su calor tórrido en forma pareja a todas las zonas de este mundo interior. Debe haber pasado mucho tiempo después que apareció la vida en el exterior, para que esta parte interna se enfriara lo suficiente y también hubiese vida en ella. Pero es evidente que los mismos agentes afectaron a ambos mundos”.

Recorriendo aquél mundo sorprendía, quizás más que ninguna otra cosa, que el tiempo no existía. El sol siempre estaba en el mismo sitio, la luminosidad era la misma, siempre perpetua, la dirección y longitud de las sobras era siempre la misma... “¡Cómo medir el tiempo, allí donde el tiempo  no existe!”, decía el protagonista. Al no haber días y noches, al no cambiar nunca la intensidad y posición de la luz, era imposible saber cuánto tiempo -tal como lo entendemos nosotros- transcurría en realidad.

Y en cuanto al tamaño de ese mundo interior hay también otra sorpresa. Si nosotros pensamos en una esfera metida dentro de otra esfera –como este sería el caso- es lógico pensar que la superficie de la esfera interior sea mucho más pequeña que la de la esfera exterior: sin embargo se nos pasa por alto un detalle importante, tal como lo explica el protagonista al mostrarle un mapa de ese planeta interior: “Mira, esto es agua, evidentemente, y todo esto es tierra. ¿Notas la configuración de las dos zonas? Donde hay mar en la superficie exterior, aquí hay tierra. Estas áreas relativamente pequeñas de océanos siguen los contornos generales de los continentes de la corteza de nuestro mundo. Sabemos que la corteza de la Tierra tiene 800 kilómetros de espesor, luego el diámetro de este mundo interior debe ser de 11.000 kilómetros y su superficie de unos 400 millones de kilómetros cuadrados. Tres cuartos corresponden a la tierra. ¡Piensa en eso! ¿Una superficie terrestre interior de 300 millones de kilómetros cuadrados! Nuestro mundo no tiene mas de 80 millones de kilómetros cuadrados de tierra, ya que el resto está cubierto de agua. Así como a menudo comparamos a los países por sus superficies relativas, de la misma manera podemos comparar estos dos mundos y nos encontramos con la extraña anomalía de uno grande dentro de otro más pequeño”.

Como lo que escribió Burroughs (al igual que Verne) era una novela de aventuras, allí aparecieron diversas razas y una sucesión trepidante de acontecimientos. Infinidad de razas y animales que conviven en ese mundo interior, costumbres aparentemente distintas pero comportamientos similares, al fin, a los humanos... imaginación desbordante para hacer pasar un rato entretenido de lectura, tanto es así que resulta difícil detener su lectura y –dado que su extensión no es mucha- con facilidad es capaz uno de leer esta novela de un tirón.


Con imaginación o sin ella, después de ese rato agradable de lectura, queda dentro de nuestra conciencia un pequeño poso de intriga: ¿habrá algo de verdad en todo esto? Y es que una cosa es cierta: es mucho más lo que desconocemos que lo poco que creemos tener por cierto.

PD.- Para el que quiera más información, aquí está el enlace donde puede verse una conferencia de 1 h. de duración sobre este tema: https://www.youtube.com/watch?v=LXDP0MqAg-A


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martes, 6 de septiembre de 2016

Manifiesto de los Demócratas sin Fronteras

(AZprensa) Demócratas sin Fronteras ha elaborado un “Manifiesto” en el que insta a la sociedad civil a tomar conciencia de la falsa Democracia en que vivimos, en donde el uno por ciento de la población dirige a su antojo el destino de los demás y se enriquece a su costa. Este es el “Manifiesto”:

 

MANIFIESTO

Somos hombres y mujeres demócratas, que dolidos ante la decadencia, la injusticia y la falta de democracia, hemos decidido unir nuestros esfuerzos para ayudar a la sociedad a que despierte e instaure una verdadera Democracia. Estamos en una sociedad dividida y enfrentada por los intereses de los políticos, que han infectado con su corrupción moral e intelectual a la ciudadanía, y hay que actuar.

Nosotros hablamos con una única voz, unidos sin etiquetas de derechas o izquierdas, denunciando que no vivimos en una Democracia sino en una farsa sostenida por los poderes económicos y políticos gracias a los medios de comunicación. Medios que han preferido apoyar la manipulación y así evitar desaparecer, gracias a que esos mismos poderes compran su publicidad y financian sus deudas.

Sabemos que han creado un Estado monstruoso que nadie se atreve a denunciar, porque todas y cada una de las instituciones y sus integrantes se arruinarían sin contratos o subvenciones estatales; una descomunal red clientelar de políticos y otros puestos públicos y privados defendiendo a ese monstruo y a sus partidos.

Constatamos que los ciudadanos están desamparados porque no pueden elegir representantes que defiendan sus intereses, sino que sólo pueden votar cada cuatro años y sólo a políticos de listas decididas por el jefe del partido, obligados a defender el interés del partido para no ser expulsados de esas listas. Como resultado, cualquier político honrado es corrompido o expulsado.

Nosotros afirmamos que no hay regeneración posible porque el ciudadano ha sido excluído del sistema. Vivimos una falsa democracia de corrupción, donde no hay Justicia independiente, los jueces son elegidos por los partidos y los ciudadanos no pueden elegir a su Presidente; y mucho menos convocar referéndum, ni revocar mandatos.

Estamos convencidos de que con Democracia, la nación protagonizaría un profundo avance en todos los ámbitos: en la igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, en una economía que no descarte a nadie, en una educación y sanidad de calidad y en el desarrollo económico en armonía con el ecosistema. Todos los territorios avanzarían en armonía para alcanzar los objetivos comunes al prevalecer el interés del ciudadano al interés de los partidos.

Somos hombres y mujeres libres en rebeldía contra la corrupción de los poderes políticos y económicos que están destruyendo la nación, contra los impuestos desproporcionados e injustos; y nos resistiremos a que las deudas de bancos y empresas sigan transformándose en una inmensa deuda pública. Nos declaramos en frontal oposición a todo el que perpetúa este horror ocupando escaños de la falsa democracia, que está destruyendo el espíritu de nuestros jóvenes con una educación miserable.

Por estos motivos hacemos un llamamiento a todo ciudadano libre  y especialmente a la intelectualidad, a los escritores, artistas, comunicadores, políticos honrados, para agitar las conciencias y unirse como Sociedad Civil; y así conquistar la Democracia que la nación necesita para regenerarse y resurgir.

Puedes unirte o rechazar este Manifiesto en el siguiente enlace:


lunes, 5 de septiembre de 2016

Hay que responder al alzhéimer con una mente activa

(AZprensa) “El alzhéimer es un tipo de demencia, lo que no quiere decir que toda persona que tiene una demencia tiene una enfermedad de Alzheimer, aunque todo el mundo que tiene una enfermedad de Alzheimer tiene demencia”, según expone la Dra. Julia Vaamonde Gamo, jefe del Servicio de Neurología de la Gerencia Área Integrada de Ciudad Real.

Según ha divulgado esta especialista en el Colegio de Médicos de Ciudad Real, “la prevalencia en la enfermedad es fundamentalmente a partir de los 65 años. Hay un porcentaje muy pequeño, que no llega al 5%, de alzhéimer de origen genético pero no es lo habitual”. Cada vez ven más caos en las consultas, algo lógico, argumenta la Dra. Vaamonde, porque “la edad es el factor de riesgo más grave para desarrollar la enfermedad de Alzheimer, y teniendo en cuenta que se ha alargado la expectativa de vida hay más población anciana”.

Sobre los tratamientos, se muestra optimista: “No disponemos ahora mismo en clínica de ningún fármaco que de forma clara incida sobre la evolución de la enfermedad, si bien es verdad que los fármacos que tenemos actualmente enlentecen la enfermedad, retrasan la aparición de los síntomas y esto supone una mejora clara de la calidad de vida de los pacientes”. Además, explica, “hay recursos terapéuticos para tratar las complicaciones conductuales, psiquiátricas, etc., de la enfermedad, es decir, que se ha avanzado mucho en el abordaje de la enfermedad aunque desgraciadamente no tenemos un tratamiento eficaz que pare la enfermedad”.

Desde un punto de vista clínico, la enfermedad se caracteriza por una afectación de la memoria, pero “la afectación de la memoria, por sí sola, no define la enfermedad. Para poder hablar de alzhéimer tiene que haber un trastorno de memoria y además otro compromiso de la esfera cognitiva, del lenguaje, juicio abstracto, de las praxias, gnosias…”. Ante un diagnóstico de alzhéimer, la Dra. Vaamonde aboga por mantenerse lo más activo posible y hacer terapia cognitiva, “actividades donde uno note que pone a trabajar la cabeza, aparte de seguir el tratamiento médico pautado por el neurólogo”.

Nota de la Redacción: Cuando escribimos “enfermedad de Alzheimer” debemos respetar el apellido del neurólogo alemán que investigó esta dolencia y escribirlo con mayúscula y sin acento. Por el contrario cuando escribimos en general “del alzhéimer”, se debe escribir con minúscula y con acento.