sábado, 22 de agosto de 2026

Las cuatro etapas que han transformado el fútbol

Si hablamos de fútbol ¿podemos realmente hablar de fútbol? Porque la realidad es que si repasamos las cuatro etapas por las que ha pasado nos daremos cuenta de que lo que hoy llamamos “fútbol” en realidad es otra cosa.
 
(AZprensa) Si repasamos la historia del fútbol con perspectiva, nos daremos cuenta de que ha transitado por un camino por el que ningún aficionado hubiese deseado. Lo que un día nació como una simple reunión de amigos hoy se ha convertido en algo completamente distinto. La evolución del deporte rey se puede dividir claramente en cuatro grandes etapas:
 
1. Los orígenes: el juego por el juego
 
En sus inicios, el fútbol no tenía mayores pretensiones que las de pasar un buen rato, hacer ejercicio y, de paso, regalar un rato de entretenimiento a los espectadores. Era una práctica lúdica, pura y sin ataduras económicas.
 
2. La profesionalización: el deporte reglado y las taquillas
 
En las décadas posteriores, el fútbol se estructuró y profesionalizó. Pasó a ser un deporte perfectamente reglado que subsistía gracias a los ingresos de las taquillas y a la publicidad inicial de algunos anunciantes. En esta fase, el aficionado de a pie era el auténtico sustento económico del club a través del precio de su entrada.
 
3. La era audiovisual: el fútbol convertido en negocio televisivo
 
En las últimas décadas, con la irrupción masiva de los medios audiovisuales y el pago de sustanciosos derechos de retransmisión, el fútbol dio un salto mortal para convertirse en un gran negocio. En este punto, el espectador tradicional comenzó a retroceder a un plano secundario: los clubes ya no dependían de la recaudación en el estadio (eso era una minucia secundaria), sino del dinero fresco que aportaban las televisiones y las grandes marcas patrocinadoras, interesadas en el impacto masivo que proporciona la televisión.
 
4. La etapa actual: el fútbol como un mero "pretexto"
 
¿Y ahora? ¿Cuál es la realidad del fútbol actual? En esta cuarta etapa que ya estamos viviendo de lleno, el fútbol ya no es un juego, ni un deporte, ni siquiera un negocio convencional.
 
¿Sabes por qué? Porque hoy el fútbol es solo un pretexto. Sí, un señuelo para mover otros engranajes económicos mucho mayores:
 
La venta masiva de camisetas y merchandising global.
 
Academias internacionales de formación de futbolistas —donde los jóvenes pagan por formarse— para luego especular con su compraventa como si de activos financieros se tratase.
 
Estadios que albergan conciertos musicales, convenciones, ferias, etc. buscando los clubes la plena ocupación con todas estas actividades lucrativas.
 
Escenarios y plataformas de visibilidad para que fondos de inversión, estados y grandes corporaciones limpien su imagen y obtengan notoriedad de marca para sus verdaderos negocios.
 
Si hasta ahora el aficionado le importaba poco a los organizadores porque el dinero venía de la televisión, en esta fase el hincha ya no importa absolutamente nada. Lo único que cuenta es la potencia de una marca global capaz de asociarse a macroproyectos inmobiliarios y operaciones financieras de todo tipo.
 
Conclusión
 
La lectura es clara y cruda: el fútbol como juego o como deporte ha muerto. Lo que queda sobre el césped es solo el señuelo publicitario de una gran corporación de negocios que utiliza la pasión de la gente como simple decorado.
 
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