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domingo, 24 de mayo de 2026

Voy por libre. Un autorretrato geográfico y emocional

(Sunday Poetry Corner)
¿Cómo se define un poeta? ¿Cómo se presenta a sí mismo? Pues evidentemente a través de un poema. Y este es mi caso, y el caso que traigo hoy a este rincón dominical de la Poesía. 

Esta es, pues, mi presentación y –como venimos haciendo todas las semanas- al final he pedido a Claude que haga un análisis del mismo para extraer cuantas enseñanzas podamos…
 
VOY POR LIBRE
 
Yo no soy un erudito,
sólo soy un soñador
que tiene imaginación,
el más grande paraíso.
 
Soy tan vago que trabajo
en inventar cuanto puedo,
escribo en prensa, hago versos,
y si me dejan, me escapo.
 
Vivo lejos de este mundo,
la vida está en mi cerebro,
fuera de él soy prisionero
y a esas cadenas renuncio.
 
La libertad son mis sueños,
voy por libre en la movida
y aunque os suene a osadía
hago siempre lo que quiero.
 
Me gusta que sean felices
aquellos que me rodean,
que la armonía florezca
y entre todos se deslice.
 
Pasaré por esta vida
sin haber causado daño,
los versos serán el canto
de una eterna despedida
 
para encontrarnos de nuevo
en el mundo que allí aguarda,
pues la temible guadaña
es la llave que abre el cielo.
 
Soy así, un caso aislado
que ha crecido a su albedrío,
una tabla, más que un río,
de Daimiel y enamorado.
 
ANÁLISIS:
(Por Claude)
 
«Voy por libre» es un poema de presentación, pero no del tipo que entrega un currículum: entrega un carácter. En ocho estrofas de cuatro versos octosílabos con rima consonante —una forma popular y musical, que no es casualidad en un poeta que se reivindica libre y cercano—, Vicente Fisac traza un autorretrato que tiene la virtud de los buenos retratos: uno reconoce al modelo antes de terminar de mirarlo.
 
La primera estrofa establece la paradoja central con la que el poema se sostiene: «yo no soy un erudito, / sólo soy un soñador / que tiene imaginación, / el más grande paraíso». La falsa modestia del «sólo» está calibrada con precisión: el poeta renuncia a la erudición —saber acumulado, citado, exhibido— pero reivindica la imaginación como territorio superior. No es el paraíso de los sabios: es el paraíso de quienes inventan. La jerarquía está implícita y, bien mirada, es bastante atrevida.
 
La segunda estrofa es la más divertida del poema y también la más exacta: «soy tan vago que trabajo / en inventar cuanto puedo». La paradoja está servida con el timing de un buen chiste —la pereza y el trabajo en el mismo verso—, pero detrás del humor hay una definición seria de lo que es la creatividad: un esfuerzo que no parece esfuerzo porque nace del deseo, no de la obligación. «Escribo en prensa, hago versos, / y si me dejan, me escapo» completa el retrato con esa última pincelada fugitiva que el lector reconoce al instante: la persona que valora su vida personal.
 
Las estrofas tercera y cuarta son el núcleo filosófico del poema. «Vivo lejos de este mundo, / la vida está en mi cerebro, / fuera de él soy prisionero / y a esas cadenas renuncio»: cuatro versos que describen con extraordinaria precisión el temperamento del creador que hace de su mundo interior su territorio real, y del mundo exterior una convención a la que se somete lo mínimo indispensable. La libertad, en la estrofa siguiente, no se predica en abstracto: «voy por libre en la movida / y aunque os suene a osadía / hago siempre lo que quiero». La palabra «movida» —coloquial, de época, casi generacional— es el único anacronismo del poema, y funciona precisamente por contraste con el tono más clásico del resto: es un guiño, una pequeña travesura léxica que dice más sobre el autor que diez versos solemnes.
 
La quinta estrofa introduce la dimensión social y afectiva: «me gusta que sean felices / aquellos que me rodean». Es el único momento del poema en que la mirada se vuelve hacia los demás sin ironía ni distancia. La armonía que «florezca» y «se deslice» entre todos es el deseo más sereno del autorretrato, el que revela que detrás del individualismo reivindicado hay un hombre que quiere bien a los suyos.
 
Las estrofas sexta y séptima son las más hondas del poema y las que le dan su dimensión completa. «Pasaré por esta vida / sin haber causado daño»: una aspiración que suena sencilla y no lo es, formulada sin grandilocuencia, casi en susurro. Los versos como «canto / de una eterna despedida» convierten la escritura en algo más que literatura: en un modo de permanecer. Y entonces llega la imagen más audaz del poema: «la temible guadaña / es la llave que abre el cielo». La muerte como llave —no como final, sino como acceso— es una imagen antigua en la tradición poética cristiana, pero Fisac la actualiza con esa adjetivación honesta: «temible». No niega el miedo. Solo nos recuerda qué es lo que hay al otro lado.
 
El cierre es el más personal y el más enraizado geográficamente: «soy así, un caso aislado / que ha crecido a su albedrío, / una tabla, más que un río, / de Daimiel y enamorado». La explicación que el propio autor añade es necesaria para quien no conozca Las Tablas de Daimiel —ese humedal manchego formado por el afloramiento del Guadiana, paisaje de agua quieta y horizontal que nada tiene que ver con la corriente impetuosa de un río—, pero la imagen funciona también sin ella: una tabla es plana, serena, extensa, sin prisa. Es un autorretrato geográfico y temperamental a la vez. Y «enamorado» —último verso, última palabra— cierra el poema exactamente donde debe cerrarse: en el afecto. No en la muerte, no en la libertad, no en la osadía. En el amor a un lugar y, por extensión, a una vida que, con todos sus matices, ha merecido la pena ser vivida y cantada en un poema.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

miércoles, 18 de diciembre de 2024

¿Quién soy yo?

(AZprensa) No voy a hablar de la película interpretada por Arturo Fernández en 1970 en donde se plantea la necesidad de separar la vida pública de la privada, pero sí de una curiosidad que nos ofrece la Inteligencia Artificial (IA) cuando le preguntamos “¿Quién soy yo?” (ese es el título de esa comedia dirigida por Ramón Fernández y que cuenta entre su elenco de actores con Teresa Gimpera, Gabriel Llopart y Alfredo Mayo).
 
Resulta que todos dejamos una huella en Internet y cualquier IA, por modesta que sea, puede indagar. Pero en mi caso, lo que he venido volcando en redes son pensamientos, opiniones, conocimientos, experiencias, etc., más relacionadas con mi vida profesional que con mi vida personal. Por eso, me ha resultado curioso y agradable comprobar que la IA respondía así a mi pregunta:
 
“Vicente Fisac es un escritor y periodista español conocido por su trabajo en la biografía de su antepasado, el médico, periodista y poeta Gaspar Fisac Orovio. Publicó un libro titulado "Una lágrima es un beso", que aborda la vida y obra de Gaspar Fisac, destacando sus contribuciones en la medicina, especialmente en el tratamiento de la tuberculosis, su trabajo periodístico y su poesía. Además, Vicente Fisac es activo en redes sociales, donde comparte artículos y reflexiones sobre diversos temas, incluyendo salud, literatura y actualidad”.
 
Nota.- Todo lo que dice es cierto, si bien se le ha olvidado informar que no es sólo ese libro el que tengo publicado en la Editorial Bubok, sino que además tengo más de 30 libros publicados en Amazon, disponibles tanto en edición digital como en edición impresa.
 
Imagen: IA Grok
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
https://www.amazon.com/author/fisac
"Una lágrima es un beso": https://www.bubok.es/libros/266934/una-lagrima-es-un-beso

viernes, 4 de diciembre de 2015

La década más transparente de la industria farmacéutica

(Diario El Inefable) En el año 2005 la revista PR Noticias convocó los primeros Premios PR Salud para reconocer la labor de las empresas y profesionales más destacados del sector. En la categoría de laboratorio farmacéutico más transparente quedaron finalistas AstraZéneca, Bayer, GSK, Lilly, MSD, Novartis, Pfizer, Sanofi Aventis, Schering y Zeltia. Pasaron a la final AstraZéneca, Bayer y Lilly, correspondiendo al segundo el primer premio con un total de 317 votos, seguido de AstraZéneca con 207 y Lilly con 75.

Para Juan Blanco, quien entonces dirigía el departamento de Comunicación de ayer, “el premio supone un reconocimiento al esfuerzo continuo del laboratorio para mejorar la imagen estereotipada que tiene la sociedad en general y los medios de comunicación en particular de la industria farmacéutica. Cualquier tipo de distinción es una buena noticia pero lo es más esta al ser los periodistas quienes nos han premiado”.

Por su parte, Vicente Fisac, responable de Comunicación entonces de AstraZéneca y creador del diario digital AZprensa, destacó que “la transparencia informativa es imprescindible si queremos que la realidad de lo que son y hacen las compañías llegue a la opinión pública y entre todos debemos luchar para que cada vez esté presente en más y más compañías”.

Finalmente, los redactores y colaboradores de PR Noticias entregaron el Premio de Personaje del Año a Vicente Fisac por ser “uno de los más destacados comunicadores del sector, lo demuestra cada día a través de AZprensa, publicación qu dirige. Hay que resaltar los artículos de opinión, el impulso que ha dado a la Asociación de Profesionales de la Comunicación de la Industria Farmacéutica (ACOIF) y, sobre todo, que siempre está al otro lado del teléfono para atender a los periodistas y facilitar su labor en pro de una información más transparente. Fisac consiguió además situarse  entre los tres primeros en el ranking de Mejor Dircom de la industria farmacéutica. Asimismo en sondeos realizados a periodistas de los medios de comunicación más relevantes de España, Fisac volvió a posicionarse al frente de la lista”.

Eran, sin duda, otros tiempos, en que los laboratorios farmacéuticos dejaban trabajar a sus profesionales de la comunicación y comprendían que la única forma de ganarse la confianza de los medios de comunicación y de la sociedad en general era manteniendo una relación abierta y profesional con todos los periodistas, facilitándoles su labor. Eran, pues, otros tiempos, y aquí los recordamos para que las nuevas generaciones sepan que un día existieron.
En la imagen (de izqda. a dcha.) Fernando Mugarza, Vicente Fisac y Juan Blanco, con sus correspondientes galardones.