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viernes, 21 de agosto de 2026

La solución definitiva al fracaso escolar: sustituir los pupitres por cintas de correr

La ciencia ha descubierto que el cerebro aprende mejor cuando el cuerpo se mueve. La aplicación práctica es obvia. Las consecuencias para los fabricantes de mobiliario escolar, demoledoras.
 
(AZprensa) Buenas noticias para el sistema educativo español, que bien las necesita. El fracaso escolar, ese problema crónico que lleva décadas resistiendo a reformas, contrarreformas, leyes educativas, leyes que derogan las leyes educativas anteriores y debates parlamentarios de extraordinaria inutilidad, tiene solución. Una solución sencilla, económica en concepto —aunque no tanto en presupuesto— y con el aval de una publicación científica de prestigio. No sé por qué el Ministerio de Educación no ha actuado ya.
 
La propuesta es la siguiente: retirar los pupitres de todas las aulas de España y sustituirlos por cintas de marcha. De esas que se usan en los gimnasios para correr sin moverse del sitio. Una por alumno. El profesor explica la lección desde su tarima —que podría incluir también su propia cinta, por coherencia pedagógica— y los alumnos siguen la explicación mientras corren. A la mayor velocidad posible. Para los exámenes escritos, los alumnos sostendrán el bolígrafo con una mano y el folio con la otra, y harán lo que puedan. Para estudiar en casa, el libro irá en las manos y los pies en la cinta. El único efecto secundario conocido es que los alumnos se pondrán más fuertes y más sanos. Lo cual, en un país donde las tasas de obesidad infantil van en aumento, lejos de ser un inconveniente es una ventaja.
 
«Los ritmos del cerebro asociados con el aprendizaje se hacen más fuertes según el cuerpo se va moviendo más deprisa. La ciencia lo dice. Nosotros solo sacamos las conclusiones obvias.»
 
La base científica, que la hay
 
Esta no es una propuesta caprichosa. Tiene su fundamento en un estudio publicado en la revista científica “PLOS One”, que afirma con toda la seriedad que otorga una publicación académica revisada por pares lo siguiente: «los ritmos del cerebro asociados con el aprendizaje se hacen más fuertes según el cuerpo se va moviendo más deprisa». Dicho de otro modo: el cerebro aprende mejor cuando el cuerpo está en movimiento. Cuanto más rápido el cuerpo, más activo el cerebro. La conclusión pedagógica es tan evidente que sorprende que nadie la haya implementado todavía en ningún colegio público.
 
Y mira que la ciencia nos ha dado pistas a lo largo de los años. Sabemos que caminar ayuda a pensar —los filósofos griegos lo practicaban en el pórtico del Liceo, de ahí lo de «peripatéticos»—. Sabemos que el ejercicio físico mejora la concentración y reduce la ansiedad. Sabemos que los niños que hacen deporte rinden mejor en clase. Teníamos todos los ingredientes. Solo faltaba que alguien los midiera con electrodos y lo publicara en una revista indexada para que pudiéramos tomarlo en serio.
 
El plan de implantación: algunos detalles logísticos
 
Anticipándome a la lentitud habitual de la Administración educativa, me permito esbozar el plan de implantación con los detalles más urgentes:
 
PLAN DE IMPLANTACIÓN · AULAS CON CINTA DE CORRER · CURSO 2026-27
 
Cinta de marcha por alumno (precio medio: 800 €): Multiplicar por número de alumnos en España. No preguntar el total.
Refuerzo estructural de suelos: Treinta cintas por aula pesan lo suyo. Los arquitectos ya están nerviosos.
Auriculares para el profesor: Explicar la tabla del 7 sobre el ruido de treinta cintas simultáneas requiere amplificación.
Formación del profesorado: Cómo dar clase corriendo. Nueva asignatura en los másteres de educación.
Uniformes transpirables: El uniforme escolar clásico no está diseñado para esta velocidad. Hablar con proveedores.
Duchas en todos los colegios: Imprescindible por razones obvias. No negociable. No hay más que hablar.
 
Los beneficios adicionales que nadie menciona
 
Más allá del rendimiento académico —que, según la ciencia, mejoraría notablemente—, el sistema tiene ventajas colaterales que el Ministerio haría bien en considerar.
Primera: los alumnos llegarían a casa tan agotados que se dormirían a las nueve de la noche sin protestar.
Segunda: los padres, libres por fin de la lucha nocturna por los deberes, recuperarían entre dos y tres horas de vida personal.
Tercera: la obesidad infantil caería en picado.
Cuarta: los fabricantes de zapatillas deportivas vivirían su mejor momento desde la invención del deporte.
Y quinta: el profesor que lleva veinte años explicando los ríos de España con la misma transparencia podría hacerlo ahora trotando, lo cual introduce un dinamismo en la clase que las transparencias nunca consiguieron.
 
En resumen: la ciencia tiene la solución. La propuesta está sobre la mesa —o sobre la cinta, más bien—. Solo falta que alguien en el Ministerio de Educación lea “PLOS One” entre reunión y reunión. Que por la velocidad a la que ellos suelen moverse, quizás precisamente serían ellos los primeros en aplicarse este sistema educativo.
 
La novela “La melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y dispone de una edición en español y otra en noruego.
 
Más información en estos enlaces…
 
“La melodía permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
 
“Melodien står igjen”: 

lunes, 8 de junio de 2026

El día que las residencias de ancianos quemaron la pista de baile

(AZprensa)
Hace años cayó en mis manos un estudio científico realizado con personas de la tercera edad que demostraba de forma empírica cómo su salud metabólica y emocional mejoraba sustancialmente al escuchar música moderna. Mi mente, que tiene una alarmante tendencia a salirse de los márgenes, no pudo evitar imaginar el panorama. Puestos a elucubrar... ¿por qué no iba a ser real que un día de estos nos desayunáramos con una crónica periodística como esta?
 
(Imaginarium Press) — Última hora
 
Animados por las conclusiones del célebre estudio clínico de la Universidad de Rochester, las principales residencias de la tercera edad de todo el país han desmantelado sus salas de estar tradicionales para transformarlas en discotecas de vanguardia con luces de neón y megavatios de potencia.
 
Atrás han quedado, por fortuna, esas rancias y deprimentes imágenes de octogenarios jugando al dominó en silencio, embutidos en batas de cuadros rústicos y zapatillas de fieltro. Ahora, el dress code de los centros exige un compromiso estético radicalmente distinto. Mientras algunos internos optan por el cuero clásico a lo Elvis o el engominado canalla de Tom Jones, los octogenarios más atrevidos emulan los estilismos urbanos de Rosalía, las camisas abiertas de Maluma o los tatuajes faciales del trap. ¿Y qué decir de ellas? Las antiguas ancianitas de luto riguroso y moño tirante han dado paso a marchosas réplicas de Shakira que no dudan en asegurar que «las abuelas ya no lloran, las abuelas facturan», compartiendo pista con seguidoras acérrimas de Lady Gaga vestidas con trajes de fantasía imposibles.
 
El negocio del siglo y el sector del Tuning
 
Como era de esperar, los gerentes de estas instituciones han visto cómo sus beneficios netos se multiplicaban de forma exponencial. La razón económica es aplastante: los derechos de autor de un álbum de heavy metal o una sesión de techno resultan infinitamente más baratos que un palé de pastillas contra la artrosis, el dolor crónico o la depresión.
 
Semejante revolución terapéutica ha supuesto un durísimo e inesperado golpe para la industria farmacéutica, que contempla impotente cómo las pistas de baile sustituyen a los laboratorios. En contraposición, el sector de la automoción médica vive una edad de oro sin precedentes. Los fabricantes de sillas de ruedas comercializan ahora modelos deportivos con ejes reforzados para soportar derrapes controlados, frenos de mano hidráulicos para hacer cabriolas en mitad del chachachá y una amplísima gama de tuning: pinturas personalizadas con llamas de fuego, parachoques de fibra de carbono, asientos de cuero perforado, alerones aerodinámicos y retrovisores panorámicos con detector de ángulo muerto.
 
Descontrol en el Campus y próximos estudios
 
Para este verano ya se ha confirmado la organización de un macrofestival de tres días de duración en el propio campus de la Universidad de Rochester. Se prevé una asistencia masiva que superará el millón de ancianos campistas, en un evento que servirá para rendir tributo a los veinticinco pioneros de la tercera edad que se prestaron como cobayas para el estudio clínico original.
 
A día de hoy, el principal dolor de cabeza de las autoridades sanitarias es de carácter logístico: resulta materialmente imposible encontrar a un solo jubilado que consienta en acostarse antes de las cuatro de la madrugada, que acepte cambiar el gin-tonic por el vaso de leche tibia o que pretenda malgastar sus mañanas sentado frente al televisor viendo teleseries en lugar de ensayar coreografías de reguetón.
 
Mientras la sociedad se adapta a este nuevo paradigma, la comunidad científica no descansa. Ya se han anunciado los primeros presupuestos para evaluar los beneficios terapéuticos que los deportes de riesgo extremo, como el puenting sin cuerda elástica o el descenso de barrancos en caída libre, pueden llegar a reportar en pacientes con problemas de mudez o paraplejia. La ciencia avanza que es una barbaridad.
 

Novelas con corazón
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domingo, 20 de julio de 2025

¡Muévete!

(AZprensa) La abulia, la pereza, la vagancia… son atributos de muchos seres humanos, de muchos españoles y más aún durante el verano. Siempre nos decimos a nosotros mismos que “luego, un poco más tarde”, “ya lo haré después”, “voy a esperar un poco”… y así va transcurriendo el tiempo sin que hagamos nada, solo consumirnos a nosotros mismos en la más inoperante absurdidad.
 
Hasta la poesía es capaz de alertarnos sobre este peligro de la inacción y, de vez en cuando, nos permite enfrentarnos a un poema como este:
 
VAN A CERRAR EL DÍA
 
Van a cerrar el día
y aún no he hecho la compra.
Se me ha ido colando el tiempo
mientras impávido miraba y esperaba
un no se qué.
Nunca aprenderé a no esperar.
Cuando se quiere algo hay que salir,
hay que ir para atraparlo.
La luz se va durmiendo
y mientras tanto la despensa
está vacía de amor, esperanza,
ilusión, comprensión y trabajo.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“Arquitecto de emociones”: https://www.amazon.es/dp/1703376927

lunes, 5 de agosto de 2024

Decálogo para ser paciente activo

(AZprensa) Las personas que padecen alguna enfermedad, y en especial aquellas que padecen una enfermedad crónica, lejos de resignarse y dar por perdida la batalla, deben reaccionar y llevar –dentro de sus posibilidades- una vida activa, lo cual redundará en beneficios no sólo emocionales sino también físicos.
 
Estas son las 10 recomendaciones que se han elaborado a partir de las opiniones y experiencias de los propios pacientes, conformando un útil “Decálogo para ser paciente activo”
 
1.- Ser responsable de tu salud: entender tu cuerpo y conocer tu enfermedad, también tu potencialidad para cuidarte ya que ésta puede suponer un medio de transformación y aprendizaje constante.
 
2.- Ser paciente, conciliador/a y flexible con los cambios propios de la enfermedad y desarrollar la resiliencia: no luchar contra tu enfermedad, sino con ella, comprender y controlar la incertidumbre aceptando tu realidad.
 
3.- Ser consciente de cómo se presenta la enfermedad en ti y de tus limitaciones: buscar y desarrollar habilidades que te ayuden a gestionar tus sentimientos y mantenerte formado/a, implicándote en la formación de otros/as pacientes como tú.
 
4.- Cuidar de tu salud física, mental y emocional evitando que la enfermedad sea el eje vertebral de tu vida, y que sea la protagonista de tu día a día. No olvides tus relaciones sociales, también apoyan tu salud.
 
5.- Compartir tu opinión, dudas e inquietudes con los/as profesionales de la salud desde el respeto y con cercanía, construyendo una relación basada en la confianza y en la toma decisiones compartidas para crear una sanidad mejor y más segura.
 
6.- Desarrollar la empatía: no juzgar a otros/as pacientes: escuchar, respetar, acompañar y ayudar a tus iguales en lo que puedas, colaborando con ellos/as y crear sinergias. No te compares, cada persona es única y tus prioridades pueden no coincidir con las de otros/as pacientes.
 
7.- Divulgar tu experiencia con pacientes, familiares, buscando apoyo tanto de forma presencial como en las redes sociales: esa experiencia que tienes como paciente es un recurso a compartir ya que puede ser muy útil para otras personas como tú.
 
8.- Aprovechar el potencial que te ofrecen las redes sociales haciendo un buen uso de ellas: crear lazos con otros/as pacientes, apoyarte también en profesionales y mantenerte informado/a y actualizado/a es clave.
 
9.- Consultar fuentes fiables sobre tu enfermedad, verificar dicha información, y ser responsable: no recomendar tratamientos o medicamentos, ni divulgar curas milagrosas o bulos de salud.
 
10.- Conocer tus derechos y deberes como paciente: a recibir una información detallada o a tener un seguimiento adecuado de tu tratamiento, entre otros. Y si no es así, ¡pídelo!
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“La salud desde otro punto de vista”: https://amzn.eu/d/6uZ5KEW

miércoles, 1 de febrero de 2023

Vejez no es sinónimo de inactividad

(AZprensa) Hace unos años tuve ocasión de hablar con el doctor José Fornés Ruiz quien, además de su trabajo en diferentes asociaciones de mayores, fue elegido presidente del Consejo Valenciano de personas mayores. De aquellas conversaciones, conviene traer a la actualidad algunos aspectos que nunca deberíamos olvidar…
 
La pérdida de la salud es nuestra máxima preocupación y hay que romper con el estereotipo de que la enfermedad va ligada con el envejecimiento; vivir y envejecer son una misma cosa. Todo el mundo envejece, pero no todos están enfermos.
 
Es un hecho evidente que la esperanza de vida ha aumentado como no podíamos imaginar y es evidente, también, que las previsiones demográficas, tanto a nivel mundial como nacional, auguran un envejecimiento progresivo de la población, con un crecimiento más intenso en los mayores de ochenta años.
 
A pesar de esto los expertos no están de acuerdo en si este incremento de vida es a costa de tiempo de vida activa y saludable o bien de un aumento del tiempo en el que aparecen y se padecen enfermedades crónicas que generan incapacidad y dependencia. Nosotros lo que queremos es que ese aumento de la longevidad se acompañe de una buena calidad de vida y que las enfermedades se retrasen.
 
Todo ello no se puede conseguir más que con una buena prevención como está ya demostrado. Los consejos son sencillos, pero de eficacia comprobada: revisiones médicas periódicas para prevenir la enfermedad, una dieta equilibrada y ejercicio físico y mental para estimular las neuronas. Los factores de riesgo que nos van a producir una lesión de las arterias del corazón, es decir en las coronarias, son idénticos en todas las edades y las medidas de prevención consisten en evitar la obesidad, el colesterol, la hipertensión, la diabetes, el estrés y el tabaco.
 
Lo esencial para nosotros los mayores no es el cumplir muchos años, sino que ese periodo de tiempo añadido transcurra sin enfermedades. Esto no lo podemos conseguir si no es aprendiendo a prevenir la enfermedad. Finalmente, también es muy importante destacar la necesidad de mejorar la calidad de vida de todas las personas mayores en todas sus etapas, incluida la terminal, y mejorar la imagen de los mayores. Porque los jóvenes tienen una percepción muy negativa y hay que decirles que el envejecimiento es una nueva etapa de un mismo proceso vital al que hay que llegar en condiciones físicas y mentales para disfrutar de ella.
 

Una forma de hablar que nunca debería perderse.
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