lunes, 8 de junio de 2026

El día que las residencias de ancianos quemaron la pista de baile

(AZprensa)
Hace años cayó en mis manos un estudio científico realizado con personas de la tercera edad que demostraba de forma empírica cómo su salud metabólica y emocional mejoraba sustancialmente al escuchar música moderna. Mi mente, que tiene una alarmante tendencia a salirse de los márgenes, no pudo evitar imaginar el panorama. Puestos a elucubrar... ¿por qué no iba a ser real que un día de estos nos desayunáramos con una crónica periodística como esta?
 
(Imaginarium Press) — Última hora
 
Animados por las conclusiones del célebre estudio clínico de la Universidad de Rochester, las principales residencias de la tercera edad de todo el país han desmantelado sus salas de estar tradicionales para transformarlas en discotecas de vanguardia con luces de neón y megavatios de potencia.
 
Atrás han quedado, por fortuna, esas rancias y deprimentes imágenes de octogenarios jugando al dominó en silencio, embutidos en batas de cuadros rústicos y zapatillas de fieltro. Ahora, el dress code de los centros exige un compromiso estético radicalmente distinto. Mientras algunos internos optan por el cuero clásico a lo Elvis o el engominado canalla de Tom Jones, los octogenarios más atrevidos emulan los estilismos urbanos de Rosalía, las camisas abiertas de Maluma o los tatuajes faciales del trap. ¿Y qué decir de ellas? Las antiguas ancianitas de luto riguroso y moño tirante han dado paso a marchosas réplicas de Shakira que no dudan en asegurar que «las abuelas ya no lloran, las abuelas facturan», compartiendo pista con seguidoras acérrimas de Lady Gaga vestidas con trajes de fantasía imposibles.
 
El negocio del siglo y el sector del Tuning
 
Como era de esperar, los gerentes de estas instituciones han visto cómo sus beneficios netos se multiplicaban de forma exponencial. La razón económica es aplastante: los derechos de autor de un álbum de heavy metal o una sesión de techno resultan infinitamente más baratos que un palé de pastillas contra la artrosis, el dolor crónico o la depresión.
 
Semejante revolución terapéutica ha supuesto un durísimo e inesperado golpe para la industria farmacéutica, que contempla impotente cómo las pistas de baile sustituyen a los laboratorios. En contraposición, el sector de la automoción médica vive una edad de oro sin precedentes. Los fabricantes de sillas de ruedas comercializan ahora modelos deportivos con ejes reforzados para soportar derrapes controlados, frenos de mano hidráulicos para hacer cabriolas en mitad del chachachá y una amplísima gama de tuning: pinturas personalizadas con llamas de fuego, parachoques de fibra de carbono, asientos de cuero perforado, alerones aerodinámicos y retrovisores panorámicos con detector de ángulo muerto.
 
Descontrol en el Campus y próximos estudios
 
Para este verano ya se ha confirmado la organización de un macrofestival de tres días de duración en el propio campus de la Universidad de Rochester. Se prevé una asistencia masiva que superará el millón de ancianos campistas, en un evento que servirá para rendir tributo a los veinticinco pioneros de la tercera edad que se prestaron como cobayas para el estudio clínico original.
 
A día de hoy, el principal dolor de cabeza de las autoridades sanitarias es de carácter logístico: resulta materialmente imposible encontrar a un solo jubilado que consienta en acostarse antes de las cuatro de la madrugada, que acepte cambiar el gin-tonic por el vaso de leche tibia o que pretenda malgastar sus mañanas sentado frente al televisor viendo teleseries en lugar de ensayar coreografías de reguetón.
 
Mientras la sociedad se adapta a este nuevo paradigma, la comunidad científica no descansa. Ya se han anunciado los primeros presupuestos para evaluar los beneficios terapéuticos que los deportes de riesgo extremo, como el puenting sin cuerda elástica o el descenso de barrancos en caída libre, pueden llegar a reportar en pacientes con problemas de mudez o paraplejia. La ciencia avanza que es una barbaridad.
 

Novelas con corazón
https://amzn.eu/d/8KzYhK1

No hay comentarios: