sábado, 20 de junio de 2026

800.000 Palabras inefables: Radiografía de una contradicción necesaria

(AZprensa)
Hay cifras que, más allá del frío impacto numérico, custodian el latido y la constancia de toda una vida entregada a la libre expresión. Hoy, desde las páginas de este «Diario AZprensa» quiero detener por un instante el vértigo de la actualidad para celebrar con todos vosotros un hito muy especial que acaba de acontecer en mi otra bitácora hermana: «Palabras inefables» (https://palabrasinefables.blogspot.com) ha rebasado oficialmente la imponente barrera de las 800.000 visitas (en el momento de escribir estas líneas el contador ya cabalga por las 804.000).
 
Es cierto que detrás de este logro hay un viaje de 19 años de vida, pero no es menos cierto que el blog ha mantenido una actividad incesante y vigorosa, respaldada por un corpus monumental de más de 4.200 entradas publicadas. Si ponemos estos datos en perspectiva frente a la andadura de este mismo «Diario AZprensa» —que con 16 años de existencia atesora la asombrosa cifra de más de 2.600.000 visitas y más de 6.700 artículos—, alguien podría pensar que Palabras inefables es el hermano menor. Nada más lejos de la realidad. Quienes me leéis desde hace años sabéis que ese rincón posee un misticismo y un alma enteramente singulares. Su gran secreto es que siempre ha ido por libre.
 
En Palabras inefables siempre se ha publicado, única y soberanamente, lo que me ha apetecido en cada momento. Prueba irrebatible de esa indomable libertad es el vuelco absoluto que le he dado recientemente: durante varios meses, el blog se ha desmarcado de todo ruido mediático para consagrarse en exclusiva a rescatar del olvido el «maravilloso mundo del vinilo». ¿Por qué? Porque sí. Porque en la música analógica reside una solera que merece ser puesta en valor.
 
Haciendo memoria, creo que el título de la bitácora no pudo ser más acertado ni clarividente. Si acudimos al diccionario, descubriremos que «inefable» es aquello que no puede ser explicado con palabras. Por consiguiente, el concepto «palabras inefables» encierra una contradicción flagrante: son palabras que no pueden ser explicadas con palabras. Un oxímoron perfecto; una paradoja tan monumental como el propio mundo contradictorio en el que nos ha tocado vivir. Porque así es nuestra realidad: una contradicción constante, un laberinto de espejos donde nada es lo que parece.
 
Por eso, a excepción de esta bellísima tregua actual dedicada al coleccionismo discográfico, durante casi dos décadas mi empeño en ese blog ha sido el de descarnar las apariencias para mostrar siempre otro punto de vista. En las más de 4.200 entradas que dan forma a su historia, he dejado firmemente claro que nunca pretendo tener razón y que nada constituye una verdad absoluta. La verdad no es un dogma inmutable bajo llave; la verdad es solo un punto de vista. Mi propósito jamás ha sido adoctrinar, sino invitar al lector a documentarse e informarse primero, para después razonar, dudar y pensar por sí mismo hasta formarse su propio criterio independiente.
 
Lo más hermoso de este camino es que esas más de 4.200 entradas están y estarán siempre disponibles para su consulta en cualquier momento. Ojalá todos los grandes diarios y medios de comunicación tuviesen el pundonor de mantener su hemeroteca completa abierta de par en par, accesible para los lectores, sin guardar bajo llave ni muros de pago nada de lo que se escribió y publicó en el pasado. Escondiendo el pasado se esconde la evolución de las ideas.
 
En esta vida no hemos venido a ser perfectos, sino a experimentar y aprender por nosotros mismos. El camino que trazamos es lo verdaderamente importante, y por descontado que estará plagado de errores, caídas y equivocaciones. Pero es que, precisamente, sin la bendita pedagogía del error seríamos absolutamente incapaces de progresar, de darnos cuenta de nuestras flaquezas y de evolucionar como seres humanos.
 
A las puertas de estas 804.000 miradas, solo puedo dar las gracias a quienes cruzáis el umbral de mis dos bitácoras. En AZprensa seguiremos analizando el pulso diario del mundo con el rigor de siempre, y en Palabras inefables continuaremos desafiando las verdades absolutas a golpe de libertad, pensamiento crítico y, de vez en cuando, el sutil y nostálgico giro de un vinilo a 33 revoluciones. Gracias por formar parte de la resistencia intelectual.
 

Biblioteca Fisac
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