lunes, 22 de junio de 2026

Asuntos Legales 40 – Periodistas 21

(AZprensa)
El titular de este artículo bien podría pasar por el resultado de un disputado partido de balonmano entre empleados de distintos sectores profesionales, pero la realidad es mucho menos épica. Se trata, en cambio, de una estampa dolorosamente común en las notas de prensa que emiten los laboratorios farmacéuticos; un fenómeno que, no por recurrente, deja de causarme un absoluto estupor.
 
En concreto, este peculiar «marcador» se corresponde con un comunicado enviado por un laboratorio (del cual omitiré el nombre por pura piedad corporativa). El documento contenía exactamente veintiuna líneas de texto redactadas para explicar la noticia propiamente dicha. Justo debajo, venían cuarenta líneas de farragoso texto legal, rigurosamente impuestas por el Departamento de Asuntos Legales para cubrirse las espaldas ante cualquier cataclismo cósmico o eventualidad jurídica derivada de haber hecho pública esa información.
 
Ante semejante despliegue de blindaje legal, cualquiera pensaría que la nota contenía datos de una extrema sensibilidad científica, el lanzamiento de una molécula revolucionaria o un movimiento estratégico capaz de hacer tambalear los cimientos de la Bolsa. Pues no. La noticia era algo tan inocente, sencillo y rutinario como el fichaje de un profesional para ocupar un cargo intermedio en la compañía.
 
El triunfo del automatismo sobre el sentido común
 
A pesar de la absoluta irrelevancia penal de la noticia, los sesudos responsables del área legal —esos burócratas incapaces de distinguir una pieza informativa de un folleto publicitario— obligan a incrustar en todos los comunicados, sin excepción, el dichoso testamento eximente de responsabilidad.
 
Claro que, para ser justos, el departamento de Marketing también habrá puesto su granito de arena. De esas cuarenta líneas de letra pequeña, al menos nueve se dedicaban a recordar la inmensa importancia de la multinacional y a detallar con pompa y boato los índices bursátiles en los que cotiza. Puro ego corporativo camuflado de advertencia jurídica.
 
¿Se han parado a pensar alguna vez los altos directivos de los laboratorios farmacéuticos en la reacción que causan estos híbridos monstruosos en sus verdaderos destinatarios? ¿Tienen idea de lo que opina un periodista cuando recibe cuarenta líneas de burocracia por veintiuna de noticia?
 
Obviamente no tienen ni la más remota idea. Pero ya se sabe que, en el mundo de la empresa, de Comunicación «entiende» todo el mundo... excepto los que se dedican a ella.
 

Biblioteca Fisac
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