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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Suspendemos en Biología. Y en humildad. Y en casi todo lo demás

El Census of Marine Life ha calculado que el 86% de las especies terrestres y el 91% de las marinas aún no han sido descubiertas ni catalogadas. Es decir: llevamos milenios convencidos de conocer el planeta en que vivimos y resulta que no tenemos ni idea de con quiénes compartimos casa.
 
(AZprensa) La humanidad lleva siglos cultivando con gran esmero una de sus características más universales y menos justificadas: la convicción de saberlo todo. Hemos construido civilizaciones, levantado imperios, escrito enciclopedias, lanzado sondas al espacio exterior y declarado guerras por ideas que considerábamos verdades absolutas. Y mientras hacíamos todo eso, resulta que el 86% de las especies que comparten con nosotros este planeta estaban ahí, tranquilamente, sin que nadie las hubiera visto, nombrado ni catalogado. Ocupando su lugar en el ecosistema con total discreción mientras nosotros disputábamos fronteras y cotizábamos en bolsa.
 
Los científicos del Census of Marine Life —un proyecto internacional de una ambición y una paciencia encomiables— han publicado el cálculo más preciso realizado hasta ahora sobre el número total de especies vivas en la Tierra. El resultado: aproximadamente 6,5 millones de especies en tierra firme y 2,2 millones en el mar. Y de ese total, seguimos sin conocer el 86% de las terrestres y el 91% de las marinas. En términos de nota escolar, eso equivale a un suspenso tan rotundo que no se recupera en septiembre: se recupera en varios siglos de trabajo de campo intensivo.
 
«Conocemos el 14% de las especies terrestres y el 9% de las marinas. El resto nos es completamente desconocido. Y aun así organizamos cumbres de biodiversidad con la solemnidad de quien sabe de lo que habla.»
 
El boletín de notas de la humanidad
 
Si alguien tuviese la ocurrencia de extender a la humanidad un boletín de calificaciones sobre el conocimiento de su propio planeta, el resultado sería el siguiente:
 
BOLETÍN DE CALIFICACIONES · HUMANIDAD · CURSO: LOS ÚLTIMOS DIEZ MIL AÑOS
 
Especies terrestres conocidas: 1,4 sobre 10. Suspenso. Recuperación en septiembre del año 2800.
Especies marinas conocidas: 0,9 sobre 10. Suspenso severo. El mar ni nos conoce a nosotros.
Humildad ante lo desconocido: 0,5 sobre 10. Suspenso histórico. Sin visos de mejora.
Guerras declaradas: 10 sobre 10. Sobresaliente. La única asignatura en que destacamos.
Banalidad cultivada: 9,8 sobre 10. Notable alto. Esfuerzo constante y visible.
 
La paradoja del ignorante seguro de sí mismo
 
Lo que más llama la atención de todo esto no es la magnitud de lo que desconocemos —que es abrumadora—, sino la desproporción entre ese desconocimiento y la confianza con que actuamos. Organizamos cumbres de biodiversidad con la solemnidad de expertos. Debatimos sobre la preservación de ecosistemas como si tuviéramos un inventario completo de lo que hay que preservar. Legislamos sobre especies en peligro de extinción cuando todavía no sabemos ni qué especies existen. Es como diseñar un plan de ahorro sin saber cuánto dinero hay en la cuenta. Con corbata y PowerPoint, eso sí.
 
Y mientras tanto, en algún rincón del océano a tres mil metros de profundidad, o en la hojarasca de algún bosque tropical que aún no hemos deforestado del todo, hay criaturas que llevan millones de años viviendo perfectamente sin que ningún científico les haya puesto nombre, sin que ningún documental las haya filmado y sin que ninguna red social haya tenido la oportunidad de convertirlas en meme. Ahí están, tranquilas, siendo el 86%.
 
Una propuesta modesta
 
Ante esta situación, cabría esperar que la humanidad reorientara sus prioridades. Que dedicara menos energía a las guerras, a la ambición sin freno y a la banalidad de lo cotidiano, y más a conocer el planeta extraordinario que habita. Que en lugar de disputar por los recursos de un mundo que apenas comprende, invirtiera en comprender ese mundo antes de terminar de estropearlo.
 
No voy a hacer la propuesta demasiado concreta porque la experiencia enseña que las propuestas concretas acaban en comités, los comités en informes, los informes en cajones y los cajones en ninguna parte. Me limito, pues, a señalar que hay un 86% de la naturaleza terrestre y un 91% de la naturaleza marina que no nos conocen, que nunca hemos molestado y que, a juzgar por cómo nos comportamos, probablemente preferirían seguir así.
 
Nos tendremos que aplicar, sí. Mucho. Y quizás empezar por la asignatura más urgente de todas: la humildad. Porque es difícil aprender algo nuevo cuando uno está convencido de que ya lo sabe todo. Y nosotros, con el 14% del conocimiento disponible sobre nuestra propia casa, llevamos milenios creyendo que lo sabemos todo.
 
La novela “La melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y dispone de una edición en español y otra en noruego.
 
Más información en estos enlaces…
 
“La melodía permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
 
“Melodien står igjen”: 

lunes, 8 de abril de 2024

El concepto de “Sociedad” en los seres vivos

(AZprensa) En todos los marcos evolutivos de las especies vivas encontramos diferentes modelos de sociedad. Los individuos se agrupan para reforzar su capacidad de resistencia ante los ataques externos y para asegurar en lo posible la supervivencia de la especie. Aunque a todos los niveles encontramos modelos de sociedad, nos vamos a referir en este artículo a los dos más evolucionados, el de la sociedad de los primates y el de la sociedad humana.
 
Los seres humanos no somos los únicos que vivimos en sociedad. La mayor parte de los seres vivos también viven en sociedad. Por lo tanto podemos estudiar la sociedad humana en su marco evolutivo.
 
Veamos primeramente sus rasgos fundamentales:
 
1)         Todas ellas entrañan un nivel de asociación.
 
2)         Hay tres niveles distintos:
 
(a)        Organismo (Sistema de células relacionadas. Es un sistema rígido y cerrado. Existe una gran dependencia; esto es, no hay movilidad independiente).
 
(b)       Simple agregado (Como ejemplo se puede citar un grupo de mosquitos. Tienen mayor movilidad independiente, pudiendo unirse o desunirse, etc. Se hallan unidos porque se ven sometidos a las mismas condiciones ambientales. Esto implica una interacción biótica. Se incluyen unos a otros pero no conscientemente, ya que sus respuestas son heredadas. Este nivel de asociación no tiene capacidad de resistencia; esto es, no puede un grupo asumir funciones de protección).
 
(c)        Sociedad (Implica unas relaciones sociales para obtener el sustento en el medio ambiente. Su base se fija cuando esta unión no sólo lleva a una interacción biótica, sino cuando hay interacción de subsistencia debida a un agrupamiento. Así, pues, la unión es necesaria (ej.: manada de lobos) para la subsistencia del grupo. Se basa en la existencia de relaciones sociales que se dan en organismos, no en células.  La sociedad así establecida puede perpetuarse a sí misma y reconstituirse.
 
Hay tres tipos de necesidades: protección, nutrición y reproducción. Estas necesidades primarias pueden resumirse en una: “lograr la supervivencia de la sociedad”, y esto es una necesidad para la supervivencia de la especie.
 
Hay cuatro tipos de sociedades:
 
1)         Sistemas biosociales.
2)         Sociedades de los mamíferos.
3)         Sociedades de los primates.
4)         Sociedad humana.
 
Las diferencias de los sistemas biosociales y sociedades de los mamíferos respecto a los otros dos tipos, son manifiestas. Aquí vamos a tratar de las características y diferencias existentes entre la sociedad de los primates y la humana. Por medio de este breve estudio comparativo podremos ver que las diferencias entre ambos son muy pocas pero, eso sí, claramente diferenciadas.
 
Sociedades de los primates.- Las sociedades de los primates constituyen un tipo de sociedad de orden superior a la de los mamíferos. Este tipo de sociedad es mucho más compleja. Tienen una organización social muy parecida a la humana, observándose grandes analogías al compararlas con las sociedades humanas primitivas. Hay una diferenciación menor entre los sexos. Todo lo que hace un mono macho puede hacerlo un mono hembra. Hay, además, una cierta base cultural para la división del trabajo.
 
El sexo juega un papel importante para la cohesión del grupo en el aspecto social. Hay, pues, grupos organizados. No existen épocas definidas para el apareamiento, teniendo una capacidad de celo constante. Además, las hembras tienen un periodo menstrual parecido al de las humanas. Este papel conexiona la existencia del grupo.
 
Tienen una mayor complejidad sensitiva y motora (andan a dos patas). Son los únicos que tienen manos y las pueden utilizar libremente. Tienen asimismo una infancia prolongada con mayor dependencia cría-madre que en las otras sociedades. Existe por tanto una mayor posibilidad de ser condicionado por el ambiente. Sus respuestas heredadas son más débiles y aumentan las respuestas aprendidas. Como consecuencia de esto, tienen necesidad de vida en sociedad con una gran dependencia entre los miembros. La necesidad de aprender las respuestas lo vemos en que tienen que aprender el acto sexual necesariamente. Esto da lugar al juego sexual y a una utilización del sexo como medio y no como fin. El sistema de domino tiene aquí gran importancia. Hay una cierta educación sexual constante, así como unas relaciones de dominio en relación de sexo y edad. El equilibrio entre los sexos va siendo similar, esto es, igual número de machos que de hembras. Todo esto contribuye a la mayor relación entre el macho y la hembra. Hay también existencia, pues, de solteros.
 
Tienen mecanismos comunicativos (heredados) muy amplios; pero sin embargo no son capaces de una comunicación simbólica (en esto nos diferenciamos los humanos). Un animal no habla por la sencilla razón de que no tiene nada que decir, y esto se debe a que no tiene capacidad de reflexión. Por este motivo su única comunicación hablada consiste en gritos de peligro, victoria, alegría, etc., que son aprendidos y vienen dados por la supervivencia. Así, pues, no hay comunicación simbólica. Esta falta de condicionamiento heredado le hace prestar mayor atención por el ambiente, teniendo en consecuencia mayor selectividad de sensaciones.
 
Sociedad humana.- En la sociedad humana los individuos son estructuralmente homogéneos salvo en sexo. Las diferencias genéticas entre el hombre y la mujer son mínimas. Otra de las diferencias de este tipo consiste en que el hombre promedio es algo más fuerte que la mujer promedio. Las diferencias que encontraremos serán culturales; esto es,  respecto a la capacidad de admitir y transmitir la cultura. La división del trabajo se hace atendiendo a estas mismas características. Existe una sexualidad continua. Hay una comunicación simbólica arbitraria y esta es la que sirve para que el aprendizaje sea cultural.
 
El hombre puede transmitir la cultura por medio de:
a)         Transmisión oral.
b)         Transmisión escrita.
 
Sin embargo no es preciso que todos los individuos sepan y aprendan todo; lo que importa es la organización. Hay una división para el aprendizaje. Los individuos deben complementarse entre sí, ya que la supervivencia se basa en la organización de su aprendizaje. Tenemos la existencia no del dominio, sino del derecho a ese dominio, y por consiguiente, de normas.
 
En su uso más general, la sociedad se refiere meramente al hecho básico de la asociación humana. Por ejemplo, el término ha sido empleado en el más amplio sentido, para incluir toda clase y grado de relaciones en que entran los hombres, sean ellas organizadas o desorganizadas, directas o indirectas, conscientes o inconscientes, de colaboración o de antagonismo.
 
Esto incluye todo el tejido de las relaciones humanas y no tiene límites o fronteras definidas. De una estructura amorfa en sí misma, surgen de ella sociedades numerosas, específicas, interconectadas, aunque todas ellas no agotan el concepto de sociedad.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

sábado, 30 de marzo de 2024

Los tres instintos básicos de los seres vivos

(AZprensa) El ser humano es un ente biológico que se mueve por tres instintos básicos, los cuales rigen todo su comportamiento. Esos tres instintos son (1) el instinto de supervivencia; (2) el instinto de reproducción; y (3) el instinto de transmisión de conocimientos. Todo ello está encaminado, como puede suponerse, a la perpetuación de la especie. Estos tres instintos –que analizaremos con más detalle a continuación- están presentes en todos los seres vivos, desde los organismos unicelulares hasta los mamíferos, entre los cuales se encuentra el ser humano. Lo queramos o no, los seres humanos estamos “atados” a estos tres instintos, gracias a los cuales seguimos vivos y damos lugar a una generación tras otra. Pero no vayas a creer que nosotros somos algo muy distinto a los demás seres vivos; estos tres instintos básicos están igualmente presentes en el reino vegetal y, en definitiva, en todos los seres vivos e incluso en los virus (que forman un grupo aparte, diferenciado de animales y plantas, pero que igualmente se ven supeditados a estos tres instintos).
 
El ser humano no se diferencia, pues, ni de los animales, ni de las plantas, ni de los virus… al igual que todos ellos es esclavo de estos tres instintos básicos ya que de ellos depende su supervivencia. Pero analicemos con un poco más de calma cada uno de ellos.
 
1.- Instinto de supervivencia.- Este es uno de los más sencillos y evidentes. Todos los seres vivos reaccionan defensivamente, y de manera  innata, frente a cualquier peligro. Cuando nos asomamos a una barandilla sobre un precipicio, instintivamente nos agarramos con fuerza a la misma para no caer; cuando tocamos algo muy caliente retiramos inmediatamente la mano, antes incluso de que el razonamiento nos lleve a considerar que eso ponía en peligro nuestra integridad física; cuando se produce un fuerte ruido nos encogemos como buscando refugio; si estamos en peligro de ahogarnos, movemos manos y piernas y gritamos pidiendo ayuda… Los seres vivos están dotados de terminaciones nerviosas que mediante el signo del dolor, el vértigo y las emociones innatas como el miedo, nos advierten de esos peligros y no hace falta que nos paremos a pensar si hay motivos fundados o no para evitar ese peligro, nuestro cuerpo, de forma autónoma reacciona ante esos estímulos para evitar el daño e incluso la muerte.
 
Como puedes ver no somos dueños de  nuestros actos, es la propia naturaleza la que se encarga –sin consultarnos- de procurar que sigamos vivos e íntegros, porque la Naturaleza nos quiere así: vivos e íntegros.
 
Y sin embargo muchas veces el ser humano, en un ejemplo de aberración, trata de anular ese instinto de supervivencia. A la insensatez se la bautiza como “valentía” o “intrepidez”. Se juega estúpidamente a poner la vida en peligro sin que ello reporte más beneficio que el reconocimiento social. La gente sigue haciéndose “selfies” al borde de precipicios y cayendo al vacío en ciertas ocasiones; sigue organizando apuestas temerarias bien sean de conducción, de comida o de borrachera; sigue consumiendo venenos “legales” tales como la comida basura, el alcohol y el tabaco; persiguen “acabar” con el tráfico de drogas convirtiendo a estas en productos legales, tal como está sucediendo en muchos países con la marihuana (cannabis); e incluso se promociona y financia desde los gobiernos la muerte de niños (aborto) y la muerte de adultos (eutanasia), en el primer caso porque sale más barato matar a un feto que mantener y criar a un niño, y en el segundo caso porque resulta más barata la eutanasia que aplicar cuidados paliativos para lograr una muerte digna.
 
El cuerpo humano es nuestro recipiente, nuestro envase, y la obligación que tenemos todos es la de cuidarlo para que funcione con salud el mayor tiempo posible. Por eso, no sólo el suicidio sería “pecado” contra este instinto básico; también lo serían una mala alimentación, unos hábitos de vida que pongan en peligro la misma; y todo aquello que dañe –en definitiva- nuestro cuerpo, incluyendo aquí también la mortificación corporal que se infringen algunos religiosos y que lejos de ser una práctica santa son un pecado al dañar el cuerpo que Dios (o la Naturaleza, si eres ateo) nos ha dado.
 
2.- Instinto de reproducción.- Todos los seres vivos estamos programados para la reproducción. “Creced y multiplicaos” se dice en la Biblia. Y ese instinto de reproducción está igualmente presente en todos los seres vivos. Las plantas germinan y producen frutos y semillas para perpetuar la especie; los virus –que son una cosa aparte- se replican, es decir, se “fotocopian” en cuanto encuentran un ambiente óptimo para hacerlo; los animales tienen fijados unos ciclos de apareamiento precisamente en aquellos entornos y épocas del año más propicias para que la prole salga adelante; y los primates y los seres humanos… estos son un caso aparte.
 
Mientras en todos los demás animales la sexualidad está dirigida exclusivamente a la reproducción y esta se hace siempre en los momentos más adecuados para ello, en los primates y en los seres humanos, la sexualidad dura los 365 días al año. ¿Qué significa esto? Simplemente que por las capacidades de estos seres, la época del año no influye en la gestación y crianza de nuevos individuos, pero nada más. La sexualidad es un instinto exactamente igual que el que se observa en otros animales con la única diferencia de que en este caso se puede hacer también por placer y no sólo como un mecanismo frío de reproducción.
 
Cuando hombres y mujeres se arreglan y perfuman para atraer al sexo contrario (para “ligar” se llama), no se dan cuenta que no son ellos los que controlan ese cortejo amoroso, sino que es el instinto natural de reproducción el que les incita a acicalarse para atraer a su pareja y reproducirse aunque después se utilicen métodos anticonceptivos o no se llegue a consumar la relación sexual. El hombre o mujer que se arregla y perfuma para atraer a su posible pareja está haciendo exactamente lo mismo que los urogallos cuando extienden sus plumas y realizan cantos y bailes para atraer a su pareja; y están siguiendo unos rituales para llamar la atención y atraer, al igual que cualquier mamífero, ave, reptil o insecto.
 
Pero en el ser humano, también la aberración está presente. Desde los gobiernos se fomenta y promociona la utilización de la sexualidad sólo como instrumento de disfrute, no de reproducción (la razón es muy sencilla: “que disfruten follando –que eso no nos perjudica- mientras nosotros nos enriquecemos”, piensan aquellos que dirigen el mundo). Y aún hay más. Se utiliza el aborto como si fuese un “método anticonceptivo” simplemente porque ese embarazo iba a impedir unas vacaciones o comprarse un coche nuevo. Se intenta convencer a la población de que la homosexualidad es algo normal (cuando la homosexualidad claramente es contraria al instinto natural de reproducción).
 
Los seres vivos tienden a reproducirse y todo lo que vaya en contra de la reproducción de la especie va en contra de la Naturaleza. Otra cosa es –como ya hemos comentado- que primates y humanos pueden utilizar la sexualidad para disfrute, pero no sólo para eso, sino también para crear una familia y un proyecto de vida. Y los dos extremos son malos: Lo mismo que la homosexualidad va en contra de este instinto básico, también va en su contra el celibato.
 
El ser humano, para estar en armonía con este instinto básico común en todas las especies, debe reproducirse en la medida de sus posibilidades, ya que una reproducción incontrolada, que dañe el cuerpo de la madre y/o impida dar a los hijos una vida digna, es tan aberrante como utilizar siempre el sexo únicamente por placer o no utilizarlo nunca.
 
3.- Instinto de transmisión de conocimientos.- Podría pensarse que esto no es muy importante, pero –querámoslo o no- está arraigado en todas las especies. En el reino animal, los padres enseñan a sus hijos aquello que han aprendido, qué es lo que se debe comer, cómo protegerse del frío o el calor, cómo valerse por sí mismo. En el reino vegetal, las especies van aprendiendo de sus padecimientos para transformarse en variedades más resistentes. En el reino microbiano, ahí están las llamadas “resistencias” que generan dichos seres aprendiendo a defenderse de todo lo que las ataque. E igualmente en los virus, que no están ni vivos ni muertos, pero sí se reproducen auto replicándose, también ellos “aprenden” y constantemente dan lugar a nuevas mutaciones más resistentes.
 
Los seres más evolucionados, como nosotros, tenemos eso que se llama “curiosidad” y gracias a ella vamos explorando el mundo que nos rodea y gracias a ello vamos aprendiendo. Pero ese aprendizaje no se queda sólo en nosotros sino que lo vamos transmitiendo a nuestros congéneres y a nuestra descendencia.
 
De forma innata tenemos el instinto de contar a los demás lo que vamos descubriendo y aprendiendo, de preguntar aquello que no sabemos y de compartir con los demás nuestros conocimientos y experiencias. Y todo esto lo hacemos porque estamos programados para ello, porque el conocimiento del entorno y la adaptación a los continuaos cambios del mundo en que vivimos son igualmente imprescindibles para la supervivencia. No somos nosotros, pues, los que “decidimos” aprender y transmitir conocimientos, es nuestro instinto básico el que nos mueve a ello, al igual que lo hacen –en la medida de su capacidad- los animales y demás seres vivos.
 
En conclusión, los seres humanos no somos muy distintos de bacterias, virus, plantas o animales: Todos estamos programados para tratar de conservar nuestra salud y nuestra vida, para reproducirnos y para aprender y transmitir nuestros conocimientos a nuestros congéneres. Gracias a estos tres instintos básicos se perpetúan las especies; sin ellos, estarían abocadas irremediablemente a la extinción. Otra cosa es que el ser humano se empeñe una y otra vez en ir “contra la naturaleza”, contra su propia naturaleza.
 
Para finalizar, me viene a la memoria eso que se dice siempre como objetivo de una vida plena: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. (Plantar un árbol es un claro símbolo de apuesta por la vida; tener un hijo es cumplir ese propósito de perpetuar la especie; y escribir un libro, es un claro ejemplo de transmisión de conocimientos. Tres pilares básicos que están insertos en nuestra propia naturaleza para que la vida se siga abriendo camino).
 
Vicente Fisac (Madrid, 1949) es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

miércoles, 8 de marzo de 2023

La vida florece sin luz y en una atmósfera irrespirable

(AZprensa) Todos pensamos que la luz es indispensable para que prospere la vida, al igual que es necesaria el agua, el oxígeno, etc., es decir, siempre tomamos como modelo nuestro planeta y pensamos que no puede existir vida en donde no se den las condiciones que tenemos en nuestro planeta. Sin embargo la vida se abre camino en los entorno más inverosímiles, y un ejemplo de eso lo tenemos en nuestro propio planeta, en una cueva que ha permanecido aislada del exterior durante millones de años, la cueva Movile.
 
No es una cueva cualquiera, tiene al menos 100 kilómetros cuadrados de extensión, la mayor parte de los mismos difícilmente accesibles e inexplorados y su única entrada quedó sellada hace 5,5 millones de años por lo que nunca ha recibido ni un solo rayo de luz. Está situada al oeste del Mar Negro, en Rumanía, y fue descubierta hace tan solo unas pocas décadas.
 
En 1996 un grupo de científicos realizó su exploración, encontrando cosas sorprendentes: En su interior, hay menos de la mitad del oxígeno que hay en la superficie de nuestro planeta y hay una concentración de dióxido de carbono 100 veces superior a la del exterior que respiramos, así como elevadas concentraciones de sulfuro de hidrógeno. No hay ni ha tenido nunca ni un rayo de luz y sin embargo estos científicos encontraron y catalogaron 48 especies, de las cuales 33 eran exclusivas de esta cueva: arañas, pseudoescorpiones, cochinillas, ciempiés, sanguijuelas, caracoles, etc. todos ellos sin visión (al no haber luz no la necesitan) y sin pigmentos.
 
Quedaron sorprendidos por la existencia de tan abundante ecosistema en un lugar irrespirable y sin luz, y en done no hay rastros de vida vegetal al no haber fotosíntesis. La pregunta era: ¿Qué comían esas especies? Descubrieron que en la superficie del agua y en las paredes de la cueva se había desarrollado una película espumosa formada por miles de millones de bacterias que pueden extraer el carbono sin necesidad de luz solar, unas lo obtienen del dióxido de carbono y otras del metano. Y a partir de ahí se ha desarrollado, de forma autóctona, un peculiar ciclo de la vida a medida que las pequeñas criaturas se comen el limo y las criaturas más grandes se comen a las más pequeñas.
 
Las investigaciones de aquellos biólogos de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos) fueron publicadas en la revista “Science” y estudios posteriores han confirmado lo excepcional de este ecosistema auténticamente “extraterrestre” aunque se esconda en las entrañas de nuestro propio planeta. Para preservar esta joya biológica, el acceso a la cueva está prohibido por las autoridades que sólo conceden eventualmente algún permiso a los investigadores. Por otra parte, la enorme extensión de la misma, los estrechos pasadizos y profundos pozos verticales con que cuenta, son suficiente protección para mantener inalterado este curioso ecosistema durante muchos millones de años más.
 

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sábado, 22 de enero de 2022

Las plantas también tienen menopausia

(AZprensa) En las plantas con un único episodio reproductivo, llamadas monocárpicas, el inicio de la reproducción está marcado por la formación de las primeras flores. Las señales que controlan el inicio de la floración están muy estudiadas (luz, cambios estacionales, temperatura, edad de la planta…). Sin embargo, hay otro momento muy importante para la reproducción: su final. En muchas especies, después de la producción de un cierto número de frutos se detiene la producción de flores. Esta parada está marcada por el cese de la actividad de los meristemos, las reservas de células madre que mantienen el crecimiento y la producción de órganos de las plantas.
 
“Este proceso se conoce como parada proliferativa, que podríamos denominar la menopausia vegetal”, explica Cristina Ferrándiz Maestre, investigadora del IBMCP y una de las autoras del estudio que se ha publicado en “Current Biology”. Tal como explica, “la parada proliferativa constituye una gran adaptación evolutiva ya que, al no formarse nuevos órganos como flores y frutos, se asegura la redistribución de nutrientes hacia la producción de semillas, permitiendo el desarrollo óptimo de las mismas y perpetuar así la especie”.
 
Muchos cultivos de gran importancia económica, como leguminosas y cereales, son plantas anuales, que florecen sólo una vez y después se agotan y mueren. La parada de la proliferación es un proceso común en un amplio rango de especies, por lo que los procesos descritos en este estudio son relevantes para nuevas aproximaciones biotecnológicas encaminadas a incrementar la cosecha en cultivos extendiendo la duración del periodo de floración, o retrasando la parada de la proliferación.
 
El estudio ha sido realizado por un grupo de investigadoras del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV).
 

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viernes, 19 de noviembre de 2021

Hay millones de virus desconocidos en el Ártico

(AZprensa) Bajas temperaturas, ausencia de luz en invierno y pocos nutrientes son las condiciones extremas a las que se enfrenta la compleja comunidad de virus que habita el Ártico. Investigadores del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas –CSIC- y la Universidad Autónoma de Madrid) según describieron en la revista “Science Advances”. En su trabajo demostraban que la gran mayoría de virus descritos no tiene similitudes con los de otros ambientes naturales, ni siquiera con los de la Antártida, adaptados a similares condiciones climáticas extremas. Hay que recordar que los virus son las entidades biológicas más abundantes y diversas del planeta, pero al mismo tiempo son los grandes desconocidos en muchos ecosistemas.
 
Los investigadores identificaron más de 35 millones de secuencias de los genomas de estos virus. “Nueve de cada diez no tiene parangón con los virus descritos hasta el momento en diferentes ambientes naturales”, tal como explicó el investigador del CSIC Daniel Aguirre de Cárcer, resaltando que dicho estudio “demuestra que los virus que habitan los ambientes extremos de las regiones polares podrían haber evolucionado de forma independiente en la historia reciente, un dato de gran relevancia para entender las interconexiones de los ecosistemas del planeta”.
 
Los experimentos reflejados en dicho estudio se realizaron en colaboración con el Centro Universitario de Svalbard (Noruega) en lagos del archipiélago Svalbard, a 1.300 kilómetros del Polo Norte y una de las últimas tierras antes del océano glacial ártico. El conocimiento de esta comunidad de virus permitirá evaluar en futuros estudios el impacto del cambio climático en los microorganismos de las regiones polares.
 

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miércoles, 30 de junio de 2021

Una investigación desmonta todos los planteamientos de la igualdad entre hombres y mujeres


(AZprensa) La obsesiva fijación por la igualdad entre sexos ha quedado en entredicho por un nuevo estudio que demuestra cómo la sociedad y la cultura no tienen apenas influencia sobre el género y el comportamiento sexual; por el contrario es la biología la que explica las diferencias existentes entre ambos sexos. Como ejemplo muy ilustrativo se ha comprobado que si les das a los monos la oportunidad de jugar con coches, pelotas o muñecas, las monas preferirán jugar con una muñeca mientras los machos elegirán jugar con coches o pelotas. 

Además, tal como se ha puesto de manifiesto en otros estudios, queda demostrado que cuanto más igualitario es un país, mayor es la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a temperamento e interés. 

Los autores del estudio que resumiremos a continuación son Hermundur Sigmundsson, profesor de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología en Trondheim y de los centros de investigación con vocación de Educación, de la Universidad de Islandia; y Bergsveinn Ólafsson, profesor de psicología y autor del libro “Diez pasos hacia una vida significativa”. 

La mayor diferencia entre mujeres y hombres es que los hombres son menos cooperativos (más competitivos, más duros, más escépticos, menos empáticos, de pensamiento crítico, tercos e independientes). Estas características explican en cierta medida que la proporción de hombres y mujeres en conducta violenta y antisocial es de 15 a 1. Los hombres son responsables del 89% de los asesinatos y del 99% de todos los delitos sexuales. Los hombres constituyen el 75% de todas las personas con TDAH y el 80% de las personas autistas son hombres. 

Las mujeres tienen más emociones negativas y puntúan más alto en nerviosismo de la personalidad. Experimentan más ansiedad, dolor emocional, irritabilidad, tristeza, decepción y dudas egocéntricas y todos estos son factores que podrían explicar por qué las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de sufrir depresión. También tienen un 75% más de probabilidades de tener anorexia o bulimia. 

Una de las principales diferencias psicológicas entre hombres y mujeres es que los hombres están más interesados ​​en las cosas y las mujeres están más interesadas en las personas. Esta diferencia se ve tan pronto como nace un niño. Las niñas recién nacidas tienden a mirar más a la cara de las personas mientras que los niños recién nacidos tienden a mirar más a los objetos. En la infancia, entre los tres y los ocho meses, las niñas tienden a elegir jugar con muñecas, mientras que los niños eligen pelotas y coches. De manera similar, la investigación mostró que las niñas de 5 a 6 años tienden a dibujar personas, flores y mariposas en colores fuertes, mientras que los niños tienden a elegir dibujar cosas como armas, vehículos y dibujar en colores más oscuros. 

Todo el desarrollo personal tiene lugar en la interacción entre los genes, el sistema nervioso, el comportamiento y el entorno (físico y social). Los estudios muestran que la testosterona parece jugar un papel clave en si una persona se experimenta a sí misma como hombre o como mujer. El cerebro se desarrolla hacia el hombre debido al efecto de la testosterona en el desarrollo de las células nerviosas o hacia la mujer debido a la falta de testosterona. Las diferencias en las regiones cerebrales de hombres y mujeres en interacción con los niveles de hormonas sexuales y sus receptores en el desarrollo y en la edad adulta, están fuertemente vinculadas a las diferencias de género en el comportamiento y los trastornos mentales. 

Investigadores como Geschwind y Galaburda ya demostraron que las hormonas de testosterona, que los niños tienen en promedio 10 veces más que las niñas, pueden afectar el desarrollo de su función cerebral en el útero. Se considera que esta es una de las principales razones por las que los niños tienen más dificultades con el desarrollo del lenguaje, el desarrollo motor y la lectura, y que a los niños se les diagnostica con mayor frecuencia autismo y TDAH. Ese aumento de testosterona puede significar una mayor necesidad de tomar riesgos y hacer ejercicio. 

En definitiva, tal como concluyen los autores, “no hay evidencia que sugiera que la sociedad y la cultura tengan un efecto significativo sobre el género y el comportamiento sexual. Por el contrario es la biología la que parece explicar las diferencias entre los sexos”. 


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martes, 30 de junio de 2020

Somos zurdos y extraterrestres


(AZprensa) Los asteroides son capaces de crear los aminoácidos y proteínas que son necesarios para la creación de la vida en la Tierra, según un estudio de la NASA, que podría demostrar que el inicio de la vida en el planeta tendría su origen en el espacio.

Los aminoácidos que son empleados en la construcción de proteínas, y que son utilizadas en la vida para crear estructuras como el pelo y las uñas y para acelerar y regular las reacciones químicas, se presentan con dos formas que son imágenes especulares una de la otra, como las manos de una persona. La NASA ha señalado que la vida en la Tierra utiliza exclusivamente las formas 'zurdas' de la molécula, un hecho que se está estudiando, pues se desconoce el por qué de esta elección.

Sin embargo, el hallazgo realizado por los investigadores del Goddard Space Flight Center de la NASA, ha determinado que existe un exceso de la forma 'zurda' del aminoácido isovalina en muestras de meteoritos que procedían de asteroides ricos en carbono. Esto sugiere a los expertos que "quizás la vida 'zurda' empezó en el espacio, donde las condiciones en los asteroides favorecieron la creación de aminoácidos 'zurdos'".

Además, el responsable de la investigación, Daniel Glavin, ha señalado que "los impactos con meteoritos habrían transportado este material, enriquecido con moléculas 'zurdas', a la Tierra".


Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac

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miércoles, 12 de agosto de 2015

La epigenética explica la respuesta individual ante la enfermedad

(Diario El Inefable) No hace mucho tiempo la epigenética era considerada como una “materia oscura” en la biología celular, y más aún en la investigación del cáncer. Sin embargo hoy día los investigadores se han lanzado de lleno a su estudio. Esto se debe, en opinión de Manel Esteller, experto en epigenética, a dos hechos: la revolución tecnológica y su reconocimiento por parte de la comunidad médica.

Esteller comenta que ya existen formas de detectar el cáncer basadas en la metilación del ADN, pero además la epigenética tiene aplicaciones en otras áreas como neurología, cardiovascular o biología. Esta disciplina, se ha mostrado muy útil para explicar diferencias entre individuos. Esteller ha constatado que los gemelos, por ejemplo, tienen el mismo genoma pero difieren en su epigenoma. Esto podría determinar que uno desarrolle alguna enfermedad, como por ejemplo la esquizofrenia, y el otro no. “No se debe a su ADN sino a factores ambientales, subraya este investigador.

Pero ¿cómo interacciona el ambiente con las células? La respuesta está en la epigenética. Tabaco, alcohol, dieta o contaminación hacen que el ADN cambie poco a poco.

En el año 2006 Manel Esteller recibió el “Carcinogenesis Award”, el premio al mejor investigador del cáncer menor de 40 años. A ello contribuyó su descubrimiento de un mecanismo celular capaz de generar el cáncer. Según explica, “hay genes ‘buenos’ cuya expresión se pierde en cáncer... y esto se produce porque estos genes que estaban enrollados se desenrollan en el ADN como consecuencia de la modificación de las histonas”.

La metilación del ADN es el cambio epigenético más frecuente e importante en los tumores. La comparación de patrones de metilación de ADN característicos del cuadro patológico y del estado sano permite identificar la enfermedad de una forma muy precisa. Ante el hecho de que una persona pueda heredar una mutación en un gen que da lugar a la aparición del tumor a los 35 años mientras que otra persona con la misma mutación no lo desarrolla hasta los 70 años, la razón estriba en que hay muchos factores que pueden intervenir, pero sobre todo –según este experto- una epigenética diferente entre ambos que hace que la mutación sea mucho más activa en una persona que en otra.