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martes, 18 de agosto de 2026

¿Por qué los jubilados de hoy somos unos gamberros?

Si naciste a mediados del siglo XX, es muy probable que te hayas pasado las últimas décadas de tu vida guardando las formas. Había que madrugar, mantener un trabajo, pagar la hipoteca, criar a los hijos y, en definitiva, simular que éramos ciudadanos ejemplares, serios y respetables. Sin embargo, al llegar la jubilación todo cambia y surge el gamberro que llevabas dentro.
 
(AZprensa) Para los que nacimos a mitad del siglo XX las cosas han cambiado ahora de forma radical. La jubilación ha llamado a nuestra puerta y, con ella, se ha abierto la veda. Los de mi generación estamos desatados. Tenemos un sentido del humor a prueba de bombas y un espíritu gamberro que ya no tenemos interés en ocultar. Al vernos disfrutar de la vida sin filtros, más de un bienpensante de las nuevas generaciones se echará las manos a la cabeza y se preguntará: “¿Pero qué clase de educación os han dado a vosotros?”.
 
Y ahí, queridos amigos, es donde radica la gran verdad. La culpa no es nuestra. La culpa es de los referentes educativos que nos metieron en la cabeza cuando éramos niños. Nos piden que seamos correctos, pero... ¿alguien se ha parado a analizar fríamente quiénes eran los héroes de nuestra infancia?
 
El catálogo de "malos ejemplos" de nuestra niñez
 
Hagamos memoria y repasemos los valores morales que nos transmitían aquellas entrañables historias que nos enseñaron durante nuestra niñez:
 
Tarzán: Un señor que se pasaba todo el día en taparrabos, pegando gritos histéricos por la selva y rodeado de bichos. Cero civismo, cero protocolo.
 
Cenicienta: Una menor que se iba de fiesta a espaldas de su familia, volvía pasadas las doce de la noche y, encima, iba perdiendo prendas de ropa por el camino.
 
Pinocho: Un mentiroso compulsivo al que solo le faltaba hacer un máster en ciencias políticas.
 
Batman: Un millonario excéntrico que conducía un cochazo a más de 200 km/h, saltándose los límites de velocidad y parando el tráfico a su antojo sin que la grúa se llevase el Batmóvil.
 
La Bella Durmiente: Una vaga de manual que no dio un palo al agua en su vida y se pasaba el día durmiendo a pierna suelta.
 
Blanca Nieves: Una jovencita que se fue a vivir a una cabaña en mitad del bosque con siete tíos. Que fuesen bajitos y trabajasen en la mina no les quita la condición de hombres, vamos a ser claros.
 
Caperucita Roja: El ejemplo perfecto de desobediencia materna. Le dijeron que no se entretuviera y lo primero que hizo fue pararse a charlar en una zona oscura con un lobo desconocido.
 
Betty Boop: Con unos estilismos y un descaro que, para la época, rozaban el escándalo público.
 
Pulgarcito: Un guarro insostenible que iba tirando migas de pan y desperdiciando comida por el suelo allá por donde pasaba.
 
Popeye: Un marinero hiperactivo que se metía "hierba" enlatada a través de una pipa para ponerse como una moto y liarse a puñetazos con el primero que pasaba.
 
Un milagro de la evolución social
 
¿Lo veis ahora? Con semejante catálogo de conductas delictivas, trastornos del sueño, adicciones y desobediencia civil bombardeando nuestros tiernos cerebros infantiles, ¿cómo demonios pretenden que ahora nos portemos bien?
 
Bastante bien hemos salido para lo que podría haber sido. Así que, si nos ven por la calle riéndonos más de la cuenta, saltándonos alguna norma menor o haciendo gala de un espíritu incorregible, no nos juzguen. Solo estamos aplicando, por fin con tiempo libre, la educación que recibimos.
 
¡A disfrutar de la edad de oro con el espíritu de Tarzán y la puntualidad de Cenicienta!
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

lunes, 8 de abril de 2024

El concepto de “Sociedad” en los seres vivos

(AZprensa) En todos los marcos evolutivos de las especies vivas encontramos diferentes modelos de sociedad. Los individuos se agrupan para reforzar su capacidad de resistencia ante los ataques externos y para asegurar en lo posible la supervivencia de la especie. Aunque a todos los niveles encontramos modelos de sociedad, nos vamos a referir en este artículo a los dos más evolucionados, el de la sociedad de los primates y el de la sociedad humana.
 
Los seres humanos no somos los únicos que vivimos en sociedad. La mayor parte de los seres vivos también viven en sociedad. Por lo tanto podemos estudiar la sociedad humana en su marco evolutivo.
 
Veamos primeramente sus rasgos fundamentales:
 
1)         Todas ellas entrañan un nivel de asociación.
 
2)         Hay tres niveles distintos:
 
(a)        Organismo (Sistema de células relacionadas. Es un sistema rígido y cerrado. Existe una gran dependencia; esto es, no hay movilidad independiente).
 
(b)       Simple agregado (Como ejemplo se puede citar un grupo de mosquitos. Tienen mayor movilidad independiente, pudiendo unirse o desunirse, etc. Se hallan unidos porque se ven sometidos a las mismas condiciones ambientales. Esto implica una interacción biótica. Se incluyen unos a otros pero no conscientemente, ya que sus respuestas son heredadas. Este nivel de asociación no tiene capacidad de resistencia; esto es, no puede un grupo asumir funciones de protección).
 
(c)        Sociedad (Implica unas relaciones sociales para obtener el sustento en el medio ambiente. Su base se fija cuando esta unión no sólo lleva a una interacción biótica, sino cuando hay interacción de subsistencia debida a un agrupamiento. Así, pues, la unión es necesaria (ej.: manada de lobos) para la subsistencia del grupo. Se basa en la existencia de relaciones sociales que se dan en organismos, no en células.  La sociedad así establecida puede perpetuarse a sí misma y reconstituirse.
 
Hay tres tipos de necesidades: protección, nutrición y reproducción. Estas necesidades primarias pueden resumirse en una: “lograr la supervivencia de la sociedad”, y esto es una necesidad para la supervivencia de la especie.
 
Hay cuatro tipos de sociedades:
 
1)         Sistemas biosociales.
2)         Sociedades de los mamíferos.
3)         Sociedades de los primates.
4)         Sociedad humana.
 
Las diferencias de los sistemas biosociales y sociedades de los mamíferos respecto a los otros dos tipos, son manifiestas. Aquí vamos a tratar de las características y diferencias existentes entre la sociedad de los primates y la humana. Por medio de este breve estudio comparativo podremos ver que las diferencias entre ambos son muy pocas pero, eso sí, claramente diferenciadas.
 
Sociedades de los primates.- Las sociedades de los primates constituyen un tipo de sociedad de orden superior a la de los mamíferos. Este tipo de sociedad es mucho más compleja. Tienen una organización social muy parecida a la humana, observándose grandes analogías al compararlas con las sociedades humanas primitivas. Hay una diferenciación menor entre los sexos. Todo lo que hace un mono macho puede hacerlo un mono hembra. Hay, además, una cierta base cultural para la división del trabajo.
 
El sexo juega un papel importante para la cohesión del grupo en el aspecto social. Hay, pues, grupos organizados. No existen épocas definidas para el apareamiento, teniendo una capacidad de celo constante. Además, las hembras tienen un periodo menstrual parecido al de las humanas. Este papel conexiona la existencia del grupo.
 
Tienen una mayor complejidad sensitiva y motora (andan a dos patas). Son los únicos que tienen manos y las pueden utilizar libremente. Tienen asimismo una infancia prolongada con mayor dependencia cría-madre que en las otras sociedades. Existe por tanto una mayor posibilidad de ser condicionado por el ambiente. Sus respuestas heredadas son más débiles y aumentan las respuestas aprendidas. Como consecuencia de esto, tienen necesidad de vida en sociedad con una gran dependencia entre los miembros. La necesidad de aprender las respuestas lo vemos en que tienen que aprender el acto sexual necesariamente. Esto da lugar al juego sexual y a una utilización del sexo como medio y no como fin. El sistema de domino tiene aquí gran importancia. Hay una cierta educación sexual constante, así como unas relaciones de dominio en relación de sexo y edad. El equilibrio entre los sexos va siendo similar, esto es, igual número de machos que de hembras. Todo esto contribuye a la mayor relación entre el macho y la hembra. Hay también existencia, pues, de solteros.
 
Tienen mecanismos comunicativos (heredados) muy amplios; pero sin embargo no son capaces de una comunicación simbólica (en esto nos diferenciamos los humanos). Un animal no habla por la sencilla razón de que no tiene nada que decir, y esto se debe a que no tiene capacidad de reflexión. Por este motivo su única comunicación hablada consiste en gritos de peligro, victoria, alegría, etc., que son aprendidos y vienen dados por la supervivencia. Así, pues, no hay comunicación simbólica. Esta falta de condicionamiento heredado le hace prestar mayor atención por el ambiente, teniendo en consecuencia mayor selectividad de sensaciones.
 
Sociedad humana.- En la sociedad humana los individuos son estructuralmente homogéneos salvo en sexo. Las diferencias genéticas entre el hombre y la mujer son mínimas. Otra de las diferencias de este tipo consiste en que el hombre promedio es algo más fuerte que la mujer promedio. Las diferencias que encontraremos serán culturales; esto es,  respecto a la capacidad de admitir y transmitir la cultura. La división del trabajo se hace atendiendo a estas mismas características. Existe una sexualidad continua. Hay una comunicación simbólica arbitraria y esta es la que sirve para que el aprendizaje sea cultural.
 
El hombre puede transmitir la cultura por medio de:
a)         Transmisión oral.
b)         Transmisión escrita.
 
Sin embargo no es preciso que todos los individuos sepan y aprendan todo; lo que importa es la organización. Hay una división para el aprendizaje. Los individuos deben complementarse entre sí, ya que la supervivencia se basa en la organización de su aprendizaje. Tenemos la existencia no del dominio, sino del derecho a ese dominio, y por consiguiente, de normas.
 
En su uso más general, la sociedad se refiere meramente al hecho básico de la asociación humana. Por ejemplo, el término ha sido empleado en el más amplio sentido, para incluir toda clase y grado de relaciones en que entran los hombres, sean ellas organizadas o desorganizadas, directas o indirectas, conscientes o inconscientes, de colaboración o de antagonismo.
 
Esto incluye todo el tejido de las relaciones humanas y no tiene límites o fronteras definidas. De una estructura amorfa en sí misma, surgen de ella sociedades numerosas, específicas, interconectadas, aunque todas ellas no agotan el concepto de sociedad.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

jueves, 23 de marzo de 2023

Los delfines son como nosotros (por desgracia)

(AZprensa) Los delfines han sorprendido a los científicos por su extraordinaria inteligencia, incluso hay muchos que piensa que son como nosotros los humanos, sólo que al no tener manos no han podido construir ninguna civilización. Está demostrado que tienen un idioma bastante amplio y se comunican entre sí, un nivel de inteligencia muy elevado, una adaptación para vivir en sociedad y ayudarse unos a otros, unos comportamientos sociales muy parecidos a nosotros… y esto es lo peor.
 
Sí, porque se parecen tanto a nosotros que, cuando uno los conoceun poco mejor, se da cuenta que no son tan buenos y bondadosos como aparentan, sino que tienen también lo peor del ser humano.
 
José Martínez tiene un blog en Hispabloggers y ha publicado un interesante post titulado “La cara oculta de los delfines”; de hecho, él subtitula su blog diciendo “Publicando cosas que me parecen interesantes” y a fe que este post resulta interesante, tanto que me he permitido compartir algunos de los aspectos de esa cara oscura de los delfines, por ejemplo…
 
1.- Son violentos con las hembras, es decir, tienen lo peor del machismo.
2.- Matan a otras especies y no precisamente para comérselas, sino sólo por frustración o rabia… igual que los seres humanos.
3.- Se drogan, sí, al igual que los humanos, utilizan algunas especies de peces (como el pez globo) para drogarse.
4.- Pueden llegar a sentir deseos contra natura, como el de mantener relaciones sexuales con otras especies… tal cual la ideología que está imponiendo este Gobierno.
5.- Pueden suicidarse cuando se sienten deprimidos… igual que los seres humanos.
 
Como vemos, en cuanto a comportamiento, hay muy pocas diferencias entre los delfines y los seres humanos, pero parece que sólo han copiado de nosotros lo malo, incluso la hipocresía, cuando nos muestran esa carita sonriente, alegre y juguetona cada vez que los vemos en un delfinario.
 

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sábado, 23 de abril de 2022

El 90 por ciento de los pacientes con demencia sufren episodios de agitación

(AZprensa) La agitación es uno de los aspectos de la demencia más difíciles de tratar. “La agitación es un problema importante para los pacientes que padecen este problema y para sus cuidadores. Se trata de un aspecto de la demencia que es difícil de tratar y emocionalmente perturbador para quienes cuidan pacientes que padecen demencia”.
 
Demencia es un término empleado para diversos trastornos cerebrales progresivos, de los que los más frecuentes son la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular y la demencia con cuerpos de Lewy, que producen una pérdida de la función cerebral. Entre los síntomas de la demencia está la pérdida de memoria, los problemas de razonamiento, juicio y habla, y la incapacidad para realizar las tareas diarias.
 
Se han comunicado trastornos del comportamiento y psicológicos, incluida agitación, en hasta el 90 por ciento de los pacientes con demencia, lo que puede hacer que los pacientes sufran y se tornen agresivos, cargando un enorme esfuerzo en los cuidadores y afectando a su capacidad para cuidar a los enfermos.
 

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lunes, 29 de abril de 2019

Las cucarachas son machistas y acosadoras


(AZprensa) Hay estudios científicos que se prestan al humor, como el que comentamos hoy y nos presenta a las cucarachas macho como seres machistas y acosadores que no tendrían cabida en nuestra sociedad actual, aunque afortunadamente las cucarachas hembra han encontrado la forma de defenderse. El estudio ha estado liderado por Christina Stanley, profesora de Etología en la universidad de Chester (Reino Unido) y los sujetos a estudio han sido ejemplares de Diploptera punctata.

Se ha descubierto que los machos, en cuanto ven a una hembra, se van tras ella y sin pedir permiso les lanzan sus antenas para palparlas, y si se tercia, llegar hasta el final. Sin embargo, a las hembras no les atrae el sexo opuesto y consideran que con una sola relación es suficiente para procrear, por lo que para defenderse del acoso se agrupan e impiden el acceso a los machos, los cuales también están en desventaja ya que son de menor tamaño que las hembras.

En definitiva, las hembras se encuentran más a gusto conviviendo y socializando entre ellas, y sólo consienten la relación con los machos una sola vez y con el exclusivo fin de procrear. Es decir, una sociedad de hembras dominantes y unos machos que intentan infructuosamente el acoso y como quien dice no se comen ni una rosca. ¿Será así la sociedad humana del futuro?


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