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miércoles, 19 de agosto de 2026

La ciencia lo confirma: jugar a las cartas es mejor para el cerebro que trabajar

La revista Neurology ha publicado que jugar a las cartas, leer, escribir y hacer crucigramas retrasan la demencia. El trabajo no aparece en la lista. La conclusión científica es inevitable: hay que jubilarse cuanto antes.
 
(AZprensa) La ciencia avanza, y a veces avanza en la dirección más inesperada y más bienvenida. Un artículo Cognitive activities delay onset of memory decline in persons who develop dementia, publicado en la prestigiosa revista Neurology, ha venido a confirmar algo que muchos sospechábamos desde hace tiempo pero que ningún médico se había atrevido a poner por escrito con el rigor académico que la ocasión merece: que para mantener el cerebro en buen estado hay que hacer cosas agradables. Concretamente: jugar a las cartas, leer, escribir, hacer crucigramas y conversar.
 
Vamos a analizar en profundidad las conclusiones de este inesperado (o no) hallazgo:
 
Lo que dice la lista. Y lo que no dice.
 
Repasemos la lista de actividades cognitivas recomendadas por los investigadores para retrasar la aparición de la demencia: cartas, lectura, escritura, crucigramas, conversación. Una lista admirable, sensata y, sobre todo, muy disfrutable. Cinco cosas que cualquier jubilado en un bar de pueblo practica con una dedicación y una constancia que ningún ensayo clínico ha conseguido superar.
 
Ahora bien. Lo verdaderamente revelador del estudio no es lo que incluye. Es lo que deja fuera. Y lo que deja fuera, con una elocuencia que ninguna estadística podría mejorar, es el trabajo. En ningún lugar de la lista de actividades protectoras frente a la demencia aparece nada que se parezca remotamente a trabajar. Ni ocho horas de oficina. Ni reuniones de coordinación. Ni informes trimestrales. Ni presentaciones de PowerPoint. Nada.
 
«La lista de lo que protege el cerebro incluye las cartas, la lectura y los crucigramas. No incluye el trabajo. Los investigadores no lo han dicho con esas palabras. Pero lo han dicho.»
 
Esto no es una omisión inocente. Los científicos que publican en Neurology son personas rigurosas que saben perfectamente lo que incluyen y lo que no incluyen en sus recomendaciones. Si el “trabajar” hubiera resultado ser neuroprotector, lo habrían puesto. No lo pusieron. Conclusión: el trabajo no protege el cerebro. O, en el mejor de los casos, es indiferente para nuestra salud cerebral.
 
La interpretación que nadie se atreve a hacer
 
En cambio yo (periodista especializado en ciencia y salud) ya estoy jubilado y puedo decir lo que quiera, así que me atrevo a ir un paso más allá de donde los investigadores, por razones de prudencia académica, no han querido llegar. Si las actividades que protegen el cerebro son exactamente las que uno hace cuando no trabaja —y si el trabajo no figura en ninguna de las categorías beneficiosas—, la lógica nos conduce a una conclusión tan incómoda para los departamentos de Recursos Humanos como reconfortante para cualquier persona con sentido común: trabajar, en el mejor de los casos, no ayuda. Y en el peor, estorba.
 
Piénsalo. ¿Cuántas veces has terminado una jornada laboral con la sensación de que tu cerebro estaba más fresco y ágil que cuando empezó? ¿Con qué frecuencia una reunión de dos horas o más te ha dejado con sensación de descanso y bienestar? La experiencia cotidiana de millones de trabajadores respalda lo que el estudio, con toda su discreción científica, sólo se atreve a sugerir entre líneas.
 
Nueva prescripción médica para la salud mental
 
Si los médicos fueran consecuentes con lo que publica Neurology, las consultas de neurología deberían empezar a emitir recetas de este tipo:
 
PRESCRIPCIÓN NEUROPROTECTORA · DOSIS DIARIA RECOMENDADA
Partida de cartas: mínimo una hora. El mus es especialmente recomendable por su componente de engaño lícito, que activa múltiples áreas cerebrales.
Lectura: al menos cuarenta minutos. Cualquier género, aunque se recomienda evitar los informes de empresa, que producen el efecto contrario.
Escritura: un diario, un artículo, una carta. Nunca un acta de reunión.
Crucigrama: uno al día. Doble en lunes, que es el día en que el cerebro más lo necesita.
Conversación: generosa y sin prisa. Contraindicada la videoconferencia de trabajo, que produce los mismos efectos que el silencio pero con más ruido de fondo.
Trabajo: no prescrito. No contraindicado explícitamente, pero ausente de toda evidencia de beneficio.
 
La conclusión inevitable
 
Hay una sola consecuencia lógica de todo lo anterior, y la ciencia la avala con sus propios datos: hay que jubilarse cuanto antes. No por pereza, sino por salud. No como rendición, sino como estrategia neuroprotectora de largo plazo. Jubilarse para poder leer, escribir, jugar a las cartas, hacer crucigramas y conversar sin que nadie te interrumpa con un correo urgente o una reunión que podría haber sido un correo.
 
Los investigadores de Neurology no lo han dicho con esas palabras. Pero los datos están ahí. Y los datos, ya se sabe, no mienten. Aunque a veces digan cosas que a los empresarios no les hace ninguna gracia escuchar.
 

La novela “La melodía permanece”, está disponible en ediciones digital e impresa en Amazon y dispone de una edición en español y otra en noruego.
 
Más información en estos enlaces…
 
“La melodía permanece”: https://a.co/d/0cMf3W5c
 
“Melodien står igjen”: https://a.co/d/0jghNJHx

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Una carta a los clientes

(AZprensa) Este era el texto de la carta que se dirigió a clientes, proveedores, organismos oficiales, etc. con motivo del cambio de nombre de una compañía. Cabe señalar que ese texto ofrecía pequeñas modificaciones según el tipo de destinatario, pero en esencia decía esto:
 
“Distinguido agricultor:
Hace ya muchos años que Vd. conoce Zeltia Agraria. Durante todo este tiempo hemos venido manteniendo contacto con Vd., informándole de nuestros productos, bien fuera a través del correo, de campañas publicitarias, de nuestro Distribuidor en esa zona o de las reuniones y demostraciones que periódicamente realiza nuestro personal técnico.
Poco a poco, y gracias a la confianza que miles de agricultores como Vd. han depositado en nosotros, nos hemos situado y mantenido en primera línea en la lucha contra plagas, enfermedades y malas hierbas de sus cultivos.
Precisamente por ello, porque un mercado en constante desarrollo precisa la incorporación de los últimos avances técnicos, Zeltia Agraria ha venido respaldada por el potencial investigador de ICI, una de las compañías más importantes del mundo en fitosanitarios.
Y ahora nos disponemos a dar un nuevo paso adelante, mejoradas nuestras estructuras, para ofrecerle un mejor servicio.
Como consecuencia, también se produce una modificación en el nombre de nuestra empresa que, a partir de ahora, pasa a llamarse ICI-Zeltia.
Así, ICI-Zeltia es algo más que un nuevo nombre: es la expresión del firme propósito de seguir superándose, para brindar cada día un mejor servicio a la agricultura española.
Por lo demás, estamos a su disposición en las direcciones, teléfonos, Delegaciones, Distribuidores, etc., que Vd. ya conocía.
Atentamente”.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
https://www.amazon.com/author/fisac
“De la Publicidad al Periodismo”: https://www.amazon.es/dp/B0D4KHNVH4

sábado, 7 de enero de 2023

De “cartas bomba” a “cartas petardo”

(AZprensa) ¿Os acordáis? A primeros de diciembre de 2022 se recibieron en Madrid varias cartas bomba (embajada de Ucrania, empresa armamentística Instalaza de Zaragoza, base aérea de Torrejón de Ardoz, Ministerio de Defensa, presidente del Gobierno, etc.).
 
Todas ellas llevaban el mismo tipo de letra y de sobre, y ninguna de ellas tenía gran poder destructivo, como lo prueba el hecho de que sólo la primera estalló y –afortunadamente- sólo hirió levemente a un funcionario. Vamos, que más que “cartas-bomba” eran “cartas-petardo”, como los petardos esos que compran los niños para jugar.
 
¿Se trata de la obra de un loco o esconde otras intenciones más oscuras?
Este hecho nos recordó mucho lo sucedido en la última campaña electoral, cuando Pablo Iglesias (líder del partido de ultraizquierda, Podemos) recibió unas cartas conteniendo balas. Tanto él como los medios de comunicación aprovecharon esto para presentarse al electorado como víctimas inocentes y así ganar su favor en forma de voto. ¿Y qué pasó después? Se pidió investigación para aclarar los hechos y la investigación quedó en nada. Sólo interesaba la campaña mediática para sacar provecho electoral.
 
Pero ¿por qué ahora surge otra acción similar, en este caso de “cartas-petardo”? Porque al Gobierno le interesa seguir metiendo miedo a la población (es una de las cosas que más le gusta) y no le dio vergüenza lanzar mensajes de “alerta de amenaza terrorista” que incluso llegaron a los móviles de los ciudadanos. Y por supuesto, los “medios de manipulación” siguieron las directrices marcadas y dedicaron amplios espacios para meter miedo a la población.
 
¿Se investigaron estos hechos? ¿En qué quedó la investigación? En nada. Lo único que interesaba, en este caso, era mantener atemorizada a la población y que no prestase atención o al menos se quedase calladita mientras el Gobierno se preparaba a cambiar leyes para que no sea delito el que los políticos roben si ese dinero no es para ellos sino para sus amigos o causas afines; para que no se meta en la cárcel a los que quieran romper España; para subir impuestos; para implantar nuevas leyes feminazistas; etc.
 
No lo olvides: Una población con miedo es más sumisa ante el poder. Esto ha sido así desde los albores de la humanidad. Y el Gobierno lo sabe.
 

Una Biblioteca muy diferente a cuanto habías visto.
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