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viernes, 27 de junio de 2025

El informador y los acontecimientos

(AZprensa) La información que se limite a ser una puesta al día de hechos objetivos presentados fríamente y al desnudo, no afectará prácticamente a nadie. La pura objetividad matará la información.
 
Para conseguir “hacer llegar” una información son necesarias ciertas condiciones: No sólo llamar la atención, sino que el mensaje sea captado, que la información sea sugestiva, que tenga color. Es necesario hacer aceptar la información como algo verosímil, que debe conocerse. Su presentación debe ser agradable, seductora y, por ello, breve, concisa, fácilmente asimilable y simplificada al máximo.

La gente no quiere dedicar tiempo a pensar ni a esforzarse, quiere que se lo den todo hecho.
Cuando informas de algo a la gente (salvo que sea el área de especialización concreta del destinatario), te encuentras que casi nadie quiere hacer un examen profundo ni medianamente razonado, no tienen ganas ni quizás tampoco posibilidad alguna de documentarse detalladamente y hacer las comprobaciones pertinentes para establecer su propio juicio y valoración.
 

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domingo, 22 de junio de 2025

Fanatismo o Periodismo

(AZprensa) En este artículo voy a poner un ejemplo real de cómo el Periodismo debe ser siempre lo opuesto al Fanatismo. El periodismo debe ser objetivo, imparcial y documentado; puede exponer los hechos de forma neutra o posicionándose con alguna postura, pero en este último caso con un uso exquisito de información obtenida.
 
Hoy día se puede aplicar esto en todos los ámbitos, y de forma muy especial en el ámbito político. No obstante, el ejemplo que sirve para ilustrar este punto de vista se refiere al fútbol…
 
Hace ya muchas décadas, cuando el Atlético de Madrid jugaba en el estado Calderón y era su presidente Vicente Calderón, editaba una revista mensual. Dicha revista estaba perfectamente editada, a todo color, con interesantes informaciones, entrevistas, reportajes, abundantes fotografías… y una sección en donde se hacía un resumen de los partidos que había disputado en ese último mes.
 
Fue esto último, precisamente, lo que me quitó la ilusión por seguir comprándola, quizás porque ya latía dentro de mí el germen del periodismo, del bueno, del auténtico, del que busca siempre la objetividad, la imparcialidad, la neutralidad aunque –como en este caso- la sangre “atlética” del escritor y del lector- corriera por sus venas.
 
Cuando se repasaban los partidos jugados ese último mes, nos encontrábamos con varias victorias, algún empate y alguna derrota. En el caso de las victorias se destacaba lo bien que había jugado el equipo y cómo habían deslumbrado algunas de sus estrellas. En el caso de las derrotas, e incluso en el caso de los empates, siempre era por culpa del árbitro o de la mala suerte; jamás se reconocía que el equipo había jugado mal. La conclusión que te ofrecía esta revista era que nunca perdía por jugar mal sino por culpa de otros factores, unos factores –por cierto- que no tenían ninguna influencia en sus victorias ya que estas siempre eran por la excelencia de su juego.
 
Por muy atlético que sea, por mucho que sienta desde niños sus colores, soy por encima de todo “Periodista” y el verdadero periodismo es lo opuesto al fanatismo. Hay que informar de forma documentada, pero siempre con objetividad.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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miércoles, 30 de noviembre de 2022

La cuestionable imparcialidad de los medios de comunicación

(AZprensa) Muchas veces nos preguntamos si los medios de comunicación son objetivos a la hora de dar las informaciones, es decir, si existe la imparcialidad a la hora de transmitir cualquier noticia. Y la respuesta es un rotundo “NO” como tampoco los seres humanos nos caracterizamos precisamente por la imparcialidad, sino que siempre teñimos las cosas según nuestras ideas, deseos, prejuicios, intereses, etc.
 
El buen periodismo tiene que ser independiente e imparcial, dar las informaciones tal como se producen, sin añadirles ningún sesgo ni interpretación, para que sea el propio lector quien se forme su propia opinión a partir de unos hechos concretos. Esto no quiere decir que los medios no puedan dar opinión, pero esta debería ir siempre claramente identificada, igual que cuando una empresa comercial paga por una información periodística se pone bien visible el encabezado de “publirreportaje”.
 
Pero la realidad es bien distinta y sólo hay que ver cualquier diario o emisora de radio para darse cuenta inmediatamente de cuál es su afinidad política. Algunos ya se autodefinen como “periódico de izquierdas, etc.” con lo cual se les agradece que te informen de cómo van a tratar las informaciones, pero otros en cambio se presentan como adalides de la “independencia” e “imparcialidad”, cuando la realidad te demuestra que no lo son.
 
Los editores y propietarios de los medios de comunicación, ponen estos al servicio de “su” partido político, el cual les dará a cambio no sólo publicidad sino también otra serie de prebendas (influencias) menos confesables y que serán provechosas para su negocio. Pero no sólo es cuestión de política; también los deportivos “se deben” al equipo más potente de su ciudad, relegando la información del resto de equipos y deportes a un segundo plano. E incluso la prensa especializada de cualquier sector, también tiene sus servidumbres: sus anunciantes, a los que defenderán ante cualquier ataque o problema que les afecte.
 
En definitiva, un lector sólo tiene dos opciones: comprar o escuchar cualquier medio pero sabiendo que tendrá que esforzarse para distinguir la contaminación de las informaciones y quedarse sólo con la esencia de lo sucedido, o bien simplemente dejarse llevar y comprar y escuchar aquél medio que sea afín a sus propias ideas aceptando así que la imparcialidad no existe.
 

Cuando la información se da en un “Editorial” no se engaña a nadie, ya sabemos que ahí queda impresa la opinión del editor.
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