jueves, 22 de julio de 2021

Deimos

(AZprensa) Los dos satélites de Marte son realmente diminutos. El más pequeño y externo de los dos es Deimos, con una forma irregular de 15x12x10 Km. El otro es Fobos, con una media de 21 Km. de diámetro.

Deimos orbita de forma circular y síncrona con el planeta a 23.459 Km. de Marte, muy cerca de su plano ecuatorial, y su período orbital es de 30h 12’. No tiene atmósfera y su gravedad es también insignificante: 0,0039 m/s, siendo su temperatura de –40º C. Como se puede apreciar, Deimos es pequeño en todo.

Se cree que originariamente fue un asteroide cuya órbita fue perturbada por Júpiter hasta quedar atrapado por Marte. Es un satélite rocoso, compuesto por condrita carbonácea y hielo. Su superficie es más lisa que la de Fobos aunque tiene varios cráteres que han sido rellenados por regolito.

Si estuviésemos en Deimos veríamos Marte con un tamaño 1.000 veces más grande y 400 veces más brillante a como vemos la Luna desde la Tierra. Por el contrario, desde la superficie de Marte lo veríamos como una simple estrella, algo así a como nosotros vemos Venus desde la Tierra. Esa visión, no obstante, no es posible desde todos los lugares del planeta.

Como curiosidad, señalar que como su periodo orbital (algo más de 30 horas) supera al de Marte (algo más de 24 horas), si estuviésemos en el ecuador de Marte pasarían 2,7 días desde que lo viésemos salir por el este hasta que finalmente se pusiese por el oeste.


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miércoles, 21 de julio de 2021

Fobos

(AZprensa) Fobos, es el satélite que orbita a una distancia menor de su planeta (Marte), concretamente 9.377 Km. Su periodo de rotación es de 7,6 horas y como su órbita es más rápida que la rotación del propio Marte esto hace que aparezca y desaparezca un par de veces en cada día marciano. Siempre ofrece la misma cara a Marte debido al anclaje por marea que ejerce el planeta y precisamente estas fuerzas de marea crean una desaceleración de Fobos que le hacen acercarse cada vez más. Cuando llegue a lo que se conoce como límite de Roche, lo cual sucederá dentro de 50 o 100 millones de años (muy poco tiempo en términos astronómicos) se desintegrará por efecto de la fuerza de marea que ejerce el planeta y se convertirá en un anillo como los de Saturno. Como vemos, tanta atracción entre Marte y Fobos acabará en... ¡anillo de boda!

Fobos es rocoso (condritas carbonáceas) y carece de atmósfera, siendo su temperatura igual a la de Deimos, esto es, -40º C. Es uno de los cuerpos que menos luz reflejan de todo el sistema solar. Su gravedad es insignificante, sin embargo, debido a su forma irregular, esta no es uniforme en todo el satélite sino que oscila de 0,0084 m/s en algunos puntos a 0,0019 m/s en otros lugares. Las dimensiones de este irregular satélite, son de 19x21x27 Km. y destaca en su superficie un gran cráter de 10 Km. de diámetro al que no se encuentra explicación ya que debería haber desintegrado el satélite con el impacto. También está atravesado por muchos surcos que tienen unos 30 metros de profundidad, de 100 a 200 metros de anchura y hasta 20 Km. de longitud.

Pero hay más misterios en Fobos. Su densidad es muy baja para ser una roca sólida y tiene una importante porosidad. Esto podría sugerir que en su interior albergase hielo, sin embargo las observaciones más recientes han comprobado que dicho regolito carece de agua; un regolito que a su vez es otro misterio. Cubre todo el satélite con una capa de fino polvo de unos 100 metros de espesor (que ha debido ser creada por el impacto de otros cuerpos contra el satélite), sin embargo los científicos no se explican cómo esta capa de polvo puede permanecer adherida a un satélite con tan baja gravedad. Muchos sugieren que podría estar hueco, total o parcialmente en su interior, y algunos se aventuran a decir que podría tratarse de un satélite artificial construido por una civilización extraterrestre.

Si pudiésemos situarnos en la superficie de Fobos, veríamos Marte 6.400 veces más grande y 2.500 veces más brillante a como vemos la Luna desde la Tierra, ocupando la cuarta parte del hemisferio. Si por el contrario estuviésemos sobre la superficie de Marte, lo veríamos como una estrella, algo más brillante a como vemos Venus desde la Tierra.

Algunas de las sondas espaciales que estudian Marte han podido fotografiar el tránsito de Fobos por delante del Sol, creando unos eclipses parciales (no ocupa toda la superficie del disco solar) que apenas duran 30 segundos, ya que la velocidad orbital de Fobos es muy alta, y esto genera un rápido recorrido de su sombra a través de la superficie marciana. Parece que Fobos... tiene prisa.


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martes, 20 de julio de 2021

Había una vez un pueblo... más importante que su país

(AZprensa) Ahora, al rememorar algunas anécdotas de mi vida profesional, sigo estando convencido de que el pueblo más importante del mundo es Porriño (O Porriño, Pontevedra), a pesar que según el censo sólo tiene 18.543 habitantes. Sin embargo para sus habitantes es tan grande... que me costó ímprobo trabajo conseguir implantar el nuevo diseño de las cajas que utilizaba su empresa ICI-Zeltia (antes Zeltia Agraria y ahora Syngenta) para enviar sus productos (insecticidas, fungicidas, herbicidas...).

Sí, porque en las cajas que me encontré, aparecía el nombre de la empresa (como es natural) y a continuación el nombre del pueblo en donde estaba ubicada la fábrica y la provincia a la que pertenecía. Pues bien, las letras de “O Porriño” eran el doble de grandes que las letras de “Pontevedra” e incluso mayores que las letras del nombre de la empresa. O sea, que para cualquier observador que mirase la caja, lo primero que se veía era “O Porriño” y luego había que esforzarse para leer el resto de textos que lo acompañaban (nombre de la empresa, provincia, dirección...) ¡Eso es amor a un pueblo!

Finalmente, y tras muchos esfuerzos, conseguí implantar un nuevo diseño para las cajas, incorporando los colores corporativos, el logotipo de la empresa bien visible, y en tamaño mucho más pequeño la dirección de la fábrica. Esto, que parece algo lógico, no veáis el trabajo que me costó porque a partir de ese momento cuando mirabas una cala podías leer perfectamente “ICI-Zeltia” mientras que antes, aunque estuvieses a decenas de metros de distancia, lo que se leía era siempre: “O Porriño”.


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lunes, 19 de julio de 2021

Satélites de Marte


(AZprensa) Los dos satélites de Marte son extraordinariamente pequeños en proporción al tamaño de su planeta; por consiguiente no son capaces de aportar ninguna claridad en la noche marciana, al contrario de lo que ocurre en la Tierra con la luz de la Luna. Por eso hay un dicho que lo expresa muy gráficamente: “Esto está más oscuro que con las lunas de Marte”.


Distancia media a Marte (Km.)
Diámetro (Km.)
Periodo orbital (horas)
Fobos
9.377
22,2
7,6
Deimos
23.460
12,6
30,3


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domingo, 18 de julio de 2021

Marte

(AZprensa) Vaya por delante, al comenzar este artículo, que nos han estado engañando durante muchos años, diciéndonos que Marte era rojo, frío, seco, inhóspito para la vida... De hecho, las fotos que divulgaban al público (bien fuesen vistas aéreas o desde la propia superficie del planeta tomadas por los robots que han recorrido su superficie) tenían un tinte rojizo. Sin embargo, el llamado “planeta rojo”, resulta que ya no es tan rojo. Sin saber por qué, la NASA ha comenzado a divulgar algunas fotos tomadas por el robot Curiosity en donde se observa claramente un cielo azul y una luminosidad muy parecida a la de la Tierra.

Para tener una idea clara de cómo es la luz del día en Marte no tenemos que recurrir a hipotéticas ilustraciones sino que disponemos de imágenes reales enviadas por las diferentes sondas que se han posado en su superficie y la han recorrido (y lo siguen haciendo) enviando múltiples fotografías. Marte es el planeta más parecido a la Tierra y desde allí el Sol se ve casi a mitad de tamaño que desde la Tierra, pero un tamaño suficiente como para que podamos disfrutar de una agradable luz solar. Aunque se nos dice que su albedo es de 0,15 (bastante inferior al de la Tierra que es de 0,3 a 0,4) la realidad es que todo depende del lugar en el que estemos, y teniendo en cuenta la presencia de hielo en muchos lugares y lo más o menos polvoriento que sean dichos lugares, la visibilidad puede variar y ser mucho mejor de lo que cabría esperar. En definitiva, aunque el Sol se vea de menor tamaño que en la Tierra, la luminosidad del día es bastante parecida, sólo un poco inferior, a la que tenemos aquí en la Tierra, y la superficie del propio planeta no es tan rojiza como nos la pintaban sino bastante más parecida a la de nuestro propio planeta.

Veamos ahora otros aspectos. Su tamaño es poco más de la mitad del de la Tierra, con un diámetro de 6.796 Km. frente a los 12.756 Km. del de nuestro planeta. La inclinación de su eje de rotación es muy parecida: 25º en Marte y 23,5º en la Tierra, lo que da lugar a que también tenga estaciones climatológicas. El día dura casi lo mismo que en la Tierra, concretamente 24h y 38’ y al año prácticamente el doble (debido a su mayor distancia del Sol) siendo de 687 días. En cuanto a su velocidad media orbitando alrededor del Sol, también es muy parecida: 24 Km./seg. en comparación con los 30 Km./seg. de la Tierra.

Marte muestra una geografía variada, con grandes montañas, valles, desiertos, campos de dunas, volcanes, cañones y cauces de ríos secos. Hace millones de años Marte tuvo océanos y ríos tal como revela su geomorfología. Entre los atractivos naturales del planeta destaca su monte Olimpus, el volcán más grande de todo el sistema solar, con 27 Km. de altura y un diámetro en la base de 600 Km. A nivel de suelo, la gravedad es un tercio que en la Tierra, 100 Kg. en la Tierra pesan allí sólo 38 Kg.

Hay otros accidentes geográficos que han llamado poderosamente la atención de muchos investigadores y estudiosos del tema. En la región de Cydonia se fotografiaron unas estructuras que parecían antiguas pirámides y una cara humana que miraba al espacio. Graham Hancock escribió un libro sobre este asunto, titulado “El misterio de Marte” y muchos otros escritores han abundado apoyado la verosimilitud de estas hipótesis; sin embargo años después la NASA publicó unas fotos de esa supuesta “cara” tomadas desde otro ángulo, en donde se veía claramente que no se trataba de una cara sino de una colina que por obra y arte de los juegos de luz y sombra tenía el aspecto de una cara. Pero lo que se veía también, analizando estas segundas fotografías, es que habían sido retocadas, con lo cual más que desmentir a las primeras daban pábulo a seguir con las especulaciones.

El 15 de agosto de 2012 diversos medios de comunicación (“El País” entre ellos) publicaban una curiosa noticia: el descubrimiento de unas nuevas pirámides en Egipto. Estas presuntas pirámides habían pasado desapercibidas hasta ahora al encontrarse completamente sepultadas por la arena, pero –gracias a las fotografías de los satélites- ha sido posible deducir su presencia. Están situadas a unos 12 Km. de la ciudad de Abu Sidhum y una de las principales autoras del hallazgo, Angela Micol, ha declarado que estas imágenes “hablan por sí mismas” y según esta experta “es obvio que ambos lugares pudieron acoger en su día unas pirámides”.

Sin embargo, lo que más llama la atención, es cómo unos razonamientos son aceptados fácilmente por la ciencia oficial para unas cosas, y esos mismos argumentos son puestos en duda para otras. Porque si comparamos las fotos aéreas de esta región de Egipto con las fotos aéreas de la región de Cydonia, veremos algo muy similar en ambas: estructuras piramidales y de fortalezas. Por consiguiente, si se aceptan los argumentos de estos expertos para lo que han detectado ahora en Egipto, también habría que aceptar lo que algunos estudiosos del tema como Graham Hancock revelaron hace unos años sobre nuestro planeta vecino.

La atmósfera de Marte está compuesta en un 95% por dióxido de carbono, así como nitrógeno, argón, oxígeno, monóxido de carbono, neón, criptón, xenón y vapor de agua. Sin embargo es mucho más fina que en la Tierra, concretamente su presión atmosférica es de 0,007 Kg./cm3 mientras que en la Tierra es de 1,03 Kg./cm3. Cuando sube el aire caliente, baja a ocupar su lugar el aire frío de los polos, generando vientos de varios cientos de Km./h., envolviendo al planeta en tormentas de polvo. En el año 2016 se ha descubierto la existencia de auroras difusas sobre el planeta y que no dependen de un campo magnético global. También se ha comprobado que en el Polo Sur el ozono absorbe la luz ultravioleta luz, tal como hace en la Tierra para proteger la vida en nuestro planeta, e igualmente un toque de ozono también es visible cerca del Polo Norte. Como podemos comprobar, cada vez que se hace un nuevo descubrimiento sobre Marte descubrimos que se parece mucho más a la Tierra de lo que imaginábamos o de lo que hasta ahora nos habían hecho creer.

Se han observado además nubes, tornados, etc., así como corrientes de agua con alto contenido en sales (salmueras) que discurren por la superficie a modo de ríos, al igual que se ha observado hielo no solo en sus polos sino también en muchos otros lugares. Por ejemplo, en invierno su casquete polar desciende hasta unas latitudes que, por compararlo con la Tierra, serían el equivalente a que nuestro Polo Norte llegase hasta Francia.

Y es que su rango de temperaturas es el más asequible al ser humano de todos los que encontramos en el sistema solar, al ir desde los -143º C a los +17º C. En las zonas ecuatoriales y en verano la temperatura puede llegar hasta los 20º C aunque la fina atmósfera hace que conforme nos elevamos esta descienda rápidamente, algo así como tener los pies calientes y la cabeza fría. En Marte, pues, hace frío, pero también sus temperaturas se elevan por encima de los 10º C e incluso más.

A regañadientes, los científicos han reconocido que en Marte hay ríos, pero no sólo cauces de ríos secos sino también ríos activos. Sucesivas fotografías de las mismas zonas han mostrado cómo la morfología del terreno varía con el paso del tiempo según fluye el agua o no por dichos cauces. Se piensa, no obstante que no es agua líquida tal como la conocemos en la Tierra sino una especie de salmuera y que por esa misma razón soporta en estado líquido las bajas temperaturas del planeta.

¿Y la lluvia? Se han fotografiado nubes e incluso tornados pero no hay constancia de lluvia ¿o sí? En el año 2009 la sonda norteamericana Phoenix se posó en la superficie de Marte y envió numerosas fotografías. En alguna de aquellas fotografías (que en su día se hicieron públicas pero hoy ya no es posible encontrarlas en los archivos públicos de la NASA porque las han retirado de su vista al público) se pueden apreciar unas gotas de lluvia o rocío sobre las patas de esta nave, prueba evidente de que en Marte hay agua (esto ya lo han reconocido) pero también llueve (eso se niegan todavía a reconocerlo). La explicación oficial que se dio a estas fotos es que al aterrizar, la nave puso al descubierto el hielo (agua con abundancia de perclorato cálcico y otras sales) el cual se derritió con el calor desprendido por la nave y salpicó las patas formando esas gotitas. Hay que señalar que la salmuera tiene un punto de congelación mucho más bajo que el agua pura y por consiguiente, aun cuando la temperatura allí fuese bajo cero, pensar que dicho hielo de salmuera se hubiera derretido no resulta descabellado. Pero hay también algunas pruebas indirectas que sugieren la existencia de lluvia en Marte y una de esas pruebas indirectas son muchas de las fotos del rover Curiosity que, tras años y años recorriendo el desierto marciano mantiene sus paneles solares e intricados revoltijos de cabes limpios e inmaculados, sin apenas motas de polvo (dejad vuestro coche un par de días aparcado en el campo y ya me diréis si aparece tan limpio como el Curiosity o por el contrario aparece lleno de polvo).

Si hay cambios estacionales, si hay atmósfera, si hay agua que fluye e incluso llueve, si las temperaturas son frías pero al menos soportables en algunas zonas, si hay luz solar suficiente... ¿puede haber algún tipo de vida? Todas las sondas espaciales enviadas  a explorar Marte han realizado miles de fotos y  nos han mostrado cientos de ellas, pero... la NASA sólo nos ha mostrado aquellas que le interesaban e incluso muchas de ellas retocadas y de una forma bastante chapucera en algunos casos. Un claro ejemplo de esto último lo constituye la fotografía “esp_035033_2635” tomada por la Mars Explorer Orbiter. En la misma se observa un paisaje nevado en la época en que comienza el deshielo, el cual deja a la vista unas estructuras que parecen claramente árboles. Todavía puede encontrarse esta fotografía en Internet aunque la NASA la sustituyó enseguida por otra en la que se dieron de forma chapucera una serie de brochazos sobre esos supuestos árboles, para que no pudieran identificarse como tales. Si no eran árboles ¿por qué retocaron la foto tachando burdamente esa zona? Y no es el único caso; hay bastantes más fotos que muestran –por forma y distribución- algo semejante a árboles o algún tipo de vegetación que se agrupa precisamente no en cualquier lugar sino sólo en torno a los lagos. ¡Qué curioso! ¿No?

Mientras que por un lado nuestro Sistema Solar parece estar anegado en agua en algunos lugares (por ejemplo el satélite de Júpiter, Europa), otros parecen haber perdido grandes cantidades de agua. Un ingeniero argentino de la NASA, Jerónimo Villanueva, ha encabezado un equipo de científicos que ha reconstruido el pasado de Marte. Para ello han utilizado los tres telescopios de infrarrojos más potentes y precisos del mundo (entre ellos el de Atacama en Chile) para fotografiar la atmósfera del planeta rojo. Durante seis años han estado analizando la proporción de dos tipos de moléculas de agua, la general (H2O) y otra denominada HDO que contiene deuterio, una variante más pesada de hidrógeno.

La proporción entre estos dos tipos de moléculas resulta muy ilustrativa ya que la versión pesada queda atrapada en el ciclo de agua marciano mientras que la versión ligera tiende a escapar hacia el espacio. Midiendo la proporción de las mismas en los polos de Marte han podido calcular la velocidad a la que este planeta está perdiendo agua y, en consecuencia, retroceder hacia el pasado para saber cuánta agua llegó a albergar.

En base a estos datos se estima que hace 4.500 millones de años Marte tuvo un gran océano que, aunque no era muy profundo (un kilómetro y medio de profundidad como máximo) se concentraba en las planicies del hemisferio norte ocupando una superficie similar a la de nuestro océano Ártico con un volumen total de unos 20 millones de kilómetros cúbicos de agua. “Marte fue húmedo durante unos 1.500 millones de años, mucho más tiempo del que fue necesario para que surgiera vida en la Tierra”, asegura Villanueva.

Ese océano pudo mantenerse unos 1.000 o 1.500 millones de años, tiempo más que suficiente para dar origen a la vida; sin ir más lejos, en la Tierra sólo fueron necesarios 800 millones de años para que surgiese la vida hace 3.500 millones de años.

Según sugiere este equipo de investigadores, Marte ha perdido el 87% del agua de sus océanos primitivos, quedando el 13% restante en los polos del planeta. Pero, ¿dónde se fue el agua? Para algunos está claro que dicha agua se encuentra en los casquetes polares de Marte y en numerosos lugares bajo la superficie marciana. También parece que gran parte de la atmósfera primitiva de Marte fue despojada por el viento de partículas cargadas que fluyen del Sol, haciendo que el planeta se seque. Sin embargo esta investigación ha servido también para conocer la existencia de diversos microclimas en distintas regiones del planeta y que, tal como indica Villanueva, “puede significar que hay reservorios de agua bajo la superficie de Marte”.

Comprender la distribución del agua en nuestro sistema solar es de gran importancia para comprender cómo se formaron los planetas, satélites, cometas y otros objetos hace unos 4.500 millones de años a partir del disco de gas y polvo que rodeaba nuestro Sol. La existencia de agua es fundamental no sólo para la vida, tal como la conocemos, sino también para futuras misiones tripuladas al planeta, ya que la misma puede utilizarse –además de los usos conocidos por todos-para obtener hidrógeno que sirva de combustible que facilite la energía necesaria a las eventuales colonias de humanos que quizás algún día se instalen allí. Marte parece, pues, el destino que aguarda a la humanidad.

El profesor de genética y divulgador científico de la Universidad de Navarra, Javier Novo, considera que "dentro de un par de siglos tendremos que plantearnos seriamente la necesidad de habitar otro planeta, algo que se conseguirá cuando repliquemos las condiciones que hacen posible la vida, y que todavía no conocemos con detalle". Esta es una de las tesis que defiende en su libro “Genes, microbios y células” y que repasa en siete capítulos algunos de los avances científicos.

Otro de los grandes temas que aborda es la posibilidad, "cada vez más real", de prolongar la vida "venciendo a la enfermedad y al envejecimiento". En este sentido asegura que a finales del siglo XXI "el ser humano podría nacer con una esperanza de vida de 300 años".

Sin embargo, opina que el avance científico que más va a revolucionar la vida diaria será la nanotecnología, "que supondrá la aparición de una amplia variedad de dispositivos biomédicos -o lo que es lo mismo, artilugios minúsculos que se implantarán en nuestro cuerpo- para facilitar el funcionamiento del organismo, liberar fármacos de forma controlada, etc.". Sin embargo, de todo ya esto ya hablaba Kim Stanley Robinson en su trilogía “Marte rojo” que le dio fama mundial el siglo pasado, allá por 1993...

Y ya para terminar este capítulo reseñaremos también una curiosa teoría de esos que llaman “conspiranoicos” y que sugiere que al igual que muchas fotos del hombre sobre la Luna estaban tomadas en la Tierra, muchas fotos de los robots que supuestamente circulan sobre la superficie de Marte, en realidad no están allí sino mucho más cerca, concretamente en la isla de Devon (Canadá).

Ciertamente, la isla de Devon es el lugar de la Tierra más parecido a Marte. Se trata de la mayor isla deshabitada de nuestro planeta, con una superficie de 55.247 km2 (más de 500 Km. de un extremo a otro a lo largo, y unos 125 Km. de lado a lado a lo ancho en la mayor parte de la isla).

El clima de Devon es muy similar al de Marte, ya que al levantarse bastantes metros por encima del nivel del mar y estar situada por encima del círculo polar, sus temperaturas no sobrepasan los 10º C en verano, cayendo hasta los –50º C en invierno (unos extremos muy parecidos a los que se dan en Marte). Su geografía es desértica, con un cráter de 23 Km. de diámetro que se formó hace millones de años cuando un meteorito de unos 2 Km. de diámetro se estrelló en este lugar. Apenas si hay vegetación y la vida animal es muy escasa (lo más reseñable es la presencia de algún buey almizclero y de algún lobo). ¡Cómo será de desapacible esta isla que hasta los inuit (popularmente conocidos como esquimales) decidieron abandonarla en 1930 y en 1950 ya no quedó ni un solo habitante.

¿Habitantes? Alguno sí que hay: En el año 1997 se levantó un centro de investigación parcialmente financiado por la NASA, el denominado proyecto Haughton-Mars, y en el año 2000 instaló equipos e investigadores la Mars Society de la NASA. Robots que recorren su superficie y la fotografían, astronautas paseando por el desolado desierto, y unas pequeñas instalaciones científicas son las únicas huellas humanas que desde hace mucho tiempo pueden verse en Devon. Si te interesa puedes ver fotografías de esta isla en Internet e incluso utilizar Google Earth para acercarte a ella y comprobar por ti mismo estas similitudes.

La duda que nos entra es si no nos habrán estado engañando con fotos de Devon haciéndolas pasar como si fueran de Marte paliando así un eventual fracaso de los robots enviados a la superficie de aquél planeta y que –según nos dicen- llevan más de 10 años funcionando perfectamente... contra todo pronóstico.


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