lunes, 22 de abril de 2024

Pseudoterapias: Respiración consciente

(AZprensa) La Red Española de Agencias de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (RedETS) ha incluido la respiración consciente en la lista de pseudoterapias, es decir, esas terapias que no aportan ningún beneficio –más allá del efecto placebo- y en cambio sacan un buen dinero a los que se dejan embaucar por esos falsos beneficios no demostrados científicamente.
 
La respiración consciente, consiste en estar presente de forma plena en el momento en que se realiza la respiración y sentir los efectos de esta sobre el cuerpo. Sus pretendidos beneficios hay que interpretarlos «con cautela». No hay garantía de que sus resultados sobre eficacia sean extrapolables a la práctica clínica.
 
Fuente: Informe realizado por la Red Española de Agencias de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema nacional de Salud (RedETS).
 
Puedes consultar la lista completa de pseudoterapias en este enlace: https://azpressnews.blogspot.com/2024/04/ochenta-terapias-que-no-sirven-para-nada.html
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

Los Cuidados Paliativos tienen que ser de enseñanza obligatoria

(AZprensa) Se ha presentado en el Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM) el documento, denominado ‘Declaración de Abril: Por la enseñanza de la Medicina Paliativa en la Universidad’ con el objetivo de conseguir que todos los alumnos de la titulación reciben conocimientos teóricos y prácticos sobre cuidados paliativos impartidos por profesores clínicos experimentados y capacitados en este campo, incluyendo rotaciones obligatorias por unidades o equipos específicos.
 
La ‘Declaración de Abril’, surge a propuesta de la Sociedad Española de Medicina Paliativa (SEMPAL) —constituida en el seno de SECPAL— y del Comité Científico de Cuidados del ICOMEM, parte de la constatación de que, sea cual sea la especialidad en la que ejerzan, los futuros profesionales de la Medicina se encontrarán en su práctica diaria con pacientes que requerirán una respuesta asistencial adecuada y de calidad ante un proceso de enfermedad avanzada o de final de vida. Respuesta que debe proporcionarse atendiendo a la dimensión global de los enfermos como seres humanos complejos que precisan un abordaje integral que atienda sus necesidades en todas las esferas de la persona.
 
En este sentido, los decanos toman en consideración el Posicionamiento sobre la Asistencia Sanitaria al Final de la Vida emitido por el CEEM en marzo de 2023, la Resolución del Consejo de Europa sobre la provisión de Cuidados Paliativos (2018) y la propia Estrategia en Cuidados Paliativos en el Sistema Nacional de Salud, que establecen la necesidad de incluir formación específica sobre atención paliativa en los programas docentes de los grados de las Ciencias de la Salud.
 
En la actualidad, solo 23 de las 50 facultades de Medicina que existen en España imparten una asignatura obligatoria sobre cuidados paliativos, y cinco más la ofertan como optativa, según recordó Teresa Serrano, secretaria del CEEM: “Recibir formación sobre cómo tratar con el paciente y la familia o comunicar malas noticias es algo fundamental que se puede extrapolar a cualquier ámbito de ejercicio de la Medicina. Sabemos también que el estudiantado que ha pasado por unidades o equipos de Cuidados Paliativos tiene una concepción más holística y humana del paciente, por lo que creemos que esta formación debe ser obligatoria, incluyendo un rotatorio clínico también obligatorio”.
 
“La pandemia ha puesto la importancia de los cuidados en la palestra de una forma histórica, sin precedentes, recordándonos que, como médicos, nuestra misión es curar cuando podemos, pero cuidar siempre. Esta mirada debe estar presente en el alumno desde el primer curso, porque el médico moderno debe tener los cuidados muy integrados desde la facultad”, recalcó la vicepresidenta del ICOMEM, quien añadió que este “cambio de paradigma” requiere en esta titulación “una asignatura potente y una presencia transversal de la Medicina, que son los cuidados paliativos”.
 
Por todo ello, y con el propósito de lograr que el espíritu de la ‘Declaración de Abril’ se extienda al resto de las facultades de Medicina del país, este documento respaldado por los decanos de Madrid se trasladará a la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina Españolas (CNDFME), a quienes se propondrá incluir una ponencia en la próxima asamblea de la organización con el objetivo de establecer un compromiso similar en todas las facultades de España.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

domingo, 21 de abril de 2024

Pseudoterapias: Taichí

(AZprensa) De todas las pseudoterapias analizadas por la Red Española de Agencias de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (RedETS) sólo se salva el taichí y lo hace con reparos:
 
El taichí, aunque está considerado como pseudoterapia, el Ministerio de Sanidad sí que reconoce sus ventajas, aunque aclara que «el beneficio va ligado a la realización de una actividad física». «Desde el punto de vista fisiológico, sería un tipo de ejercicio con el que se pueden trabajar todos los músculos del cuerpo, potenciando fuerza, flexibilidad y equilibrio con menos problemas de sobrecarga muscular y riesgo de lesiones asociados a otras disciplinas deportivas». Esta práctica, como actividad física realizada en diversas patologías, sobre todo las del área osteomuscular, resulta «beneficiosa» respecto al bienestar percibido y a diversas funciones como la reducción del dolor.
 
Fuente: Informe realizado por la Red Española de Agencias de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (RedETS).
 
Lista completa de las 80 pseudoterapias que no aportan ningún beneficio sobre la salud, más allá del efecto placebo, y –eso sí- suponen un buen desembolso de dinero para el bolsillo de los crédulos, la puedes consultar en este enlace: https://azpressnews.blogspot.com/2024/04/ochenta-terapias-que-no-sirven-para-nada.html
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

El tiempo no existe

(AZprensa) ¿Existe el tiempo? Alguna vez habréis escuchado eso de que “no existe el tiempo” e inmediatamente habréis rechazado esa idea porque nuestro cerebro no es capaz de comprenderlo. Hay conceptos como “infinito”, “eternidad”, o “inexistencia del tiempo” que escapan de nuestra capacidad de entendimiento. Sin embargo he encontrado una forma clara y sencilla para que podamos comprender eso tan extraño de que “el tiempo no existe”, y por eso quiero compartirlo…
 
En las páginas de pasatiempos es frecuente encontrar crucigramas, sopas de letras, y un sin fin más de juegos. Entre ellos se encuentra también el “laberinto”. Ese juego en el que se nos muestra un comienzo y un final unidos por muchas líneas que se retuercen y entrecruzan pero que sólo una es capaz de unir ambos extremos. Tenemos que seguir con el lápiz o ir marcando diversos puntos, para tratar de encontrar cuál es ese camino. Es, también, como esos laberintos vegetales que hay en algunos parques, en donde entramos por un extremo y constantemente nos topamos con calles sin salida, hasta que después de un cierto tiempo somos capaces de encontrar una salida. Vistos desde el aire, se asemejan a una extensión de líneas verdes cuadriculadas y envolventes en las que se aprecia un punto central y varias salidas, aunque no es posible encontrar cual es el camino correcto capaz de unir cualquiera de las salidas con el centro.
 
Pero, ¿a cuento de qué viene esto? Pues sencillamente porque las imágenes visuales son muy útiles para comprender las cosas, y en el caso que ahora nos ocupa he pensado que esta imagen visual puede ser útil para comprender uno de los mayores misterios: la inexistencia del tiempo.
 
Tratemos, pues, de comprender cómo es eso de que “el tiempo no existe”. Todo está existiendo a la vez y es simplemente nuestra consciencia la que utiliza la noción de “tiempo” para encontrar quizás un sentido a las cosas o para tratar de comprenderlas. Sin embargo me gustaría centrarme en esta analogía.
 
Nuestra vida (y cuando digo nuestra vida me refiero a nuestra vida en su total plenitud; es decir, a “nuestras vidas”) es un laberinto que está ahí, completo, siempre. Tal y como lo vemos si miramos desde arriba cualquier laberinto. Podemos ver ese centro y esas diferentes puertas en el exterior. Podemos ver todos esos intricados caminos que se retuercen y entrelazan. Pero miremos cuando miremos (hoy, mañana, pasado mañana, dentro de cinco minutos…), siempre están en el mismo sitio, siempre están ahí todos esos caminos.
 
Ahora fijamos nuestra atención y elegimos una línea desde el centro y la seguimos para tratar de llegar al exterior. Avanzamos un poco en dirección norte, luego otro poco en dirección este, luego retrocedemos un poco, luego a la derecha, luego... nos encontramos en un callejón sin salida. Hemos fracasado.
 
Vamos a intentarlo otra vez. Elegimos otra línea que sale también en dirección norte, pero tras avanzar un poco, esta vez giramos en dirección oeste, luego otro poco a la derecha, luego hacia atrás, luego un poco más. Esta vez parece que tenemos más suerte y vamos dando bandazos pero siguiendo siempre adelante. Al final, alcanzamos una salida al exterior. Ha sido un viaje largo y complicado, pero hemos llegado al final.
 
Probemos una vez más. Elegimos una nueva línea desde el centro, giramos a la derecha, luego seguimos de frente, luego a la izquierda, un poco más de frente, a la izquierda y... ¡sorpresa! en muy poco tiempo hemos sido capaces de llegar al exterior, a una puerta de salida que estaba en el otro extremo.
 
Así podríamos seguir una y otra vez, explorando todas las posibilidades. Probablemente   encontraríamos que en ese laberinto vegetal que hemos visualizado había unas decenas de caminos posibles que conducían al exterior, unos deprisa y otros con muchas dificultades. También encontraríamos que había varias decenas más de caminos que no conducían a ningún sitio. Algunos abortaban nada más salir y otros, en cambio, llegaban a un final sin salida después de un largo recorrido.
 
Pero tomemos ahora un nuevo ejemplo visual. El laberinto vegetal que tenemos que visualizar no es como los que conocemos, de una extensión normal como la que se encuentra en muchos parques de nuestras ciudades. Ahora, ese laberinto vegetal tiene la extensión de toda la península Ibérica. ¿Os imagináis cuántos posibles caminos se pueden encontrar desde ese centro hasta cualquiera de los puntos del exterior? Me atrevería a decir que son millones los caminos posibles.
 
Y ahora, un paso más. Ese laberinto vegetal tiene la extensión de todos nuestros continentes juntos. ¿Cuántos caminos posibles hay? Miles de millones. O quizás más (no he sido nunca un buen matemático). ¿Y si dicho laberinto ocupase la galaxia? ¿Y si...?
 
En cualquiera de los casos en que nos pusiéramos, la situación iba a ser la misma. Hay un centro y miles de millones de caminos diferentes de los cuales unos mueren antes o después y otros son capaces de llegar hasta el final. Y los finales unas veces están muy próximos y otras veces están separados por miles de kilómetros. Pero siempre hay una cosa constante: el laberinto está escrito y los caminos están todos dibujados. Es sólo el acto de voluntad de nuestra consciencia el que elige un determinado camino y lo sigue con la mirada.
 
Como vemos, en realidad, el tiempo no ha transcurrido, el tiempo no ha existido. Todo estaba igual antes que después. Todo estaba así cuando nos fijamos en él y todo sigue después igual cuando nos alejamos.
 
El laberinto es nuestra vida. El laberinto somos nosotros. Cada persona es su propio laberinto y cada uno es diferente a los otros. Unos tienen un laberinto cuidado, otros lo tienen sucio, otros enmarañado, otros sencillo y ordenado... Pero todos son laberintos que reflejan la personalidad, la esencia, el alma de cada uno.
 
Sobre ese laberinto estamos proyectando nuestra consciencia y sacando enseñanzas. Esa es nuestra tarea. Esa es la misión de nuestra vida. Hemos venido aquí para seguir un determinado camino y aprender de las experiencias conseguidas a lo largo del mismo. Y mañana, cuando muramos será como mirar dicho laberinto desde arriba, meditar en lo que hemos aprendido, y decidir si queremos bajar otra vez a explorar otro camino y aprender así nuevas experiencias que vayan purificando nuestra alma hasta que podamos sentirnos como una parte totalmente integrada de esa esencia universal de la cual formamos parte y que podemos llamar “Dios”.
 
El entrar una y otra vez en ese laberinto, sería como el aire que pasa una y otra vez por un filtro para irse purificando y dejando en el mismo todas las pequeñas impurezas. Ese laberinto no es bueno ni malo. No hay caminos buenos ni malos. Ni siquiera aquellos que abocan a un callejón sin salida nada más comenzar o incluso después de un largo y tortuoso camino. Los caminos no son ni buenos ni malos, son simples alternativas. Y nosotros, cuando entramos una y otra  vez en dicho laberinto para recorrer sus infinitos caminos, no estamos haciendo ni el bien ni el mal; simplemente estamos aprendiendo. Aunque bien es cierto que no todos aprendemos a la misma velocidad.
 
Aquellos en los que prima la virtud y la honradez en su vida, encontrarán caminos que no tienen por qué ser más fáciles, pero que sí les van a dar una mayor cantidad de información, de enseñanzas. Aquellos que se niegan a sí mismos la razón de ser verdadera, seguirán dando vueltas y más vueltas, entrando una y otra y otra vez más en el laberinto, hasta que sean capaces de abrir los ojos y comprender que nuestra misión no es otra que la de aprender a desprendernos de nuestra carga material para poder finalmente ser uno con Dios.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.
Fuente: "No son coincidencias", Vicente Fisac. Amazon.

sábado, 20 de abril de 2024

Pseudoterapias: Entrenamiento en relajación autógena o entrenamiento autógeno

(AZprensa) La Red Española de Agencias de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (RedETS) ha incluido el entrenamiento en relajación autógena o entrenamiento autógeno en la lista de pseudoterapias, es decir, esas terapias que no aportan ningún beneficio –más allá del efecto placebo- y en cambio sacan un buen dinero a los que se dejan embaucar por esos falsos beneficios no demostrados científicamente.
 
El entrenamiento en relajación autógena o entrenamiento autógeno, consiste en alcanzar un estado de relajación profunda a través de representaciones mentales de sensaciones físicas —calor, frío, pesadez— en diferentes partes del cuerpo. Esta técnica de relajación basada en la inducción de sensaciones corporales, podría resultar beneficiosa en la mejora de síntomas psicológicos y físicos en distintas condiciones de salud, pero las conclusiones no pueden ser «definitivas» debido al bajo número de estudios para cada condición de salud y su riesgo de sesgo alto o incierto. «Es necesario seguir evaluando la seguridad de estas técnicas».
 
Fuente: Informe realizado por la Red Española de Agencias de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema nacional de Salud (RedETS).
 
Puedes consultar la lista completa de pseudoterapias en este enlace: https://azpressnews.blogspot.com/2024/04/ochenta-terapias-que-no-sirven-para-nada.html
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.