viernes, 5 de diciembre de 2025

El libro que no querrás leer, pero te arrepentirás de no haberlo leído

(AZprensa) Hay temas que apartamos de la conversación como quien aparta un plato que no le gusta: la muerte es el primero de la lista. Nadie reserva mesa para hablar de ella en una cena de amigos, nadie la incluye en sus propósitos de año nuevo y, desde luego, nadie la busca en la sección de novedades de la librería. Sin embargo, todos —sin excepción— tenemos billete para ese viaje. Solo que es de ida y sin fecha de vuelta impresa.
 
Precisamente por eso resulta tan paradójico que el destino más seguro de nuestra existencia sea también el más ignorado. Rehuimos pensar en él, pero cuando la salud falla, cuando un diagnóstico aparece o un ser querido se marcha, el miedo a lo desconocido se instala como un huésped que no paga alquiler y que, además, hace mucho ruido por las noches.
 
Y ahí está la gran contradicción humana: nos aterra aquello de lo que menos sabemos. Imagina que vas a viajar a un país completamente nuevo. ¿Qué haces? Buscas fotos, lees reseñas, miras vídeos, hablas con quien ya ha estado. Cuanto más sabes, más disfrutas por anticipado y menos perdido te sientes al llegar. Con la muerte hacemos exactamente lo contrario: cerramos los ojos, tapamos los oídos y fingimos que el avión nunca despegará. Hasta que un día despega igual y nos encontramos en la puerta de embarque sin haber mirado ni siquiera el mapa.
 
“Tu último viaje”, el libro del escritor español Vicente Fisac publicado recientemente en Amazon a través de KDP, plantea una idea tan sencilla como revolucionaria: ¿y si aplicáramos a ese trayecto inevitable la misma lógica que usamos para cualquier otro viaje? ¿Y si, en lugar de huir, nos informáramos? Fisac no promete respuestas dogmáticas ni vende una religión envuelta en papel couché. Su enfoque es más bien el de un explorador que ha recogido testimonios, estudios y experiencias de quienes —por la razón que sea— han estado al otro lado del velo y han regresado para contarlo. Experiencias cercanas a la muerte, relatos de personas en coma que recuerdan con nitidez lo vivido, testimonios de médicos y enfermeras que han acompañado a miles de pacientes en sus últimos minutos… Todo ello tejido con un lenguaje accesible, sin sensacionalismo ni sermones.
 
Lo que el libro consigue, según quienes ya lo han leído, es doble: Por una parte, quitar peso al miedo. Cuando lo desconocido deja de ser un abismo negro y sin fondo para convertirse en un paisaje que, aunque extraño, empieza a tener contornos reconocibles. Y por otro lado, ofrecer consuelo preventivo. Saber que miles de personas han descrito sensaciones similares —luz, paz, reencuentro con seres queridos, revisión de la propia vida— genera una extraña familiaridad. Como cuando llegas a un hotel y descubres que la habitación se parece mucho a las fotos que viste en internet.
 
Uno de los lectores, en una reseña en Amazon, lo resumía así: «No me ha quitado la muerte, pero sí me ha quitado el pánico a morirme». En un mundo obsesionado con alargar la vida a toda costa —cremas antiedad, dietas milagrosas, dispositivos que miden hasta los latidos del corazón mientras dormimos—, parece casi subversivo dedicar unas horas a prepararnos para el final. Pero quizás sea el acto de madurez definitivo: aceptar que el viaje tiene fecha fijada (aunque no la conozcamos de antemano) y, en lugar de mirar para otro lado, hacer la maleta con calma.
 
Tu último viaje no te va a gustar abrirlo. Probablemente lo pospongas varias veces. Es normal. Pero quienes lo han leído coinciden en que, una vez cerrado, algo cambia: la muerte sigue ahí, inevitable, pero ya no es una extraña. Es un destino del que, por fin, tenemos algo de información. Y eso, en un trayecto sin retorno, es mucho más de lo que teníamos ayer.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.
“Tu último viaje”: https://amzn.eu/d/1zzOpM6

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