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lunes, 21 de noviembre de 2016

Hasta que no tengas otro ictus o complicaciones hemorrágicas, no te recetarán un anticoagulante de nueva generación

(AZprensa) En muchas Comunidades Autónomas no se puede recetar un anticoagulante oral de acción directa (ACOD) hasta que los pacientes no hayan sufrido previamente complicaciones hemorrágicas o un segundo ictus, lo cual multiplica las posibilidades de sufrir graves consecuencias y discapacidad permanente. Así lo han alertado neurólogos como el Dr. Jaime Masjuan, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Ramón y Cajal (Madrid): “No se entiende que se fijen tantas trabas burocráticas para acceder a los ACODS, que han demostrado con claridad sus beneficios en el tratamiento de la Fibrilación Auricular no Valvular (FANV) y, por lo tanto, en la prevención del ictus”,

El porcentaje de penetración de los ACODs varía según comunidades autónomas lo cual genera el problema añadido de las inequidades. “Los pacientes tienen derecho a recibir el mejor tratamiento independientemente de donde vivan. No se pueden consentir diferencias que sólo van en contra de la salud de las personas” ha añadido  el Dr. Masjuan, ya que estas demandas son especialmente relevantes en personas con alto riesgo hemorrágico o que están mal anticaoguladas. En este sentido,  “es fundamental que los pacientes reclamen que se hagan cumplir sus derechos a la Administración”, ya que los ACODs “se deben definir como primera opción de tratamiento en la prevención del ictus en FANV”.

El ictus es la principal causa de discapacidad en la vida adulta y su impacto socio-económico es muy elevado. Así mismo, es la primera causa de muerte en las mujeres y la segunda en hombres en nuestro país. Entre un 40% y un 50% de los pacientes anticoagulados en España no cuentan con el control adecuado de su tratamiento anticoagulante para prevenir las complicaciones tromboembólicas de la Fibrilación Auricular no Valvular (FANV) que es la arritmia cardiaca más común. Actualmente, en España, los pacientes que la sufren -alrededor de 800.000 personas- son tratados en primera instancia con los antivitamina K (AVK), a pesar de que las guías terapéuticas recomiendan los anticoagulantes orales de acción directa (ACODs) como primera opción de tratamiento para prevenir el ictus en estos pacientes.

sábado, 29 de octubre de 2016

Deficiencias en el control de ancianos en tratamiento anticoagulante

(AZprensa) El Dr. Javier Álaba ha resaltado la importancia de desarrollar protocolos para controlar correctamente a los pacientes geriátricos institucionales con fibrilación auricular (FA) que están siendo anticoagulados. Así, ha destacado que “es necesario adecuar el tratamiento a la valoración geriátrica integral, con el objetivo de marcar adecuadamente los objetivos asistenciales. Para ello, deben controlarse periódicamente la frecuencia cardiaca, la función renal y el peso como parte fundamental para ofrecer tratamientos adecuados y adaptados a las necesidades concretas de cada uno de los pacientes”.

La importancia de una correcta anticoagulación adquiere especial importancia en aquellos pacientes con más riesgo debido a su edad avanzada. En este sentido, el Dr. Álaba ha alertado que “un alto porcentaje de los pacientes están antiagregados, lo cual implica un mayor riesgo cardioembólico y de sangrado”. Así, ha explicado como el Tiempo de Rango Terapéutico (TRT), como indicador de grado de anticoagulación en los pacientes en tratamiento con antivitamina K (AVK), es inferior al 50%, por lo que se encuentran en rango subóptimo.

El estudio “Grado de control de la anticoagulación en pacientes geriátricos institucionalizados con fibrilación auricular no valvular permanente”, impulsado por el Instituto Gerontológico Matia, ha reunido en San Sebatián a numerosos expertos. Entre las principales conclusiones cabe señalar la alta prevalencia de la fibrilación auricular (un 8,5% de la población española mayor de 60 años la padece, alcanzando al 21%, en la población que reside en centros geriátricos), estando anticoagulados sólo el 50% de ellos y principalmente con AVK. Del 50% de pacientes no anticoagulados, el 35% estaba antiagregado y el 15% restante sin tratamiento preventivo de eventos cardioembólicos. También se ha detectado la relevancia de la comorbilidad, factores de riesgo cardiovasculares y trastornos clínicos asociados que afectan a un 40% de la muestra; siendo la tasa de mortalidad del 29% en aquellos pacientes sin tratamiento antitrombótico.

Por todo ello la anticoagulación oral crónica es el tratamiento recomendado para las personas que padecen esta arritmia cardiaca y prevenir, de este modo, las complicaciones tromboembólicas.

lunes, 17 de octubre de 2016

Las barreras administrativas frenan el mayor uso de los anticoagulantes de acción directa

(AZprensa) El Dr. Vicente Bertomeu, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Universitario Sant Joan (Alicante), ha declarado que “los nuevos datos en vida real demuestran que los anticoagulantes de acción directa (ACODs) son más seguros que los antivitamina K (AVK), lo cual contribuye a poner en duda la preferencia por estos últimos y las barreras administrativas que existen en España para su prescripción”.

Y es que tal como ha señalado la Dra. Inmaculada Roldán, cardióloga del Hospital Universitario de la Paz (Madrid) y coordinadora del Grupo de Trombosis Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología, “los datos del mundo real nos confirman la efectividad y la mejor seguridad de los anticoagulantes directos sobre los antivitamina K”, hecho que se demuestra porque “actualmente, en el mundo, se ha invertido el empleo de anticoagulantes directos y antivitamina K a favor de los primeros, con más del 43%”, a pesar de lo cual “nuestro país está aún muy lejos de un uso adecuado, con un porcentaje del 24% de utilización, menor incluso en comunidades importantes como Madrid, donde se encuentra sólo en el 17%”.

Por su parte el Dr. José Luis López Sendón, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Universitario de La Paz (Madrid), ha afirmado que la llegada de los anticoagulantes de acción directa (ACODs), ha sido un paso importante para prevenir los ictus y embolias en personas con fibrilación auricular.

Todas estas declaraciones se han realizado en el contexto de la reunión que han organizado los laboratorios Bristol-Myers Squibb y Pfizer para que más de 200 expertos de Cardiología, Hematología, Neurología, Medicina Interna y Atención Primaria, pudieran  intercambiar opiniones para el mejor manejo de los pacientes con fibrilación auricular no valvular.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Novedades en anticoagulantes y prevención del ictus

(AZprensa) Según se ha abordado en la XIX edición de la reunión CardioForo 2016, una de las principales mejoras que se podría aplicar para la prevención del ictus cardioembólico a través del tratamiento anticoagulante es identificar mejor al paciente con mayor riesgo tromboembólico asociado a fibrilación auricular no valvular (FAVN)

El perfil de seguridad de los anticoagulantes de acción directa (ACOD) les sitúa como primera opción para cardiólogos y neurólogos a la hora de tratar a pacientes de alto riesgo como son aquellos que presentan FANV y aquellos que han sufrido un ictus previo. El papel de los ACOD es clave –según afirman los expertos- para prevenir un segundo ictus isquémico o un evento hemorrágico.

La FANV es una enfermedad grave, ya que su principal complicación, el ictus, es la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres siendo, también, el principal motivo de discapacidad adquirida en la vida adulta, lo que la convierte en una de las enfermedades con mayor impacto socioeconómico (5% del gasto sanitario público total).

El doctor Domingo Marzal, jefe del servicio de Cardiología del Complejo Hospitalario de Mérida, explica que “es clave valorar el riesgo tromboembólico mediante la escala de evaluación CHA2DS2VASc que es la más adecuada a día de hoy según los datos actuales y no la escala CHADS2” y añade que  “el tratamiento antitrombótico de elección debería ser un ACOD por el perfil de seguridad que ofrecen para el manejo clínico y por la comodidad que representa para el paciente al administrarse en dosis fijas”.

Por su parte el Dr. José Vivancos, jefe del servicio de Neurología y coordinador de la Unidad de Ictus del Hospital Universitario de La Princesa (Madrid) comenta que “el principal factor de riesgo en el ictus cardioembólico es la FANV, pero además en muchos casos los pacientes son hipertensos, diabéticos o han sufrido un ictus previo” por lo que “estos factores elevan a un 20% la probabilidad de tener un primer ictus o recurrente, un porcentaje muy alto”. En consecuencia, “estos pacientes son candidatos a recibir anticoagulación oral con ACODs porque aportan eficacia en cuanto a la prevención y fundamentalmente seguridad. Un paciente que ha tenido un ictus tiene el doble de riesgo de sufrir un nuevo ictus que un paciente que no lo haya tenido”.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Cuatro de cada 10 pacientes con anticoagulantes orales están mal controlados

(Diario El Inefable) Más de 40% de los pacientes con fibrilación auricular (FA) no valvular tratados en España con los anticoagulantes orales clásicos, los denominados antagonistas de la vitamina K (AVK), presentan un mal control de su anticoagulación durante el último año y, por lo tanto, tienen un riesgo aumentado de sufrir complicaciones. Este ha sido uno de los hallazgos del estudio PAULA, publicado en la 'Revista Española de Cardiología', y realizado por iniciativa del laboratorio Bayer, con la implicación de las tres sociedades científicas de Atención Primaria en España: semFYC, SEMERGEB y SEMG.

El estudio mostró que un  número elevado  de pacientes tratados  con anticoagulantes orales clásicos, tiene  un riesgo aumentado de sufrir complicaciones debido al mal control de la anticoagulación, medido por las determinaciones del INR.

Pero el citado estudio también refleja diferencias notables entre Comunidades Autónomas en lo que respecta al control de la coagulación de los pacientes con FA, tal como alerta el Dr. Vivencio Barrios: hay Comunidades en las que el grado de control de la anticoagulación en esta población supera el 70% y en otras no llega a tasas del 30%. En este sentido el País Vasco se sitúa como la Comunidad Autónoma líder en el control de la anticoagulación de estos pacientes, mientras que Canarias, Extremadura, Cantabria o Baleares se encuentran a la cola en la tasa de control.

En el abordaje de este problema de salud juega un papel esencial la Atención Primaria, puesto que la mayor parte de los casos van a ser diagnosticados en este medio”, indica  el Dr. Barrios, quien recuerda que más de un 6% de los pacientes que acuden a AP presentan fibrilación auricular”. 

martes, 12 de mayo de 2015

ETV: tercera causa de muerte vascular

(AZprensa) La enfermedad tromboembólica venosa (ETV), que a su vez incluye la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar, es la tercera causa de muerte vascular en España, y afecta principalmente a pacientes inmovilizados u operados y a mujeres que toman tratamientos hormonales, además de a personas con cáncer, ya que uno de cada cinco pacientes con ETV presenta algún tipo de enfermedad oncológica, siendo, además, la embolia pulmonar una causa frecuente de muerte en pacientes con cáncer.

Esta enfermedad, por lo general, no produce signos ni síntomas destacados. Aun así “cuando una extremidad duele, se hincha y se pone caliente, sobre todo si no hay un traumatismo que lo explique, siempre se piensa en una trombosis”, comenta el coordinador del Grupo de Enfermedad Tromboembólica de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), el doctor Manuel Monreal Bosch.

Las principales localizaciones de la trombosis se sitúan en las piernas, aunque también puede afectar a las venas de los brazos, las venas abdominales y las venas del cerebro. Además, la mitad de los pacientes que han padecido esta enfermedad sufren el llamado síndrome pos-trombótico. “Se caracteriza por molestias y trastornos cutáneos que aparecen en la zona afectada y suele ser progresivo e, incluso, puede llegar a ser invalidante”, afirma el experto.

Para prevenir esta y otras posibles complicaciones asociadas a la enfermedad tromboembólica, el tratamiento más empleado consiste en la administración de fármacos anticoagulantes. “Los nuevos anticoagulantes orales permiten una nueva forma de gestionar el tratamiento y hacer el seguimiento de los pacientes, además de que conllevan un riesgo hemorrágico menor, no interfieren con otras opciones terapéuticas y no precisan de controles de laboratorio”, indica el doctor Manuel Monreal.