Mostrando entradas con la etiqueta audiovisuales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta audiovisuales. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de noviembre de 2024

La mejor presentación siempre es personal

(AZprensa) Este es un testimonio real de cómo se prepararon las presentaciones personales para dar a conocer una compañía tras el cambio de nombre y logotipo de la misma…
 
La mejor forma de dar a conocer una nueva compañía era la presentación personal y en este sentido había que dotar de toda la parafernalia posible a esas reuniones y fue así como pensé en la realización de un audiovisual, aprovechando que acabábamos de comprar un dispositivo último modelo que permitía –mediante la introducción de unos impulsos en una cinta magnetofónica grabada previamente- transmitir a cuatro proyectores de diapositivas una serie de instrucciones para que fuesen proyectándose las diapositivas con efectos de fundido, de parpadeo, etc., dotando de gran espectacularidad –si sabía hacerse, por supuesto- a la proyección del audiovisual. 
 
Me metí de lleno a preparar el guion y el texto del audiovisual que –para lo que era aquella época- quedó muy bien, aunque leído ahora suena bastante grandilocuente; pero diré en mi descargo que ese era el tipo de lenguaje publicitario que se llevaba en los ochenta. Una vez terminado el texto (que fue aprobado sin problemas) nos fuimos al estudio de grabación y nuestro locutor favorito, Elías Rodríguez, hizo una interpretación perfecta. Después, Javier y yo seleccionamos una gran cantidad de diapositivas y Javier se ocupó de dotarlas de vida propia mediante un sabio manejo de los efectos y el ritmo que debía llevar la presentación. Una vez sintonizada la grabación (locución y música) con las imágenes de los cuatro proyectores, el resultado fue espectacular (aquello era lo más avanzado de la época en cuanto a presentaciones) y aun siendo una presentación a base de diapositivas se logró dotarla de una gran movilidad que causó la admiración de cuantos la presenciaron.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
https://www.amazon.com/author/fisac
“De la Publicidad al Periodismo”: https://amzn.eu/d/fXJO9j3

viernes, 15 de julio de 2022

La empresa de vídeo más vaga del mundo

(AZprensa) Ya estaba todo listo para el lanzamiento de un nuevo insecticida que llevaba por nombre “Kárate” y lógicamente aquello me inspiró ligar la campaña a dicho deporte. Como además este insecticida era muy poco contaminante, le puse un eslogan muy apropiado: “Lucha limpio” en clara alusión al “fair play” y a la lucha contra los insectos que atacan los cultivos sin contaminar el medio ambiente.
 
Todos los materiales publicitarios de la campaña giraban en torno a esto, la figura de un karateca y los insectos que caían fulminados a golpes de Kárate. Se decidió hacer una convención de presentación en el hotel Los Lebreros, de Sevilla, a la que se invitó a más de 100 distribuidores que abarrotaron el precioso salón de actos.
 
Como, además de ser un lanzamiento importante, les tenía reservada una sorpresa, contraté  una empresa de vídeo local para que grabase toda la convención. Fueron comenzando las presentaciones del producto a cargo del Jefe de Ventas, director de Marketing y Jefe de Producto, y finalmente me llegó el turno. Subí al escenario y les anuncié que nadie conocía mejor el Kárate que nuestros siguientes invitados, y fui dando paso a cuatro campeonas del mundo y de España de Kárate, las cuales realizaron una exhibición de este deporte.
 
La presentación resultó un éxito y, ya en Madrid, al cabo de unos pocos días, recibí la ansiada cinta de video con todo el acto de presentación del producto en aquél magnífico escenario. Fuimos raudos a visionarla y allí vimos cómo el Jefe de Ventas subía al estrado y comenzaba su presentación. Seguimos atentos, una vez más su presentación, y vimos cómo este daba las explicaciones pertinentes y, para apoyar sus palabras y dejar bien claras las posibilidades de venta del producto, se apartaba del atril para destacar algunas cifras que se estaban proyectando en la pantalla, pero… ¡seguíamos viendo el atril ahora vacío, mientras escuchábamos lo que estaba diciendo el Jefe de Ventas! “¿Qué ha pasado? ¿Qué es esto? ¿Por qué no se mueve la cámara para seguir al ponente?”, nos dijimos todos asombrados. Pero pasaban los minutos y la imagen seguía fija mostrando el atril vacío. Ya desesperados comenzamos a pasar deprisa la cinta y todo seguía igual hasta que por fin veíamos al siguiente ponente que se situaba en el atril y comenzaba a hablar, pero al poco desaparecía de pantalla porque también se dirigía al centro del escenario para continuar su presentación. ¡La cámara seguía inmóvil grabando el atril vacío! Y luego vino el Jefe de Producto y desapareció como los anteriores, y finalmente aparecí yo y también desaparecí y ni una sola karateca aparecía en pantalla porque sólo se veía el atril aunque se escuchasen sus gritos y sus golpes como sonido de fondo. ¡Eso fue lo que grabó y tuvo la caradura de enviarnos! ¡El tío colocó la cámara, enfocó al atril y se largó!
 
Lógicamente lo llamé indignado, y más cuando junto a la cinta que nos había enviado adjuntaba la factura. Le recriminé su poca profesionalidad y el trastorno que nos había causado y que, por supuesto, no le pagaríamos esa factura porque además ya no había arreglo posible. El tío (llamémosle así) tampoco se inmutó demasiado y creo que sólo dijo algo así como “bueno” y seguramente volvería tomarse unas cañas y echarse una siesta esperando que alguna otra empresa pensase que se trataba de una empresa “normal”.
 

Anécdotas del apasionante mundo de la Comunicación:
“Memorias de un Dircom” https://amzn.to/32zBYmg 

domingo, 7 de noviembre de 2021

Medios audiovisuales vs Prensa

(AZprensa) P.- Quería hacer una pregunta y es si este trauma, este estrés, afecta más a los periodistas que cubren información audiovisual (radio y TV) que a los que hacen prensa escrita. Lo digo porque, a veces, escribir sobre algo puede resultar una terapia en sí misma para rebajar el carácter del trauma, es decir, el hecho de escribir puede que te descargue y que por sí mismo tenga propiedades curativas.
 
R.- Esto es cierto. Hay información en la web del “Dart Center” sobre las experiencias periodísticas del trauma. Según un estudio de un psiquiatra canadiense sobre 120 periodistas que cubrieron los desastres de guerra durante mucho tiempo (una media de 15 años), se vio que un 20 por ciento tenía estrés post-traumático en algún momento de su vida. Y en este estudio había reporteros de prensa escrita, cámaras, fotógrafos... También hay pruebas de que los que viven y trabajan con la imagen tiene una incidencia más alta de respuestas de estrés, son más vulnerables. En cambio, los periodistas que hacen prensa escrita, como decías, siguen siendo vulnerables porque son seres humanos, pero parece que tienen más resistencia incorporada, que en parte tiene que ver con el modo en que ejercen su profesión. Y tienes toda la razón, el proceso de escribir sobre una situación traumática, de describir y estructurar la narración de la historia, constituye una terapia en sí misma. Sin embargo hay que añadir que si esa narración es falsa o está distorsionada (por ejemplo, en la prensa sensacionalista), entonces dicho proceso no resulta de ninguna ayuda ni utilidad para quien así escribe.
 
Actualmente sabemos mucho sobre cómo el cerebro `procesa el trauma y cómo se recupera. La cuestión clave es que transformamos este trauma en una experiencia de conocimiento, porque el trauma fragmenta, nos rompe en trocitos que no se conectan entre sí, y si volvemos a conectar las piezas, a través de la narrativa personal y profesional, el cerebro es capaz de ayudarnos en esa recuperación.
 
Precisamente nosotros vemos a muchos periodistas que han vivido este tipo de situaciones y les ayudamos a contar su historia. Es una historia personal, como una historia periodística, salvo que en este caso se trata de su propia historia interior. Esto ayuda a dar sentido, ayuda al cerebro a reunir las piececitas y también libera la emoción, mitigando el daño causado por aquellos momentos traumáticos. Nos damos cuenta de esta forma cómo la psicoterapia y el periodismo vienen a ser lo mismo. Esta es mi idea revolucionaria.
 
Como periodista me siento, escucho a la gente, les hago preguntas, intento sacar un sentido de lo que ellos me dicen. Como psicoterapeuta me siento con una persona a la que escucho e intento sacar un sentido de lo que ha experimentado. La buena psicoterapia puede curar, y yo creo que el buen periodismo también puede contribuir a la curación. Este no es el objetivo del periodismo, pero el buen periodismo ayuda a los individuos, a la comunidad, a la nación, a recuperarse de los traumas que haya padecido. Las cosas malas seguirán pasando es el mundo en que vivimos; seguirán existiendo guerras, accidentes de carretera, asesinatos... pero si nosotros como periodistas podemos contar bien la historia, con profundidad, con sensibilidad, con conocimiento, podremos contribuir al bienestar de todos. El periodismo puede ayudar, por lo menos, a no empeorar las cosas, y quizás con ello se pueda ayudar a mejorarlas.
(Cont...)

 Biblioteca Fisac: https://amzn.to/3sOO1Yq