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lunes, 13 de enero de 2025

Han pasado 200 años

(AZprensa) Ha comenzado el año 2025 y España es mucho más pequeña que hace 200 años. He mirado la hemeroteca para ver cuáles eran los territorios que pertenecían a España en el año 1825 y este ha sido el resultado:
 
En América:
Cuba: Continuaba siendo una colonia española.
Puerto Rico: También permanecía como una posesión de España en el Caribe.
Ambas permanecieron como las últimas colonias importantes en el continente hasta 1898.
Cabe señalar también que Santo Domingo (actual República Dominicana) había vuelto brevemente a España entre 1809 y 1821, pero en 1825 ya se encontraba bajo el dominio de Haití, que había invadido y anexado esta colonia española en 1822.
 
En Asia:
Filipinas: Las Islas Filipinas seguían bajo el dominio español y así se mantuvieron hasta finales del siglo XIX.
También cabe señalar que España tuvo control sobre una pequeña parte de la Conchinchina (actual Vietnam), concretamente desde 1858 hasta 1862. Este control fue el resultado de una alianza entre España y Francia contra el Reino de Anam (Vietnam). La intervención conjunta se inició con la llegada de fuerzas expedicionarias españolas y francesas a Cochinchina en 1858 y culminó en la conquista de Saigón en 1859. Sin embargo, en los tratados de paz firmados en 1862, España no obtuvo territorios significativos en la región, aunque sí se le concedió un pequeño terreno en lo que hoy es el parque Bach Tung Diep en Ho Chi Minh (antigua Saigón), que permaneció bajo soberanía española hasta 1922.
 
En África:
Fernando Poo: Con una soberanía nominal y una presencia limitada, ya que la administración efectiva fue intermitente debido a la falta de interés y recursos para desarrollar la colonia.
Cabe señalar que la expansión colonial española en África, especialmente en el área del Golfo de Guinea, como Fernando Poo y Río Muni, se intensificó más tarde, en el siglo XIX, con la Conferencia de Berlín de 1884-1885 y los tratados que siguieron, que definieron formalmente las posesiones coloniales de las potencias europeas en África. Ifni y el Sahara Español se incorporaron al imperio colonial español en el contexto de esta expansión a finales del siglo XIX y principios del XX.
 
En fin, que España tenía antes el eslogan de “Una, grande y libre” y ahora, en vez la “una” está en proceso de partición por los chantajes del independentismo al débil gobierno de Pedro Sánchez; en vez de “grande” ahora es más pequeña y que ha perdido la mayoría de los territorios extranjeros que poseía; y en vez de “libre” ahora está bajo la dictadura globalista de la “Agenda 2030” y la tiranía del gobierno de Pedro Sánchez.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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viernes, 10 de enero de 2025

¿Se puede comprar Groenlandia?

(AZprensa) Desde su primer mandato, Donald Trump ha manifestado su interés en adquirir Groenlandia, una propuesta que, aunque a primera vista pueda parecer extravagante, revela dimensiones geopolíticas y estratégicas que merecen un análisis detallado. A continuación, se exploran las cuestiones que rodean la viabilidad de esta intención…
 
Groenlandia, como la isla más grande del mundo (en realidad se descubrió recientemente que son dos islas pero que están cubiertas permanentemente por hielo), posee una ubicación estratégica en el Ártico, una región cada vez más relevante debido al cambio climático y sus recursos naturales. La isla está cubierta de hielo, pero los recursos como el petróleo, minerales raros y potenciales nuevas rutas marítimas debido al deshielo hacen de Groenlandia un lugar de interés geopolítico. Trump ha argumentado que el control de Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, citando la necesidad de mantener una presencia estadounidense en la región para contrarrestar las ambiciones de otros países como Rusia y China.
 
El principal obstáculo para la compra de Groenlandia es su estatus político. Desde 2009, Groenlandia es un territorio autónomo bajo la soberanía de Dinamarca, con un alto grado de autogobierno, incluyendo control sobre sus recursos naturales. Ambas, Dinamarca y Groenlandia, han rechazado firmemente cualquier insinuación de venta. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el primer ministro de Groenlandia, Mute Egede, han declarado que Groenlandia no está en venta y que su gente debe decidir su futuro. Además, la legislación internacional actual no contempla fácilmente la compra de territorios soberanos por parte de otras naciones, lo que añade una capa de complejidad legal.
 
Desde una perspectiva económica, comprar Groenlandia no sería solo una cuestión de poner precio a la isla. Según análisis, Dinamarca recibe subsidios significativos para mantener la infraestructura y el bienestar de Groenlandia, lo que indica que la explotación de sus recursos no es de inmediato lucrativa. Aunque Trump ha mencionado que Groenlandia podría ser un "gran acuerdo inmobiliario", las inversiones necesarias en infraestructuras y la gestión de una población pequeña y dispersa podrían no justificar económicamente la compra.
 
El plan de Trump ha generado reacciones globales, desde el humor hasta la preocupación genuina sobre el imperialismo moderno. La comunidad internacional, especialmente los aliados de Estados Unidos en la OTAN, como Dinamarca, ha visto esta propuesta como una amenaza a la estabilidad y soberanía de los estados miembros. Además, en el contexto de las relaciones internacionales, cualquier movimiento de este tipo podría ser interpretado como una violación de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
 
Aunque la idea de comprar Groenlandia podría ser atractiva para algunos desde un punto de vista estratégico, la viabilidad de esta intención de Trump es extremadamente baja. La oposición de Groenlandia y Dinamarca, los desafíos legales y los costos económicos, junto con las posibles repercusiones diplomáticas, convierten esta propuesta en más una declaración política que en una posibilidad realista. Trump ha usado esta idea para destacar su política exterior agresiva y su enfoque en la seguridad nacional, pero hasta ahora, parece más bien una estrategia de negociación o un intento de mantenerse en los titulares que un plan viable para la expansión territorial de Estados Unidos.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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