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lunes, 27 de julio de 2026

Cuándo la ciencia se pasa de dramática

Hay titulares de revistas científicas que nacen con una vocación tan farragosa y políticamente correcta que casi piden a gritos una traducción urgente al romance paladín. Hoy vamos a traer a nuestras páginas un ejemplo ilustrativo que me encontré hace tiempo.
 
(AZprensa) Hace un tiempo me topé con uno de esos titulares que piden a gritos ser traducidos y explicados. El antetítulo decía: “Los hombres, menos preocupados por la higiene personal”, y el plato fuerte afirmaba: “Un 25% de las mujeres mayores de 35 años experimenta incontinencia urinaria en algún momento de su vida”.
 
A ver, seamos francos. Una traducción libre, directa y sin anestesia de semejante despliegue estadístico habría sido, sencillamente: "Las mujeres se mean y los hombres son unos guarros". Brutal, sí, pero directo al grano.
 
El drama de la normalización
 
En el artículo en cuestión, el profesor Iam Milsom —catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Gotemburgo— arrancaba lanzando flores al marketing moderno. Según el buen profesor, el hecho de que hoy veamos anuncios de compresas y productos para la incontinencia en la televisión o en Internet ha ayudado muchísimo a normalizar el asunto. Hasta ahí, impecable. Es fantástico que la sociedad avance y perdamos los tabúes.
 
El problema viene cuando la ciencia se pone el traje de tragedia griega.
 
Tras celebrar la visibilidad del problema, el Prof. Milsom decidió venirse arriba y dramatizar el asunto asegurando que a la gran mayoría de las mujeres les afectará esto en algún momento de su vida (es decir, que un "escape" involuntario lo tiene cualquiera). Pero no se quedó ahí. Para rematar la faena, decidió equiparar este inconveniente con dolencias médicas de primer orden:
 
"Es un problema comparable con otras dolencias importantes como el asma, la depresión o el colesterol".
 
Un orden de prioridades cuestionable
 
Vamos a ver, doctor, un poco de perspectiva. Con la salud no se juega, pero con el alarmismo tampoco. Ante semejante abanico de opciones apocalípticas, la elección parece bastante obvia.
 
Si me dan a elegir en el gran buffet de los achaques de la mediana edad, lo tengo claro:
 
Opción A: Quedarme asfixiado y cianótico por un ataque de asma.
 
Opción B: Sufrir un infarto fulminante o un ictus por culpa de las arterias atascadas de colesterol.
 
Opción C: Un inoportuno accidente rumbo al baño.
 
Sinceramente, de entre todas las tragedias posibles que nos depara el destino biológico, yo preferiría mil veces mearme encima antes que padecer cualquiera de las otras dos. Al fin y al cabo, como bien decía el propio profesor al principio, para lo primero ya hay anuncios en la tele y soluciones discretas; para lo segundo, la cosa se complica bastante más.
 
Conclusión: Menos drama, más perspectiva científica... y un poquito más de humor.
 

Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/

sábado, 2 de noviembre de 2019

El tratamiento de la enuresis infantil ha de ser individualizado


(AZprensa) La enuresis es la incontinencia urinaria que tiene lugar exclusivamente por la noche en el niño mayor de 5 años. Cuando es el único síntoma presente, estamos ante una enuresis monosintomática (EMS). Su causa y tratamiento difiere de la enuresis no monosintomática (ENMS), aquella enuresis que lleva asociada algún síntoma del tracto urinario inferior.

Puede clasificarse también en primaria, cuando el niño no ha estado seco por las noches durante un periodo superior a 6 meses, o secundaria, si tras un periodo de continencia nocturna superior a 6 meses el paciente vuelve a mojar la cama. Ésta puede suceder por un problema estresante en la vida del paciente (divorcio de los padres, nacimiento de un hermano, problemas escolares…) o por el repunte de una condición médica que favorezca la enuresis como el estreñimiento, una mal función del tracto urinario inferior (MTUI), apnea obstructiva del sueño, diabetes insípida, diabetes mellitus, hipotiroidismo o enfermedad renal crónica.

Para el Dr. García-Sala Viguer “somos conscientes de la alta prevalencia que tiene la enuresis en la infancia y en la adolescencia. En muchos casos es un problema tapado por los padres por estar mal visto socialmente que su hijo o hija no controle esfínteres por la noche y que, por otro lado, aboca, en muchos casos, a que los niños y niñas con este problema, se aíslen socialmente al no poder compartir actividades nocturnas que impliquen una pernoctación fuera de su hogar con el resto de compañeros”.

El diagnóstico de la enuresis debe apoyarse en la realización de un calendario de noches secas/mojadas; un diario miccional para detectar signos de MTUI, producción excesiva de orina por la noche e inadecuada ingesta de líquidos y calcular el volumen de orina diurno; y un registro de deposiciones para detectar estreñimiento o encopresis.

El tratamiento de la enuresis debe ser “individualizado, adaptándose a la familia y al paciente (su grado de madurez marca el inicio del tratamiento)” con el objetivo final de “la sequedad completa definitiva mediante manejo conductual, alarma o desmopresina, solos o combinados. La desmopresina sustituye a la ADH fisiológica cuando no se eleva de noche y tiene una influencia positiva en la capacidad del despertar”. Se sabe que en estos niños es trastorno del sueño es constante, fragmentado, con elevado número de despertares nocturnos.

Antes de iniciar el tratamiento con alarma o desmopresina se tiene que corregir tanto el mal funcionamiento del tracto urinario inferior como el estreñimiento. Si tras el tratamiento con alarma o desmopresina durante 3 meses consecutivos no se alcanza rebajar más del 50% los síntomas, estaríamos ante un fracaso del tratamiento por lo que el pediatra deberá valorar si se trata realmente de una enuresis monosintomática o hay enfermedades asociadas, si padece estreñimiento, encopresis o apneas del sueño, y si ha utilizado adecuadamente la alarma o está tomando correctamente la desmopresina.

domingo, 6 de marzo de 2016

Un remedio natural contra la enuresis nocturna

(AZprensa) La enuresis nocturna de los niños (hacerse pipí en la cama durante la noche) no es una enfermedad, sino más bien un síntoma, pero sus consecuencias pueden ir desde la mala calidad del sueño hasta la disminución de la autoestima o los problemas de comportamiento.

Las causas de esta incontinencia urinaria son tan variadas como los tratamientos. Los no farmacológicos son complejos, incluyen desde terapias motivacionales, ejercicios de entrenamiento a modificaciones en el estilo de vida. En cuanto a los tratamientos farmacológicos, ninguno es natural (acetato de Desmopresina, Oxibutinina…) y ninguno evita al 100% la enuresis.

Ahora, sin embargo, el laboratorio Gensi ha presentado el primer tratamiento natural contra la enuresis, “StopisGensi”, una solución en gotas y en jarabe, destinada a pequeños de tres años en adelante, con problemas para controlar el pipí. Su efectividad es de un 80% en enuresis primaria, es decir, en aquella en la que el niño no ha permanecido nunca seco por la noche, en un período de al menos, seis meses; y un 65% en la secundaria, es decir, en aquella en la que el niño ya ha permanecido seco por la noche durante un período de al menos seis meses.

Este producto natural contiene extracto de lúpulo, flavoniodes y ácido GABA (que hace de neurotransmisor cerebral), los cuales son capaces de activar y/o inhibir señales no deseadas durante la noche, ayudando y reforzando el aprendizaje de los hábitos urinarios.

Como explica Silvia Gómez, responsable de este laboratorio, “el extracto de lúpulo ayuda a la maduración del mecanismo de control de los escapes nocturnos. El niño aprende a controlar el pipi de manera natural”.

En general, no hay ninguna fecha tope para dejar el pañal. El niño está preparado fisiológicamente para ello cuando sabe controlar perfectamente sus esfínteres (reteniendo y expulsando) y renuncia a su condición de bebé. La doble maduración varía según el niño. Suelen dejar de llevar pañal durante la noche entre los 15 y los 36 meses. Durante el día, se produce un poco antes, de media a los 28 meses.