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miércoles, 16 de julio de 2025

¿Qué pasaría si el volcán de Yellowstone entrase en erupción?

(AZprensa) El supervolcán de Yellowstone, ubicado en el Parque Nacional de Yellowstone en los Estados Unidos, es uno de los sistemas volcánicos más grandes y estudiados del mundo. Clasificado como un supervolcán debido a su capacidad para producir erupciones masivas, una erupción de esta magnitud tendría consecuencias devastadoras a nivel local, regional y global. Aunque los científicos consideran que la probabilidad de una erupción catastrófica en un futuro cercano es extremadamente baja, explorar un escenario hipotético nos permite entender las posibles implicaciones.
 
¿Qué es el supervolcán de Yellowstone?
 
El supervolcán de Yellowstone es un punto caliente volcánico que ha experimentado tres erupciones masivas en los últimos 2,1 millones de años, la más reciente hace aproximadamente 640.000 años. Estas erupciones formaron la caldera de Yellowstone, una depresión de unos 70 km de ancho que marca la ubicación del magma subterráneo. A diferencia de los volcanes tradicionales con conos prominentes, los supervolcanes como Yellowstone producen erupciones explosivas que liberan enormes cantidades de ceniza, roca y gas.
 
Si el supervolcán de Yellowstone entrase en erupción, los efectos serían inmediatos y de largo alcance. Estas serían sus posibles consecuencias:
 
1. Destrucción inmediata en la región circundante
Una erupción supervolcánica liberaría miles de kilómetros cúbicos de material volcánico. Las áreas cercanas al Parque Nacional de Yellowstone, incluyendo partes de Wyoming, Montana e Idaho, serían arrasadas por flujos piroclásticos: nubes ardientes de gas, ceniza y roca que se mueven a cientos de kilómetros por hora y alcanzan temperaturas de hasta 1.000 °C. Ciudades como Jackson, Cody y Bozeman podrían quedar completamente destruidas, y la vida humana y animal en un radio de 100-200 km estaría en peligro inmediato.
 
2. Ceniza volcánica y colapso regional
La erupción expulsaría una cantidad masiva de ceniza volcánica a la atmósfera, que se dispersaría por el viento a lo largo de miles de kilómetros. Las regiones del medio oeste de Estados Unidos, como las Grandes Llanuras, podrían quedar cubiertas por capas de ceniza de varios centímetros a metros de espesor. Esta ceniza:
Destruiría la agricultura: La ceniza es abrasiva y pesada, lo que dañaría los cultivos y contaminaría el suelo, afectando la producción de alimentos en una región clave para el suministro global de granos.
Colapsaría infraestructuras: El peso de la ceniza podría provocar el colapso de tejados, mientras que su naturaleza abrasiva dañaría motores, sistemas eléctricos y maquinaria.
Amenazaría la salud: La inhalación de ceniza volcánica fina puede causar problemas respiratorios graves, especialmente en personas con condiciones preexistentes.

3. Impacto climático global: un "invierno volcánico"
Una erupción supervolcánica inyectaría grandes cantidades de dióxido de azufre y otros gases en la estratosfera, formando aerosoles que reflejarían la luz solar y reducirían la temperatura global. Este fenómeno, conocido como "invierno volcánico", podría durar varios años y tendría efectos devastadores:
Enfriamiento global: Las temperaturas podrían descender entre 3 y 5 °C en promedio, con caídas más extremas en algunas regiones. Esto alteraría los patrones climáticos, reduciendo las temporadas de cultivo y afectando la producción mundial de alimentos.
Hambrunas y crisis económica: La interrupción de la agricultura en regiones clave como América del Norte, Europa y Asia podría provocar escasez de alimentos, aumento de precios y crisis humanitarias.
Alteraciones en los ecosistemas: Los cambios climáticos afectarían la fauna y flora, causando extinciones masivas y desequilibrios en los ecosistemas.

4. Impacto en la aviación y el comercio
La ceniza volcánica en la atmósfera representaría un peligro para la aviación, ya que puede dañar los motores de los aviones. Esto provocaría la suspensión de vuelos en gran parte del hemisferio norte, interrumpiendo el comercio internacional, el turismo y las cadenas de suministro globales. La economía mundial podría entrar en una recesión severa debido a estas interrupciones.
 
5. Efectos a largo plazo
La recuperación de una erupción supervolcánica llevaría décadas o incluso siglos. La ceniza depositada en el suelo alteraría la fertilidad de las tierras agrícolas durante años. Los cambios climáticos podrían persistir, afectando los patrones de lluvia y las estaciones de cultivo. Además, la reconstrucción de infraestructuras y la recuperación de comunidades devastadas requerirían enormes recursos económicos y humanos.
 
Pero ¿qué tan probable es una erupción?
 
A pesar de la magnitud de los impactos descritos, los científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estiman que la probabilidad de una erupción catastrófica en Yellowstone en un futuro cercano es extremadamente baja, con una probabilidad de menos de 1 en 100.000 por año. El supervolcán es monitoreado constantemente mediante sismógrafos, GPS y otros instrumentos que detectan cualquier actividad anómala. Los terremotos y las emisiones de gas en la región son comunes, pero no indican necesariamente una erupción inminente.

Aunque no se puede prevenir una erupción supervolcánica, la preparación puede mitigar algunos de sus impactos:
Monitoreo continuo: El Observatorio Volcánico de Yellowstone proporciona datos en tiempo real para detectar cualquier cambio significativo en la actividad del supervolcán.
Planes de evacuación: Las autoridades locales tienen planes para evacuar áreas cercanas en caso de una emergencia, aunque la escala de una erupción supervolcánica limitaría la efectividad de estas medidas.
Resiliencia climática y alimentaria: Los gobiernos y organizaciones internacionales podrían invertir en reservas de alimentos y estrategias para mitigar los efectos de un invierno volcánico.

Todo parece indicar que en un futuro próximo no habrá erupción volcánica de Yellowstone, pero también es seguro que sí se producirá una nueva erupción dentro de X años que probablemente –y ojalá así sea- tardará aún varios miles de años en producirse. Porque una erupción del supervolcán de Yellowstone sería uno de los eventos naturales más catastróficos imaginables, con impactos que abarcarían desde la destrucción local hasta una crisis global. Aunque la probabilidad de tal evento es baja, su estudio nos recuerda la importancia de entender los riesgos naturales y prepararnos para ellos. La ciencia moderna nos permite monitorear de cerca el supervolcán, lo que brinda cierta tranquilidad, pero también subraya la necesidad de estar preparados para lo impredecible.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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miércoles, 27 de marzo de 2024

La Tierra viva

(AZprensa) Esta imagen corresponde a la erupción volcánica de Grindavik en Islandia y nos muestra la majestuosidad de las fuerzas de la Naturaleza: La lava incandescente que brota a lo largo de una grieta de varios kilómetros y la belleza de la aurora boreal en el cielo.
 
Belleza y destrucción se unen en un espectáculo que borra del mapa la huella humana para esculpir un nuevo paisaje y un nuevo renacer de la vida tras la catástrofe.
 
Los islandeses ya están acostumbrados a las erupciones volcánicas, aun cuando la lava devore sus casas y sus negocios. Pero Islandia es una nación fuerte y solidaria y sabe convivir con esta Tierra que palpita bajo sus pies y atender a los ciudadanos afectados con prontitud.
 
No sabemos cuánto durará esta erupción ni qué consecuencias finales tendrá, pero mientras tanto nos recuerda que somos unos simples insectos que vivimos en su superficie, que en cualquier momento desapareceremos para siempre, y que la Tierra seguirá viviendo muchos millones de años más.
 

Una Biblioteca diferente: 

miércoles, 7 de febrero de 2024

Isla de La Palma: Después del volcán sólo hubo palabras

(AZprensa) ¿Alguien se acuerda de que hace dos años entró en erupción el volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma (Canarias, España)? ¿Alguien recuerda que la erupción duró 85 días, cubrió de lava 1.210 hectáreas y sepultó 2.988 casas y otras edificaciones? Seguramente que todos nos acordamos de aquello, pero…
 
¿Alguien se acuerda de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez prometió muchas ayudas para los afectados? ¡Sí, , de eso todos nos acordamos! Ya, pero ¿qué pasó con esas ayudas? ¿De verdad se ayudó a todos los damnificados que habían perdido sus casas, sus tierras y/o sus negocios? Lo único que se recuerda de aquello son las palabras, porque los hechos apenas si existieron…
 
Fuentes oficiales dicen que hay un registro único de afectados, pero su acceso no es público y por eso sólo podemos conocer por estimaciones que hay entre 8.000 y 9.000 afectados. Y sí, llegaron algunas ayudas, sobre todo del Cabildo de La Palma y del Gobierno de Canarias, pero ni llegaron a todos, ni se mantuvieron en el tiempo, ni fueron suficientes para unas personas que lo habían perdido absolutamente todo.
 
Uno de los datos más sangrantes es el de las indemnizaciones por el valor de las viviendas sepultadas por la lava. Resulta que las tasaciones de los terrenos perdidos no se ha hecho por el valor que esas casas y esos terrenos tenían antes de la erupción volcánica, sino por el valor actual. Y eso quiere decir que ahora valoran esos terrenos como “lava volcánica” y eso significa que su valor es de 60 céntimos el metro cuadrado.
 
Para colmo muchas subvenciones no se atendieron por falta de documentación (¿qué documentación quieren si todo quedó sepultado por la lava?) o porque no reunían los múltiples requisitos que se exigían. El resultado es que no se han abierto los colegios arrasados, sino que se ha reubicado a los alumnos en otros centros; no se han abierto nuevos negocios y otros muchos locales permanecen cerrados permanentemente; las explotaciones agrícolas, ganaderas o industriales arrasadas apenas si han podido algunas de ellas volver a reanudar su actividad…
 
Y los damnificados son plenamente conscientes de que no van a llegar las ayudas prometidas y que no les queda más remedio que salir adelante por su cuenta. Todos ellos entre la resignación y la pena, y sin poder decir bien alto todo lo que quisieran porque es una isla pequeña y “aquí luego se sabe todo”.
 
Como siempre, el Gobierno de Pedro Sánchez prometió y prometió ayudas, y luego, dos años después, la realidad nos muestra que todo lo que dijo este presidente de Gobierno ha sido mentira, y muy pocos medios de comunicación se atreven a contar a todos los españoles en qué quedaron aquellas promesas.
 

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miércoles, 20 de diciembre de 2023

¿Cambio climático? ¡Toma cifras!

(AZprensa) A todos aquellos que siguen ciegamente las directrices marcadas en la “Agenda 2030” y la “Agenda 2050” y que pretenden cambiar nuestro modelo de sociedad bajo el alarmismo del “cambio climático”, entre otros factores clave, no les vamos a llevar la contraria, no les vamos a negar el cambio climático, simplemente les vamos a dar unas cifras que se han publicado al realizarse por primera vez este tipo de estudio científico:
 
La erupción del volcán Tajogaite, en la dorsal de Cumbre Vieja en la isla de La Palma (Canarias, España) arrojó a la atmósfera en los 86 días que duró la erupción, más cantidad de CO2 que toda la actividad humana de las islas canarias en todo el año 2020.
 
Los datos hechos públicos en este estudio son los siguientes: Una emisión de 28 +- 14 millones de toneladas de CO2 en 86 días, frente a las 13,8 millones de toneladas de toda la actividad humana de las islas Canarias durante 365 días.
 
El trabajo se ha publicado en la revista “Communications Earth & Environment” y ha sido liderado por Mike Burton, de la Universidad de Manchester (Reino Unido), promovido por el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), y en el mismo han participado investigadores de University of Manchester (Reino Unido), Centre for the Observation and Modelling of Earthquakes, Volcanoes and Tectonics , COMET (Reino Unido), Università degli Studi di Palermo (Italia), Institut de Physique du Globe de Paris (Francia), Instituto Volcanológico de Canarias, Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia, INGV (Italia), University College London (Reino Unido), Universidade dos Açores (Portugal), Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) , Universidad de O’Higgins (Chile), University of Glasgow (Reino Unido), Institut des Sciences de la Terre d’Orléans, ISTO (Francia) y Université Clermont-Auvergne (Francia)”.
 
Noticias relacionadas.- “No es el hombre, son los volcanes”: https://azpressnews.blogspot.com/2023/12/no-es-el-hombre-son-los-volcanes.html
 

El periodismo independiente está en vías de extinción…
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lunes, 20 de septiembre de 2021

De volcanes y coincidencias


(AZprensa) La erupción de ayer del volcán Cumbre Vieja en la isla de La Palma (Canarias, España) me ha traído a la memoria algunas coincidencias.
 
La última erupción volcánica en España se produjo en 1971 cuando el volcán Teneguía (La Palma) entró en erupción. No hace mucho visité la isla de La Palma y tuve la oportunidad de descender hasta el fondo del cráter y comprobar cómo por algunas grietas aún se siente el calor del magma. Antes de esto ¿cuál fue la última erupción volcánica que hubo en España? Fue justo en el año en que nací, 1949, en el ahora dormido volcán de San Antonio.

En el año 2010 todos recordaréis la erupción que hubo en el volcán Eyjafallajokul (Islandia) y que colapsó en tráfico aéreo en Europa. La fotografía que adjunto se publicó en diversos medios de comunicación y si os fijáis, debajo de la misma, hay otra fotografía del mismo lugar, ya sin erupción. Esa última fotografía la tomé yo un año antes de la erupción, cuando pasaba mis vacaciones en Islandia, y como podéis comprobar, está tomada desde el mismo lugar.
 





































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domingo, 19 de septiembre de 2021

Volcán de La Palma: la importancia de adelantarse a los acontecimientos

(AZprensa) En el año 2015 un equipo internacional de investigadores liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desarrolló una herramienta que permite hacer un seguimiento casi en tiempo real del recorrido del magma de un volcán hacia la superficie y estimar cuándo y dónde se va a producir la erupción. Este sistema combina los datos ofrecidos por las estaciones de GPS con un modelo matemático y permite obtener información sobre la actividad del volcán en apenas 15 minutos.
 
Lo más destacado de este sistema es que ofrece en tiempo real, con apenas 15 minutos de retraso, la variación de las coordenadas de las estaciones de medición, es decir, del movimiento de la corteza, lo que permite saber más o menos cuándo va a haber una erupción. “Hay otras técnicas que aportan este tipo de información, pero necesitan desde varias horas hasta, en ocasiones días, para calcular la variación de coordenadas. Este modelo lo ofrece en cuestión de minutos”, señaló en su día el investigador Antonio G. Camacho, del Instituto de Geociencias.
 
Por su parte, el investigador del CSIC, José Fernández, destacó la importancia de este descubrimiento: “La erupción de un volcán es una situación de crisis en la que una toma rápida de decisiones puede influir en la seguridad de la población. Este nuevo método puede aportar importante información que ayude a los responsables de la vigilancia y la protección civil en ese trance”.
 
Y ahora, con la erupción del volcán Cumbre Vieja en la isla de La Palma (Canarias, España), se ve la importancia de los modelos de seguimiento y prevención a fin de que los daños causados por dicha erupción sean los mínimos posibles.


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domingo, 19 de mayo de 2019

La erupción que casi sepulta a la civilización maya


(AZprensa) Hace 1.500 años, una erupción del volcán Ilopango, situado en el actual El Salvador, alcanzó magnitudes devastadoras para la civilización maya. Según  el investigador Darío Pedrazzi, “la erupción alcanzó su clímax con las formaciones de flujos piroclásticos asociados probablemente a un colapso de la caldera y finalizó con la caída de todo el material enviado a la atmósfera que se fue depositando en el suelo formando capas de ceniza”. Algunos de estos materiales fueron transportados hasta países vecinos de América Central, como Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Para hacernos una idea de la magnitud de esta erupción, baste decir que, durante las fases finales, la columna de ceniza y gas se elevó hasta los 49 kilómetros de altura; el volumen total de material expulsado durante la erupción fue de unos 30 kilómetros cúbicos de magma; y la magnitud de la erupción fue de 6,8.

“Lo que llama mucho la atención es la potencia de los depósitos que en algunos puntos pueden llegar hasta los 70 metros de espesor. De hecho, no hay que olvidar que toda el área metropolitana de San Salvador está construida sobre los materiales piroclásticos que se generaron durante esta erupción”, explica Pedrazzi.

La caldera del Ilopango está situada a unos 10 kilómetros de San Salvador, la capital El Salvador, y forma parte de los volcanes que configuran el Arco Volcánico de El Salvador que, con un total de 21 volcanes activos, es uno de los segmentos más activos del Arco Volcánico de América Central. La última erupción registrada fue en el año 1879 y en la actualidad unos tres millones de personas viven en un radio de 30 kilómetros alrededor de la caldera.

El estudio ha sido publicado en la revista “Journal of Volcanology and Geothermal Research” y sus autores han cartografiado un área de unos 200.000 km2 para obtener la estratigrafía completa de los depósitos y establecer las relaciones de estos con los materiales originados en otras erupciones.

martes, 1 de agosto de 2017

Europa bajo el riesgo de otro colapso aéreo

(AZprensa) El volcán Katla, uno de los más peligrosos y activos de Europa, ha sembrado la inquietud al provocar un río de fango que ha llegado hasta el mar y numerosos temblores de tierra, alguno de magnitud 4 que han llegado a sentirse en la capital de Islandia, Reykjavik. Todos miran con inquietud estas nuevas muestras de despertar, recordando cómo hace unos pocos años otro volcán mucho más pequeño y cercano al mismo entró en erupción y colapsó durante meses el tráfico aéreo en toda Europa por la enorme nube de cenizas que alcanzó el continente, cancelando miles de vuelos e incluso cerrando el espacio aéreo por completo durante días.

Ese era el Eyjafjallajökull, pero el Katla es infinitamente mayor y más poderoso. Su altura es de 1.450 metros y su caldera tiene un diámetro de 10 kilómetros, pero lo peor es que está cubierto por el glaciar Myrdalsjökull, el más grande de Europa, con una extensión de 595 Km2; por ello, de producirse una erupción gran parte de esa masa de hielo se derretiría bruscamente generando una nube peor que la recientemente colapsó Europa.

El volcán Katla suele entrar en erupción cada 40-80 años, y tendiendo en cuenta que su última erupción fue en 1918 se lleva años monitorizando su actividad, por ello los recientes temblores y el río de fango generado han elevado el nivel de alerta situándolo en amarillo.

La península de Reykjanes, al sur de la capital, ha sentido estos días más de 500 terremotos, alcanzando la magnitud de 4.1 el de mayor intensidad sentido en Reykjavik, y alcanzando hasta 4.5 alguno de los que se han sentido en las inmediaciones de este volcán.