martes, 9 de marzo de 2021

Para ser médico hoy no hace falta estudiar Medicina

(AZprensa) Tal como está actualmente la sociedad, parece que no es necesario estudiar Medicina para ser médico. Así de sorprendido (no sé por qué, porque resulta que esto ya es lo normal) me dejó este tweet publicado por una médico (1):
 
“Un año de pandemia, y hoy ha llegado un paciente con tos y cansancio a consulta, diciendo que no sabía que eso podía ser COVID.
Es que no sé qué decir”.
 
Habría que preguntarle lo siguiente: “Si hace dos años hubiera llegado ese paciente a su consulta ¿qué le habría diagnosticado? ¿Qué exploración le habría hecho?”. En la facultad de Medicina se enseña que tos y cansancio son síntomas de muchas enfermedades… e incluso de ninguna; sólo porque un paciente refiera esos dos síntomas no se puede establecer un diagnóstico y mucho menos dar por supuesto que tiene COVID-19 sin haberle hecho antes el test que lo confirme; siempre es necesaria una exploración, es necesario hablar con el paciente, es más necesario aún escuchar al paciente, quizás puede ser necesario también encargar algún análisis o prueba médica y en el caso del COVID-19 un test… pero no, hoy en día sólo hay una enfermedad y por lo tanto a todo paciente que entre en la consulta se le diagnostica esa misma enfermedad, aunque resulte que quien entra en la consulta es el técnico de mantenimiento para cambiar un fluorescente del techo. ¡Como se le ocurra toser mientras cambia una bombilla lo aíslan de inmediato!
 
Nota.- Decimos “una médico” (y no "una médica") porque era una mujer, de igual forma que se dice “un periodista” para referirse tanto a los hombres como a las mujeres que ejercen esa profesión.

"Diario del caos", de Vicente Fisac. Disponible tanto en edición digital como en edición impresa:



lunes, 8 de marzo de 2021

¿Quién gobierna el mundo?

      
(AZprensa) Quizás alguna vez te hayas hecho esta pregunta y las respuestas que te hayan venido a la mente hayan sido muy genéricas; por eso invitamos a leer este amplio y documentado artículo de Jesús García Jiménez en donde se explica todo perfectamente:
https://mediterraneanforest-es.com/2021/02/22/tras-el-velo-de-la-pandemia-i/?fbclid=IwAR2Tc_jd7sKKiZyG1AQXgbdT7dVhmSJt-ic2XH-6wp0EgROWbw0NYg7ZUK4
 
Pero solo por resumir algo, hablaremos del Foro Davos (aunque también hay otros círculos y organizaciones) del que se dan amplios detalles en el citado artículo. ¿Qué es eso del Foro Davos?
-          Una reunión anual a la que acuden unos 3.000 líderes políticos y del mundo económico y empresarial... pero no cualquiera…
-          Ser miembro cuesta 625.000 dólares y solo se accede por invitación.
-          Hay varios niveles que se distinguen por el tipo de acreditación y no todos pueden asistir a todas las reuniones.
-          Las reuniones son a puerta cerrada, sin cámaras ni periodistas.
-          Allí se decide el rumbo que debe tomar el mundo a nivel social, político y económico.
 
Como podemos comprender esto sólo está al alcance de los que atesoran más dinero y poder, y son ellos los que nos manejan a su antojo. Ellos son quienes gobiernan el mundo y ya no se esconden. Antes no trascendía al público nada de lo que allí se cocinaba, pero desde hace un tiempo se han dado cuenta que gozan de impunidad y ha perdido la vergüenza por lo que se permiten publicar su "hoja de ruta" y escriben cosas como estas: “En 2030 no tendrás nada y serás feliz”… “Todos los productos se habrán convertido en servicios”…
 
Líderes políticos y financieros mundiales, figuras clave de Naciones Unidas y la Unión Europea, dueños de grandes empresas como Coca-Cola, Goldman Sachs e IBM y multimillonarios como George Soros, Mark Zuckerberg, Bill Gates, etc. son quienes juegan con el destino de la humanidad.

"Diario del caos", de Vicente Fisac. Disponible tanto en edición digital como en edición impresa: https://amzn.to/3eJqYd8



domingo, 7 de marzo de 2021

El único pueblo del mundo donde te gustará recibir porrazos

(AZprensa) Si buscas en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), comprobarás que “porrazo” es un golpe que se da con la porra o con otro instrumento, o también el golpe que se recibe por una caída, o por topar con un cuerpo duro. Así las cosas, no parece que sea muy atractivo eso de darse un porrazo y menos aún disfrutar con que otros te den porrazos, salvo que seas masoquista. Pero, como en todo, también aquí hay excepciones.
 
En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre sí que deberíamos acordarnos (Daimiel), una de las mejores cosas que te pueden pasar es que ten den un porrazo, y si no te lo dan… encárgate tú mismo de ir a buscarlo.
 
Pero no nos referimos a los porrazos a que hace referencia el diccionario de la RAE, sino a los porrazos de Daimiel, un dulce exclusivo de esta localidad. Es un merengue con almendras  y un toque de horno que se desmenuza en la boca en una explosión de sabor y lo fabrica desde tiempo inmemorial la pastelería La Duquesita.
 
No lo olvides, si vas a Daimiel… disfruta de los porrazos!
 

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sábado, 6 de marzo de 2021

El dilema de las vacaciones y los puentes

(AZprensa) Por supuesto que en todas las empresas se dispone de días de vacaciones, pero no todas los dan de la misma forma. Hoy vamos a repasar cómo se hacía en un importante laboratorio farmacéutico internacional… 

La particularidad de este caso es que las vacaciones asignadas a cada empleado eran de 22 días laborables que cada uno podía repartir como quisiera. Había algunos que preferían tomarlas todas seguidas y otros que las dividían en muchos trozos para aprovechar los días de fiesta y convertir esas semanas en viaductos. Se puede hacer la prueba y repartir 22 días laborables en varios trozos que incluyan días festivos y se verá cómo el número final de días de vacaciones suma bastante más de 30. 

Aquello sin embargo no suponía la anarquía, porque siempre imperaba el sentido común y dichos días debían ser acordados con el jefe y los compañeros de departamento para que siempre quedase en la oficina gente de ese departamento. Si por ejemplo un empleado quería los días de Nochebuena, otro debería elegir los de fin de año o de reyes en lugar de Nochebuena. Como el ambiente que reinaba era bueno, siempre se alcanzaba un acuerdo. Lo que sí se pedía era que por lo menos la mitad de esos 22 días se disfrutaran durante el verano para que luego no se produjeran muchos desajustes en el resto del año. 

¿Y qué decir de los “puentes”? Ya hemos señalado que cada uno podía dejarse días de vacaciones para convertir los puentes en viaductos, pero es que además la empresa concedía de por sí una serie de puentes al año para todos los empleados. Y es que unos empleados que disfrutan en su trabajo (buen clima laboral), que están bien remunerados y que disponen de tiempo libre para su vida personal, rinden más que aquellos a los que la empresa trata como esclavos. Cuando se aplican la lógica y el sentido común nunca surgen problemas insalvables. 


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viernes, 5 de marzo de 2021

Beneficios emocionales: Horario flexible

(AZprensa) “No sólo de pan vive el hombre” dijo Jesús según recogen los Evangelios. “No todo es dinero en esta vida”, se dice popularmente. Y es que el dinero no lo es todo en esta vida aunque sea muy importante; pero cuando las necesidades básicas están cubiertas las personas buscamos otra serie de factores emocionales que nos hagan sentir bien en nuestro lugar de trabajo. El reconocimiento, la confianza, la delegación de responsabilidades, la motivación… son bienes intangibles que los empleados valoran muy positivamente y les influyen para permanecer en su empresa desatendiendo otras ofertas quizás mejores económicamente, o para aceptar la oferta de otra compañía aunque económicamente no suponga ninguna mejora respecto al trabajo actual.
 
Uno de los más importantes y valorados por los empleados es el del horario flexible. Veamos a modo de ejemplo, cómo se implantó en un importante laboratorio farmacéutico:
 
Se estableció un horario flexible de un par de horas tanto a la hora de entrar como de salir del trabajo, marcando simplemente unas horas centrales de la mañana y de la tarde en que se recomendaba –no era obligatorio- estar en la oficina para poder desarrollar correctamente el trabajo en equipo e interdepartamental. Este horario flexible era extensible también a la llamada “hora de la comida” que en realidad eran 45 minutos pero que se podían alargar más tiempo si le apetecía al empleado o si lo necesitaba por cualquier motivo, a cambio de recuperar luego esos minutos de más. La recuperación del tiempo de menos trabajado se podía hacer cualquier día –a elección del empleado- con tal que al final del mes el número total de horas trabajadas fuese el estipulado en el convenio. Se disponía de una tarjeta para fichar y reflejar así las entradas y salidas y, lógicamente, aquellas salidas que se hacían por motivos laborales contaban siempre como tiempo trabajado.
 
Por otra parte, en la vida personal siempre surgen imprevistos que nos obligan a ausentarnos del trabajo para resolver asuntos particulares. En la mayoría de las empresas esto suele ser motivo de conflicto, así que es bueno comprobar cómo se resolvió este asunto en un importante laboratorio farmacéutico:
 
Todos los empleados tenían libertad para tomarse algún día libre (o algunas horas) para resolver esos asuntos particulares, aunque previamente debían acordarlo así con su jefe. El tiempo de menos trabajado se podía recuperar en las semanas siguientes. De esta forma cada uno era dueño de su tiempo, el cual podía gestionar libremente, y la empresa por su parte evitaba el absentismo laboral.
 

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