Todo pueblo que se precie de ello tiene en su historia
algún milagro y Daimiel (Ciudad Real) también cuenta con el suyo, un milagro
debidamente documentado…
La historia se remonta al año 1507 en el día de San
Bernabé, cuando toda la población se encontraba en una corrida de toros. Una
niña, Ana Hernández, acudió corriendo a
los vecinos para decirles que se le había aparecido Nuestra Señora para que
transmitiese a todos su deseo de que se construyese allí una ermita a la que
deberían poner de nombre “Nuestra Señora de la Paz” y con ello cesarían las
muertes que la peste estaba ocasionando aquellos años con gran diezmo entre la
población.
La niña le respondió a la Virgen que así lo haría pero
que nadie la creería; entonces la Virgen le dijo como prueba que hiciesen en
aquél sitio un pozo y que entonces hallarían un ladrillo colorado como
demostración de la veracidad de esta aparición. Así lo transmitió y así lo
hicieron, encontrando efectivamente ese ladrillo rojo.
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vistazo a todos los libros que he escrito.
Según explica la Organización Mundial de la Salud (OMS),
el cólera es una infección diarreica aguda causada por la ingestión de
alimentos o agua contaminados con el bacilo Vibrio cholerae. Su breve periodo
de incubación, que fluctúa entre dos horas y cinco días, acrecienta el carácter
potencialmente explosivo de los brotes epidémicos.
El cólera produce una diarrea secretoria caracterizada
por deposiciones semejantes al agua de arroz, con un marcado olor a pescado,
una elevada cantidad de sodio, bicarbonato y potasio, y una escasa cantidad de
proteínas. En su forma grave, se caracteriza por una diarrea acuosa de gran
volumen que lleva rápidamente a la deshidratación.
Se trata de una enfermedad muy virulenta que afecta a
niños y adultos y puede ser mortal en cuestión de horas. Hasta el 80% de los
casos puede tratarse satisfactoriamente con sales de rehidratación oral, siendo
el suministro de agua potable y el saneamiento, medidas decisivas para reducir
sus repercusiones.
La primera epidemia de cólera de que se tiene constancia
en España sobrevino en 1833 y a lo largo de ese mismo siglo se dieron cinco
brotes más, causando un total de 600.000 muertes en nuestro país. A finales del
siglo XIX esta enfermedad tenía carácter epidémico y como tal afectaba a
amplias zonas geográficas. El clima cálido de La Mancha y las deficientes
condiciones higiénicas, eran un caldo de cultivo propicio para la propagación
de esta enfermedad.
Siendo, por tanto, uno de los mayores retos de la
medicina en aquella época no es de extrañar que Gaspar Fisac centrara en ella
su tesis doctoral. Sin duda esto debió influir para que poco después, en 1885,
fuera elegido por la Diputación Provincial para viajar como Delegado de Ciudad
Real a la Asamblea del cólera que se celebraba en Valencia. Esto le sirvió para
entablar contacto con el Dr. Ferrán que iba a presentar allí su vacuna
anticolérica y, de esta forma, a su regreso, preparó y presentó a la Diputación
–en base a sus estudios y observaciones- un completo trabajo titulado “El
microbio del cólera y la inoculación anticolérica del Dr. Ferrán” en donde
estudiaba el valor preventivo de dicha inoculación anticolérica.
Decía aquél amplio informe, entre otras cosas que “...no
es mi propósito ocuparme de la terrible enfermedad que, avanzando
paulatinamente, siembra la muerte y desolación en nuestras provincias, sino en
cuanto estrictamente se relacione con la misión para que he tenido la honra de
ser nombrado”.
El trabajo se dividía en dos partes según explicaba el
propio autor: “...ocupándome en la primera de ligerísimas consideraciones de
bacteriología y del microbio del cólera, y en la segunda del valor profiláctico
del importante descubrimiento de la vacunación anticolérica”.
Dejaba constancia en el citado estudio, del contacto que
había mantenido con el Dr. Ferrán y cómo este le había ayudado: “Cúmpleme,
antes de pasar adelante, manifestar a su ilustre descubridor el Dr. Ferrán, mi
reconocimiento por la franqueza y solicitud con que teórica y prácticamente, en
el laboratorio y fuera de él, me ha mostrado observaciones y expuesto
conocimientos que buscaba”. Pero no fue este su única fuente de información, ya
que también tuvo palabras de agradecimiento por la ayuda recibida del Dr. López
García, de Madrid, a quien llamaba “mi joven y querido maestro” y del que
destacaba “su importante cooperación y valiosos consejos en el laboratorio
histológico de su propiedad”, al igual que la ayuda recibida por otros
especialistas de Valencia con quienes intercambió opiniones y experiencias.
Como resultado, aquél informe arrojaba 13 importantes
conclusiones que habían de servir a las Autoridades para tener preparadas y
poner en marcha, si la ocasión lo requería, toda una serie de medidas tendentes
a evitar la epidemia así como limitar al máximo su propagación si no fuese
posible evitarla por completo. Los dos últimos puntos de aquellas conclusiones,
decían textualmente lo siguiente:
“12.- Como quiera que la inoculación preventiva del
cólera es inofensiva y, según todas las estadísticas, no determina el
desarrollo de la enfermedad, la consideramos beneficiosa, tanto para los
pueblos hasta ahora indemnes, como para los epidemiados.
13.- Como preservación individual, aconsejamos la
esterilización de los excreta en el momento de ser deyectados por los
coléricos, con el ácido fénico en disolución al cinco por 100, o el sublimado
corrosivo al uno por 1.000; la pureza de los ingesta por la cocción de los
alimentos, la ebullición del agua y la abstención de frutas, y la más exquisita
limpieza de las manos, boca, ropas y efectos, a la menor sospecha de contagio,
por el lavado frecuente con las disoluciones dichas, teniendo cuidado, sobre
todo, de evitar toda causa que pueda producir indigestiones”.
Y los peores augurios sobre una posible epidemia de
cólera en Daimiel se hicieron realidad en agosto de aquél mismo año de 1885 y
en septiembre ya se tenía constancia fehaciente de que se trataba del cólera
morbo-asiático. La Diputación Provincial autorizó a Gaspar Fisac a realizar
inoculaciones de la vacuna anticolérica del Dr. Ferrán ya que este había
solicitado tal autorización así como el permiso para acudir allí donde se
detectase cualquier foco de la epidemia para realizar las inoculaciones que
fueran necesarias y hacer un detallado seguimiento y análisis de los
resultados. El periódico “El Eco de Daimiel” contribuyó también con muchos
artículos a concienciar a la población sobre las medidas preventivas a llevar a
cabo para limitar en lo posible la propagación de la enfermedad.
Unos años después, concretamente el dos de julio de 1890,
publicó un amplio artículo sobre esta enfermedad en su diario “El Eco de
Daimiel” (nº 425). Comenzaba transcribiendo la disposición que a tal fin
publicaba el “Boletín Oficial” y decía lo siguiente:
“El ‘Boletín Oficial’ publica la siguiente circular: Con
objeto de reunir los datos necesarios a fin de adoptar las disposiciones
convenientes de precaución y de represión, para el caso de que alguno o algunos
de los pueblos de esta provincia sean atacados por el cólera, he venido en
resolver lo siguiente: ...”.
Se detallaba a continuación una relación de los puntos
que habrían de seguirse ante tal eventualidad y venía firmado por el
Gobernador, Ricardo García, con fecha 26 de junio de 1890.
En base a estas disposiciones y a los conocimientos y
experiencias propios, Gaspar Fisac exponía que:
“En Daimiel se han adoptado ya aquellas medidas
higiénicas que la ciencia aconseja para evitar el desarrollo o la propagación
del mal que nos amenaza, habiéndose habilitado la ermita de San Isidro, próxima
a la estación, para local de fumigaciones.
Se ha prohibido la importación y venta de frutas
procedentes de puntos epidemiados.
Hácense visitas domiciliarias, por juntas técnicas, para
averiguar el estado de limpieza y desinfección de las casas.
Hánse citado a los dueños de los molinos, al
Ayuntamiento, para darles a conocer el medio que han de emplear en perentorio
plazo para la desinfección de las balsas.
Comisiones especiales suben a la estación, a la llegada
de todos los trenes, con objeto de inspeccionar la procedencia de los viajeros
y el estado de su salud.
Y según nos ha manifestado el celoso Alcalde de policía
urbana, que no descansa un momento y al que se puede aplicar la célebre frase
‘su descanso es pelear’, también se harán visitas a las posadas y se preguntará
a la Junta de Sanidad sobre la conveniencia de establecer el lazareto.
Razones de conciencia y de caridad cristina aconsejan se
instale, porque ¿en qué conflicto había de verse una comisión que a la llegada
de un tren recibiera a un viajero de salud quebrantada o lo hallase enfermo en
su posada? ¿Lo iba a arrojar como a un perro? ¿Se iba a repetir el cuadro que
el insigne dramaturgo D. José Echegaray pinta con tanta delicadeza en su
célebre drama sobre la peste?... ¿Es suficiente la ermita de san Isidro y
conveniente a evitar el contagio, para instalar allí camas? Son cosas que
afectan a la salud de los pueblos y hay que hacerlas pronto y bien.
¡Cuánta y cuán inmensa responsabilidad se contraería ante
Dios alejando como a un apestado en manos del arroyo al infeliz que llegara con
un simple cólico intestinal, por ejemplo! ¡Cuánta y cuán inmensa también, ante
nuestros hermanos, admitiéndole sin aislarlo y sin poner a su disposición un
médico que le asistiera!...”.
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(AZprensa) Hoy
me han preguntado en las redes sociales que cómo voy a celebrar el “Día de la
Mujer” para que comparta en esas redes sociales ese tipo de frases que ellos
quieren escuchar y que ellos quieren que todos divulguemos. Pero ¿sabéis qué
les he contestado?
Pues
les he dicho (en español y en inglés) lo siguiente: “Yo celebro lo que me da la
gana, y no lo que me dicen que tengo que celebrar”.
Llega
un momento en que uno ya está harto de que te digan cómo tienes que pensar, qué
tienes que decir, cómo tienes que vivir, qué cosas puedes hacer y cuáles no. La
dictadura del Nuevo Orden Mundial está llegando a límites exagerados.
En
realidad no quieren que todos pensemos lo mismo, lo que quieren es que no
pensemos sino que adoptemos como propios los pensamientos que ellos nos
imponen.
Por
eso yo me rebelo y los mando a la mierda. Celebraré lo que me dé la gana,
cuando quiera y como quiera, e incluso no celebraré nada si es eso lo que me
apetece. Y la verdad es que viendo cómo está el mundo, lo único que voy a
celebrar de verdad y con entusiasmo ees el día de mi muerte, porque a partir de
ese momento pasaré a disfrutar de un nivel superior en este eterno juego de la
vida.
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(AZprensa) Se pueden escribir muchas cosas, pero sólo
algunas, muy pocas, merecen la pena ser leídas.
(AZprensa) Algunos laboratorios han encargado que se
escriba un libro sobre su historia para utilizarlo como herramienta de Relaciones
Públicas, mejorar su imagen y motivar a sus empleados en ese sentimiento de
formar parte de una gran empresa. Pero no, este no es el caso.
El libro “El legado farmacéutico de Alfred Nobel” narra
la historia de uno de los más grandes laboratorios pero no ha sido escrito por
encargo. El periodista que lo ha escrito ha formado parte de este gran grupo
internacional durante un cuarto de siglo y ha sido después, cuando ya estaba
jubilado, cuando ha decidido escribir el libro. Esto le ha conferido una total
independencia y ha podido contar las cosas tal como fueron, las buenas y las
malas… porque de haber sido escrito por encargo nunca se habrían contado las
malas.
Pero además, al haber trabajado tantos años en este
laboratorio y además como responsable de su Departamento de Comunicación, le ha
permitido conocer de primera mano cuanto sucedía en la empresa y ha sido su
misión –cuando estaba en activo- la de dar a conocer a los medios de
comunicación toda esa información, en una época que precisamente destacó por la
transparencia informativa, hoy tan escasa.
Ni siquiera los actuales empleados de este laboratorio
conocen bien su historia, ni conocen las múltiples anécdotas, curiosidades,
etc. que se han sucedido con el devenir de los tiempos y que van jalonando el
relato al mismo tiempo que nos muestra una visión general de cómo ha ido
evolucionando la industria farmacéutica en general.
El germen de esta empresa fue la industria creada por
Alfred Nobel que después, a través de adquisiciones, fusiones, escisiones, etc.
dio lugar al tercer laboratorio más grande del mundo. Además un total de 10 galardonados
con el Premio Nobel trabajaron o colaboraron con esta compañía, y algunos de
sus productos fueron durante años los más vendidos del mundo.
Sin embargo una empresa no es algo abstracto sino que son
las personas que la forman, y este libro habla de esas personas y de cómo era
su trabajo en el día a día, y no sólo a nivel de presidentes o directores, sino
también a nivel de sus empleados.
Más información sobre este libro en este enlace:
“El legado farmacéutico de Alfred Nobel”: