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lunes, 10 de agosto de 2026

Si quieres ser “brillante”, toma ejemplo

Este es el ejemplo que deberían tomar todos aquellos que van a dar una ponencia o una conferencia y quieren quedar ante la audiencia como una “mente brillante”.
 
(AZprensa) Hace años, con motivo de la celebración de la segunda edición del Congreso de Mentes Brillantes, los organizadores acordaron que ninguna de las ponencias debía durar más de 21 minutos, ya que este es el tiempo que el cerebro humano puede mantener su atención al 100%.
 
Ojalá cumpliesen esta norma tantos y tantos ponentes que se aferran al micrófono y al estrado y se deleitan escuchándose a sí mismos sin importarles un pimiento la audiencia y sin decir nada de interés o adornándolo de tal forma que el meollo de su intervención se podía haber resumido en cinco minutos y todos hubiéramos quedado tan contentos.
 
Por eso, aquél Congreso de Mentes Brillantes, que se celebró bajo el lema “El ser creativo”, y en el que participaron premios Nobel, científicos, filósofos, economistas, químicos, astrofísicos, emprendedores, ideólogos, asesores políticos, etc. debió ser una delicia para los asistentes, porque ninguno de los ponentes se enrolló y todos fueron directos al grano.
 
¿Lo ves? Eso sí que es “ser brillante”. Y yo no he necesitado cientos de páginas para transmitir ese importante mensaje.
 

Novelas con corazón
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martes, 16 de septiembre de 2025

Lene Marlin: Cuando se elige la vida anónima tras la cima del éxito

(AZprensa) Lene Marlin Pedersen (Tromsø, Noruega, 17 de agosto de 1980) es una de las cantautoras más talentosas de la escena pop e indie pop europea, cuya meteórica carrera en los años 90 y 2000 la convirtió en un ícono de la música noruega. Con éxitos como “Unforgivable Sinner”, “Sitting Down Here” y “Where I’m Headed”, Marlin conquistó las listas de éxitos internacionales y vendió millones de discos. Sin embargo, en la cima de su fama, decidió retirarse de los escenarios para llevar una vida normal, alejada de los reflectores. Su historia es un testimonio de valentía, introspección y la búsqueda de autenticidad en un mundo que idolatra la celebridad.
 
Un debut explosivo
 
La carrera de Lene Marlin comenzó de manera casi fortuita. A los 17 años, mientras aún estaba en el instituto, un amigo envió una maqueta de sus canciones a la NRK, la principal emisora de radio y televisión de Noruega. Tres semanas después, Marlin firmaba un contrato con Virgin Records. En 1998, su sencillo debut, “Unforgivable Sinner”, se convirtió en el más vendido en la historia de Noruega, encabezando las listas durante ocho semanas y formando parte de la banda sonora de la película Schpaaa. Este éxito catapultó su primer álbum, “Playing My Game” (1999), que vendió más de 50.000 copias en tres días en Noruega y superó los 1,5 millones en Europa y Japón. Canciones como “Sitting Down Here” (top 5 en el Reino Unido y Países Bajos) y “Where I’m Headed” (top 5 en Francia e Italia) consolidaron su estatus como una estrella internacional.

Marlin, con su estilo introspectivo y melódico, que combinaba pop acústico con letras vulnerables sobre amor, pérdida y autodescubrimiento, se ganó el reconocimiento de la crítica y el público. En 1999, arrasó en los Spellemannprisen (los Grammy noruegos), ganando cuatro premios: Mejor Artista Pop Solista, Mejor Sencillo (“Sitting Down Here”), Mejor Artista Revelación y Artista del Año, además del MTV Europe Award al Mejor Artista Nórdico.

Una carrera en ascenso
 
Tras el éxito de Playing My Game, Marlin lanzó tres álbumes más: “Another Day” (2003), “Lost in a Moment” (2005) y “Twist the Truth” (2009). Cada uno mostró su evolución artística, desde el pop vibrante de sus inicios hasta un sonido más “desenchufado” y maduro en su último disco. “Another Day” incluyó el número uno en Noruega “You Weren’t There”, mientras que “Lost in a Moment” destacó por su introspección y fue un éxito en Asia, con una versión taiwanesa que incluía un cover de Faye Wong, “Still Here”. “Twist the Truth”, grabado con artistas noruegos como Even “Magnet” Johansen, tuvo en “Here We Are” el sencillo más radiado de Noruega en 2009.

Marlin también colaboró con artistas como Rihanna, para quien coescribió “Good Girl Gone Bad” (2007), y con noruegos como Frida Amundsen y Elin Gaustad, demostrando su versatilidad como compositora. En 2013, participó en el reality musical Hver Gang Vi Møtes, donde interpretó versiones de canciones de otros artistas noruegos, y lanzó el recopilatorio “Here We Are: Historier så langt”, que incluía una versión acústica de “Unforgivable Sinner”.

La presión de la fama y el retiro
 
A pesar de su éxito, Marlin enfrentó dificultades personales derivadas de la fama. En un ensayo publicado en 2014 en el diario Aftenposten, reveló cómo la exposición pública a los 17 años la llevó a una “colisión” con la celebridad, afectando su salud mental. “Puedes prepararte todo lo que quieras, pero las cosas nunca salen como esperas. Enfrentarse al público puede ser problemático a cualquier edad”, confesó. Su carácter reservado y su deseo de crear música en un entorno tranquilo chocaban con las demandas de la industria.

Tras “Twist the Truth” en 2009, Marlin comenzó a alejarse de los escenarios. Aunque participó en proyectos esporádicos, como Hver Gang Vi Møtes y colaboraciones como “Worth It” con Aleksander With (2017), su presencia pública disminuyó. En entrevistas, expresó su deseo de llevar una vida normal, lejos de la presión mediática. “Quería rodearme de paz y sosiego, para poder trabajar sin interferencias, a mi manera”, dijo sobre la grabación de “Lost in a Moment”, un reflejo de su necesidad de controlar su entorno creativo.

Para 2013, Marlin, entonces comprometida con el actor noruego Kåre Conradi, priorizó su vida personal. Aunque no ha anunciado un retiro oficial, su ausencia de nuevos lanzamientos desde “Here We Are: Historier så langt” y su escasa actividad pública sugieren que eligió la privacidad sobre la fama. En 2017, como mentora en The Voice Noruega, compartió su experiencia con jóvenes artistas, enfatizando que el éxito no debe definirse por la victoria, sino por la autenticidad.

Un legado de autenticidad
 
Lene Marlin, con solo cuatro álbumes, dejó una marca imborrable en el pop europeo. Su música, caracterizada por melodías pegajosas y letras que exploran la vulnerabilidad, resonó con millones de oyentes en Noruega, Europa y Asia. Canciones como “Unforgivable Sinner” y “Sitting Down Here” siguen siendo himnos de los 90, mientras que su trabajo como compositora para otros artistas amplió su influencia.
 
Su decisión de retirarse en plena juventud, con apenas 33 años al lanzar su último recopilatorio, es un acto de valentía en una industria que a menudo exige sacrificios personales. Marlin eligió vivir como “cualquier persona no famosa”, priorizando su bienestar sobre la fama. Como escribió en Aftenposten, sus canciones son su vida, y cada palabra que canta lleva su verdad. Aunque los fans esperan un posible regreso, su legado ya es inmortal: una voz que, en su brevedad, habló con una honestidad que trasciende el tiempo.
 

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sábado, 30 de agosto de 2025

Yesterday: Una reflexión sobre el éxito basado en la mentira

(AZprensa) La película Yesterday (2019), dirigida por Danny Boyle y protagonizada por Himesh Patel, es una comedia romántica con un toque de fantasía que combina música, humor y una premisa ingeniosa para explorar temas profundos sobre la autenticidad, el éxito y el poder transformador del amor. Con las canciones de The Beatles como telón de fondo, Yesterday nos invita a reflexionar sobre lo que significa vivir una vida fiel a uno mismo, el impacto de las decisiones personales y la importancia de priorizar las conexiones humanas por encima de la fama y el reconocimiento.
 
¿Qué hubiera pasado en un mundo sin The Beatles?
 
En Yesterday, Himesh Patel interpreta a Jack Malik, un músico británico de origen indio que lucha por destacar en una industria musical competitiva. Tras un accidente durante un misterioso apagón global, Jack despierta en un mundo donde The Beatles nunca existieron, pero él recuerda sus canciones. Al interpretar clásicos como “Yesterday”, “Let It Be” y “Hey Jude” como si fueran suyos, Jack alcanza la fama mundial, pero esta oportunidad viene acompañada de dilemas morales y personales. Mientras lidia con el éxito, su relación con Ellie (Lily James), su amiga de toda la vida y manager, se pone a prueba, llevándolo a cuestionar qué es lo que realmente valora.
 
La premisa, imaginada por el guionista Richard Curtis, utiliza la ausencia de The Beatles para explorar cómo el arte, la autenticidad y el amor dan forma a nuestras vidas, ofreciendo una historia que es tanto un homenaje a la música como una reflexión sobre la identidad.
 
El éxito basado en la mentira
 
El mensaje principal de Yesterday es que la autenticidad y las conexiones humanas son más valiosas que el éxito superficial. Jack, al principio, ve la oportunidad de apropiarse de las canciones de The Beatles como un pasaporte hacia la fama que siempre soñó. Sin embargo, a medida que su popularidad crece, se enfrenta a un vacío interno: el éxito basado en una mentira no le brinda la satisfacción que esperaba. La película subraya que la verdadera realización no proviene del reconocimiento externo, sino de vivir de acuerdo con nuestros valores y ser fieles a nosotros mismos.
 
La lucha interna de Jack refleja una pregunta universal: ¿hasta dónde estamos dispuestos a comprometer nuestra integridad por alcanzar nuestros sueños? Su decisión final de revelar la verdad sobre las canciones, renunciando a la fama, es un acto de valentía que resalta el poder de la honestidad. Yesterday nos enseña que el éxito genuino no se mide por la riqueza o la admiración, sino por la paz que sentimos al vivir una vida auténtica.
 
La fuerza que da sentido a la vida
 
Otro tema central de la película es el amor como una fuerza que da sentido a la vida. La relación entre Jack y Ellie es el corazón emocional de Yesterday. Ellie, quien ha apoyado a Jack desde sus días como músico desconocido, representa un amor incondicional que no depende de su éxito. A medida que Jack se pierde en la vorágine de la fama, se da cuenta de que su conexión con Ellie es lo que realmente le da propósito. La película utiliza su romance para mostrar que el amor verdadero, basado en la comprensión mutua y el apoyo, es más importante que cualquier logro material.
 
Una escena clave, en la que Jack interpreta “Something” para expresar sus sentimientos, encapsula este mensaje: las cosas más valiosas en la vida son las personas que nos aman por lo que somos, no por lo que logramos. Este tema resuena profundamente, recordándonos que las relaciones auténticas son el verdadero tesoro en un mundo obsesionado con la fama.
 
El poder del arte y la creatividad
 
Yesterday también rinde homenaje al impacto del arte, específicamente de la música de The Beatles, en la cultura y las emociones humanas. Las canciones, interpretadas con frescura por Himesh Patel, cobran nueva vida en un mundo que las escucha por primera vez, mostrando su capacidad para unir a las personas y evocar sentimientos universales. La película sugiere que el arte genuino, creado desde el corazón, tiene un valor intrínseco que trasciende el tiempo y las circunstancias.
 
Sin embargo, la película también plantea una crítica sutil a la industria del entretenimiento, que a menudo prioriza el lucro sobre la creatividad. La presión que enfrenta Jack para “comercializar” las canciones de The Beatles refleja cómo el arte puede ser distorsionado por intereses económicos, reforzando el mensaje de que la autenticidad en la creación es esencial para mantener su pureza.
 
Un mensaje atemporal sobre la autenticidad
 
El mensaje de Yesterday resuena porque aborda anhelos y dilemas humanos universales: la búsqueda de propósito, el deseo de ser amado por lo que somos y la tentación de sacrificar nuestros valores por el éxito. La actuación de Himesh Patel, ofrece una mezcla de vulnerabilidad y carisma, mientras que la química con Lily James aporta calidez y autenticidad al romance. La banda sonora, con las canciones inmortales de The Beatles, amplifica el impacto emocional, recordándonos el poder de la música para conectar y sanar.
 
La película también nos invita a reflexionar sobre nuestras propias elecciones. ¿Estamos persiguiendo metas que realmente nos hacen felices? ¿Valoramos a las personas que nos rodean? En un mundo donde la fama y el éxito a menudo se idealizan, Yesterday nos anima a priorizar lo que da sentido a nuestra vida: el amor, la honestidad y la creatividad.
 
Yesterday es una película que utiliza una premisa fantástica para entregar un mensaje atemporal sobre la autenticidad, el amor y el valor de vivir una vida fiel a uno mismo. A través de la historia de Jack Malik, nos enseña que el éxito basado en la mentira es efímero, mientras que las conexiones humanas y la integridad son las verdaderas fuentes de felicidad. La película celebra el poder del arte y nos recuerda que, incluso en un mundo sin The Beatles, el amor y la honestidad siempre encontrarán la manera de brillar. En última instancia, Yesterday nos deja con una sensación de esperanza: cuando elegimos ser auténticos y valoramos a quienes nos aman, encontramos el verdadero significado de la vida.


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miércoles, 15 de mayo de 2024

El fracaso no es una losa

(AZprensa) Decía –y ponía en práctica- el que fuera director ejecutivo de AstraZéneca, Tom McKillop, que los empleados tenían que asumir riesgos y equivocarse, porque esa era la única forma de aprender y la mejor manera de encontrar soluciones innovadoras. En mis tiempos en la industria farmacéutica, en el que era en aquellos momentos el tercer laboratorio farmacéutico más importante del mundo y el más “transparente”, a nadie se sancionó por cometer errores y se nos enseñó que es mejor arriesgarse en un proyecto aunque luego este falle antes que “no hacer nada” y seguir “con lo de siempre”. En un mundo competitivo y en una industria tan competitiva como la farmacéutica, la innovación en todos los campos es imprescindible para la supervivencia aunque no todos los laboratorios lo hayan entendido así.
 
En esta línea de pensamiento, cabría añadir también que lo único que cuenta es nuestra pasión, nuestro convencimiento en lo que hacemos.
 
Parece una frase sencilla pero encierra una gran verdad: sólo cuando uno está convencido de lo que hace y pone toda su pasión y su empeño en ello, puede llegar a conseguir el éxito. Claro está que el éxito no siempre se consigue, pero cuando uno “lo ha dado todo” el fracaso no se convierte en ninguna losa sino en un escalón más de nuestro aprendizaje y superación.
 

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lunes, 5 de junio de 2023

Las claves del éxito para un investigador

(AZprensa) ¿Qué necesita un investigador para tener éxito? El científico español Mariano Barbacid analizó, en un acto organizado en la Universidad de Barcelona, las claves para tener éxito en la carrera de investigador con el objetivo de orientar a los jóvenes que se plantean iniciar el camino en la ciencia.  El encuentro se celebró en el Aula Magna de la universidad tras la proyección del documental “El Camino Inverso”, que recorre la vida y carrera científica del oncólogo molecular.
 
En este debate se señaló que el esfuerzo, la ilusión y la persistencia deben acompañar a quien desea dedicar su vida a generar nuevo conocimiento original y riguroso. Durante el coloquio se hizo un repaso a la carrera del investigador, cuyas circunstancias a lo largo de su vida han cambiado mucho: tras convertirse en 1947 en el científico más joven del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, obtuvo una beca para trabajar en el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Recordó aquellos años junto al científico Manuel Perucho, que también asistió al diálogo y con quien coincidió en Estados Unidos.
 
Los estudiantes pudieron preguntar al Dr. Barbacid para conocer las claves de su carrera científica de éxito. En sus respuestas, el investigador apuntó cómo, además del esfuerzo, la ilusión y la persistencia, es importante que la carrera de un científico cuente con serendipia, y varios de los científicos ilustraron esta opinión con ejemplos personales.
 
PD.- Para el que no lo sepa, “serednipia” es tener suerte, encontrar algo por casualidad cuando en realidad estabas buscando otra cosa, y en lenguaje de la calle: tener potra.
 

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sábado, 28 de agosto de 2021

Lene Marlin, el mayor éxito es retirarse a tiempo

(AZprensa) Lene Marlin Pedersen nació en Tromso (Noruega) el 17 de agosto de 1980. Debutó en la música con sólo 18 años y arrasó en las listas de éxitos con su canción (compone y canta sus propias canciones) “Unforgivable sinner”.
 
En 1999 lazó su primer álbum, “Playing my game” con otros grandes éxitos como “Where I’m headed” y “Sitting down here”, del que vendió tres millones de copias.
 
Después de una larga ausencia, volvió en 2003 con el álbum “Another day” que incluía otros éxitos como “You weren’t there” y “Sorry”, que se vendió muy bien aunque no tanto como el primero.
 
En 2005 sacó “Lost in a momento” con éxitos como “How would it be” y “What if” pero, por primera vez, no encabezó las listas de éxitos de Noruega sino que sólo se quedó en el cuarto puesto. Sin embargo le abrió las puertas del mercado asiático.
 
En 2008 lanzó su cuarto y último álbum, “Twist the truth” con su éxito “Here we are”. Después de esto se fue alejando de la vida pública aunque escribió canciones para otros artistas y sigue viviendo muy bien gracias a los derechos de autor de todos sus éxitos musicales.
 
Participó en la primera edición del popular programa de la televisión noruega (NRK) “Hver gang vi motes” (“cada vez que nos encontramos”) en donde varios cantantes se aíslan durante varios días en una granja, hacen juegos y competiciones durante el día, y al llegar la noche ofrecen un original concierto en donde cada uno interpreta canciones de otros de los allí reunidos, a lo que se añaden también inéditos duetos. Todas esas canciones se editan posteriormente en un disco.
 
Más recientemente ha participado en tres ediciones (2017-2019) como entrenadora en la versión noruega del concurso de televisión “La Voz”. Y a nivel privado (que es lo que más disfruta al haber recuperado su vida privada e íntima tras el éxito que la catapultó a la fama con 18 años y casi la desborda) es con una vida familiar normal y corriente, lejos de focos y escenarios. Actualmente vive con su pareja, el actor noruego Kare Conradi, con quien tuvo una hija, Elle, en el año 2020.
 
Lene Marlin ha demostrado que el mayor éxito que puede cosechar un cantante es saber retirarse a tiempo para vivir una vida normal.
 

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lunes, 21 de diciembre de 2020

Cómo lograr el éxito

(AZprensa) A todos nos gustaría ser millonarios y hay quien se atreve a proponerte fórmulas mágicas para conseguirlo. Según el libro “Cómo me convertí en millonario”, de Eugenio C. Puertas, parece que aquí podemos encontrar la forma de lograrlo… y en cierto modo es así, pero no te dejes engañar por las apariencias…
 
Fórmulas para alcanzar el éxito y para ser millonario hay algunas, pero ninguna de ellas es mágica, es decir, no se trata de fórmulas que te traigan el éxito y la fortuna mientras tú esperas sentado en el sofá de tu casa. La felicidad y el éxito hay que trabajarlos y es ahí donde este libro puede ser de una gran ayuda.
 
Dice el autor que “los hábitos que tienen muchos millonarios son claramente importantes para enfocarles hacia el éxito” y explica cómo “las personas exitosas marcan objetivos a largo plazo y se ocupan de generar los hábitos correctos para lograr sus hitos y sus metas. Unido a ello se van auto premiando -a medida que los van alcanzando- para volverse a motivar”.
 
Repasando y analizando esos comportamientos podemos vislumbrar esas otras puertas que están ahí, a nuestro alcance, para salir de nuestra “zona de confort” y dar un rumbo diferente a nuestra vida. Pero conseguir esos hábitos requiere trabajo y constancia. “Los expertos en comportamiento afirman que para generar un hábito se tarda entre 21 a 66 días, dependiendo de la complejidad y perseverancia de quien lo quiera generar, para trasladarlo a nuestro día a día como una nueva realidad”.
 
En cualquier caso, y como dice el autor, “cuando mediante el hábito trabajas constantemente para realizar tu sueño, tu cerebro libera endorfinas, -hormonas que te producen una sensación de felicidad- y además sin efectos secundarios”. Y está claro que esta satisfacción que obtienes ya merece por sí misma haber emprendido y trabajado en ese nuevo camino.
 
En definitiva, no hay fórmulas mágicas, pero sí caminos para conseguirlo y, sobre todo, para lo más importante: sentirse contento con uno mismo.
 
“Cómo me convertí en millonario”, de Eugenio C. Puertas. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa.


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martes, 9 de junio de 2020

La tasa de éxito en la industria farmacéutica es de sólo el 0,6 por ciento


(AZprensa) Como todo el mundo ataca y critica a la industria farmacéutica y los responsables de la misma callan, la imagen que queda es la de una industria con tan mala imagen que sólo la supera la industria armamentística. Sin embargo hay datos reales y objetivos que demuestran lo arriesgado y costoso que supone conseguir un fármaco de éxito, ese que todos quisiéramos disponer de él cuando estamos enfermos.

Como nadie lo proclama a los cuatro vientos, lo diremos aquí bien claro: En el año 2015 (por hablar fechas en que hay suficientes datos disponibles y contrastados) había 7.262 nuevas moléculas en desarrollo y de ellas sólo 44 fueron autorizadas como nuevos medicamentos; esto representa una tasa de éxito de un miserable 0,6 por ciento.

Y ¿cuánto se gastaron para conseguir poner finalmente en el mercado ese fármaco nuevo? La cifra media marea: 2.425 millones de euros, según datos del año 2014 y que siguen subiendo de año en año, ya que –por ejemplo- esta cifra es 13 veces superior a la que se gastaban de media en 1979.

Pero no acaba aquí la cosa, todo ese proceso de poner un nuevo fármaco en el mercado dura una media que oscila entre los 12 y 13 años. Y por si creíais que ahí acaba todo, queda otro dato más espeluznante aún: sólo 1 de cada 5 nuevos productos puestos en el mercado consigue unos ingresos superiores a todo lo que fue necesario gastarse en su investigación.

Resulta lamentable que los laboratorios farmacéuticos sigan asumiendo ese papel de culpables, callando siempre ante los ataques que les llueven de todos los frentes, y no sean capaces de alzar la voz y gritar a los cuatro vientos datos como estos, porque ¿cuántas personas de las que critican a los laboratorios conocen estos datos?

No pretendemos afirmar que los laboratorios sean santos, verdaderas hermanitas de la caridad o desinteresadas ONGs, ni afirmamos tampoco que todo lo hagan bien y dentro de las más estrictas y correctas prácticas comerciales (que de todo hay en este y en todos los sectores). Su más grande defecto es su injustificado complejo de culpabilidad que les hace callar y no responder nunca a los ataques. Y es que, en definitiva, los laboratorios farmacéuticos no son ángeles, pero tampoco demonios; pero como callan lo bueno que hacen, tan solo llega a la opinión pública lo malo.


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domingo, 3 de abril de 2016

Antonio Banderas nos da una bofetada de realidad

(AZprensa) Al ponerme a escribir la crónica de esta semana no tengo ninguna duda sobre el tema a comentar, primero por su trascendencia y segundo porque ha pasado completamente desapercibido (quién sabe si por vergüenza nacional); me refiero en concreto a la bofetada de realidad que nos ha dado Antonio Banderas.

En su paso por el programa “El hormiguero”, de Antena 3, Antonio Banderas habló de algunas diferencias entre Estados Unidos y España, entre Norteamérica y nuestro país. Como ejemplo citó una encuesta realizada en una Universidad española y su equivalente en una Universidad de Estados Unidos. Se preguntaba a los estudiantes qué querían ser en el futuro y, mientras el 75 por ciento de los españoles manifestaban que querían ser funcionarios, el 75 por ciento de los estadounidenses manifestaban que querían ser empresarios de su propio negocio.

Más allá de la exactitud matemática de este ejemplo, las conclusiones son demoledoras. La mayoría de los jóvenes españoles aspiran a vivir sin esforzarse, a trabajar poco o nada y recibir a cambio un sueldo que les permita ir tirando, buscan seguridad y mediocridad, la ley del mínimo esfuerzo. Por el contrario los jóvenes de Estados Unidos son emprendedores, quieren ser dueños de sus propias vidas, tienen ideas e ilusiones y quieren llevarlas a cabo, están dispuestos a trabajar todo lo que haga falta y a esforzarse para hacer realidad sus sueños.

Antonio Banderas, con su habitual simpatía y naturalidad, nos dio una bofetada de realidad. El que quiere triunfar puede triunfar (aquí y allí), pero eso exige mucho esfuerzo y mucho riesgo, eso exige fracasar y volver a intentarlo. Y los norteamericanos no son más listos que nosotros ni tienen más y mejores ideas, lo que tienen son ganas de trabajar y de labrarse su propio camino, no de protestar por todo sin hacer nada por remediarlo, como los españoles.