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domingo, 12 de enero de 2025

El hielo antártico vuelve a estar como hace 40 años

(AZprensa) Desde que el mundo es mundo, es decir, desde hace 4.500 millones de años, todo en el planeta Tierra es cíclico, incluido el clima. Si bien los actuales alarmismos del cambio climático se aprovechan del actual ciclo de calentamiento achacándolo exclusivamente a la actividad humana para cambiar el actual modelo energético, la realidad nos muestra otra cara y nos demuestra que nuestro planeta no obedece ni siquiera a las élites y sigue su curso sin que le importen demasiado esos pijos molestos que somos los humanos y que apenas llevamos unos segundo de su historia sobre su superficie.
 
Pero dejémonos de palabras y vayamos a hechos concretos. Según los datos del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos (NSIDC), la tasa de pérdida de hielo marino durante los meses más cálidos de la primavera, específicamente noviembre y diciembre, ha experimentado una desaceleración significativa, situándose muy por debajo del promedio. Este fenómeno se destaca tras un período prolongado de mínimos históricos en la extensión del hielo marino en la Antártida, dando un respiro a las preocupaciones sobre el impacto del cambio climático en el continente helado. Así se ha comprobado que la extensión del hielo marino en la Antártida se ha recuperado en diciembre, llevando así la contraria a los catastrofistas.
 
Las cifras lo dicen bien claro: A finales de 2024, estas pérdidas habían sido revertidas, ya que la extensión del hielo marino se recuperó hasta los 7,3 millones de km2, terminando el año muy cerca del promedio de 1981 a 2010. Es decir, el hielo antártico vuelve a estar muy cerca del promedio que había hace 40 años.
 
Y resulta que de esta recuperación que va en contra del calentamiento global que nos están vendiendo, nadie dice nada. Y no es que neguemos la evidencia de que las temperaturas están aumentando en los últimos años, pero la actividad humana poca influencia tiene en ello y todo se debe a los cambios cíclicos que experimenta el planeta a lo largo de su millonaria historia. No olvidemos que toda esta corriente de “cambio climático” está auspiciada por las élites políticas y económicas que sólo piensan en sus intereses comerciales, económicos y geopolíticos,
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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martes, 6 de febrero de 2024

El CO2 no es responsable del cambio climático

(AZprensa) De vez en cuando la censura deja un resquicio por el que se cuelan las declaraciones de alguno de los 1.800 científicos mundiales que suscribieron el manifiesto “No hay emergencia climática”. Uno de ellos fue el geólogo Lluís Pomar (Lleida, 1949) catedrático de Estratigrafía de la Universitat de les Illes Balears, el cual si se atrevió a hablar quizás fue porque ya está jubilado y no tiene que cuidar ningún futuro profesional o como él dice: “Si quieres dinero para investigar lo vas a conseguir haciendo algo que apoye el cambio climático, pero si vas en contra te liquidaran” y pone como ejemplo al meteorólogo de France 2 Televisión, Phillipe Verdier, que fue despedido por este motivo cuando publicó el libro “Climat Investigation”.
 
Vamos a repasar, pues, algo de lo que dice este experto:
 
Lo primero es que no se basa en ideas sino en hechos: “Los estratos geológicos nos dan registros que permiten conocer la evolución del CO2 en la atmósfera terrestre a lo largo de millones de años” y esto nos demuestra que “en la actualidad hay menos CO2 en la atmósfera que en ningún momento de la historia de la Tierra, a excepción del final del Paleozoico cuando hubo posiblemente un nivel parecido al actual”.
 
Y estos son datos, no opiniones: “Según las mediciones de isótopos de boro hechas sobre sedimentos de fondos oceánicos, hace treinta y cuarenta millones de años, los índices de CO2 eran mayores que los de ahora. De hecho, hoy en día el 0,038 por ciento de la atmósfera es CO2, mientras que hace 50 millones de años este índice ascendía hasta el 0,4 por ciento”.
 
Entonces llegamos a la gran mentira de culpabilizar al CO2: “En un invernadero crecen mejor las plantas porque hay más calor, y si incrementamos el nivel de CO2 todavía crecen más rápido”.
 
Y ¿por qué nos quieren hacer creer que el CO2 es un problema? Está claro: “Por cuestiones políticas” ya que “hay un gran interés por hacernos creer que los hidrocarburos son sucios y contaminantes y hay que limitar su uso como fuente de energía”. Aunque la verdadera razón es que está en manos de muy pocos países y se puede cortar fácilmente la corriente de suministros.
 
Esto conduce a dirigir el mundo hacia otro tipo de energía y las llamadas “renovables” son caras y no son lo suficientemente eficientes. ¿Cuál es la alternativa? Pues volver a la energía nuclear: “Tras la Cumbre de París todo lo que se ha escrito sobre la energía nuclear es positivo”. Y tanto es así que ahora en Europa se ha catalogado a la energía nuclear como energía “verde”.
 
Lluis Pomar explica que “a niveles de CO2 muy altos el clima ha sido más cálido, pero la temperatura en la Tierra no está determinada por ese gas. A ninguna escala temporal hay una correlación que permita deducir eso” y añade que “ahora mismo estamos empezando una fase de enfriamiento parecida a la de 1700, cuando el Támesis se helaba o la gente patinaba en los canales de Venecia”.
 
Y es que los ciclos solares sí que tienen que ver con la variación del clima, pero sobre la actividad del Sol no podemos ejercer ninguna influencia.
 
En definitiva, el CO2 es sinónimo de vida: “Si tienes agua, energía y CO2 la vida es mucho más esplendorosa. En el Jurásico y en el Cretácico la concentración de CO2 era enorme, y también lo era la temperatura, y como consecuencia de ello los animales eran mucho mayores porque no existía ningún problema para conseguir comida”.
 
La agenda global mundial, con el apoyo de gobiernos d ertodo el mundo y con la complicidad de los medios de comunicación están engañando a la población y confundiéndola, porque el CO2 no es ningún problema, y no tiene nada que ver con la contaminación –que esta sí que es un problema- pero los países más contaminantes del mundo (Estados Unidos y China) no se suman a las medidas contra la contaminación y prefieren cambiar el modelo energético mundial para volver a la energía nuclear a base de mentiras y engaños a la población.
 
Más claro no se puede decir: Sí hay cambio climático, lo hubo y lo habrá, pero el principal culpable no es la actividad humana ni el CO2 sino la actividad solar. El CO2 es bueno para la vida y ahora hay niveles inferiores a los de hace 50 millones de años. Todo es una farsa política para “limpiar” la imagen de la energía nuclear y volver a ella, y así no tener que depender tanto del petróleo cuyo mercado está en manos de unos pocos países.
 

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jueves, 30 de noviembre de 2023

No vamos a un “calentamiento global” sino a una “edad de hielo”

(AZprensa) El “pensamiento único” con el que nos machacan a diario los medios de “manipulación” no para de insistir en que la mano del hombre a través de la contaminación nos lleva a una era de “calentamiento global”. Sin embargo el “calentamiento global” que se está observando se está produciendo con independencia de que los humanos contaminemos o no, ya que no somos tan importantes como nos creemos. Son otros factores como las radiaciones solares y los cambios cíclicos del planeta, los que desde hace millones de años producen estos cambios cíclicos. El astrofísico ruso Habibullo Abdusamatov lo ha explicado muy claramente, en una línea argumental apoyada por miles de científicos en todo el mundo, pero como eso va contra el “pensamiento único”, ningún “medio de manipulación” les da siquiera la oportunidad de explicarlo a la sociedad.
 
En una de las pocas excepciones que llegan tímidamente a los medios de comunicación se dice lo siguiente…
 
La temperatura global del planeta está subiendo y esto provoca el derretimiento de los casquetes polares y de los glaciares. La llegada de toda esa agua dulce al océano altera las corrientes oceánicas como –por ejemplo- la llamada “corriente del golfo” que lleva las aguas cálidas del mar Caribe hasta el norte de Europa y consigue templar el clima europeo. La paralización de esta y otras corrientes oceánicas producirá el efecto contrario al del calentamiento, es decir, enfriará el clima europeo (y de otras regiones del globo) adentrándonos en una nueva “edad de hielo”.
 
Pero hay que puntualizar tres cosas: Primero, que este es un proceso muy lento, de miles de años. Segundo, que la mano del hombre tiene poca incidencia, ya que estos vaivenes del clima son cíclicos y así se vienen produciendo desde hace millones de años. Tercero, que uno de los factores más importantes –y ahí el ser humano no pinta nada- es la actividad solar, que sigue una fluctuación cíclica e influye directamente en el clima de la Tierra.
 
Por lo tanto, sí que es cierto que está aumentando la temperatura y está disminuyendo el volumen de hielo en los polos, pero esto no nos conduce a una “edad cálida” sino a una pequeña “edad de hielo”. Y el ser humano tiene muy poca influencia en esto porque…
 
La contaminación por el uso de petróleo y sus derivados, etc. eleva la contaminación, pero ¿es que acaso no contaminan las guerras? De eso no dicen nada. ¿A cuántos vehículos de gasolina y diésel circulando por calles y ciudades equivale toda la devastación que se está provocando en Ucrania y en Palestina? De eso no dicen nada. Y ¿a cuántos vehículos contaminantes equivale la actividad volcánica que está presente en todos los continentes de manera ininterrumpida? De eso tampoco dicen nada. Y ¿cuánto están empezando a contaminar todas las baterías eléctricas de los automóviles y los paneles solares? Porque esas baterías y paneles son altamente contaminantes, pero de eso no dicen nada, porque sólo les interesa cambiar el orden de los negocios en beneficio propio de las élites que gobiernan.
 

Estamos al comienzo de una gran dictadura global disfrazada de democracia paternalista. Así empezó todo…
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martes, 9 de mayo de 2023

Los defensores del cambio climático están rabiosos

(AZprensa) Vaya por delante que en este artículo no apoyamos a los negacionistas del cambio climático; simplemente nos vamos a centrar en demostrar la inconsistencia de los argumentos que emplean los defensores del cambio climático. Hablaremos, pues, de “negacionistas” y “defensores” así como de sus argumentos.
 
Por ejemplo, ha causado gran irritación entre los “defensores” la divulgación en redes sociales de una simple hoja de un almanaque antiguo en donde se recogían las temperaturas máximas del periodo que va de 1901 a 1930 en cada una de las provincias españolas. En ella se comprobaba cómo en ese periodo de 30 años se alcanzaban temperaturas iguales e incluso superiores a las que se están recogiendo actualmente. Por eso, los “negacionistas” que divulgaban esta hoja de almanaque decían que “Como se puede ver, toda la vida ha hecho calor. Que no te cuenten payasadas”.
 
Como los “defensores” siguen las líneas que marcan el Gobierno y las agendas mundiales “Agenda 2030” y “Agenda 2050”, se sienten arropados por el poder y carecen de autocrítica, así como carecen también de humildad. En su habitual prepotencia, les ha sentado muy mal que les llamen “payasos” y han puesto en marcha su maquinaria de descrédito a todo lo que se oponga al pensamiento único.
 
A través de los medios de comunicación (perdón, quiero decir de “manipulación”) y de sus propios órganos para decirnos qué es “fake” (falso) y qué es “verdad” (según ellos), se han referido a estas viejas hojas de almanaque.
 
Para empezar, les hubiera gustado decir que eran falsas, o que estaban manipuladas, pero resulta que dichas hojas eran auténticas y emitidas por la Agencia Estatal de Meteorología, por lo tanto no podían decir que esos datos fuesen falsos.
 
Así que a los “defensores” no les ha quedado más remedio que utilizar otros “argumentos” como, por ejemplo, que “no se pueden sacar conclusiones de datos de temperaturas puntuales”. Pero resulta que esos datos “puntuales” son de un periodo de 30 años, y que lo que hoy día nos cuentan todos los informativos del tiempo, sí que son datos puntuales. Por lo tanto si –según ellos- no se pueden sacar conclusiones de unos datos puntuales de un periodo de 30 años, tampoco se deberían poder sacar conclusiones de los datos puntuales de este año o de los dos o tres últimos años.
 
Los “defensores” reconocen que, en efecto, esas hojas pertenecen al “Calendario Meteoro-Fenológico” de 1943 del Servicio Meteorológico Nacional, que entonces estaba adscrito al Ministerio del Aire y que cumplía las funciones de la AEMET. Y a continuación añaden que para tomar conclusiones sobre esas cifras “necesitan un estudio en profundidad sobre en qué condiciones se tomaron, algo que aún está pendiente”. Es decir, reconocen que son datos oficiales pero no se les ha ocurrido estudiar en profundidad esos datos (que son su propia fuente oficial) para sacar conclusiones, pero sí que han sacado la conclusión (sin haber estudiado esos datos, tal como reconocen) de que estamos en plena catástrofe de calentamiento global.
 
A continuación, empiezan a poner en duda a los técnicos de este organismo oficial que tomaron dichas temperaturas, y dicen cosas como estas: “Existen muchos factores que inciden en la medición de temperaturas, como la situación de la estación, que no se detalla en el almanaque”. Y abundan en su exposición diciendo que: “Medir las temperaturas es más difícil de lo que parece. Lo ideal es medir la temperatura del aire, y para eso necesitamos un sensor que esté protegido de la lluvia y de la radiación solar con una garita, pero también hay muchas otras variables. El sensor necesita que la garita esté abierta, que el aire circule y que tenga la misma temperatura que en el exterior. No sabemos dónde estaba situada la estación que tomó el dato de 46,6ºC en Sevilla. Puede no haber estado en un sitio adecuado. Puede que estuviese en una pared que mira al sur, o no circulase bien el aire por ella”.
 
Total, que según ellos, como no saben en qué lugares y en qué situaciones estaban esas garitas, no pueden tomarlas en consideración. Según este mismo razonamiento, si las temperaturas recogidas en esos 30 años no se pueden tomar en consideración, cuando ahora hablemos del “calor” que hace hoy en día, no podremos compararlo de forma fiable con el que hacía antes. Son ellos mismos quienes nos están diciendo que esos datos no son fiables.
 
Vamos, que los “defensores” miran unas cifras de hace muchos años, y si son más bajas que las actuales, dicen que sí son válidas y demuestran el calentamiento global, aunque no sepan dónde ni cómo estaban situadas esas garitas de medición. En cambio, si las cifras antiguas que miran son más altas que las actuales, entonces dicen que esos datos sí son fiables, aunque no sepan ni dónde ni cómo estaban situadas esas garitas.
 
Seamos serios, si el desconocimiento de cómo y dónde estaban situadas esas garitas hace que los datos no sean fiables, pues no serán fiables ni para lo bueno ni para lo malo, ni para apoyar el cambio climático ni para negarlo.
 
Como los “defensores” se van dando cuenta de que sus argumentos hacen agua por todas partes, cambian de estrategia y dicen a continuación que el cambio climático “se nota no solo en un aumento de eventos extremos, sino también en el aumento de la temperatura media”. Reconocen que la existencia de “temperaturas máximas altas en algunos momentos determinados no quiere decir que la media sea alta, quiere decir que en un momento puntual la temperatura ha aumentado y provocado una ola de calor, algo normal y habitual en el clima”. Y entonces se ponen a hablar de “olas de calor”, es decir, de periodos de varios días con temperaturas más altas de lo normal. Para darle carácter científico a sus afirmaciones, citan un artículo (sólo uno) publicado en una revista científica en el año 2014, pero resulta que dicho artículo se refiere al sur de Europa en el periodo 1978 a 2012, en donde toman las cifras de algunos puntos del sur de Europa (no explican con qué criterios se han elegido esos puntos) y comprueban que ahí hubo más “olas de calor” en los últimos años que en los anteriores. Como consideran fiables esos datos, debemos suponer que los que hicieron el estudio sí sabían cómo y dónde estaban situadas las garitas para la medición de las temperaturas, porque si no, esos datos no serían válidos. Tampoco nos explican cuáles han sido esos puntos escogidos para comparar sus temperaturas, ni por qué consideran ellos que esos puntos son representativos de todo el sur de Europa.
 
En definitiva, los “defensores” dicen que “medir las temperaturas es más difícil de lo que parece” pero a la hora de la verdad nos demuestran que: Sacar conclusiones es mucho más fácil de lo que parece, sobre todo si esas conclusiones son del gusto de las agendas 2030 y 2050”.
 
Finalmente, recordemos…
Por una parte:
Que los registros más o menos serios de temperaturas se vienen realizando desde hace sólo unos 150 años; que los modelos climáticos que establecen el clima mundial se vienen haciendo desde 1970 (hace sólo 53 años); y que la AEMET con su actual denominación, estructura y “garitas” oficiales se creó en 2008 (hace sólo 15 años).
 
Y por otra parte:
Que la Edad del Hielo tuvo lugar hace 12.000 años; que la última glaciación tuvo lugar hace 110.000 años; y que el planeta Tierra tiene más de 4.500.000.000 años (más de 4.500 millones de años).
 
En definitiva: Hablar de temperaturas referidas a unas decenas de años, es totalmente irrelevante a escala geológica.
 
Enlaces para curiosos que sean capaces de razonar por sí mismos y aceptar o cuestionar lo que se dice en los mismos:
Web dedicada a desmentir todo lo que vaya en contra de la verdad oficial: https://www.newtral.es/almanaque-aemet/20220728/
¿Cómo se mide la temperatura histórica en España? (National Geographic):
https://bit.ly/3HJ4RBh
 

Si los independentistas tienen su propio idioma, pues yo también tengo el de mi pueblo.
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lunes, 27 de febrero de 2023

No hay emergencia climática

(AZprensa) Como todo lo que va contra la mentira oficial que nos quieren hacer tragar es silenciado, no podrás ver ni oír en ningún periódico o televisión el documento que reproducimos a continuación, si acaso podrás –si buscas- encontrar algo en inglés, así que para facilitártelo, aquí lo tienes traducido.
 
Es una “Declaración mundial sobre el clima” respaldada por cientos de científicos de todo el mundo, los cuales se basan en evidencias. Este es su texto:
 
DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE EL CLIMA
La ciencia climática debería ser menos política, mientras que las políticas climáticas deberían ser más científicas. En particular, los científicos deben enfatizar que el resultado de sus modelos no es el resultado de la magia: los modelos de computadora están hechos por humanos. Lo que sale depende totalmente de lo que los teóricos y programadores hayan introducido: hipótesis, suposiciones, relaciones, parametrizaciones, restricciones de estabilidad, etc. Desafortunadamente, en la ciencia climática convencional, la mayor parte de esta información no se declara.
 
Creer en el resultado de un modelo climático es creer en lo que han puesto los creadores del modelo. Este es precisamente el problema de la discusión climática actual en la que los modelos climáticos son fundamentales. La ciencia del clima ha degenerado en una discusión basada en creencias, no en una ciencia sólida y autocrítica. Deberíamos liberarnos de la creencia ingenua en modelos climáticos inmaduros. En el futuro, la investigación climática debe dar un énfasis significativamente mayor a la ciencia empírica.
 
No hay emergencia climática
Una red global de más de 1400 científicos y profesionales ha preparado este mensaje urgente. Los científicos deberían abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre el calentamiento global, mientras que los políticos deberían contar desapasionadamente los costes reales así como los beneficios imaginados de sus medidas políticas.
 
Los factores naturales y antropogénicos causan el calentamiento
El archivo geológico revela que el clima de la Tierra ha variado desde que existe el planeta, con fases naturales frías y cálidas. La Pequeña Edad de Hielo terminó en 1850. Por lo tanto, no sorprende que ahora estemos experimentando un período de calentamiento.
 
El calentamiento es mucho más lento de lo previsto
El mundo se ha calentado significativamente menos de lo previsto por el IPCC sobre la base del forzamiento antropogénico modelado. La brecha entre el mundo real y el mundo modelado nos dice que estamos lejos de comprender el cambio climático.
 
La política climática se basa en modelos inadecuados
Los modelos climáticos tienen muchas deficiencias y no son remotamente plausibles como herramientas de política global. Explotan el efecto de los gases de efecto invernadero como el CO2. Además, ignoran el hecho de que enriquecer la atmósfera con CO2 es beneficioso.
 
El CO2 es alimento vegetal, la base de toda la vida en la Tierra
El CO2 no es un contaminante. Es esencial para toda la vida en la Tierra. La fotosíntesis es una bendición. Más CO2 es beneficioso para la naturaleza, reverdeciendo la Tierra: el CO2 adicional en el aire ha promovido el crecimiento de la biomasa vegetal global. También es bueno para la agricultura, aumentando los rendimientos de los cultivos en todo el mundo.
 
El calentamiento global no ha incrementado los desastres naturales
No hay evidencia estadística de que el calentamiento global esté intensificando huracanes, inundaciones, sequías y desastres naturales similares, o haciéndolos más frecuentes. Sin embargo, existe amplia evidencia de que las medidas de mitigación de CO2 son tan dañinas como costosas.
 
La política climática debe respetar las realidades científicas y económicas
No hay emergencia climática. Por lo tanto, no hay motivo para el pánico y la alarma. Nos oponemos enérgicamente a la política dañina y poco realista de cero emisiones netas de CO2 propuesta para 2050. Si surgen mejores enfoques, y ciertamente lo harán, tenemos mucho tiempo para reflexionar y readaptarnos. El objetivo de la política mundial debe ser la 'prosperidad para todos' mediante el suministro de energía fiable y asequible en todo momento. En una sociedad próspera, los hombres y las mujeres están bien educados, las tasas de natalidad son bajas y la gente se preocupa por su entorno.
 
Epílogo
La Declaración Mundial sobre el Clima (WCD) ha reunido a una gran variedad de científicos competentes de todo el mundo*. El considerable conocimiento y experiencia de este grupo es indispensable para alcanzar una visión equilibrada, desapasionada y competente del cambio climático.

* No es el número de expertos sino la calidad de los argumentos lo que cuenta 
A partir de ahora el grupo funcionará como “Grupo de Inteligencia Climática Global”. El Grupo CLINTEL brindará asesoramiento solicitado y no solicitado sobre cambio climático y transición energética a gobiernos y empresas de todo el mundo.
 
Embajadores de la "Declaración Mundial sobre el Clima":
PREMIO NOBEL PROFESOR IVAR GIAEVER NORUEGA/EE.UU.
PROFESOR GUUS BERKHOUT / PAÍSES BAJOS
DR. CORNELIS LE PAIR / PAÍSES BAJOS
PROFESOR REYNALD DU BERGER / CANADÁ FRANCÓFONO
BARRY BRILL / NUEVA ZELANDA
VIV FORBES / AUSTRALIA
DR. PATRICK MOORE / CANADÁ DE HABLA INGLESA
JENS MORTON HANSEN / DINAMARCA
PROFESOR LÁSZIÓ SZARKA / HUNGRÍA
PROFESOR SEOK SOON PARK / COREA DEL SUR
PROFESOR JAN-ERIK SOLHEIM / NORUEGA
STAVROS ALEXANDRIS / GRECIA
FERDINAND MEEUS / BÉLGICA DE HABLA HOLANDESA
PROFESOR RICHARD LINDZEN / ESTADOS
UNIDOS MAS HENRI / BÉLGICA FRANCÓFONA
PROFESORA INGEMAR NORDIN / SUECIA
JIM O'BRIEN / REPÚBLICA DE IRLANDA
PROFESOR IAN PLIMER / AUSTRALIA
DOUGLAS POLLOCK / CHILE
DR. BLANCA PARGA LANDA / ESPAÑA
PROFESOR ALBERTO PRESTININZI / ITALIA
PROFESOR BENOIT RITTAUD / FRANCIA
DR. THIAGO MAIA / BRASIL PROFESOR FRITZ
VAHRENHOLT / ALEMANIA
VIZCONDE MONCKTON DE BRENCHLEY / REINO UNIDO
 
Aquí puedes acceder al documento original en pdf:
https://clintel.org/wp-content/uploads/2023/02/WCD-version-02182311035.pdf
 

Lo que más odian las élites es que tú puedas pensar por ti mismo.
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martes, 10 de enero de 2023

La realidad lleva la contraria al cambio climático

(AZprensa) ¿Cambio climático? ¿Calentamiento global? La realidad lleva la contraria a los gobiernos que pretenden convencernos (a través del machaqueo constante de los medios de “manipulación”) del cambio climático y del calentamiento global, para poder cumplir así sus compromisos de la “Agenda 2030” que incluye apoyar unos tipo de industrias (negocios) y desmantelar otros.

Pero he aquí que topamos con la realidad y resulta que el Polo Norte ha mantenido unos niveles de hielo y nieve bastante estables durante los últimos 56 años y que precisamente en este último año sus niveles son de los más altos. Y no sólo el Polo Norte, también el hemisferio norte del planeta tiene ahora mismo uno de los niveles más altos de superficies cubiertas por el hielo y la nieve, concretamente 41 millones de kilómetros cuadrados, el segundo nivel más alto de los últimos 17 años.
 
Lo que pasa –por pura lógica- es que durante el verano no nieva y como hace calor, se derrite una buena parte de ese hielo; pero luego llega el invierno y pasa lo contrario; vamos, como lo que viene pasando durante toda la vida.
 
Para manipularnos sólo tienen que mostrarnos fotos del deshielo estival y callarse y no poner nada de las nevadas del invierno. Pero, ya digo, la realidad demuestra cómo ese “calentamiento y deshielo del Polo Norte” es pura propaganda manipuladora.
 
Que no, que no son palabras. En esta gráfica podéis ver perfectamente reflejados los niveles de hielo y nieve del hemisferio norte durante los últimos 56 años:
 
La línea morada muestra el momento actual (2022) a fecha 24 de Noviembre.
La línea azul, el máximo alcanzado en los últimos 56 años.
La línea rosa, el mínimo registrado en los últimos 56 años.
Y la línea punteada, la media de los últimos 56 años.
 
Como se puede apreciar (y esto no son palabras sino hechos perfectamente registrados a nivel internacional) durante los últimos 56 años no ha habido ningún calentamiento global ni ninguna tendencia al calentamiento; simplemente ha habido oscilaciones de unos años a otros como es lo normal.

 
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sábado, 24 de diciembre de 2022

La realidad descubre la gran mentira del cambio climático

(AZprensa) ¡Menudo varapalo para los catastrofistas del cambio climático! Un estudio publicado en “Nature Climate” demuestra que el hielo de la Antártida está aumentando; y no hablamos de un estudio cualquiera. La investigación está liderada por el doctor Ryan Fogt, profesor de Geografía en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Ohio (Estados Unidos), y es el primer estudio que detalla la extensión del hielo marino que rodea todo el continente a lo largo de las cuatro estaciones durante el último siglo. Este nuevo estudio casi ha triplicado la longitud de los datos observados sobre todo el continente, en lugar de solo una región específica como se hacía hasta ahora, y proporciona una visión completa de todo el año, en vez de un promedio anual.
 
La conclusión es clara: En el siglo XX se observó una disminución del hielo antártico, a partir de 1979 volvió a crecer, después en 2016 sufrió un rápido declive y ahora está volviendo a aumentar. Más claro: Desde 1979 hasta hoy, el hielo marino de la Antártida lleva 120 años creciendo, salvo un lapsus, en 2016, en que no se sabe por qué, experimentó un descenso del que se recuperó después.
 
Como se explica en el estudio, es el clima, especialmente los vientos y las temperaturas, lo que contribuye a los cambios en el hielo marino, el cual va sufriendo aumentos y disminuciones cíclicos.
 
El hielo marino de la Antártida es hielo que flota en el océano y se derrite y se reforma a medida que cambian las estaciones. Dado que flota en el océano, este derretimiento y recongelamiento no afecta al nivel del mar.
 
Así que el ser humano y su acción de degradación del planeta son mucho más insignificantes de lo que nos quiere vender la “Agenda 2030”. El propio planeta tiene sus sistemas de regulación autónomos y –tal como ha sucedido a lo largo de millones de años- los períodos cálidos y fríos se han ido alternando sucesivamente, hubiese o no seres humanos sobre la superficie del planeta.
 
PD.- La Tierra tiene una edad de más de 4.500 millones de años, el ser humano está sobre el planeta desde hace unas decenas de miles de años, y la revolución industrial y la contaminación que estamos generando apenas si tiene 200 años. La Tierra lleva viviendo sin nosotros 4.500 millones de años y seguirá viviendo muchos millones de años más después de que nos hayamos extinguido. 
 

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sábado, 11 de septiembre de 2021

No hay quien pare el calentamiento global

(AZprensa) 
Más del 90 por ciento del hielo de agua dulce de nuestro planeta está contenida en las enormes placas de hielo y glaciares de la Antártida y de Groenlandia. A medida que las temperaturas ascienden lentamente en todo el mundo, las aguas de deshielo que provienen de estos vastos depósitos de hielo colaboran para que se produzca un aumento en el nivel del mar. Por sí sola, Groenlandia podría hacer elevar siete metros el nivel del mar si su hielo se derritiera por completo. Pero lo cierto es que... se está derritiendo.
 
En agosto del año 2014, Eric Rignot, un glaciólogo que trabaja en la Universidad de California, Irvine, y en el Laboratorio de Propulsión a Chorro, JPL, de la NASA, dirigió un equipo que confeccionó mapas de acantilados de hielo ubicados en los bordes frontales de tres glaciares “emisarios” en Groenlandia. Los investigadores descubrieron cavidades que socavan la base de estos bordes protuberantes y que pueden desestabilizar el frente del hielo y aumentar los desprendimientos en los icebergs; un proceso llamado “parto”, por el cual partes del glaciar se rompen y flotan a la deriva.
 
“En Groenlandia, tenemos tasas de deshielo de unos pocos metros por día en los meses de verano”, dice Rignot.  ¿Qué está causando este “gran deshielo”? El equipo de Rignot descubrió que los glaciares de Groenlandia que se dirigen al océano tienen bases más profundas debajo del nivel del mar que lo que se había medido anteriormente. Esto significa que las corrientes oceánicas cálidas en las profundidades pueden cubrir las caras de los glaciares y erosionarlos.
 
“En las regiones polares, las capas más altas del agua del océano son frías y dulces”, explica. “El agua fría es menos efectiva para derretir el hielo”, y añade que “el calor oceánico real se encuentra a una profundidad de 350-400 metros, y más abajo también. Esta agua cálida, salada, tiene origen subtropical y derrite el hielo mucho más rápidamente”.
 
Este equipo de investigadores ha descubierto que algunos de los glaciares se balancean sobre enormes umbrales de barro que los protegen, de momento. Otros, no obstante, ya están siendo seriamente socavados, sin que podamos verlos, debajo de la superficie, lo que significa que podrían colapsar y derretirse mucho más pronto.
 
Hasta ahora los estudios previsiones que se están haciendo son incapaces de parar este proceso, sólo sirven, como dice Rignot para ayudar “a quienes confeccionan los modelos, para hacer mejores proyecciones del derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia en el futuro”.


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sábado, 5 de junio de 2021

Un iceberg más grande que Mallorca

(AZprensa) El iceberg más grande del mundo se ha formado ahora en el mar de Weddell frente al Polo Sur después de que un iceberg de más de 4.300 kilómetros cuadrados se desprendiera del continente, así lo confirma la Agencia Espacial Europea (ESA). Este iceberg, que ha recibido el nombre de A-76, mide 176 kilómetros de largo y 25 kilómetros de ancho con una superficie total de 4320 kilómetros cuadrados, superando ampliamente la superficie de la isla de Mallorca (3.640 kilómetros cuadrados).
 
Hasta ahora, el iceberg A-23A se consideraba el más grande, midiendo más de 3.300 kilómetros cuadrados, pero este nuevo iceberg acaba de batir un nuevo record.
 
La formación de icebergs es parte de los procesos naturales en la Antártida, pero recientemente ha habido un aumento en la liberación de tales glaciares de la plataforma de hielo, y los científicos creen que esto se puede atribuir al cambio climático.


"Palabras de despedida", de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa:

lunes, 11 de febrero de 2019

En cinco años la temperatura media subirá 1,5 grados


(AZprensa) Analizando la temperatura global del planeta en los últimos 140 años, que es el periodo en que se tienen registros fiables, se observa lo siguiente:
Los cinco últimos años han sido los más calurosos.
El año pasado ha sido el cuarto año más caluroso.
Los últimos 18 años están entre los 19 años más calurosos.
Y según las previsiones, en los próximos cinco años la temperatura promedio aumentará en más de 1,5 grados.

"Ya no hablamos del calentamiento global como algo que sucederá en el futuro. Esto está ocurriendo ahora ", ha declarado Gavin A. Schmidt, director ejecutivo del Instituto Goddard para Estudios Espaciales, tras hacerse públicos estos datos de la NASA.

El calentamiento global no es ninguna teoría sino una realidad en la que estamos inmersos y avanza a una velocidad muy superior a la de cualquiera de las estimaciones que periódicamente se van haciendo.


miércoles, 31 de agosto de 2016

El calentamiento global empezó en el siglo XIX

(AZprensa) Las emisiones de gases de efecto invernadero desde la Revolución Industrial hasta la actualidad han provocado un calentamiento mantenido y significativo durante casi dos siglos, lo que demuestra que el cambio climático inducido por el hombre no es solamente un fenómeno del siglo XX, como se consideraba hasta ahora. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un estudio internacional en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los datos analizados revelan que las zonas tropicales de los océanos fueron de las primeras en notar el calentamiento y registrar temperaturas por encima de la media de los siglos anteriores a la Revolución Industrial. “El calentamiento de los trópicos se inició prácticamente al mismo tiempo que en el Ártico y el resto de zonas continentales del hemisferio norte”, explica Belén Martrat, científica del CSIC.

Parece que el calentamiento climático llegó más tarde al hemisferio sur y en particular a la Antártida, “posiblemente debido a la circulación oceánica que empuja las aguas calientes hacia el norte y fuera del continente helado”, añade otra de las investigadoras, Helen McGregor, de la Universidad de Wollongong (Australia).

Los modelos coinciden con las observaciones en señalar el inicio del calentamiento de las zonas tropicales y el Ártico a partir de la década de 1830. “La tendencia al calentamiento comenzaba tras años de erupciones volcánicas, como la del Tambora (Indonesia) en 1815, que condujo al ‘sin verano’ de 1816 que documentaron los relatos históricos europeos”, comenta Martrat.

Estos hallazgos complementarían el trabajo que parte de este equipo ya publicó en 2015 y que revelaba cómo un aumento en la frecuencia y magnitud de las erupciones volcánicas ocasionó un enfriamiento de la temperatura superficial del mar durante 1.800 años, tendencia que se detuvo con la llegada de la Revolución Industrial.

Nota.- También sobre esta temática se puede consultar el artículo "El cine y el cambio climático":
https://www.companias-de-luz.com/el-cine-y-el-cambio-climatico/