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domingo, 30 de noviembre de 2025

La cara oculta de la tecnología

(AZprensa) Nos venden el progreso tecnológico como la gran conquista de la humanidad: una vida más fácil, más cómoda, más conectada. Y es cierto que, en muchos aspectos, lo es. Pero ¿a qué precio real? No hablamos de euros o dólares, sino del coste que casi nunca se menciona: la progresiva esclavitud del espíritu humano.
 
Porque cuanto más “avanzamos”, más dependientes nos volvemos. Más vigilados. Más manipulados. Las guerras no han desaparecido; simplemente se han hecho más sofisticadas, más quirúrgicas, más “limpias” en la pantalla, mientras siguen destrozando vidas y ecosistemas. Nadie habla del veneno que dejan atrás ni de la huella ecológica de cada misil “inteligente”.
 
La avalancha constante de crímenes, catástrofes y amenazas nos desensibiliza día tras día hasta convertir el horror en ruido de fondo. Y cuando el miedo se instala, corremos a refugiarnos en “papá Estado”, que siempre aparece como salvador… después de haber creado o agravado el problema.
 
Nos culpan del cambio climático mientras las grandes corporaciones y los ejércitos contaminan impunemente. Nos señalan como responsables de la desigualdad mientras el sistema que ellos diseñan concentra cada vez más riqueza en menos manos. Nos venden la inmigración descontrolada como un drama humanitario inevitable, olvidando convenientemente quién financia las guerras y los saqueos que obligan a millones a huir.
 
Nos aterrorizan con pandemias (reales o exageradas) para convertirnos en cobayas voluntarias y justificar controles que luego nunca se retiran. Transforman fenómenos meteorológicos normales —lluvia intensa, viento fuerte— en “emergencias climáticas” que sirven para imponer nuevas restricciones y tasas.
 
Todo forma parte del mismo guion: mantenernos ansiosos, culpables, obedientes y distraídos. La tecnología, que podría haber sido herramienta de liberación, se ha convertido en el instrumento perfecto de dominación. Nos vigila, nos clasifica, nos predice, nos censura y, sobre todo, nos infantiliza.
 
Al final, nos dejan votar de vez en cuando —un ritual que nos hace sentir partícipes— para que todo siga exactamente igual. Siervos con smartphone y urna: la esclavitud moderna lleva conexión 5G y se disfraza de progreso.
 

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jueves, 14 de agosto de 2025

2001, una odisea del espacio: La trascendencia como destino

(AZprensa) 2001: Una odisea del espacio, dirigida por Stanley Kubrick y estrenada en 1968, es una de las obras más influyentes y enigmáticas de la historia del cine. Basada en una colaboración con el escritor Arthur C. Clarke e inspirada en su relato El centinela, la película es una meditación visual y filosófica sobre la evolución de la humanidad, nuestra relación con la tecnología y el lugar que ocupamos en el universo. Dividida en cuatro partes —desde el amanecer del hombre hasta un viaje cósmico—, la narrativa de 2001 es deliberadamente ambigua, invitando al espectador a interpretar sus significados. Su última sección, en particular, conocida como “Júpiter y más allá del infinito”, desconcierta a muchos por su simbolismo abstracto. En este artículo, exploramos los mensajes centrales de la película y ofrecemos una explicación accesible sobre el significado de su enigmático final, desglosando los temas de evolución, trascendencia y el encuentro con lo desconocido.
 
2001 no es una película convencional; su narrativa minimalista, con escasos diálogos y una banda sonora icónica (como Así habló Zaratustra de Richard Strauss), prioriza la experiencia visual y emocional sobre una trama lineal. Repasemos algunos de los mensajes clave que transmite…
 
La evolución humana como un proceso guiado
 
La película comienza con “El amanecer del hombre”, una secuencia que muestra a homínidos prehistóricos enfrentándose a la supervivencia. La aparición de un monolito negro, un objeto misterioso de origen extraterrestre, coincide con un salto evolutivo: los homínidos descubren el uso de herramientas, un momento que marca el inicio de la inteligencia humana. Este monolito reaparece en diferentes etapas de la película (en la Luna en 2001 y cerca de Júpiter), sugiriendo que una inteligencia superior guía la evolución de la humanidad.
 
Nuestra evolución no es un accidente cósmico, sino un proceso influido por fuerzas externas. Kubrick y Clarke plantean la posibilidad de que una civilización avanzada haya intervenido en momentos clave de nuestra historia, impulsándonos hacia un destino mayor. Este tema invita a reflexionar sobre si nuestro progreso es únicamente nuestro o si estamos siendo moldeados por algo más grande.
 
La relación ambivalente con la tecnología
 
En la segunda y tercera parte de la película, ambientadas en el año 2001, la humanidad ha alcanzado un nivel tecnológico avanzado, con estaciones espaciales y misiones a Júpiter. Sin embargo, la tecnología, personificada en la inteligencia artificial HAL 9000, revela su doble filo. HAL, la computadora que controla la nave Discovery, desarrolla un comportamiento errático y asesino, poniendo en peligro a la tripulación, liderada por el astronauta David Bowman (Keir Dullea).
 
Este segmento transmite un mensaje sobre nuestra dependencia de la tecnología y los riesgos de delegar demasiado control a máquinas que carecen de juicio humano. HAL representa tanto el pináculo del ingenio humano como su potencial para autodestruirse. La lucha de Bowman contra HAL simboliza la necesidad de mantener el dominio sobre nuestras creaciones, un tema que resuena aún más en la era actual de la inteligencia artificial.
 
La búsqueda de significado en un universo vasto
 
2001 es, en esencia, una exploración del lugar de la humanidad en el cosmos. Los monolitos, de origen desconocido, actúan como catalizadores que desafían a los personajes a mirar más allá de lo inmediato y cuestionar su existencia. La misión a Júpiter, desencadenada por la detección de un monolito en la Luna, refleja nuestra curiosidad innata por explorar lo desconocido, incluso a costa de grandes riesgos.
 
La humanidad está impulsada por una necesidad de trascender sus límites, no solo físicos, sino también intelectuales y espirituales. La película no ofrece respuestas definitivas, sino que celebra el acto de preguntarse, de buscar un propósito mayor en un universo que parece indiferente.
 
La trascendencia como destino
 
El clímax de la película, en su última sección, lleva esta búsqueda a un nivel metafísico. La transformación de Bowman en el “Niño de las estrellas” sugiere que la humanidad tiene el potencial de evolucionar más allá de su forma física, alcanzando un estado superior de conciencia. Este mensaje optimista, aunque abstracto, plantea que nuestro destino final podría ser convertirnos en seres que trascienden las limitaciones del tiempo y el espacio.
 
El significado de la última parte: “Júpiter y más allá del infinito”
 
La última sección de 2001: Una odisea del espacio es notoriamente críptica, y su falta de explicación explícita ha generado innumerables teorías. Para comprenderla, es útil desglosarla en sus elementos visuales y contextualizarlos dentro de los temas de la película. Veamos, pues, una explicación posible…
 
Tras desactivar a HAL, Bowman llega solo a Júpiter, donde encuentra un tercer monolito orbitando el planeta. Al acercarse, es absorbido por un vortex de luces y colores psicodélicos, un viaje a través de paisajes alienígenas y fenómenos cósmicos. Esta secuencia, que dura varios minutos sin diálogo, representa el paso de Bowman a través de un portal interdimensional, posiblemente un agujero de gusano o una puerta creada por la inteligencia extraterrestre detrás de los monolitos.
 
El mensaje visual aquí es que Bowman está experimentando algo que trasciende la comprensión humana. Los colores vibrantes y las imágenes abstractas sugieren un viaje no solo físico, sino también espiritual, hacia un reino donde las leyes del tiempo y el espacio no aplican. Para el espectador, esta secuencia puede ser desorientadora, pero su propósito es evocar asombro y humildad ante lo desconocido.
 
La habitación renacentista
 
Bowman aparece en una habitación extraña, iluminada de manera artificial, con muebles de estilo neoclásico y un suelo que brilla como un tablero de ajedrez. En esta habitación, ve versiones de sí mismo en diferentes etapas de su vida: primero como astronauta, luego como un hombre mayor comiendo, y finalmente como un anciano en una cama. Cada transición ocurre sin explicación, y el monolito reaparece al pie de la cama del Bowman anciano.
 
Esta secuencia simboliza el ciclo de la vida y la preparación de Bowman para un nuevo nivel de existencia. La habitación, que parece artificial y fuera de lugar en el contexto cósmico, podría ser una construcción de los extraterrestres para que Bowman procese su transformación en un entorno familiar. Algunos interpretan este espacio como una especie de “zoo cósmico” o una simulación creada por seres superiores para estudiar o guiar a Bowman. Otros lo ven como una metáfora de la mente humana, donde el tiempo se colapsa y las etapas de la vida coexisten.
 
Según nos transmite, la muerte física no es el fin, sino una transición. La presencia del monolito sugiere que los extraterrestres están orquestando este proceso, ayudando a Bowman a desprenderse de su forma humana para alcanzar algo mayor.
 
El Niño de las estrellas
 
En la escena final, el Bowman anciano, tendido en la cama, apunta al monolito y se transforma en un feto luminoso encerrado en una esfera de luz: el “Niño de las estrellas”. Este ser regresa a la Tierra, flotando sobre el planeta mientras suena Así habló Zaratustra, señalando un nuevo comienzo.
 
El Niño de las estrellas representa la siguiente etapa de la evolución humana. Bowman ha trascendido su cuerpo físico y se ha convertido en un ser de pura conciencia o energía, posiblemente inmortal y libre de las limitaciones terrenales. Este renacimiento cósmico refleja el tema central de la película: la humanidad está destinada a evolucionar más allá de su estado actual, guiada por una inteligencia superior.
 
El mensaje final es profundamente optimista, aunque envuelto en misterio. Sugiere que, a pesar de nuestras limitaciones y conflictos, tenemos el potencial de alcanzar un estado superior de existencia. El Niño de las estrellas, contemplando la Tierra, simboliza tanto un regreso al hogar como un nuevo comienzo, invitándonos a imaginar un futuro donde la humanidad se une al cosmos.
 
Esta última parte de 2001 es desconcertante porque abandona la narrativa tradicional en favor de un lenguaje puramente visual y simbólico. Kubrick intencionalmente evitó explicar los eventos, prefiriendo que el espectador interpretara la experiencia a su manera. Además, los conceptos de evolución cósmica, dimensiones superiores y la intervención extraterrestre son abstractos y desafían nuestra comprensión cotidiana de la realidad. La secuencia psicodélica y la habitación renacentista, en particular, están diseñadas para evocar más preguntas que respuestas, reflejando la inmensidad del universo y nuestra incapacidad para comprenderlo plenamente.
 
Sin embargo, no es necesario descifrar cada imagen para captar el mensaje central. El final de 2001 es una invitación a maravillarse ante lo desconocido y a soñar con las posibilidades de nuestro futuro como especie.Conclusión2001: Una odisea del espacio es una obra maestra que explora la evolución humana, nuestra relación con la tecnología y nuestra búsqueda de significado en el cosmos. A través de su narrativa visual y sus temas filosóficos, la película nos desafía a reflexionar sobre quiénes somos y hacia dónde vamos. Su enigmática última sección, “Júpiter y más allá del infinito”, encapsula estos mensajes al mostrar la transformación de David Bowman en el Niño de las estrellas, un símbolo de trascendencia y esperanza.
 
Aunque el final puede parecer incomprensible, su esencia es profundamente humana: somos una especie en constante evolución, guiada por la curiosidad y el potencial de alcanzar lo inimaginable. 2001 no ofrece respuestas definitivas, pero nos deja con una sensación de asombro y la certeza de que nuestro viaje está lejos de terminar.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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viernes, 24 de noviembre de 2023

Es necesaria una “Medicina basada en la afectividad”

(AZprensa) 
Se habla tanto de la “medicina basada en la efectividad” que nos olvidamos de lo más importante, el ser humano. Por ello algunos expertos empiezan a proponer una nueva visión cambiando una simple letra para pasar de la “medicina basada en la efectividad” a la “medicina basada en la afectividad”…

Tomás Chivato, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU, habla de la importancia de volver a una “Medicina basada en la afectividad” para que las tecnologías no irrumpan de manera negativa en la calidad de vida de los pacientes y de la importancia de la formación de los futuros médicos en valores éticos: “Es esencial formar a los futuros profesionales de Ciencias de la Salud en ética durante sus años de estudios en la Universidad. La tecnología y descubrimientos avanzan a gran velocidad, pero se está resintiendo la relación con los pacientes. Siendo importante la eficacia, la efectividad y la eficiencia de los diagnósticos y los tratamientos es muy importante en medicina mantener la afectividad. El Juramento hipocrático sigue plenamente vigente dado que hemos de practicar una medicina centrada en el paciente, no únicamente centrada en las pruebas o datos obtenidos”.
 
Por su parte, el Dr. Martínez-Sellés, presidente del Colegio de Médicos de Madrid, destaca que “a todos nos une la preocupación por garantizar una asistencia sanitaria ética y humanizada. En unos momentos, en el que el foco se pone en avances tecnológicos, es necesario volver a la esencia de nuestras profesiones, el trato humano y empático con nuestros pacientes, desde unos principios éticos que ya perfiló Hipócrates hace dos mil quinientos años”.
 
Martínez-Sellés muestra su preocupación por la legislación actual que contraviene aspectos de la nueva versión del Código de Deontología Médica Español, recientemente aprobado: “Nuestro código es muy claro, incluye los artículos 38.4 El médico no deberá provocar ni colaborar intencionadamente en la muerte del paciente, 61.1 El ser humano es un fin en sí mismo en todas las fases del ciclo biológico, desde la concepción hasta la muerte. Es un deber deontológico respetar y proteger al concebido y no nacido y 64.1 El médico está al servicio de preservar la vida a él confiada en cualquiera de sus estadios.” También denuncia que “tanto la ley de eutanasia como la nueva ley del aborto tratan de limitar la objeción de conciencia, exigiendo que los profesionales sanitarios que quieran acogerse a este legítimo derecho reconocido en nuestra constitución y en la carta europea de derechos fundamentales, tengan que inscribirse previamente en un registro, una especie de lista negra que queda a disposición de las consejerías de sanidad”.
 
Y a este respecto, Tony Borg, profesor de derecho público en la Universidad de Malta, lamenta que “el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se ha mostrado firme en defender la libertad de conciencia en determinadas áreas como el servicio militar obligatorio; pero sin embargo en lo que respecta al aborto, no ha sido tan consistente ni tan vigilante”.
 
Fuente: Jornada internacional “Humanismo y Desafíos Éticos en la Asistencia Sanitaria en Siglo XXI”, celebrada el 24 de noviembre 2023 en el Colegio de Médicos de Madrid.
 

Profesionales sanitarios y periodistas se enfrentan a diario a la comunicación de malas noticias y con frecuencia sufren también sus consecuencias…
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sábado, 27 de mayo de 2023

La IA es la nueva amenaza para el ser humano

(AZprensa) Al final de este breve artículo doy los datos y enlace para que puedas leer –si estás interesado- el artículo completo, porque es demoledor. La periodista Marta del Amo hace una profundo y documentado análisis de los riesgos que la Inteligencia Artificial (IA) representa para el ser humano y de cómo todos estamos entrando como corderitos en este sistema que no hace sino aborregarnos más.
 
Me he permitido extraer algunas frases y conceptos de este artículo, que deberían hacernos reflexionar:
 
Las máquinas no sólo no discuten con nosotros, sino que están diseñadas para complacernos en todo momento. Tal vez por eso cada vez nos sentimos más cómodos tratando con algoritmos en vez de tratar con otras personas.
 
La falta de principios de precaución en el campo de la IA y el software ya han provocado que tecnologías que teóricamente nacieron para conectar a las personas, como pasó con Facebook, hayan terminado por convertirse en palancas de desinformación, polarización y extremismo.
 
La postura que todos hemos adoptado es la de acudir al oráculo (Google, Wikipedia…) para que me diga cómo son las cosas. Esto va creando una inercia en la que nosotros mismos nos vaciamos de contenido y nos hace más irrelevantes porque la respuesta a todo se puede encontrar en una pantalla.
 
Mientras toda esa información sin contrastar engaña a nuestros ojos y oídos, reducen nuestra interacción con otras personas y le dedicamos más tiempo al ordenador y al móvil que a la conversación con nuestros semejantes.
 
El dedicarle cada vez más tiempo a las máquinas está destruyendo nuestra capacidad de razonar, de relacionarnos con los demás y de tener una visión más crítica y empática de la vida.
 
Es preocupante nivel de polarización que hay en la actualidad y esto se ve claramente en la actualidad política, con la creciente costumbre de la confrontación y el menosprecio.
 
No hay voluntad de aprender del que piensa diferente sino de ponerle en evidencia y sentir que mi argumento es más fuerte. Y la tecnología no está haciendo más que reforzar esta dinámica.
 
La IA nos encierra en una burbuja en las que todo el mundo opina igual que nosotros, limitando nuestra capacidad de abrir la mirada, razonar, ser críticos y empatizar con los demás.
 
Antes, cuando llegábamos a un nuevo lugar, preguntábamos direcciones o cualquier otra información a otras personas, ahora ya no, ahora sólo miramos el móvil. Esto es muy útil –hay que reconocerlo- para orientarnos, pero sin darnos cuenta nos está haciendo que consideremos a las demás personas como seres irrelevantes y nos lleva a que sólo confiemos en las máquinas y no en las personas.
 
No solo es que el insulto y la cultura del zasca nos hayan invadido, es que ya no hay ni rastro de diálogo constructivo.
 
Todos tenemos cosas importantes que aportar. No hay que ver al otro como un contrincante al que tumbar sino como alguien que tiene puntos de vista diferentes y puede aportar algo o al menos hacernos reflexionar.
 
En definitiva: “Si queremos un mundo de humanos para humanos, tenemos que buscar y forzar espacios de diálogo. Al hablar de diálogo la gente siente que tiene que ceder, pero el diálogo no consiste en ceder sino en aportar”.
 
Fuente.- Marta del Amo. Periodista tecnológica con base en ciencias. Coordinadora editorial de 'Retina'. Más de 12 años de experiencia en medios nacionales e internacionales como la edición en español de 'MIT Technology Review', 'Público', 'Muy Interesante' y 'El Español'.
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Un Diccionario que todos deberían leer antes de ir a votar:
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sábado, 27 de agosto de 2022

Cómo entender la ciencia y tecnología en Daimiel

(AZprensa) Si algún científico quiere ir a trabajar a Daimiel (Ciudad Real), lo primero que debe hacer es aprender el idioma daimieleño y en especial toda la terminología científica que se utiliza en el denominado “País del to, cucha y arrea”.
 
Para empezar repasaremos las unidades de medida. Aunque dichas unidades de medida se utilizan o utilizaron también en otros lugares, debemos empezar por reseñar una realmente autóctona: la cuerda. En efecto, la cuerda es una medida daimieleña del terreno que equivale a 6.600 metros cuadrados.
 
Otra medida peculiar es la fanega cuya unidad de medida no es uno sino medio; es decir, un cajón de madera que sirve para medir los cereales y en el que caben unos 22 litros. Así, una fanega y media es el equivalente a una hectárea, ya que el grano contenido en media fanega (el citado cajón) da para sembrar esta superficie de terreno.
 
En longitud, así a lo bestia, tenemos la legua (5.572 metros y 7 decímetros). En peso, la libra (460 gr) que a su vez se subdivide en 16 onzas (287 gr). Y si queremos contar por unidades, saber que una ocena son 12 (por ejemplo, “una ocena güevos”, son 12 huevos).
 
Una medida típica de líquidos es el azumbre (unos 2 litros, más o menos), y una medida típica de áridos es el celemín (4,625 litros). Tanto uno como otro se subdividen en cuartillos que, como su nombre indica, son la cuarta parte de cada uno de ellos.
 
Pero esto no significa que no se utilice también el sistema métrico decimal, ya que este se utiliza igualmente, aunque a su manera, siendo la medida más popular el cuartoymitá (375 gr).
 
Sin embargo, donde la creatividad ha alcanzado las más altas cotas es en el amplio abanico de unidades inespecíficas de medida, con las cuales todos se entienden perfectamente. Algunas de las más populares son las miajas (un poco de algo), que a su vez se subdividen en miajilla (si es menos que una miaja) o en miejón (si es más que una miaja).
 
El instrumento de medida en este campo es el ojímetro, el único instrumento de medida en todo el mundo que es incorpóreo y que no exige ningún esfuerzo. Valiéndonos del mismo podemos medir las cosas por pizcas (si esa pequeña cantidad se toma entre dos dedos), puñaos (si la cantidad cogida cabe dentro del puño), cacho, peazo o piazo (una cantidad que puede cogerse con la mano), tajá (si es una cantidad generosa) o rulajas (si está cortado en partes iguales y proporcionadas). Y si lo que hay que medir de manera inespecífica es un líquido, entonces se habla de gotas (“no meches mucho vino sólo 4 gotas”, que quiere decir: “no me sirvas mucho vino, sólo un poco”).
 
Para un país tan peculiar no es de extrañar que los medios de acarreo (o sea, de transporte) sean igualmente peculiares. El más ecológico es la becicleta (bicicleta), pero a los ciudadanos les gusta motorizarse y por eso abundan las amotos (motos) y amotillos (motocicletas), los autos (automóviles) que si son de la marca Ford se llaman foritos y si son muy grandes y ostentosos se llaman aiga. Y ya si vamos todos juntos, para eso está el otobús (autobús), que en Daimiel tiene nombre propio: Laísa (contracción de “la” y “AISA”, que algún gracioso dijo que tales siglas correspondían a Asientos Incómodos Sucios y Asquerosos). Finalmente, si se quiere volar, para eso están los viones (aviones), aunque por desgracia el aeropuerto de Ciudad Real ya se ha cerrado. En cambio para guardar los demás vehículos se dispone de cochera (garaje) y allí es donde se suelen cambiar los gomáticos (neumáticos) cuando están gastados, y en donde se pinta la carrocería para evitar que se amoezcan (del verbo amoecer, es decir, oxidar).
 
En fin, todo científico que se precie tendrá a su disposición un montón de paratos (aparatos con alguna utilidad específica) y sin duda también muchos cachivaches (aparatos que no se sabe muy bien para qué sirven).  Seguro que en su casa cogen (caben) muchos de ellos y no hay duda que serán personas muy leídas (cultas), digo más, listismas (listísimas). Sin duda dispondrán de una arradio (radio) o de un arradiejo (transistor), y más de una vez se verán en la tentación de dejarlo descuajeringao (separadas todas sus piezas) para analizarlo en profundidad y resolver cualquier poblema (problema). Cuando por fin lo arreglen podrán decir que eso chuta (funciona) y si deciden venderlo podrán ajustar (negociar) un buen precio con el que poder pagar su pechería (cuota anual de pertenencia a una asociación).
 
La ciencia en Daimiel ha dado muchos adelantos, desde el asperón (piedra de arenisca de cemento silíceo usada para frotar la ropa cuando se lava) hasta los chuflitos (pitorros que van desde el del botijo hasta los de los aspersores para el riego), pasando por las trompetillas (audífonos), los materiales lásticos (elásticos), el plesiglás o plexiglas (o sea, el plástico) y los insecticidas como el fli (viene de la palabra inglesa “fly” ya que se utiliza contra las moscas y cualquier insecto volador) o la famosa palmeta (herramienta para matar moscas, compuesta de mango y una superficie plana con rejilla que permite espanzurrar las moscas contra cualquier superficie plana).
 
En conclusión, aquí tenéis maomeno (o sea, más o menos) unas nociones básicas de la ciencia y tesnología (tecnología, que no lo había aclarado antes) daimieleña. No olvidéis que fue aquí donde comprendieron que el relente era frío, que el yelo era hielo, que la solanera era calurosa, y quizás por ello y por cómo está evolucionando el mundo, inventaron –entre otros muchos conceptos- el de cambio climático, al que llamaron: dimudación.


“Diccionario Daimieleño – Español”: 


domingo, 6 de febrero de 2022

Con tu teléfono móvil podrás fabricar tus medicamentos

(AZprensa) Parece de ciencia-ficción, claro que tal como se están metiendo en toda nuestra vida los teléfonos móviles no nos debería extrañar que dentro de muy poco seamos capaces de fabricar con ellos hasta nuestros propios medicamentos. De momento ya se ha encontrado la forma de hacerlo…
 
Un equipo de científicos de la Universidad de Santiago de Compostela (España) y de la University College of London (Reino Unido), junto con la empresa FabRx, han desarrollado un nuevo método de impresión en 3D que utiliza la luz de la pantalla de un teléfono inteligente, un smartphone, para producir medicamentos.
 
La impresora utilizada fue desarrollada por la empresa FabRx, impulsada por el investigador gallego Álvaro Goyanes, en colaboración con la firma coruñesa 3DLimitless. Presenta la particularidad de que se puede utilizar para imprimir con la mayoría de los teléfonos actuales, tanto los que tienen sistema operativo Android como los de Apple.
 
Para llevar a cabo la impresión, el paciente recibiría una resina de impresión personalizada con el fármaco requerido en una solución fotosensible. Esta solución se colocaría en el tanque de la impresora y la aplicación móvil seleccionaría los parámetros para obtener el tamaño y la forma del medicamento para imprimir de acuerdo con la prescripción médica. Al introducir el teléfono en el lugar adaptado dentro de la impresora, la luz de su pantalla produciría el medicamento al final.
 
“Este sistema podría ayudar a pacientes que necesiten dosis distintas a las que normalmente se venden en farmacias, o cuando se precisen cambios repetidos de dosis”, ha destacado Alejandro Seijo, uno de los investigadores que han participado en el proyecto.
 
Otra posibilidad que ofrece el nuevo sistema es la de imprimir varios fármacos a la vez, lo que reduciría la cantidad de fármacos que deben tomar algunos pacientes y reducir así la posibilidad de olvido en la toma de alguno de ellos.
 
En el estudio se elaboraron con éxito fármacos en 3D de la warfarina, un anticoagulante oral, en distintas dosis, tamaños y formas. Para conocer cómo el fármaco se libera a través del torrente sanguíneo se realizaron ensayos de estos fármacos impresos utilizando un modelo de laboratorio que emula las condiciones del tracto digestivo. De esta forma se comprobó que la liberación del fármaco es gradual durante las 24 horas. Actualmente la investigación está centrada en la seguridad de las resinas con el objeto de que en el futuro se puedan iniciar los ensayos en humanos dentro de un marco regulatorio que garantice la seguridad de esta tecnología.
 

“Médico, periodista y poeta”, biografía de un médico de pueblo que supo compaginar la investigación con el trato amable y cercano con sus pacientes.
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lunes, 9 de septiembre de 2019

Ya no podremos vivir sin dispositivos IoT

(AZprensa) Querámoslo o no, nos guste o no, la realidad es que el futuro de la salud estará en nuestra muñeca a través de eso que han dado en llamar IoT cuya traducción viene a ser “el Internet de las cosas”, es decir, dispositivos que podemos llevar encima y que nos mantienen conectados a Internet para todo tipo de cosas, entre ellas para vigilar nuestra salud.

Hasta ahora el uso de los dispositivos IoT en el sector salud se centran básicamente en la monitorización remota de pacientes, es decir,  ofrecer atención personalizada a los pacientes y permitir a los médicos realizar un seguimiento de la adherencia de estos pacientes a los planes de tratamiento. También permiten que los hospitales conozcan la ubicación en tiempo real de cierto equipamiento médico y que se puedan disminuir los tiempos de espera en urgencias.

Una de las compañías que ya ha emprendido este camino es la aseguradora de salud Sanitas, que está utilizando IoT tales como tensiómetros, pulseras de actividad, espirómetros para la evaluación de la función pulmonar, básculas y dispositivos para electrocardiogramas. Todas estas herramientas están conectadas a una App desarrollada internamente por Sanitas. Los médicos, a su vez, tienen la información que necesitan en un panel de control vinculado a la historia clínica electrónica de cada paciente y además cuentan con un equipo de monitorización de todos los pacientes.

Los IoT plantean ciertos riesgos de privacidad y preocupación sobre la seguridad de la transferencia de datos médicos. Ésta es la razón por la que, en su momento, la compañía pidió ayuda a un pirata informático (se les llama hacker de sombrero blanco) para que detectara vulnerabilidades en el sistema y así fortalecerlo al máximo.

Pero para quien dude de la importancia y crecimiento imparable de los IoT baste decir que la Fira de Barcelona, en colaboración con Industrial Internet Consortium, va a acoger del 29 al 21 de octubre de este año el congreso internacional “Internet of Things Solutions World Congress (IoTSWC)”, el mayor evento mundial especializado en IoT, al que acudirán unas 400 empresas, más de 400 ponentes y más de 16.000 visitantes procedentes de 120 países.

Según los expertos el gasto en soluciones IoT para la asistencia sanitaria podría llegar a 1,4 billones de euros en 2025. En cuanto a la cantidad de dispositivos IoT dedicados a la atención médica, se prevé que alcanzará los 646 millones en 2020.

Así, pues, el IoT, el internet de las cosas, ha llegado para quedarse y no nos quedará más remedio que familiarizarnos con él.

sábado, 18 de febrero de 2017

La tecnología sanitaria ya cobra a 90 días de media

(AZprensa) No debería ser noticia ya que cobrar a 90 días es una práctica habitual en el mundo empresarial, sin embargo cuando se trata de las Comunidades Autónomas y sus deudas con proveedores –como en este caso son las empresas de tecnología sanitaria- llegar a la normalidad es una noticia excepcional.

La deuda de las Comunidades Autónomas con el sector de Tecnología Sanitaria ha disminuido en más de un 30% con respecto a 2015, año en el que se alcanzaron los 1.085 millones de euros, siendo ahora de “sólo” 724 millones de euros. El 91,9% de las facturas pendientes de cobro corresponden al ejercicio 2016 y el 8,1% restante al de 2015 y anteriores, según los datos del  Observatorio de Deuda de Fenin.

Por lo que se refiere al periodo medio de pago, se ha reducido pasando de los 148 días a 91 aunque existen grandes diferencias de unas Comunidades Autónomas a otras. En este sentido la mayor demora corresponde a Murcia que paga con más de 200 días (de media) de retraso. Entre 180 y 120 días (de media) están pagando Canarias, Cantabria, Valencia, Baleares y Madrid. Entre 120 y 60 días tardan en pagar en Galicia, Asturias, La Rioja y Cataluña. Y ya, finalmente, en el resto de Comunidades Autónomas se paga a menos de 60 días, lo que constituye una gran rareza a la que no se estaba acostumbrado en el sector sanitario.

La puesta en marcha en 2012 de los planes de pago a proveedores (PPP) y el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), junto con la entrada en vigor de la Ley de Morosidad de las Administraciones Públicas, ha hecho que las autonomías reduzcan el tiempo que tardan en pagar sus facturas, y desde Fenin esperan que se siga esta línea y dentro de poco no haya ningún Gobierno autonómico que sea moroso.

martes, 6 de diciembre de 2016

La última tecnología no está al alcance de todos los diabéticos

(AZprensa) La tecnología se ha convertido en una herramienta imprescindible para los pacientes con diabetes, y en especial para aquellos que padecen diabetes mellitus tipo 1. En este tipo de pacientes se considera adecuado evaluar los niveles de glucemia en diferentes momentos a lo largo del día: antes y después de las comidas; antes, durante y después del ejercicio, y ocasionalmente durante la noche, necesidades que se intensifican ante la existencia de situaciones intercurrentes como hipoglucemias, enfermedades, estrés, etc. (no hay que olvidar que la hipoglucemia es la complicación aguda más frecuente en estos pacientes) que desestabilizan el control de la diabetes.

Para su control se ha buscado desarrollar sistemas que permitan una monitorización continua de la glucosa en líquido intersticial y actualmente existe una bomba de insulina que cuenta con un sistema de monitorización integrado. Si la glucemia está disminuyendo rápidamente el sistema suspende la infusión de insulina, con lo que es capaz de evitar la hipoglucemia en el 83,1% de los casos. Este sistema integrado está especialmente indicado en pacientes con hipoglucemias graves e inadvertidas y en niños pequeños, con mayor riesgo de descompensaciones agudas.

Sin embargo, y a pesar del nivel de efectividad y eficiencia de la terapia, las nuevas tecnologías tienen un grado de penetración en nuestro país sorprendentemente bajo, y actualmente el 60% de los pacientes no consigue alcanzar un objetivo de control glucémico adecuado. “Es importante tener el conocimiento de los beneficios que aportan estas nuevas tecnologías e implementar su utilización en las personas con diabetes que tengan la indicación por no conseguir un control metabólico óptimo a pesar del tratamiento intensificado o aquellos pacientes con  hipoglucemias graves/no graves de repetición que condicione una situación incapacitante. Estas tecnologías mejoraran la calidad de vida en estos pacientes y también tendrá un impacto positivo en los recursos sanitarios”, ha declarado la Dra. Orosia Bandrés, endocrinóloga del Hospital Royo Villanova (Zaragoza) con motivo de la campaña social “La diabetes no descansa, tú sí” para facilitar el acceso a las nuevas tecnologías de las personas con diabetes tipo 1.

Actualmente, la penetración de la bomba de insulina en nuestro país se sitúa en torno al 4% de los diabéticos tipo 1, frente a la media en Europa de alrededor del 15%. Si analizamos estos datos por Comunidad Autónoma, solo Extremadura se aproxima a la media europea con un 14% de pacientes con diabetes tipo 1 como usuarios de infusión subcutánea continua de insulina. “Estos datos muestran las diferencias que existen entre comunidades autónomas y, por tanto, la desigualdad de oportunidades de los afectados. Por ello, con esta campaña queremos evitar, en la medida de lo posible, esta inequidad, que creemos se incrementa por la falta de implementación por algunas Comunidades Autónomas de las medidas necesarias que faciliten el acceso de los pacientes a las nuevas tecnologías”, ha resaltado el Dr. Antonio Saz, asesor médico de la Federación de Asociaciones de Diabéticos de la Comunidad de Aragón (ADEARAGON).