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martes, 8 de octubre de 2024

La química internacional en España

(AZprensa) El grupo químico internacional británico ICI (Imperial Chemical Industries) se convirtió en poco tiempo en una de las compañías más dinámicas e importantes del sector químico. Sus objetivos en materia de agricultura abarcaban numerosos aspectos: protección de cosechas, seguridad y medio ambiente, fertilizantes, productos de veterinaria, etc.
 
La sede central de su división agroquímica se estableció en Fernhust, desde donde se planificaba la exportación de sus productos a España. Su principal centro de producción estaba situado en Yalding, en donde se recibían materias primas procedentes de todas partes del mundo y se fabricaba la mayor parte de sus productos. Su principal centro de investigación se encontraba en Jealott’s Hill, en donde con un equipo de más de 800 científicos se ocupaba de investigar y desarrollar nuevos productos así como determinar los ensayos que habrían de realizarse con los mismos en todo el mundo antes de su posible comercialización. La presencia de ICI se hizo notar en los cinco continentes, con unas ventas globales (en la década de los ochenta) superiores a los 13.000 millones de euros.
 
Su presencia en España estaba muy diversificada, contando con todas estas empresas: ICI España (como cabecera de grupo), ICI-Mevisa (colorantes, pigmentos, resinas y productos auxiliares), Intorsa (intermedios orgánicos, pigmentos y productos auxiliares), Nurel (fibras sintéticas, poliéster), Polyvinyl Ibérica (plásticos), ICI Seguridad (sistemas de seguridad), Stauffer Ibérica (agroquímicos), Stahl Ibérica (productos para la industria del cuero), Hispavic Industrial (policloruro de vinilo), Viniclor (polivinil cloruro, PVC) y Tioxide España (dióxido de titanio).
 

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miércoles, 3 de abril de 2024

Una historia ligada a Nobel (y 2)

(AZprensa) Cuando las multinacionales Astra y Zéneca se fusionaron, dando lugar al tercer laboratorio farmacéutico más grande del mundo, AstraZéneca, investigué –como responsable de Comunicación- sobre la historia de estas compañías. Fue así como descubrí que hasta un total de 10 galardonados con el Premio Nobel habían trabajado o colaborado directamente con este laboratorio… ¡y nadie había reparado en ello hasta entonces! Y no sólo eso, sino que la historia de estos Premios Nobel y el laboratorio estaba plagada de anécdotas y hechos curiosos…
 
Alfred Nobel.- Este ingeniero químico nació en 1833 en el seno de una amplia  familia  (eran  11  hermanos)  en  la  que  ya  destacaron  algunos miembros por su contribución a la ciencia. Su abuelo materno, por ejemplo, descubrió la existencia de los vasos linfáticos y a su padre se deben diversos inventos como el torpedo submarino.
 
Alfred Nobel se dio a conocer al inventar un detonador que permitía la explosión de la nitroglicerina. Como el principal problema de la misma residía en su inestabilidad (explotaba a la menor sacudida), Nobel desarrolló una mezcla de nitroglicerina y kieselguhr (una sustancia inerte y porosa formada por caparazones de protozoos ciliados) a la que bautizó como dinamita. Este invento fue decisivo para abordar obras de gran envergadura, como la abertura del canal de Panamá y el canal de Corinto, o la construcción del túnel de San Gotardo, que une Suiza e Italia por debajo de los Alpes. Su empleo se extendió tanto que, a finales de siglo, poseía unas 80 fábricas en numerosos países, permitiéndole acumular una inmensa fortuna.
 
En 1870 había creado Nobel Industries, la mayor compañía de explosivos, y en 1926 tomó la decisión de unirse a otras tres grandes compañías químicas: British Dyestuffs, United Alcali y Brunner, Mond and Co. Fruto de esta unión nació el grupo químico ICI (Imperial Chemical Industries) cuya rama farmacéutica se segregó en 1993 con el nombre de Zéneca para fusionarse años más tarde, en 1999, con Astra y crear así la actual AstraZéneca.
 
Pero los descubrimientos de Alfred Nobel no se utilizaron sólo para beneficio de la humanidad (construcción de túneles, carreteras, etc.) sino que también tuvieron su aplicación en la guerra. Fruto de los remordimientos que esta indeseada utilización de sus descubrimientos produjo, Nobel quiso que al menos la fortuna que había conseguido a lo largo de esos años se utilizase en beneficio de la humanidad y para ello creó la Fundación Nobel, a la que dejó una herencia de 33 millones de coronas-oro (unos 150 millones de euros) y que, a partir de 1901 concede  anualmente los  prestigiosos  premios que llevan  su nombre. En efecto, el mayor acontecimiento científico de cada año es sin duda la concesión de los Premios Nobel, que consagran a los científicos más destacados en diversas ciencias, literatura, o esfuerzos a favor de la paz. En el caso concreto de la medicina, es también el máximo galardón al que se puede aspirar y, a lo largo de estos años un total de 10 galardonados con estos premios han estado ligados de alguna manera a AstraZéneca y han protagonizado algunas coincidencias realmente curiosas.
 
Por ejemplo, ya hemos dicho que Industrias Nobel fue una de las empresas que se fusionaron para crear la antigua ICI que más tarde sería Zéneca. Pero es que también un ganador del premio Nobel fue fundador de Astra. Este mismo galardonado protagonizó otro caso realmente curioso ya que, tanto él como después su hijo, recibieron ambos el Premio Nobel y los dos trabajaron para la misma compañía. También es curiosa la forma en que las vidas de dos galardonados, Chain y Florey se entrecruzaron: uno trabajó para Astra, otro para Zéneca, los dos colaboraron conjuntamente y fruto de ese trabajo ambos recibieron el premio Nobel.
 
Esta es, pues, la relación de esos diez galardonados con el Premio Nobel:
 
Theodor Swedberg.-
En esta especial relación de científicos, el primero en recibir el citado galardón (aunque no el primero –como veremos- en tener relación con AstraZéneca) fue Theodor Swedberg, quien recibió el Premio Nobel de química en 1926 por sus aportaciones en la química de las soluciones coloidales. Fue a comienzos de la década de los 30 cuando se unió a Astra como asesor, junto con otro de los posteriormente galardonados, Hugo Theorell, contribuyendo a uno de los períodos más florecientes de la expansión comercial de esta compañía.
 
Hans von Euler.- Mención especial en esta relación merece Hans von Euler, ya que en el año 1913 fundó Astra, junto con Adolf Rising (jefe de fabricación farmacéutica de Ciba, en Basilea, Suiza) y Knut Sjöberg (uno de los farmacéuticos más destacados de Suecia), siendo además su primer asesor científico. Este químico alemán dirigió sus estudios hacia las enzimas, las vitaminas y la genética. Su libro "Plant Chemistry" sigue siendo hoy día un clásico en el campo de la bioquímica. En 1929 recibió el Premio Nobel de química por sus estudios sobre la fermentación de los azúcares y sobre los enzimas implicados. Sus investigaciones en bioquímica contribuyeron al descubrimiento de numerosos fármacos.
 
Ernst Boris Chain y Howard Walter Florey.- En 1933 Ernst Boris Chain destacó por su estudio de los enzimas y comenzó a colaborar con Howard Walter Florey, un patólogo que se había interesado por los trabajos de Fleming sobre las propiedades de la lisozima. Partiendo de los estudios de Fleming sobre el hongo Penicilium notatum, Chain y Florey consiguieron aislar un potente antibiótico al que Chain bautizó como penicilina. En 1941 Florey se incorporó a Zéneca como asesor y publicó un artículo (calificado como el artículo más importante jamás publicado) que impulsó definitivamente este descubrimiento cuya aplicación ha salvado miles de vidas. A Florey se debe especialmente el aislamiento de la penicilina y la confirmación de sus efectos antibióticos, así como la producción masiva de este antibiótico en Estados Unidos gracias a su descubrimiento que permitía cultivar la penicilina con licor de maíz. Por su parte Chain firmó un contrato con Astra en 1945, que cubría la fabricación de penicilina. En 1945, Chain, Florey y Fleming, recibieron conjuntamente el Premio Nobel de medicina por este descubrimiento aunque, curiosamente, cuando se pregunta a la gente quién ganó el prmio Nobel por la penicilina, todos responden “Fleming” y se olvidan que dicho premio fue compartido por tres científicos que –cada uno en su campo- hizo viable la utilización de este antibiótico.
 
Arne Tiselius.- Otro de los colaboradores de Astra fue Arne Tiselius, a quien se debe la invención de la electroforesis para el estudio de las proteínas y otras macromoléculas. En 1948 fue galardonado con el Premio Nobel de química por sus trabajos sobre la naturaleza del plasma sanguíneo. Inició su investigación en torno a los procesos de difusión y adsorción y, con la ayuda de una beca de la Fundación Rockefeller, en la Universidad de Princeton, consiguió desarrollar el plasma sanguíneo sintético. A su retorno a Uppsala (Suecia), en donde Astra tenía uno de sus grandes centros de investigación, reanudó su interés por las proteínas y por el uso de métodos físicos en los problemas bioquímicos, lo cual le condujo a desarrollar un método mejorado de análisis electroforético que fue mejorando en los años posteriores.
 
Hugo Theorell.- También en la década de los 30 Hugo Theorell se unió a Astra como asesor, y su ayudante Bertil Sjögren fue nombrado jefe de investigación. El premio Nobel le fue concedido en el año 1955 por sus descubrimientos relativos a la naturaleza y al modo de acción de los enzimas implicados en las oxidaciones biológicas. Uno de los principales logros de este bioquímico sueco fue conseguir la primera cristalización de la mioglobina, la proteína transportadora de oxigeno del músculo, y fue también el primero en describir con todo detalle un mecanismo enzimático. A él se debe el descubrimiento del fermento amarillo (vitamina B2+apoenzima) e importantes trabajos sobre el citocromo C.
 
Ulf von Euler.- Con Ulf von Euler se da el único caso en la historia en que un padre y su hijo han sido galardonados con el Premio Nobel (de química, el padre, y de medicina, el hijo) y ambos han trabajado para la misma compañía. Hijo de Hans von Euler, uno de los fundadores de Astra, Ulf trabajó junto a otro galardonado, Hugo Theorell, en los laboratorios de Astra en Suecia. Fue el primer médico investigador que probó el anestésico local Xylocaína, desarrollado por esta compañía, y descubrió la noradrenalina y las prostaglandinas. Sugirió la existencia de una sustancia que ejercía una acción contráctil unas veces y relajante otras, sobre la musculatura uterina. En 1970 recibió el Premio Nobel de medicina por sus descubrimientos acerca de los transmisores humorales en los terminales nerviosos y el mecanismo para su almacenamiento, liberación e inactivación, compartiendo dicho premio con Bernard Katz y Julius Axelrod.
 
Sune Bergström.- Por lo que se refiere a este investigador, que colaboró con Astra como asesor, recibió el Premio Nobel de medicina en el año 1982 por sus descubrimientos relativos a las prostaglandinas y a diversas sustancias biológicas emparentadas con las mismas. Dicho premio fue compartido con los doctores Bengt I. Samuelsson y John R. Vane.
Bergström, nacido en 1916, se formó en el Instituto Karolinska de Estocolmo, en la Universidad de Columbia en Nueva York y en la Universidad de Basilea en Suiza. En 1958 regresó al Instituto Karolinska como profesor de química y a continuación fue nombrado decano de la facultad de Medicina de la capital sueca y director del centro en 1969. Asimismo formó parte del comité Nobel entre 1975 y 1987, y fue responsable de investigación médica en la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 1977 y 1982.
 
James Black.- En 1958 este joven doctor se unió a la antigua Zéneca (entonces ICI) para desarrollar sus investigaciones sobre los efectos de unos  neurotransmisores  llamados  catecolaminas. James Black descubrió que bloqueando la acción de las catecolaminas en el corazón, se podía prevenir el riesgo derivado del aumento en la intensidad y frecuencia de los latidos. Sus investigaciones condujeron al descubrimiento del primer betabloqueante, pronethalol. Por estas investigaciones y la vía terapéutica que abrieron, se le concedió en 1988 el Premio Nobel de medicina, un premio compartido con Gertrude Elion y George Hitchings. Investigaciones posteriores llevadas a cabo por Black y su equipo de investigadores en los laboratorios de Zéneca en Alderley Park (Reino Unido) condujeron al descubrimiento de Sumial (propranolol), uno de los betabloqueantes de más amplia difusión y, posteriormente, al descubrimiento de Tenormin (atenolol), uno de los dos betabloqueantes cardioselectivos más prescritos en todo el mundo.
 
Arvid Carlsson.- Finalmente Arvid Carlsson, profesor de Farmacología en la Universidad de Gotemburgo (Suecia), fue galardonado con el Premio Nobel de medicina del año 2000 por sus estudios sobre la transmisión de señales en el sistema nervioso. La Academia Sueca destacó los "descubrimientos esenciales sobre un modo importante de transmisión de la señal entre diferentes células nerviosas, la transmisión sináptica lenta", que han sido determinantes "para la comprensión de las funciones normales del cerebro y de las condiciones en las que perturbaciones en la transmisión de la señal pueden inducir enfermedades neurológicas o físicas". Este investigador ha sido reconocido por su descubrimiento de que la dopamina es un transmisor en el cerebro que tiene una gran importancia para nuestra capacidad de controlar los movimientos. Su investigación ha demostrado que la enfermedad de Parkinson está causada por una falta de dopamina en determinadas partes del cerebro por lo que un remedio eficaz (L-dopa) para esta enfermedad puede desarrollarse. También ha demostrado el modo en que actúan los fármacos usados en el tratamiento de la esquizofrenia.
 
La figura de Carlsson cabe calificarla de decisiva en el desarrollo de AstraZéneca, sobre todo en la década de los 60. Gracias a su influencia, la compañía dirigió su investigación hacia los betabloqueantes, los betaestimuladores y la también llamada hipótesis de la serotonina. En el caso de los betabloqueantes, la investigación culminó con Seloken (metoprolol), un betabloqueante cardioselectivo que se ha convertido en uno de los fármacos más importantes para el tratamiento de la hipertensión arterial (comercializado también como Beloken en algunos países). Por su parte, en el caso de los betaestimuladores, la investigación condujo a un nuevo agente broncodilatador, Terbasmin (terbutalina), un beta 2 agonista para el tratamiento del asma, que revolucionó el tratamiento de esta enfermedad.
 
Y es que, en resumen… Para tratar las enfermedades siempre han existido remedios, aun cuando la mayoría de ellos fuesen de dudosa o nula eficacia. Y ¡qué decir del conocimiento sobre el origen de las enfermedades y del modo de actuación que de esos tratamientos se tenía! Realmente hasta el siglo XIX nadie era capaz de distinguir entre medicinas y especias, y ni siquiera quienes prescribían dichos remedios podían añadir mucho más sobre ellos. Uno de los tratamientos más comunes en aquella época era el uso de sanguijuelas para que chuparan el “exceso de sangre” al que atribuían la causa de muchos males. Igualmente se creyó, durante un tiempo, que la electricidad proporcionaba un suministro extra de fuerza vital.
 
Afortunadamente el progreso del conocimiento en todas sus áreas fue descartando viejas creencias y abriendo nuevos caminos en la medicina y en el resto de las ciencias. Actualmente son muchas las enfermedades conocidas y múltiples también sus opciones de tratamiento tanto médico como quirúrgico. La era de los fármacos, tal como hoy la conocemos,  comenzó  hace tan solo un siglo,  sin  embargo  sus orígenes hay que buscarlos hace doscientos años y en esa historia, la compañía fundada por Alfred Nobel tuvo mucho que decir.

La primera parte de este artículo está en el siguiente enlace: 
https://azpressnews.blogspot.com/2024/04/una-historia-ligada-nobel-1.html

 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon.

martes, 2 de abril de 2024

Una historia ligada a Nobel (1)

(AZprensa) Tras la fusión de las multinacionales Astra y Zéneca, que dio lugar al tercer laboratorio farmacéutico más grande del mundo, AstraZéneca, investigué –como responsable de Comunicación- sobre la historia de estas compañías. Fue así como descubrí que hasta un total de 10 galardonados con el Premio Nobel habían trabajado o colaborado directamente con este laboratorio… ¡y nadie había reparado en ello hasta entonces! Y no sólo eso, sino que la historia de estos Premios Nobel y el laboratorio estaba plagada de anécdotas y hechos curiosos. Todo ello me llevó a escribir el libro sobre la historia de este laboratorio, que también era un repaso a la historia de la industria farmacéutica. Así fue como descubrí esta interesante relación…
 
El 10 de diciembre del año 2000 la Fundación Nobel celebraba en Estocolmo (Suecia) la gala de entrega de los premios Nobel correspondientes a dicho año. No era una ceremonia cualquiera ya que en esta especial ocasión coincidía con el centenario de la creación de esta Fundación, un proyecto al que Nobel legó la mayor parte de su fortuna (unos 10 millones de euros de aquella época) para premiar y reconocer públicamente los avances más importantes en los campos de la física, química, medicina y literatura, categorías a las que más tarde se añadirían las de paz y economía.
 
Con tal motivo fueron invitados a esta ceremonia 225 galardonados con el Nobel a lo largo de la historia y en el marco de la Academia Real de Música de Estocolmo, el galardonado con el Nobel de medicina del año 2000 fue el investigador Arvid Carlsson. Este hecho tuvo una especial significación para AstraZéneca ya que, según pude descubrir al recopilar y estudiar documentación de la más diversa procedencia, Carlsson hacía el número 10 en la lista de galardonados con el premio Nobel que habían trabajado o colaborado con la compañía farmacéutica AstraZéneca a lo largo de su historia. ¡Y nadie había reparado en ello!
 
Desde que en 1926 las Industrias Nobel, la mayor compañía europea de explosivos, se uniera a otras tres empresas químicas británicas para crear Imperial Chemical Industries (ICI), cuya rama farmacéutica se independizó más tarde con el nombre de Zéneca, y por otra parte en 1913 Hans von Euler (galardonado con el premio Nobel de química en 1929) creara junto a otros dos socios la compañía farmacéutica Astra, la historia de AstraZéneca ha estado vinculada a estos premios que, hasta en un total de 10 ocasiones, han recaído en científicos que trabajaron o colaboraron con dicha compañía.
 
En el transcurso de esos cien primeros años del Nobel, un total de 172 médicos recibieron este galardón, un hecho que se justifica en razón de que en muchas ocasiones el premio fue compartido por varios investigadores. Al principio, el premio podía ser concedido a varias personas, sin especificar número, fijándose posteriormente en tres el número máximo de personas que podían recibirlo. Durante los primero años, el premio se podía conceder a título póstumo sólo si la candidatura se había presentado antes del primer día de febrero de ese mismo año; sin embargo, desde 1974, el premio puede recaer en cualquier persona, aunque fallezca antes de la ceremonia, tal como ha sucedido en el año 2011 con uno de los premiados.
 
El importe inicial del premio era el equivalente a unos 18.000 euros y un siglo después, su importe alcanzaba la cifra aproximada de 1.050.000 euros, estando reconocidos como los premios de mayor prestigio y reconocimiento a nivel mundial. Cabe señalar que el importe de estos premios no va incrementándose en función de los años transcurridos, sino en función de la situación económica en que se encuentre la Fundación; así, por ejemplo, el premio más bajo (12.000 euros) se concedió en 1923.
 
Con relación al caso que nos ocupa, un total de siete galardonados con el Nobel de medicina trabajaron o colaboraron con AstraZéneca a lo largo de su historia (Howard Walter Florey y Ernst Bortis Chain, en 1945; Axel Hugo Theodor Theorell, en 1955; Ulf S. Von Euler, en 1970; Sune K. Bergström, en 1982; James Black, en 1988; y Arvid Carlsson, en 2000). También fueron reconocidos con este premio, en la categoría de química, tres investigadores relacionados con AstraZéneca (Theodor Svedberg, en 1926; Hans von Euler, en 1929; y Arne Tiselius, en 1948).
 
Este artículo continúa en el siguiente enlace: https://azpressnews.blogspot.com/2024/04/una-historia-ligada-nobel-y-2.html

 

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lunes, 24 de julio de 2023

Constitución de los alcoholes

(AZprensa) En el año 1877 se presentó para la obtención del doctorado en farmacia un trabajo titulado “Constitución de los alcoholes”. A la hora de plantear el por qué de ese trabajo, se decía: “Como el espíritu humano tiende siempre a darse cuenta del por qué de todas las cosas; los químicos, al ver un cuerpo llamado alcohol, dotado de ciertas propiedades y muy importante bajo ciertos aspectos, les vino la necesidad de estudiarlo, con objeto de saber, la manera de agruparse sus elementos para, conocida esta, llevarle al grupo que en la clasificación de los cuerpos le correspondiese”.
 
Se explicaba que para esto era necesario que la observación y la experiencia base de un buen  sistema filosófico-químico, dotasen a la razón de los medios que por sí no da la posesión. Así, observando unas veces, experimentando otras, los hechos permitieron dar origen a varias teorías sobre la Constitución de los Alcoholes.
 
En dicho trabajo se exponían las diferentes teorías que existían en aquél momento y, aunque no se aportaba ningún ensayo, sí que se incluían fórmulas para corroborarlas. Al final del mismo se realizaba un análisis crítico, y aunque se llegaba a la conclusión de que la teoría de Liebig era la más acertada, se reconocía que ésta no se encontraba libre de objeciones.
 

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miércoles, 12 de julio de 2023

ICI ha formado parte de tu vida

Desde la fusión que dio lugar al nacimiento del grupo químico internacional Imperial Chemical Industries (ICI) en 1926 hasta 1993 en que se produjo su segregación en dos grupos diferentes (ICI y Zeneca) habían transcurrido 67 años en los que este grupo químico ocupó posiciones de liderazgo en casi todos los campos de la química (pinturas, explosivos, fibras textiles, materiales plásticos, materias primas, etc.) y la biociencia (productos farmacéuticos, productos agroquímicos y especialidades químicas de alto valor añadido).
 
Tal era la variedad de productos que aportaba el grupo ICI a la vida diaria de las personas,  que podía decirse sin temor a equivocarse que toda nuestra vida se veía rodeada de sus productos. Veamos uno ejemplos…
 
Si nos atenemos a las prendas de vestir, se podía citar el nylon, el azul índigo que da su característico color a los pantalones vaqueros, las fibras sintéticas de los anoraks y otras prendas aislantes del frío y la lluvia, las prendas de cuero (tratadas con productos ICI), etc.
 
Si nos fijamos en la alimentación, podían citarse el plástico biodegradable (pet) de las botellas de muchos de los refrescos, envases de yogur o de champú, o los agroquímicos (insecticidas, funguicidas y herbicidas) que proporcionan la sanidad necesaria y defensa frente a las plagas y enfermedades a nuestros alimentos, o las semillas mejoradas para la producción tanto de alimentos como de piensos para la ganadería.
 
Pero también en otras facetas de la vida cotidiana estaban presentes los productos de ICI, como por ejemplo en la pintura de los automóviles, la tapicería de los mismos, el tóner de las fotocopiadoras e impresoras, los materiales plásticos de las pelotas de golf o de tenis, las cintas de video o de casete, los barnices para la protección de la madera o la pintura de las paredes de nuestras casas, los desinfectantes del agua de las piscinas, los medicamentos necesarios para combatir numerosas enfermedades...
 
Como puedes comprobar, toda tu vida y tu hogar ha estado llena de productos ICI.
 

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sábado, 23 de julio de 2022

Una multinacional en tu casa

(AZprensa) Aún no había nacido Zéneca, sino que las diferentes compañías que formaron este grupo pertenecían al grupo británico multinacional ICI (Imperial Chemical Industries). Yo trabajaba como responsable de Comunicación y Publicidad en la división de agroquímicos (ICI Zeltia), pero había otras muchas empresas en este grupo: ICI España (como cabecera de grupo), ICI-Farma (laboratorio farmacéutico), ICI-Mevisa (colorantes, pigmentos, resinas y productos auxiliares), Intorsa (intermedios orgánicos, pigmentos y productos auxiliares), Nurel (fibras sintéticas, poliéster), ICI-Resins (resinas sintéticas), Polyvinyl Ibérica (plásticos), ICI Seguridad (sistemas de seguridad), Stauffer Ibérica (agroquímicos), SES Ibérica (semillas), Stahl Ibérica (productos para la industria del cuero), Hispavic Industrial (policloruro de vinilo), Viniclor (polivinil cloruro, PVC) y Tioxide España (dióxido de titanio).
 
Para crear cultura de grupo pusieron al frente de ICI-España a Alfredo Rubín (anteriormente presidente de ICI-Zeltia con quien había coincidido en dicha empresa). Su sede estaba en un precioso edificio en las afueras de Hospitalet (Barcelona) muy cerca del aeropuerto. Allí se daba cita, pues, la plana mayor de este coloso de la química industrial que abarcaba sectores tan importantes y dispares como las fibras de nylon, derivados plásticos para multitud de usos, colorantes, medicamentos, agroquímicos, semillas… Para que te hagas una ideas te diré que en aquellos años tú mismo vivías rodeado de productos ICI: Seguramente tenías un anorak cuyas fibras eran de “Terylene” o simplemente el nylon de las medias, o el tinte azul de los vaqueros (color “índigo” inventado por ICI), o el caucho de las pelotas de tenis, o los derivados plásticos de las cintas de vídeo, o algunos de los componentes plásticos de las carrocerías de tu coche, o las botellas de refrescos o envases de yogures fabricados con plástico biodegradable “PET” inventado por ICI, o productos de huerta nacidos de semillas de esta compañía y defendidos de las plagas con los agroquímicos de la misma, o medicamentos para muchas enfermedades, o cuero de cinturones y chaquetas de piel curtidos con productos ICI, o pinturas y barnices de las paredes y el parquet de tu casa… en fin, la lista la podríamos hacer interminable porque ICI era la principal compañía de agroquímicos del mundo y sus productos estaban absolutamente en todos los rincones de nuestra vida cotidiana.
 


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martes, 19 de febrero de 2019

Hemos entrado en la "Edad de las Tierras Raras"


(AZprensa) ¿Has oído hablar del europio? ¿Y del gadolinio? ¿O quizá te suene el neodimio? Si alguna de tus respuestas es afirmativa, seguramente querrás saber más de estas y otras tierras raras. Si no has escuchado nunca estos nombres, te sorprenderá averiguar que el europio está presente en tus billetes de euro para evitar falsificaciones, que el gadolinio se inyecta a los pacientes durante las resonancias magnéticas para detectar si hay cáncer, o que el neodimio entra en contacto con nuestras orejas cuando nos colocamos unos auriculares.

El químico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ricardo Prego Reboredo, desvela las características, propiedades y aplicaciones de estos minerales en su libro “Las tierras raras”. El autor rastrea también los orígenes de su descubrimiento, ya a finales del siglo XVIII en el pueblo sueco de Ytterby, y explica el desconcierto de los mineralogistas y químicos del siglo XIX durante sus investigaciones en torno a ellos.

Así, el primer capítulo narra los desvelos de la comunidad científica hasta que pudo completarse “el mágico número de 17 elementos” para esa nueva familia química: escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, prometio, samario, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio, lutecio y los otros tres ya mencionados. A continuación, Prego ahonda en las similitudes y diferencias entre las tierras raras y el resto de los elementos químicos incluidos en la tabla periódica. Ya en el tercer capítulo, el autor explica las aplicaciones de las tierras raras, mientras que la última parte del libro se dedica a analizar las implicaciones sociopolíticas de los 17 elementos, que por su carácter estratégico y elevado coste generan crisis económicas y tensiones geopolíticas en muchas zonas del globo.

Lo parezca o no, el hecho cierto es que dependemos de estos metales, pero, paradójicamente, pocas personas han oído hablar de ellos. “Las tierras raras están omnipresentes en nuestra sociedad de alta tecnología hasta el punto de que se podría hablar de una ‘Edad de las Tierras Raras’ con la misma propiedad que lo hacemos de las edades de Bronce o de Hierro”, sin embargo, tal como explica Ricardo Prego, “esos elementos químicos no ocupan portadas en los periódicos”.

Sin embargo hay medios de información, como “AZprensa”, donde nos ocupamos de estas cosas desde hace tiempo, tal como se puede apreciar en esta información relacionada:

martes, 24 de abril de 2018

El sector químico ya no está en crisis


(AZprensa) La industria química española ha alcanzado una facturación de 63.100 millones de euros en el año 2017, lo que representa un crecimiento histórico del 6,9% respecto al año anterior. Desde el año 2014 este sector ha ido superando su techo histórico de facturación, hasta acumular en los últimos diez años un crecimiento del 27% y ello a pesar de la crisis económica. La consecuencia más positiva de todo esto ha sido el despertar de las inversiones que este último año han alcanzado los 2.228 millones de euros.

El presidente de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), Antón Valero, ha remarcado que este sector es "esencial para las economías avanzadas y, consecuentemente, para la española ya que su actividad genera directa e indirectamente el 5,6 % del PIB nacional y da empleo al 3,5% de la población activa ocupada".

Uno de los principales factores que han propiciado este incremento de la cifra de negocios en el 2017 ha sido, según ha explicado, el comportamiento de la producción, junto a los precios internacionales (asociados al comportamiento de crudos).

Respecto a la distribución sectorial de la cifra de negocios, la industria farmacéutica sigue siendo el subsector más representativo al aportar el 21% del total, seguido de cerca por las materias primas, plástico y caucho con un 19% y la química orgánica con un 14,5%.

sábado, 22 de agosto de 2015

Fusión biotecnológica

(El Inefable) Cuando alguien se refiere a la fusión que dio lugar al nacimiento de la compañía farmacéutica internacional AstraZéneca, se da la impresión que aquella fue una fusión de dos compañías farmacéuticas; sin embargo se trató de una fusión biotecnológica ya que en la misma entraron otras compañías si bien estas últimas acabaron escindiéndose al poco tiempo. De hecho, las tres divisiones de Zéneca (Agroquímicos, farmacia y Especialidades químicas) se unieron a Astra, que no solo era farmacéutica sino que también incluía algunos negocios afines tales como Astra Tech, especializado en aparatos y accesorios necesarios para la realización de la práctica médica.

Por parte de Zéneca no podríamos olvidarnos de Zeneca Mogen,  una de las compañías de biotecnología de plantas más importantes del mundo, con una posición de liderazgo en la modificación genética de la resistencia frente a hongos y nematodos, y en la producción de enzimas y carbohidratos en plantas. Zeneca Mogen se creó en 1997 cuando Zeneca Agrochemicals adquirió la compañía holandesa de biotecnología Mogen International.

Por su parte, Advanta se constituyó como su negocio global de semillas, estando formado por Zeneca y Cosun. La sede principal de Advanta se estableció en Kapele (Holanda) siendo la quinta compañía más grande del mundo en semillas y desempeñando un papel importante en el desarrollo de nuevas variedades de semillas que producirán los cultivos que alimentarán a la humanidad en el futuro.

domingo, 5 de julio de 2015

La química descontamina lo que la química contamina

(El Inefable) El químico e investigador del CSIC, Avelino Corma, premio Príncipe de Asturias 2014, no se cansa de divulgar todo lo que la química puede hacer en beneficio de la sociedad, una “química verde” que según expone “tiene, entre otros objetivos, conseguir el máximo aprovechamiento de las materias primas de partida , llevar a cabo los procesos utilizando la mínima cantidad de energía, minimizar los residuos obtenidos en la reacción y, cuando se obtienen residuos, lograr reciclarlos y convertirlos en compuestos útiles o descomponerlos en moléculas no contaminantes”.

Sobre el papel descontaminador de la química pone como ejemplo cómo “hace años, con los motores de gasolina se emitían a la atmósfera óxidos de nitrógeno e hidrocarburos volátiles que causaron graves problemas de contaminación en el aire de las grandes ciudades. Estamos hablando de los años 70. Por ejemplo, Londres y Los Ángeles eran el prototipo; la atmósfera en estas ciudades era casi irrespirable. La química aportó la solución al problema, que provino desde dos direcciones: por un lado, desarrolló catalizadores para disminuir la cantidad de azufre y nitrógeno en los combustibles, especialmente en la gasolina. Por otro, desarrolló los catalizadores para tratar las emisiones en automóviles que convertían los óxidos de nitrógeno en nitrógeno y agua, y llevaban a cabo la combustión de los hidrocarburos convirtiéndolos en CO2 y agua. La química y la catálisis tuvieron un impacto directo en la mejora de la calidad del aire en nuestras ciudades”.

Con relación a las energías renovables se objeta que aún son muy costosas y por eso se utilizan poco. Sobre este punto, no obstante, se muestra optimista y confiesa que “creo que de manera continua irá aumentando el porcentaje de participación de las renovables en la energía total que consumimos” y continúa explicando que “si vamos a utilizar energías renovables, por ejemplo la solar, podremos obtener toda la energía que queramos a partir del sol, pero solo la obtendremos cuando haya sol. Por la noche no podremos y cuando esté nublado tampoco. La solución es el almacenamiento de la energía. Si eres capaz de almacenarla, después podrás utilizarla cuando quieras. Por tanto, al hablar de energía, hay que tener en cuenta estos dos aspectos”.

De cómo afronta la química los grandes desafíos del cambio climático, expone que: “La química está desarrollando materiales para obtener células fotovoltaicas mejores, cada vez con mayor rendimiento. En definitiva, distintos materiales que nos permitan utilizar la luz para producir energía por distintos medios. La química está obteniendo polímeros para poder hacer esto, materiales semiconductores inorgánicos, materiales semiconductores híbridos (orgánicos e inorgánicos), para transformar la energía lumínica en energía eléctrica. Y también materiales para directamente, a partir de la energía lumínica, romper el agua (disociarla) en hidrógeno y oxígeno. Además, la energía eólica se utiliza para producir electricidad y a partir de esta obtener hidrogeno del agua. Este hidrogeno se podría quemar con oxígeno para producir energía y agua, o se podría hacer reaccionar con CO2 en presencia de un catalizador para obtener hidrocarburos o alcoholes, por ejemplo”.