domingo, 20 de octubre de 2019

La conducta suicida no es un trastorno mental


(AZprensa) La conducta suicida no es un trastorno mental sino simplemente una conducta y, por consiguiente, no se debe a una sola causa. Detrás de los suicidios hay personas a las que atender y la sociedad está reclamando ya un “Plan de prevención del suicidio” puesto que las cifras son ya de por sí bastante elocuentes: En el año 2018 en España fallecieron por suicidio más de 3.000 personas, una tasa que duplica la de accidentes de tráfico y es 13 veces mayor que la de homicidios. Se trata de la principal causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años. En nuestro país, entre el 40 y 50 por ciento de las urgencias psiquiátricas corresponden a intentos de suicidio.

Tras la celebración del encuentro “Suicidio en los medios: el debate pendiente”, organizado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), con la colaboración del laboratorio farmacéutico Janssen, se han dado a conocer las siguientes conclusiones:

1.- La información sobre los casos de suicidio puede ser útil para ofrecer una salida a esas personas que se encuentran en una encrucijada y para apoyar a todos los supervivientes y familiares de víctimas del suicidio.
2.- Hay que comunicar, pero se recomienda que siempre se haga bajo la tutoría y decisión del medio de comunicación, que no se le dé una gran importancia, que sea en el interior y en un lugar más bien pequeño, que no se den datos morbosos y que se haga con el máximo respeto.
3.- Se debe dar más importancia a la figura de los “rescatadores”. Una posible vía de salida llamada así por la OMS y que puede servir como ayuda a la que recurrir en caso de estar pensando en suicidio. En este sentido surge la idea de si se debe o no crear un teléfono de la esperanza.
4.- La conducta suicida no es un trastorno mental sino una conducta y por lo tanto, no se debe a una sola causa.
5.- Actualmente lo que se puede hacer es realizar reportajes específicos y que las administraciones públicas faciliten todos los datos necesarios para que el medio pueda comunicarlo de manera adecuada. Las estadísticas son esenciales para ello.
6.- La sociedad está en un momento de punto de inflexión en cuanto a la percepción del suicidio y nos hemos dado cuenta de las dimensiones que tiene este problema.
7.- Hay que comunicar con sensibilidad, evitar darle un aire romántico y no asociarlo a expresiones como éxito, salida, valor, solución…
8.- La prevención tiene que ser sanitaria pero también a nivel social y educativo. De esta tarea no se puede responsabilizar a los medios de comunicación sino al Ministerio de Sanidad.
9.- Es importante que al dar la noticia se empatice con la persona fallecida y con la familia y que el periodista tenga en cuenta la población vulnerable para tratar de darles esperanza.
10.- El Plan Nacional de Prevención del Suicidio es necesario y la sociedad lo está demandando independientemente de lo que suceda próximamente a nivel político.
11.- La asistencia a los trastornos mentales es buena pero mejorable y se debería llevar a cabo un plan de formación a médicos de atención primaria y educadores de detección de conductas suicidas.

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