jueves, 27 de marzo de 2025

A Ventas le gustan más las Promociones que la Publicidad

(AZprensa) A los responsables de Ventas de una compañía les gusta hacer promociones, más que publicidad, porque con estas “ven” claramente los resultados del dinero que se han “gastado” en la publicidad que acompaña a la misma. Si te fijas, he puesto “gastado” entre comillas, porque es típico que los responsables de ventas consideren la publicidad como un “gasto” y no como una “inversión”. Por eso son más partidarios de hacer promociones que de hacer publicidad, porque con la promoción ven claramente y miden su influencia en las ventas, mientras que con la publicidad no pueden hacerlo, al menos, de una manera tan exacta.
 
Pero esto conlleva un error muy arraigado en los responsables de ventas, bien sean Directores de Ventas, Jefes de Venta, o Delegados comerciales: Dan más importancia al regalo (o a los regalos) que a la publicidad que es imprescindible para dar a conocer la promoción y persuadir a los clientes potenciales para que participen en ella.
 
Cuando yo empecé a trabajar en esta gran compañía de agroquímicos, eso fue lo primero que me llamó la atención. Como Jefe de Publicidad de la misma, tenía a mi disposición un gran presupuesto de publicidad que llegó a los 200 millones de pesetas (1,2 millones de euros) pero de los de entonces, de la década de los ochenta) y una parte del mismo se dedicaba a promociones, pero ¿cómo se “gastaba” ese dinero de las promociones?
 
El 90 por ciento del presupuesto de la promoción se destinaba a regalos, porque los responsables de ventas entendían que cuanto más caro y atractivo fuese ese regalo, o cuantos más obsequios se ofreciesen a los clientes, mayores serían las ganas de estos por participar y más ventas del producto se producirían. Pero ¿cómo se “enteraban” esos clientes potenciales de que se había puesto en marcha una promoción? Pues a la publicidad para comunicarlo sólo se dedicaba el 10 por ciento de ese presupuesto.
 
Había, pues, una desproporción brutal entre el dinero que se destinaba a premios y el que se destinaba a comunicación. Se creían que con el “boca a boca” era suficiente para que los clientes se enterasen y poco más hacía falta, quizás algún anuncio suelto, algún cartel colocado en los puntos de venta, o alguna carta enviada por correo (en aquella época no había ni ordenadores, ni móviles, ni correos electrónicos, etc., por lo que el envío de cartas comerciales era algo habitual, tan habitual como ahora lo es el enviar e-mails publicitarios).
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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“De la Publicidad al Periodismo”: https://www.amazon.es/dp/B0D4KHNVH4

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