miércoles, 28 de octubre de 2026

Cuando los periodistas exageran la síntesis

La capacidad de síntesis es imprescindible en periodismo. Todo periodista sabe que tiene que resumir en muy pocas palabras lo más importante de una información o unas declaraciones. Y de esto último, hay un ejemplo digno de haber entrado en el libro Guinness de los records.
 
(AZprensa) De todos es sabido que en televisión el tiempo es oro y que un minuto en antena equivale prácticamente a una eternidad. Aun así, muchos entrevistados todavía se sorprenden cuando, tras media hora de conversación pausada y grabada con mimo, comprueban que el departamento de edición ha decidido despacharlos en apenas veinte segundos.
 
Sin embargo, el mayor prodigio de síntesis televisiva que uno recuerda se produjo tras la finalización de un partido de fútbol.
 
Los corresponsales de una conocida cadena acudieron a la sala de prensa para recoger las declaraciones del entrenador local. Se supone que estuvieron atentos a todo lo que se expuso ante los micrófonos, que después revisaron el material en la redacción y que hicieron una minuciosa selección para resumir lo acontecido.
 
Pues bien, ¿cabe mayor alarde de concisión? Esto que reproduzco a continuación fue todo lo que los responsables de aquella cadena consideraron suficiente para ilustrar la noticia: «Sembrado».
 
Así es. Una única palabra en boca del técnico; ni siquiera la acompañaron de sujeto, verbo y complementos circunstanciales. No. Tan solo esa aislada y rotunda palabra: «sembrado».
 
La mutilación de la realidad
 
Si uno acude a la trastienda de los hechos, descubre el verdadero alcance del misterio. En realidad, el entrenador había ofrecido una explicación más o menos sensata de la victoria: "Desde el inicio se ha puesto el partido como nos imaginábamos. Durante la semana hemos trabajado estos aspectos, con una defensa de tres para abrir bien las bandas, y por eso quiero dar la enhorabuena al equipo, que ha estado sembrado". A partir de ahí, el míster se explayó detallando cómo los suyos se habían sobrepuesto a las adversidades, mantenido la fe y demostrado una gran puntería ante la meta rival.
 
Pero para los editores de los informativos de aquella cadena, todo ese análisis táctico, el esfuerzo coral y la crónica del encuentro sobraban por completo. La rueda de prensa entera quedó reducida a un monosílabo con ínfulas: «sembrado».
 
¿Cabe mayor capacidad de reducción al absurdo? Desde luego, semejante ejercicio de cirugía informativa merecería un puesto de honor en el libro Guinness de los récords. Al final, nos venden la urgencia como coartada para justificar la pereza intelectual, convirtiendo el periodismo en una suerte de telegrama indescifrable donde lo único que cuenta es rellenar huecos a golpe de brocha gorda. Menos mal que los entrenadores siempre nos dejarán titulares tan profundos como este para alimentar el desconcierto general.
 

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