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sábado, 27 de junio de 2026

¡Paren las rotativas! La ciencia descubre que estar despierto cansa más que dormir

(AZprensa)
La humanidad puede respirar tranquila. Los grandes enigmas del universo —las leyes de la física cuántica, el misterio de la materia oscura o el secreto de las pirámides— han quedado reducidos a meras anécdotas infantiles ante el monumental, colosal e histórico descubrimiento que nos llega desde los laboratorios de la prestigiosa Universidad de Colorado, en Estados Unidos. Prepara tu mente, querido lector, porque lo que estás a punto de leer va a tambalear los cimientos de todo lo que creías saber sobre la existencia humana.
 
El eminente y preclaro profesor Kenneth Wright ha hecho pública la conclusión de un estudio que, sin lugar a dudas, merece pasar con letras de oro a los anales más sagrados de la historia de la Medicina:
 
«Hemos descubierto que la gente gasta más energía cuando está despierta en la cama que cuando está dormida».
 
¡Es sencillamente increíble! ¡Qué derroche de perspicacia! Jamás se me habría ocurrido pensar semejante audacia evolutiva. Millones de años de hominización, desde el Australopithecus hasta nuestros días, para que la ciencia nos confirme bajo sello universitario que parpadear, hablar, masticar y digerir consume más calorías que estar sumido en el más absoluto y plano de los limbos nocturnos. Verdaderamente, Newton y Einstein son unos aficionados al lado del bueno de Kenneth.
 
Una muestra demográfica irrebatible: El poder del "Siete"
 
Como todo estudio que se precie de tener un rigor científico incontestable, la metodología empleada por el equipo del profesor Wright ha sido de un despliegue logístico sin precedentes. Para extrapolar el comportamiento metabólico de los más de 6.000 millones de habitantes del planeta Tierra, los investigadores no escatimaron en gastos y reclutaron a la imponente y masiva cantidad de... 7 personas.
 
Un "siete", sí, han leído bien. Con esta muestra matemática, absolutamente representativa de la diversidad genética mundial, los científicos procedieron al encierro. El titánico experimento consistió en mantener a los siete héroes de la ciencia metidos en la cama durante tres días completos. Eso sí, para que el rigor no decayera, los sujetos experimentales permanecieron sin pegar ojo, pero —atención a las condiciones extremas de laboratorio— excelentemente alimentados y sumamente distraídos viendo películas y charlando alegremente unos con otros.
 
Imaginen la escena de alta tensión científica: «Pásame las palomitas, Mary, que noto cómo se me acelera el metabolismo al ver esta de Spielberg». Y efectivamente, tras setenta y dos horas de maratón de cine, tertulias de alcoba y catering universitario, la computadora arrojó la sorprendente revelación: los siete elegidos habían gastado más energía despiertos que cuando roncaban a pierna suelta. ¡Premio Ig Nobel de urgencia para Colorado!
 
El noble arte de la obviedad financiada
 
Lo verdaderamente atemporal de esta maravillosa noticia —que rescatamos con nostalgia y regocijo— es que demuestra que el ser humano nunca se cansa de financiar estudios destinados a certificar lo evidente. El mundo es una contradicción constante, y mientras unos buscan la cura de complejas patologías, otros se encierran con siete amigos a ver películas para descubrir el fuego del siglo XXI: que estar despierto gasta batería.
 
En “Diario AZprensa” siempre invitamos a documentarse, a razonar y a pensar por sí mismos para formarse su propio criterio. Así que la próxima vez que te despiertes cansado un lunes por la mañana, no le eches la culpa al despertador ni al estrés: recuerda que estás siendo víctima de un implacable axioma de la ciencia estadounidense. Quedamos a la espera del próximo avance del profesor Wright. ¿El agua moja? ¿El fuego quema? Seguiremos informando desde la primera línea del saber.
 

Biblioteca Fisac
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martes, 23 de junio de 2026

Una experiencia extrasensorial

Cuarenta años después de su muerte, mi padre se presentó ante mí con una nitidez y una solidez que ningún sueño había tenido nunca. Lo abracé. Lo sentí. Y semanas después, esa experiencia sigue tan viva como el primer día.
 
(AZprensa) Hoy vamos a compartir un testimonio... Estaba soñando. Un sueño como todos los sueños: absurdo, irracional, poblado de imágenes que no guardan coherencia entre sí y que uno sabe, incluso mientras las vive, que no pertenecen al mundo real. Y de repente, en medio de ese caos onírico, apareció mi padre. Mi padre había fallecido hacía cuarenta años.
 
Lo que ocurrió a continuación no se parece a nada de lo que he experimentado jamás mientras dormía. En contraste con el fondo confuso e irreal del sueño en que me hallaba, su figura se presentó con una nitidez absoluta, con una presencia tan sólida y tan inequívoca como la de cualquier persona con quien uno se encuentra estando despierto. Era él. Mayor, como principalmente lo recordaba, pero no como en sus últimos años de enfermedad: conservaba toda su vitalidad, y de él irradiaba algo que no sé describir de otra manera que como felicidad.
 
Yo era consciente, en ese extraño estado de lucidez que a veces se alcanza dentro del sueño, de que estaba soñando. Y precisamente por eso, al verlo tan real —demasiado real para ser una imagen onírica—, no pude sino hacerle la pregunta que me salió sola: «¿Puedo tocarte?». Porque comprendía que si era parte del sueño, el contacto lo desmentiría; que mi mano atravesaría una ilusión y quedaría confirmado que aquella presencia, por mucho que lo pareciera, no era verdadera.
 
Él sonrió. Y respondió: «Claro que sí». Lo abracé. Y lo que sentí en ese abrazo no tiene nada que ver con ninguna imagen de sueño que haya tenido antes ni después. Sentí su tacto. Su calor. El peso sólido de su cuerpo. El olor que le era propio. Incluso la aspereza de la barba de un día sin afeitar. No era una imaginación, no era la sensación difusa que a veces nos deja un sueño muy vívido. Era real. Tan real —o más— que cualquier abrazo que uno da estando completamente despierto. Y a través de ese abrazo me transmitía algo que tampoco sé nombrar con precisión: una mezcla de cariño, de consuelo y de una felicidad que parecía querer desbordarse hacia mí.
 
«No sentí miedo. ¿Cómo vas a sentir miedo de abrazar a tu padre, al que llevabas cuarenta años sin poder abrazar?»
 
Entonces me dijo algo. Dijo: «He estado fuera viendo muchos lugares, pero ahora he vuelto». Y dicho esto, su figura desapareció. Y yo volví a caer en ese sueño absurdo e inconsistente del que no recuerdo nada desde que me levanté de la cama aquella mañana. Como ocurre con todos los sueños: se disuelven con la misma rapidez que el humo de un cigarrillo cuando lo alcanza una ráfaga de viento.
 
Lo que distingue esta experiencia de un sueño cualquiera
 
La diferencia más evidente entre lo que viví en esos minutos y cualquier sueño habitual es la permanencia. Los sueños —por muy intensos que sean en el momento— se evaporan a lo largo del día. Basta con levantarse, desayunar, ponerse en marcha, para que las imágenes de la noche queden reducidas a fragmentos borrosos que a última hora de la tarde ya no podemos reconstruir. De los sueños que tuve la noche anterior a aquella visita, y los de las noches posteriores, no recuerdo nada. Esta experiencia, en cambio, sigue aquí. Semanas después, con la misma claridad y la misma intensidad del primer momento. Como un recuerdo de algo que ocurrió de verdad, porque eso es exactamente lo que parece ser.
 
Sus palabras, y lo que pueden significar
 
«He estado fuera viendo muchos lugares, pero ahora he vuelto.» Cuarenta años en términos del tiempo tal como lo conocemos aquí. ¿Significa eso que llevaba ese tiempo recorriendo territorios que están más allá de lo que podemos imaginar desde este lado? ¿Y qué significaba ese «he vuelto»? ¿Era acaso que iba a iniciar una nueva encarnación —para quienes creemos en la reencarnación— y antes de dar ese paso quería saludarme? ¿O significaba que pasaba a un estado espiritual distinto, más elevado, tras un periodo de tránsito o permanencia en uno intermedio?
 
No lo sé. Y me temo que no lo sabré hasta que yo también cruce esa frontera y pueda preguntárselo directamente. Que a estas alturas, y teniendo en cuenta todo lo que he leído y aprendido sobre “el otro lado” me parece tan apetecible como han expresado aquellos miles de personas en todo el mundo que –tras experimentar lo que se llama una “experiencia cercana a la muerte”, es decir, una muerte clínica de la que luego regresa inexplicablemente desde el punto de vista científico- no querían regresar a este mundo porque allí estaban micho mejor.
 
Lo que sí tengo claro es la certeza de haber abrazado a mi padre una vez más. De haber sentido su presencia, su calor y su afecto de una manera que ninguna explicación racionalista consigue desmontar del todo. Y la sensación de que él está bien. Más que bien: feliz. Y que quiso, de alguna manera que escapa a todo lo que conocemos, hacer el viaje de vuelta durante unos minutos para decírmelo. Con eso me basta. Y me sobra.
 

Biblioteca Fisac
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sábado, 22 de noviembre de 2025

¿Cómo sueñan las personas ciegas?

(AZprensa) Seguro que alguna vez te lo has preguntado: si alguien nunca ha visto la luz, ¿puede “ver” en sueños? La respuesta depende de un detalle crucial: si la persona perdió la vista después de haber visto o si es ciega de nacimiento.
 
Quienes alguna vez vieron (aunque hayan perdido la vista hace décadas) sueñan exactamente como nosotros: con colores, rostros, paisajes, luz y sombra. En el sueño, la vista regresa intacta.
Quienes nacieron ciegos, en cambio, nunca han tenido una experiencia visual. Por tanto, sus sueños no contienen imágenes. Preguntarles “¿qué ves en tus sueños?” es tan inútil como preguntarnos a nosotros “¿qué olor tiene el color azul?”.
 
Entonces, ¿cómo son sus sueños?
 
Son tan ricos, intensos y complejos como los nuestros, pero están construidos con otro lenguaje: el del sonido, el tacto, el olfato, el gusto y, sobre todo, la emoción y el movimiento. Un ciego de nacimiento puede soñar que camina por una calle conocida guiándose por el eco de sus pasos, el aroma del pan recién hecho que sale de la panadería de la esquina, la textura del viento en la cara, el timbre exacto de la voz de su madre llamándolo desde lejos, la temperatura del sol sobre la nuca. Puede soñar conversaciones enteras, paisajes sonoros, texturas que se transforman, distancias que se miden con el cuerpo. Puede sentir miedo, alegría, amor o nostalgia con la misma profundidad (o más) que nosotros sentimos al “ver” un atardecer en sueños.
 
Para hacernos una idea aproximada, pensemos en los perros. Su mundo no está dominado por la vista, sino por el olfato. Un perro “lee” el parque entero oliendo la hierba: sabe quién pasó por allí hace horas, si estaba contento o asustado, si era macho o hembra, si comió pollo o pienso barato. Ese torrente de información olfativa es tan detallado y emocional para ellos como lo es para nosotros un rostro humano o un paisaje. No necesitan imágenes para vivir una experiencia completa.
 
Lo mismo ocurre con las personas ciegas de nacimiento: sus otros sentidos, afinados por la necesidad y la práctica, tejen sueños completos, coherentes y cargados de significado. No les falta nada; simplemente usan otro alfabeto sensorial.
 
Sus sueños no son “oscuros”. Son mundos enteros construidos con sonidos que vibran, texturas que hablan, aromas que cuentan historias y emociones que no necesitan luz para brillar. Y quizá, en el fondo, nos recuerdan algo importante: ver no es la única forma de contemplar.
 

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viernes, 7 de marzo de 2025

¿Realidad o sueño?

(AZprensa) Una pequeña reflexión para hoy...
 
Nos lo dijo Paco Padrón en su libro “Luces de medianoche”.

Lo repitió después, Juan José Benítez en su libro “Pactos y señales”.

Y ahora lo digo yo también desde este espacio libre de pensamiento e información:
“Al dormir despertamos; es al despertar cuando caemos en un oscuro sueño...”
 



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domingo, 29 de septiembre de 2024

Un 10 por ciento de la población española padece insomnio crónico

(AZprensa) Son más de 80 los trastornos identificados relacionados con el sueño. Alrededor de un 10 por ciento de la población en nuestro país padece insomnio crónico, y una cifra similar necesita medicación para dormir. Por otro lado, el número de personas que padece algún trastorno del sueño ha aumentado durante los últimos tiempos. Por ejemplo, el síndrome de apnea del sueño afecta a cerca de un 6 por ciento de los individuos, y dada su relación con la obesidad, es probable que el porcentaje crezca en un futuro.
 
En España, como en el resto de los países de nuestro entorno, los trastornos del sueño constituyen cada vez más un problema de salud pública, tanto por su dimensión como por su escaso grado de reconocimiento y tratamiento. Gran parte de los trastornos del sueño se relacionan con la morbilidad, el incremento del riesgo cardiovascular y la diabetes. Además, la somnolencia excesiva es uno de los factores principales de accidentalidad y está vinculada a uno de cada cuatro siniestros en carretera.
 
Importancia en la población infantil
 
Si en la población adulta estos síndromes son desconocidos, en la edad infantil el problema se acentúa aún más, lo que reviste una importancia añadida, debido a sus consecuencias en el desarrollo y el aprendizaje. Esto corrobora la importancia que tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios tiene un adecuado reconocimiento del sueño y sus trastornos.
 
Nadie sabe por qué dormimos, pero todo el mundo está de acuerdo en que el sueño es una función biológica esencial e inevitable, que constituye un privilegio y un derecho de todo el mundo. El sueño debe ser reconocido como una actividad fisiológica agradable, de carácter reparador, refrescante y energizante. Cuando el sueño falla, por exceso o por defecto, se alteran o debilitan muchas funciones fisiológicas y psicológicas, con sus correspondientes consecuencias en el organismo.
 

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lunes, 2 de septiembre de 2024

Decálogo para dormir bien cuando hace calor

(AZprensa) Cuando hace calor por las noches resulta muy difícil conciliar el sueño y obtener un descanso reparador, por ello conviene repasar este “Decálogo para dormir bien cuando hace calor” con una serie de trucos que nos vendrán bien…
 
1.- Estar hidratados bebiendo al menos un litro y medio de agua al día.
 
2.- No consumir bebidas con cafeína antes de ir a dormir.
 
3.- Evitar la ingesta de alcohol, sobre todo durante la cena, porque activa el organismo e interrumpe el sueño.
 
4.- Tomar cenas ligeras para facilitar la digestión.
 
5.- No alterar los horarios de las comidas.
 
6.- Restringir la siesta o reducir su duración.
 
7.- Limitar el uso del aire acondicionado ventilando las habitaciones pero sin dejar las ventanas abiertas en las horas de más sol.
 
8.- Darse una ducha fría antes de dormir para combatir el calor.
 
9.- Usar pijamas de algodón para evitar la sudoración excesiva.
 
10.- Tomar preparados de plantas medicinales para aliviar la ansiedad y facilitar el sueño sin los efectos secundarios de los somníferos de origen sintético.
 

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jueves, 8 de agosto de 2024

Decálogo para dormir bien por las noches

(AZprensa) El descanso nocturno es imprescindible para nuestra salud y por ello deberíamos prestarle atención. Aquí encontrarás unos consejos para conseguir ese sueño reparador que todos deseamos, un auténtico “Decálogo para dormir bien por las noches”:
 
1.- Deja transcurrir dos horas o más entre la cena y la hora de ir a la cama.
 
2.- Ciertos alimentos tales como la comida con muchas especias, los alimentos fritos o grasos, el pepino, los cítricos, los pimientos, la cebolla, los puerros, el ajo, el tomate y el chocolate, provocan más pirosis o ardor de estómago que otros alimentos.
 
3.- Las infusiones, en especial las que contienen menta, tomadas después de las comidas, no ayudan a hacer la digestión, sino todo lo contrario ya que provocan la relajación de los músculos del esófago lo que a su vez facilita que los contenidos del estómago suban por el esófago.
 
4.- Las bebidas alcohólicas especialmente las de alta graduación tales como el whisky y el brandy, las bebidas con gas, el café y el té, son los principales activadores de la pirosis. Por lo tanto debes evitar tomar este tipo de bebidas especialmente dos horas antes de irte a la cama. Por el contrario, el agua sin gas y el zumo de piña o papaya ayudan a hacer la digestión.
 
5.- Deja de fumar (que eso siempre viene bien) o si no puedes, trata de fumar menos. Fumar mucho por la noche, tal y como suele ocurrir cuando salimos con los amigos, puede ser especialmente dañino. La combinación de tabaco, alcohol y baile, puede formar parte de una noche muy agradable pero también es una receta segura de pasar una mala noche, más aún si para cenar hemos tomado curry o un grasiento kebab.
 
6.- Duerme echado sobre el lado izquierdo. Es un mito sin fundamento que sentarse en la cama alivia la pirosis o ardor de estómago. La investigación ha demostrado que la forma más eficaz de aliviar este molesto síntoma es echarse sobre el lado izquierdo. Dormir boca arriba facilita la entrada en el esófago del contenido ácido del estómago lo que produce pirosis. Sin embargo la peor forma de dormir es echado sobre el lado derecho ya que en esta posición se tarda más tiempo en eliminar los contenidos ácidos del estómago. También puede servir de ayuda tener la cabeza y la parte superior del cuerpo elevada mientras se duermen; un sencillo truco es calzar las patas de la cabecera de la cama para subirlas unos centímetros.
 
7.- Cuida que la temperatura de la habitación no sea muy alta; es mejor un dormitorio fresco y estar más abrigado que un dormitorio más cálido y dormir encima de las sábanas.
 
8.- Ventila bien el dormitorio e incluso deja siempre una pequeña rendija para que se renueve el aire, aunque estemos en invierno: ¡para eso están los edredones!
 
9.- Deja las preocupaciones para el día siguiente. Procura desconectar de las tensiones y ajetreos cotidianos para poder conciliar bien el sueño. Leer antes de ir a la cama es un buen sistema para conseguirlo.
 
10.- No te atiborres de televisión, Tablet o móvil antes de ir a dormir. La vista fija en las pantallas perjudica tanto a tus ojos como a la calidad del sueño. Es mucho mejor leer en papel impreso cualquier libro o revista que ayude a liberar tu mente y la coloque en las mejores condiciones para disfrutar de un sueño reparador.
 

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viernes, 24 de noviembre de 2023

Un 10 por ciento de la población española padece insomnio crónico

(AZprensa) Actualmente son más de 80 los trastornos identificados relacionados con el sueño. Alrededor de un 10 por ciento de la población en nuestro país padece insomnio crónico, y una cifra similar necesita medicación para dormir. Por otro lado, el número de personas que padece algún trastorno del sueño ha aumentado durante los últimos tiempos. Por ejemplo, el síndrome de apnea del sueño afecta a cerca de un 6 por ciento de los individuos, y dada su relación con la obesidad, es probable que el porcentaje crezca en un futuro.
 
Por eso no hay que recordar la importancia que tiene el sueño en la vida del ser humano, tanto en aspectos relacionados con la salud, como relacionados con la educación e incluso con la seguridad vial.
 
“En España, como en el resto de los países de nuestro entorno, los trastornos del sueño constituyen cada vez más un problema de salud pública, tanto porsu dimensión como por su escaso grado de reconocimiento y tratamiento”. Son palabras del Dr. Francisco Javier Puertas, del Hospital Universitario de la Ribera (Valencia) cuando era presidente de la Sociedad Española del Sueño.
 
Gran parte de los trastornos del sueño se relacionan con la morbilidad, el incremento del riesgo cardiovascular y la diabetes. Además, la somnolencia excesiva es uno de los factores principales de accidentalidad y está vinculada a uno de cada cuatro siniestros en carretera.
 
El problema del insomnio en la población infantil
 
Si en la población adulta estos síndromes son poco conocidos, en la edad infantil el problema se acentúa aún más, lo que reviste una importancia añadida, debido a sus consecuencias en el desarrollo y el aprendizaje. Esto corrobora la importancia que tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios tiene un adecuado reconocimiento del sueño y sus trastornos.
 
“Nadie sabe por qué dormimos, pero todo el mundo está de acuerdo en que el sueño es una función biológica esencial e inevitable, que constituye un privilegio y un derecho de todo el mundo. El sueño debe ser reconocido como una actividad fisiológica agradable, de carácter reparador, refrescante y energizante. Cuando el sueño falla, por exceso o por defecto, se alteran o debilitan muchas funciones fisiológicas y psicológicas, con sus correspondientes consecuencias en el organismo”, tal como destacaba el Dr. Puertas.
 

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sábado, 28 de octubre de 2023

Tenemos mejor memoria durmiendo que cuando estamos despiertos

(AZprensa) Repasando revistas científicas, uno se encuentra con cosas tan curiosas como esta: Un estudio realizado por investigadores de las universidades de Ruhr de Bochum y de Bonn (Alemania) demostró que durante el sueño somos capaces de acordarnos de cosas de las que no nos acordarnos cuando estamos despiertos. El estudio se publicó hace unos años en la revista “Nature Communications”. Decía así la noticia:
 
“Un curioso experimento ha demostrado que durante el sueño somos capaces de acceder a rincones de la memoria a los que no conseguimos acceder cuando estamos despiertos. El estudio, publicado en la revista “Nature Communications”, ha sido realizado por investigadores de las universidades de Ruhr de Bochum y de Bonn (Alemania) y para ello han registrado la actividad cerebral de pacientes con epilepsia a los que se mostraban una serie de imágenes que debían memorizar y después de dormir la siesta se les pedía que las recordasen, midiendo en cada momento la reacción del cerebro ante esos estímulos.
 
Cuando se mira una fotografía, la actividad del cerebro muestra un patrón (conocido como actividad de banda gamma) que es diferente para cada imagen. De esta forma pudieron apreciar las variaciones tanto durante el proceso de aprendizaje como durante la etapa de sueño y comprobaron qué imágenes podían recordar y cuáles no después del sueño.
 
Sin embargo, el hecho de recordar o no una imagen no estriba en la reactivación de la actividad de esta banda gamma sino la actividad del hipocampo, ya que es esta región del cerebro la que muestra unas fluctuaciones u ondulaciones extremadamente rápidas.
 
Como afirman los investigadores, las imágenes olvidadas siguen permaneciendo activas en el cerebro aunque no seamos capaces de recordarlas cuando estamos despiertos”.
 
Como han reconocido algunos lectores de azprensa, esto es la “demostración científica de lo que ya muchos sabíamos, por ejemplo cuando leías los temas de un examen antes de irte a dormir porque durante la noche se adherían los conocimientos”. Otro lector apuntaba: “Si en efecto es al dormir cuando lo que logramos almacenar en el hipocampo pasa a la corteza, entonces podemos recordar a voluntad. Este proceso de adherencia de los conocimientos se conoce como consolidación de la memoria y algo interesante es que nuevas experiencias producen cambios en los conocimientos que ya estaban guardados, por eso se dice que la práctica hace al maestro, algo que igual muchos ya sabemos pero su comprobación científica aún no está completa”.
 

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lunes, 24 de abril de 2023

Diferencia entre sueño y experiencia psíquica

(AZprensa) Todos hemos tenido sueños, algunos de ellos tan reales que nos parecía vivirlos; pero ¿cabría definir esos “sueños” como “experiencias psíquicas”? Veamos las diferencias:
 
El sueño es incontrolable en cuanto a razonamiento o pensamiento lógico. En el sueño se juntan de forma aleatoria imágenes, pensamientos, etc. Y cuando despertamos, en un instante se nos olvida todo.
 
Por el contrario, en la experiencia psíquica somos conscientes de nosotros mismos y podemos razonar sobre lo que estamos viviendo, estableciendo por nosotros mismos lo que es lógico y lo que es ilógico. En la experiencia psíquica –a diferencia de lo que sucede en el sueño tradicional- sentimos una dualidad de conciencia, la nuestra propia y la de aquello que estamos viviendo; podemos incluso ir hacia delante y hacia atrás en el tiempo, analizar la situación, reestructurarla, cambiar lo que va a suceder o hasta repetirlo, todo ello manteniendo esa doble consciencia, la de nuestro yo y la de esa experiencia que estamos teniendo.
 
Después, al despertar, mientras que lo soñado se olvida rápidamente, lo vivido en una experiencia psíquica –llamémosle onírica- se recuerda mejor hasta en ínfimos detalles y tarda más tiempo en olvidarse.
 

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miércoles, 22 de febrero de 2023

El fuego interno que impide el sueño

(AZprensa) Todo el mundo conoce las consecuencias de dormir mal o no dormir lo suficiente. Basta con dormir mal una noche para que al día siguiente estemos irritables, deprimidos, estresados y cansados. No somos capaces de concentrarnos, no podemos recordar las cosas más simples y nos sentimos torpes, cansados y faltos de energía. Por lo tanto no es difícil imaginarse como nos sentiríamos si no durmiésemos lo suficiente noche tras noche. Esto es lo que les ocurre a millones de personas que sufren enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), una enfermedad muy frecuente y molesta que consiste en el reflujo anormal de los contenidos ácidos del estómago al esófago, el tubo que conduce los alimentos desde la garganta hasta el estómago.
 
Aunque la mayoría de la gente ha tenido alguna vez pirosis o ardor de estómago (esa molestia con sensación de quemazón en la boca del estómago o parte inferior del tórax que se va extendiendo hacia arriba, hasta el cuello y la garganta) sólo la pirosis persistente de dos o más veces a la semana es indicativa de padecer ERGE. La causa puede ser la debilidad del mecanismo encargado de cerrar la válvula que separa el estómago del esófago, impidiendo así el reflujo.
 
Los efectos a largo plazo de la falta de sueño son bien conocidos. La corteza cerebral del lóbulo frontal necesita que el individuo duerma para poder funcionar bien y el descanso insuficiente afecta negativamente al habla, la memoria y la resolución de problemas. Además, las personas sanas cuando son sometidas a de privación de sueño, presentan rápidamente síntomas de envejecimiento. El metabolismo de la glucosa desciende hasta un 40 por ciento, lo cual puede provocar una diabetes de inicio precoz, pero sin ir tan lejos, la falta de sueño puede ser muy peligrosa a la hora de conducir un vehículo o de realizar muchas actividades cotidianas.
 

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viernes, 8 de abril de 2022

La Neurociencia explica por qué se producen los “recuerdos falsos”

(AZprensa) En determinadas ocasiones una situación recuerda a otra vivida de forma muy similar y el individuo tiene la sensación de que ese momento ya lo ha vivido antes. Y es que nuestra memoria nos puede mentir, nos puede jugar malas pasadas. Algunos objetos que recordamos haber visto, así como algunas palabras que pensamos haber escuchado, en realidad nunca existieron. Este tipo de fenómenos nos pueden hacer dudar de nuestros propios actos, de nuestra forma de actuar, de los recuerdos, conversaciones, etc., incluso si se repiten con frecuencia en el tiempo, de nuestras capacidades mentales.
 
Sin embargo, hace ya unos cuantos años que un grupo de investigadores de la universidad de Ohio (Estados Unidos) realizaron un estudio que fue presentado en la reunión de la Sociedad para la Neurociencia. Según el mismo, es probable que algún tipo de incitación hiciera que almacenásemos en nuestra mente, como ciertas o verdaderas, imágenes o palabras que nunca vimos ni escuchamos. Asimismo los científicos se muestran esperanzados en que este tipo de engaños del cerebro se podrán llegar a detectar gracias a que el rastro de la verdad queda reflejado en las “fotos” cerebrales.
 
Los conocimientos sobre el cerebro avanzan a tal ritmo que cada día se percibe más su impacto social. ¿Qué son la conciencia y la mente humana? ¿Por qué experimentamos emociones? ¿Por qué aparecen las enfermedades psiquiátricas o neurológicas? Estas son algunas preguntas básicas que la neurociencia intenta contestar en beneficio de la humanidad.
 
La neurociencia estudia el sistema nervioso desde un punto de vista multidisciplinario, esto es, mediante el aporte de disciplinas diversas como la bilogía, la química, la física, la electrofisiología, la informática, la farmacología, la genética, etc. Todas estas aproximaciones, dentro de una nueva concepción de la mente humana, son necesarias para comprender el origen de las funciones nerviosas, particularmente aquellas más sofisticadas como el pensamiento, las emociones y los comportamientos.
 
Según la psicóloga Beatriz López Luengo, una de las hipótesis sobre los llamados “recuerdos falsos” es que se producen debido a una descoordinación del cerebro. Antes de profundizar en esta teoría, es conveniente tener en cuenta que el cerebro humano está compuesto de dos hemisferios, el derecho (en el que se localiza el espacio visual) y el izquierdo (donde se desarrolla el lenguaje). Pues bien, la hipótesis explica que la información transmitida por el ojo llega antes a un hemisferio que a otro, de manera que se produce la descoordinación de la que hablábamos antes y la sensación en el individuo.
 
No obstante, para que esta sensación y otras experiencias sean aprendidas por la persona, es necesario que la fase que los expertos llaman REM (Rápidos Movimientos Oculares, que se produce durante el sueño) concluya sin ser alterada. De tal manera que “mientras soñamos existe una primera fase, con un sueño profundo, en la que no hay movimientos oculares y que tiene la misión de recuperar al individuo físicamente”, afirma esta experta. Por este motivo, los deportistas prolongan esta primera etapa del sueño de forma inconsciente.
 
La segunda etapa del sueño es la “encargada de consolidar los recuerdos”, por eso a los estudiantes se les recomienda dormir las horas necesarias después de haber pasado el día memorizando conceptos o cifras. Por ejemplo, es curioso que si adelantas el reloj y te despiertas antes de tiempo, alteras esa fase del sueño y lo aprendido durante el día anterior no llega a consolidarse en la memoria. Por último, los sueños se pueden producir en ambas fases, aunque “los que se desarrollan durante la primera no suelen ser recordados”, explica López Luengo.
 
“Los sentidos no existen para reflejar la realidad exterior, sino para la preservación de la especie”, afirma Francisco J. Rubia, catedrático de fisiología humana en la universidad Complutense de Madrid, para quien “el cerebro prefiere una información falsa a no tener ninguna información”.
 
En este sentido explica que, desde el punto de vista de las funciones cerebrales, poco importa cómo sea la realidad exterior; lo que al cerebro le interesa es cómo puede utilizarla para la supervivencia del organismo. Por ello, la reconstrucción de los contenidos de la memoria, que solemos llamar “recuerdos” está muy lejos de ser fidedigna, resultando que para el cerebro es más útil una historia plausible que la propia realidad.
 

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miércoles, 11 de diciembre de 2019

La anestesia no es igual que el sueño


(AZprensa) Aunque médicos y pacientes suelen describir la anestesia general como quedarse dormido, hay importantes diferencias entre esos estados. Mientras que el sueño suele involucrar movimientos durante varias fases, en la anestesia general los pacientes suelen entrar en una fase o estado específico y permanecer durante la cirugía. Esta fase se asemeja más a un coma.

Así lo corroboró hace tiempo un estudio realizado por investigadores del Hospital General de Massachusetts, de la Facultad de Medicina Weill Cornell en Nueva York y de la Universidad de Michigan (EE.UU).

"La anestesia general es un coma farmacológico, no un sueño", afirma el doctor Nicholas Schiff, de la Facultad de Medicina Weill Cornell en Nueva York, quien señala que, tras la anestesia, "el cerebro queda muy, muy tranquilo". "La actividad de las neuronas disminuye drásticamente", dice Schiff, añadiendo que “eso también sucede en el coma".

lunes, 15 de abril de 2019

Mantener el horario de invierno todo el año es mejor para la salud


(AZprensa) La Sociedad Española del Sueño (SES) se ha mostrado en contra del cambio de horario estacional y recuerda, avalada por estudios científicos, que lo más conveniente y saludable en España para la salud de todos los ciudadanos es mantener durante todo el año el horario de invierno. Estos son los puntos que ha hecho públicos a este respecto:

1.- Lo más aconsejable para la salud es que exista un horario estable sin cambios durante el año, y que se mantenga de forma permanente el horario de invierno

2.- Con ello se conseguiría una mayor exposición a la luz solar durante la franja horaria laboral y escolar más habitual (de ocho de la mañana a cinco de la tarde) especialmente en las primeras horas de la mañana.

3.- La evidencia científica muestra que el horario de invierno promueve un ritmo biológico más estable que el del verano, mejora el rendimiento intelectual y no facilita la aparición de enfermedades cardiovasculares, obesidad, insomnio, ansiedad y depresión.

4.- Desde el punto de vista sanitario, establecer el horario de invierno de forma permanente sería lo más beneficioso para la población española, especialmente para los grupos más sensibles a los cambios de horario y a padecer trastornos del sueño y de salud como son los niños y las personas de edad avanzada.

miércoles, 10 de octubre de 2018

En el sueño no perdemos la memoria


(AZprensa) Repasando revistas científicas, uno se encuentra con cosas tan curiosas como esta: Un estudio realizado por investigadores de las universidades de Ruhr de Bochum y de Bonn (Alemania) demostró que durante el sueño somos capaces de acordarnos de cosas de las que no nos acordarnos cuando estamos despiertos. El estudio se ha publicado en la revista “Nature Communications”. Dice así la noticia:
 
Un curioso experimento ha demostrado que durante el sueño somos capaces de acceder a rincones de la memoria a los que no conseguimos acceder cuando estamos despiertos. El estudio, publicado en la revista “Nature Communications”, ha sido realizado por investigadores de las universidades de Ruhr de Bochum y de Bonn (Alemania) y para ello han registrado la actividad cerebral de pacientes con epilepsia a los que se mostraban una serie de imágenes que debían memorizar y después de dormir la siesta se les pedía que las recordasen, midiendo en cada momento la reacción del cerebro ante esos estímulos.
 
Cuando se mira una fotografía, la actividad del cerebro muestra un patrón (conocido como actividad de banda gamma) que es diferente para cada imagen. De esta forma pudieron apreciar las variaciones tanto durante el proceso de aprendizaje como durante la etapa de sueño y comprobaron qué imágenes podían recordar y cuáles no después del sueño.
 
Sin embargo, el hecho de recordar o no una imagen no estriba en la reactivación de la actividad de esta banda gamma sino la actividad del hipocampo, ya que es esta región del cerebro la que muestra unas fluctuaciones u ondulaciones extremadamente rápidas.
 
Como afirman los investigadores, las imágenes olvidadas siguen permaneciendo activas en el cerebro aunque no seamos capaces de recordarlas cuando estamos despiertos.


"No son coincidencias", de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa:

lunes, 3 de septiembre de 2018

Demuestran la relación entre apnea del sueño y disfunción eréctil


(AZprensa) Un estudio ha confirmado la estrecha relación entre el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) y la disfunción eréctil (DE), que afecta a uno de cada dos hombres con este diagnóstico. El estudio evaluó también el efecto sobre la disfunción eréctil del tratamiento con presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) y constató la mejora de la satisfacción sexual en los pacientes que siguieron esta estrategia terapéutica. El estudio ha revelado una prevalencia de disfunción eréctil del 51%, lo que confirma la estrecha relación entre ambas patologías-

El síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAOS) se caracteriza por episodios repetidos de obstrucción o colapso de la vía aérea superior que tienen lugar durante el sueño. Se caracteriza por aumento de la morbilidad y la mortalidad por su asociación con la hipertensión, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. En pacientes con SAOS, la aplicación de la CPAP mejora la calidad de vida y disminuye moderadamente la presión arterial, principalmente en pacientes con hipertensión resistente. Se estima una prevalencia del SAOS entorno al 10% de la población adulta.

Por su parte, la disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente para lograr y mantener una erección suficiente para permitir un rendimiento sexual satisfactorio. Este es un fenómeno frecuente que se estima que está presente en el 20% de los hombres de 30-70 años, y que tiene una fuerte relación con la edad. Sin embargo, los primeros estudios relacionando la DE con el SAOS han descrito una prevalencia de DE de hasta 69% entre los pacientes con SAOS, y, en estos pacientes, se considera que la DE es un factor de riesgo para futuras complicaciones cardiovasculares.

El estudio ha sido realizado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES); del Grupo de Investigación Traslacional en Medicina Respiratoria (TRRM) del Institut de Recerca Biomedica de Lleida (IRBLleida); y ha sido coordinado por Ferran Barbé. Los resultados se han publicado en la revista PLoS ONE.

viernes, 22 de diciembre de 2017

¿Por qué la luz eléctrica es enemiga del sueño?

(AZprensa) La exposición a luz eléctrica entre el atardecer y a la hora de acostarse tiene un importante efecto supresor sobre los niveles de una hormona denominada melatonina, que puede influir en los procesos fisiológicos regulados por la misma, como el sueño, la termoregulación, la presión sanguínea y la homeostasis de la glucosa.

Así lo demostraron investigadores del Brigham and Women's Hospital (BWH) y de la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos), un avance que fue publicado en la revista “The Endocrine Society's Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism” (JCEM).

La melatonina es una hormona que la glándula pineal, que está en el cerebro, produce de noche. Además de jugar un papel regulador en el ciclo de sueño y vigilia, se ha demostrado que reduce la presión sanguínea y la temperatura corporal. Asimismo, ha sido estudiada como posible tratamiento contra el insomnio, la hipertensión y el cáncer.

En la sociedad moderna, la gente se ve expuesta a la luz eléctrica durante las tardes durante el horario laboral, en el tiempo de ocio y durante sus actividades sociales. El objetivo de este estudio fue averiguar si la exposición a la luz eléctrica de una habitación al final de la tarde inhibía la producción de melatonina.

Según el líder de este trabajo, Joshua Gooley, investigador del Brigham and Women's Hospital (BWH) y la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston (Estados Unidos), "a diario, millones de personas optan por mantener las luces encendidas antes de la hora de acostarse y durante las horas que normalmente se dedican al sueño".

"Nuestro estudio demuestra que esta exposición a la luz dentro del hogar tiene un mayor efecto supresor sobre la melatonina. Esto podría, por turnos, tener efectos en la calidad del sueño y en la habilidad del cuerpo para regular su temperatura, la presión sanguínea y los niveles de glucosa", añadió.

En este trabajo, los investigadores estudiaron a 116 voluntarios sanos con edades comprendidas entre los 18 y los 30 años, que fueron expuestos a la luz en una habitación o a una luz tenue en las ocho horas antes de la hora de irse a dormir durante 5 días consecutivos.

Paralelamente, insertaron un catéter intravenoso en el antebrazo de los participantes del estudio para recoger continuamente plasma sanguíneo cada 30 y 60 minutos para medir los niveles de melatonina.

Los resultados demostraron que la exposición a la luz de una habitación antes de la hora de acostarse acortaba la duración de la melatonina uno 90 minutos cuando se comparaba con la exposición a una luz tenue. Además, la exposición a la luz de una habitación durante las horas de sueño suprimió la melatonina en más de un 50 por ciento.

Según Gooley, "dado que la supresión crónica de la melatonina por la luz podrían aumentar relativamente el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer y que los genes receptores de melatonina han sido vinculados a la diabetes tipo 2, nuestros descubrimientos podrían tener importantes implicaciones sanitarias para los trabajadores por turnos que están expuestos a la luz interior de noche durante años".