(AZprensa) Con la fusión de Astra y Zéneca, la nueva
compañía se había situado como el tercer laboratorio farmacéutico más grande
del mundo y como tal ejercía ya el papel de líder en numerosos aspectos y,
entre ellos, el de la Comunicación. Eran frecuentes mis viajes a la sede
central de Londres, unas veces en solitario para reunirme con mis colegas del
departamento central de Comunicación (“Corporate Communication” lo llamaban) y
otras acompañado de periodistas para cubrir la rueda de prensa de presentación
de resultados económicos anuales. También eran frecuentes los viajes, solo o
con periodistas españoles invitados, para visitar fábricas, centros de investigación,
o para cubrir algún congreso o reunión en donde la compañía presentase algo de interés.
Estaba claro que la compañía apostaba por la
Comunicación. Estaba liderada por Tom McKillop (Chief International Officer o
CEO, como se decía en inglés), el cual mostró desde el principio una especial
sintonía con los que nos dedicábamos a la Comunicación, dando siempre todo tipo
de facilidades para que pudiésemos ejercer nuestro trabajo y –lo que era más
importante- dándonos libertad (nada de censuras previas) e incentivando la
iniciativa y la asunción de riesgos.
Esto era algo completamente inusual entonces, y sigue siéndolo
ahora. Hoy día, los que se dedican a la Comunicación en los laboratorios
farmacéuticos están verdaderamente presos. Cualquier texto que quieran preparar
para enviar a los medios de comunicación (las consabidas Notas de Prensa) debe
pasar antes varios filtros:
1.- Revisión por parte del médico que ha de supervisar
que el contenido sea correcto, lo cual es lógico porque el que ejerza de
comunicador ha de ser periodista o experto en comunicación pero no tiene por qué
ser también médico.
2.- Revisión por parte del Director de Marketing, el cual
vigilará que se destaquen bien claramente las ventajas del producto del que se
esté hablando y de que el nombre comercial se repita muchas veces, incluso con
mayúsculas y con la “R” de marca registrada en su lugar correspondiente.
3.- Revisión por el Director de Registro para asegurarse
que las indicaciones y usos que se citan en ese texto se ajustan a lo
establecido en la “Ficha Técnica” del producto.
4.- Y hasta revisión por un abogado (hoy día todos los
grandes laboratorios tienen un abogado e incluso un completo departamento de
abogados dentro de su organigrama) para que añada al final todos los textos
legales que sean necesarios ya que se supone que esa Nota de Prensa es sólo informativa
(tal como desea Comunicación) y no un folleto comercial (tal como desearía
Marketing)...
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