lunes, 17 de mayo de 2021

¿Puede haber democracia en la empresa?

(AZprensa) Pues sí, aunque parezca increíble, puede existir democracia en una empresa y que la opinión de los empleados se tenga en cuenta para temas relevantes que les puedan afectar directamente. Hoy relataré un caso real, el del laboratorio AstraZéneca (hoy tan de moda por su vacuna) pero en los años 2000 a 2005 cuando alcanzó su punto álgido tanto en el ranking mundial de laboratorios (tercero a nivel mundial) como a nivel de recursos humanos (cuando su ambiente laboral y remuneración eran la envidia del sector).
 
En una ocasión se sometió a referéndum entre los empleados si se quería seguir cobrando el sueldo en 15,5 pagas anuales o si preferían cobrarlo todo repartido sólo en 12 pagas. Hay que decir que los empleados recibían pagas extras en julio y diciembre como todo el mundo, pero también en octubre y media en marzo, aunque también tenían otra anual variable por consecución de objetivos; de lo que se trataba era de simplificar el trabajo de los encargados de nóminas y de paso que los empleados tuviesen un suelo muchísimo mayor al recibir en 12 veces lo que hasta ese momento estaban recibiendo repartido entre 15,5 veces.
 
Se hizo la consulta popular y salió elegida por mayoría la opción de seguir cobrando 15,5 pagas porque los empleados ya se habían acostumbrado a ese sistema y preferían que la empresa ahorrase por ellos y luego se lo diese todo junto en esas 3,5 pagas adicionales que coincidían perfectamente con los gastos extras que todos tenemos en Semana Santa, vacaciones de verano, vuelta al colegio y Navidad.
 
En otra ocasión se sometió a referéndum si se quería seguir recibiendo la cesta de Navidad (no se puede contentar a todos cuando se eligen los componentes de la cesta: turrón, cava, mazapanes, jamón, etc., porque cada uno tiene gustos culinarios diferentes), o bien se prefería recibir su importe en dinero (en realidad a la empresa le daba lo mismo pagar ese importe en dinero o en alimentos) para que cada cual se lo gastase como quisiera. Tras la consulta popular triunfó la primera opción, seguir recibiendo la cesta, entre otras cosas porque si se entregaba como dinero, habría que descontar del mismo una parte que iría a parar a Hacienda, mientras que si se entregaba como artículos de alimentación no era necesario.
 
En fin, son unos simples ejemplos que más allá de lo anecdótico revelan cómo la opinión de los empleados se puede tener en cuenta y esto repercute en su motivación y, por consiguiente, en su rendimiento laboral. Cuando un empleado se siente escuchado, se mueve en un entorno laboral agradable, se reconocen sus méritos y se anima a la innovación sin penalizar el fracaso, y se remunera de forma generosa, trabajará más y mejor y, en consecuencia, la empresa obtendrá mejores resultados.


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