(AZprensa) El error de muchos médicos es considerar la muerte
como un fracaso. El error de casi todo el mundo es mirar para otro lado cuando
se habla de muerte. Unos y otros, todos en definitiva, vamos a pasar por eso y
por consiguiente debería dejar de ser un tema tabú para afrontarlo y dar a las
personas en esa situación el mejor cuidado posible.
Cada año, 200 millones de personas afrontan el periodo
final de su vida como consecuencia de una enfermedad en fase avanzada,
progresiva, incurable y que no responde a un tratamiento específico.
Concretamente, en España, más del 70 % de la población va a pasar por un
proceso de enfermedad avanzada que requerirá de cuidados paliativos.
Según el presidente de la Sociedad Española de Cuidados
Paliativos (Secpal), Rafael Mota, la atención en el final de vida no solo es
cuestión de profesionales sanitarios o de los servicios sociales. “La muerte
es, en la actualidad, el gran tema tabú. Hoy en día la sociedad en su conjunto
suele mirar para otro lado en cuestiones como la muerte y el sufrimiento. Por
tanto, se trata de concienciar y capacitar a los ciudadanos en el
acompañamiento y cuidados de las personas más vulnerables de nuestro entorno”.
El aumento de la esperanza de vida y el progresivo
envejecimiento de la población traen consigo el aumento gradual de la
prevalencia de algunas enfermedades crónicas, que están incrementando
situaciones de discapacidad y dependencia. De hecho, tres de cada cuatro
muertes se producen por la progresión de uno o más problemas crónicos de salud
y entre el 1 % y el 1,5 % de la población padece enfermedades crónicas
complejas en fase avanzada con necesidades de cuidados. “Envejecimiento, soledad
y dependencia van de la mano”, afirma Rafael Mota. “Todo esto hace que los
sistemas sanitarios y sociales actuales se vean incapaces de acoger la demanda
existente, poniendo en peligro la sostenibilidad de los mismos”.
En este contexto, Isabel Donado, directora general de la
Fundación New Health, explica que los cuidados paliativos son, cada vez más,
una necesidad ética y también económica: “Se ha demostrado que cuando se
implantan programas integrados de cuidados paliativos, huyendo del modelo
hospitalocéntrico para ir a un modelo basado en la atención domiciliaria y
ambulatoria, se ahorra entre un 20 % y 30 % de los costes, que son
mayoritariamente hospitalarios. Las personas van al hospital no porque
necesiten que las curen, sino porque no tienen quién las cuide”.
Se calcula que, al menos, el 40 % de los pacientes que
fallecen con necesidad de cuidados paliativos son complejos, es decir,
requieren de una atención paliativa especializada, mientras que el resto puede
ser atendido por profesionales de Atención Primaria que estén formados en
cuidados paliativos.
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