sábado, 1 de febrero de 2020

Modificando genéticamente el coronavirus se puede obtener una vacuna


(AZprensa) “Un virus mata no porque viva en un organismo y lo destruya; mata si lleva unos genes, llamados de virulencia, que inhiben la respuesta de defensa del hospedador”. Estos genes de virulencia son los que busca el equipo de los investigadores Luis Enjuanes e Isabel Sola, del laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Su equipo trabajó en coordinación con los Institutos de Salud de Estados Unidos (NIH) durante los brotes de los letales coronavirus  SARS-CoV en 2002 y MERS-CoV en 2012, y ahora tienen un proyecto conjunto con la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, de Nueva York, para intentar obtener una vacuna contra el nuevo coronavirus de Wuhan (China), que ha causado 170 muertos y suma más de 8.100 nuevos casos en China. Este nuevo virus tiene una semejanza genética del 80% con el que causó el SARS.

El objetivo del equipo de Enjuanes es localizar los genes de virulencia del virus para eliminarlos mediante modificación genética. Al eliminarlos se consigue una versión del virus atenuada, que más tarde se puede administrar como vacuna para que los pacientes desarrollen una respuesta inmune que les proteja en futuras exposiciones al virus virulento.

“Los coronavirus son virus que infectan a los animales, domésticos o silvestres, y que pueden infectar al ser humano”, explica Sola. “Hasta hace poco conocíamos seis coronavirus que infectan al ser humano, cuatro que causan resfriados leves, y dos que son mortales. El primero surgió en China en 2002, el causante del SARS, infectó a 8.000 personas y causó la muerte de 800. El segundo apareció en Arabia Saudí en 2012, el causante el MERS, ha infectado desde entonces a 2.400 personas y ha causado la muerte de 800”.

Los científicos no disponen de herramientas para modificar la información genética del virus, es decir, su ARN. Por lo tanto necesitan traducir ese ARN al código ADN, con el que sí se dispone  de diversas herramientas de edición genética, según explica Sola, del CNB. Una vez traducido al código ADN, los investigadores disponen de herramientas para modificar la información del virus y eliminar los genes de virulencia.

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