miércoles, 20 de enero de 2021

El granero del Apocalipsis

(AZprensa) Cuando algún día (no sabemos cuándo pero sí que sabemos que sucederá) un cataclismo borre nuestra civilización de la faz de la Tierra, los pocos supervivientes que queden se enfrentarán a la dura tarea de sobrevivir en un mundo arrasado, falto de recursos y de tecnología. Volveremos a la época de las antiguas poblaciones agrícolas pero con un problema añadido: ¿Qué sembrar si todo ha quedado destruido?
 
Como siempre, una vez más, Noruega nos ha dado una lección de previsión y ha creado un auténtico “granero del Apocalipsis” o “bóveda del fin del mundo”, aunque ellos lo llaman de una forma menos dramática, sencillamente “Banco Mundial de Semillas” (“Svalbard Global Seed Vault” en inglés y “Svalbard Globale Frøhvelv” en noruego).
 
Este enorme bunker está situado en Svalbard, un pequeño archipiélago en el norte de Noruega en pleno Ártico, enterrado a 120 metros de profundidad en el interior de una montaña helada. Está preparado para resistir terremotos (incluso de magnitud 10), explosiones nucleares, erupciones volcánicas, subidas del nivel del mar, etc. En su cámara acorazada se guarda el más preciado tesoro: más de un millón de semillas de los más variados y esenciales cultivos, que muchos países han ido depositando allí y que podrán reclamar cuando lo deseen. Las semillas se conservan a -18ºC en paquetes precintados, encerrados a su vez en cajas de aluminio, con un mínimo nivel de oxígeno para asegurar que los granos mantienen una actividad metabólica baja ralentizando así su envejecimiento.
 
Si algún día un asteroide impacta contra la Tierra o cualquier otro cataclismo causa efectos devastadores en todo el planeta, este granero permitirá a los supervivientes… seguir sobreviviendo en el nuevo escenario. Sin embargo, lo más inquietante es que algo (¿quizás la actual pandemia?) ha hecho mover algunos resortes. Por ejemplo, en marzo de 2020 algunos ciudadanos noruegos oyeron en mitad de la noche (noche despejada, por cierto) el ruido de aviones que se dirigían hacia Svalbard sin llevar las reglamentarias luces de posición por lo que no se podía verlos, sólo oír sus motores. Y también en esas fechas, y por primera vez en toda la historia de Noruega se abrieron fuera de Oslo oficinas de un ministerio (todos los ministerios están y han estado siempre en Oslo). Esas oficinas eran del Ministerio de Comercio, Industria y Navegación, y se abrieron en Svalvard que, recordemos, sólo tiene 2.800 habitantes… y un granero para el Apocalipsis.


"Cosas de Noruega", de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa:

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