viernes, 30 de octubre de 2026

Informativo del tiempo: el mejor programa de terror de la televisión

Los partes meteorológicos del tiempo, en las televisiones, se han convertido en auténticos programas de terror, cuya misión no es informar sino asustar. Los poderes públicos alientan este cambio, porque con ciudadanos asustados siempre se gobierna mejor.
 
(AZprensa) Si uno se sienta un rato delante del televisor y presta atención a los informativos meteorológicos, llegará a una conclusión tan inquietante como evidente: hoy en día, los espacios del tiempo se han convertido en uno de los mejores programas de antesala del terror que emiten las cadenas.
 
Antes, los hombres y mujeres del tiempo se limitaban a cumplir con una función tan noble como sencilla: informar de la previsión atmosférica con un mapa, unas cuantas borrascas dibujadas y una sonrisa amable. Ahora no. Ahora el objetivo principal parece ser meter el miedo en el cuerpo a la población.
 
El catálogo de las catástrofes cotidianas
 
Da igual lo que marque el termómetro o lo que haga el cielo; el parte se ha convertido en una sucesión de advertencias apocalípticas:
Si hace calor, la pantalla se tiñe inmediatamente de un rojo infernal, agitando el fantasma de la ola de calor y vaticinando riesgos casi mortales para la salud pública.
Si hace frío, los informativos se transforman en una campaña sanitaria contra las enfermedades invernales y el colapso hospitalario.
Si llueve, el peligro inminente de inundaciones nos acecha en cada esquina.
Si graniza, la crónica se narra como si estuviésemos sufriendo un bombardeo estratégico.
Y si hace viento, la escenografía nos traslada mentalmente a Florida en plena temporada de huracanes, exigiendo poco menos que evacuar las ciudades.
 
Bajo este prisma catastrofista, el mensaje subyacente siempre es el mismo: hace calor, hace frío, llueve, nieva, graniza o sopla aire... Así que lo más sensato y seguro es que nos quedemos encerrados en casa, pegados a la pantalla del televisor, dejando que Papá Estado se ocupe de absolutamente todo.
 
El control a través del pánico
 
No nos engañemos; detrás de esta hipérbole meteorológica permanente hay una estrategia bien conocida. Cada vez que anuncian el tiempo, ya no se habla del tiempo en sí; se habla de catástrofes y graves peligros inminentes.
 
La razón es antropológica y política: una población atenazada por el miedo es una población sumisa. Quien teme por su integridad o por su entorno acata sin rechistar lo que le dicte el poder, jamás se atreve a cuestionar las decisiones de la autoridad y termina obedeciendo como un rebaño. La historia universal nos lo demuestra una y otra vez: los antiguos conquistadores, cuando invadían un territorio, arrasaban cultivos e incendiaban casas no solo por destruir, sino para sembrar el terror y lograr que la población local se sometiera sin resistencia.
 
Hoy ya no hacen falta ejércitos invasores; basta con encender la televisión y comprobar que un simple chubasco de primavera se ha convertido, por obra y gracia del alarmismo audiovisual, en el fin del mundo.
 

¡Qué bien nos vendría leer esto, porque ya se nos ha olvidado!
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