Los folletos de
Dinatrofón para su promoción a los médicos, solían incluir imágenes reales del
antes y después del tratamiento en numerosas indicaciones. Sin embargo una de
las más impactantes publicadas no se correspondía a seres humanos sino a
conejos y ponía en evidencia la increíble capacidad de regeneración de los
tejidos que provocaba este fármaco tri-hormonal.
Se habían
seccionado haces de fibras nerviosas a los conejos y después se les
administraba Dinatrofón a unos mientras que otros se dejaban sin tratar, como
testigos. A los 180 días se analizaban los tejidos de unos y otros. En los
animales tratados se veía cómo al final de tronco grueso seccionado aparecían
numerosas fibras neoformadas distribuidas en abanico. Por el contrario, en los
animales testigo, el tronco seccionado ofrecía una marcada degeneración de la
porción distal.
En este mismo
estudio, y al analizar en profundidad dichos tejidos, se apreciaba visualmente
la estrecha relación que existe entre la regeneración neuronal (N) y la
neoformación capilar (C).
Los efectos
reparadores de Dinatrofón, ampliamente demostrados en la clínica, quedaban constatados
a nivel histológico gracias a este estudio. Este modelo experimental puso de
manifiesto una regeneración de fibras nerviosas y capilares muy significativa,
inducida por el medicamento. Se demostraba en este estudio la existencia de:
Una proliferación
activa de las fibras nerviosas;
Una proliferación
clara de células de Schwann;
Y una marcada
neoformación de los capilares que va paralela a la regeneración de las fibras
nerviosas.
Los datos de este
estudio, que se distribuyó primero de forma completa a los médicos y resumida después,
eran prueba palpable de cómo Dinatrofón ayudaba a “crear tejido”...
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