(AZprensa) Según la última encuesta “Características
Esenciales de la Población y Viviendas” publicada por el Instituto Nacional de
Estadística (INE), los españoles no saben inglés, a diferencia –por ejemplo- de
otros países, como los del norte de Europa, donde prácticamente la totalidad de
la población se desenvuelve con naturalidad en este idioma.
El cuadro que adjuntamos resulta muy revelador de la
ignorancia de los españoles. Madrid es la Comunidad Autónoma donde más fácil le
sería a un extranjero comunicarse en inglés con los ciudadanos, y ese
porcentaje es del 22%. Le siguen Cataluña y Navarra con un porcentaje del 16% y
después… da vergüenza decir el ínfimo porcentaje de españoles que dicen saber
hablar en inglés-
Pero esa es otra, el optimismo innato de los españoles.
Porque la encuesta pregunta “si saben hablar bien inglés” y los españoles, en
cuanto saben tres o cuatro palabras, ya dicen que “saben inglés”, algo muy
alejado de la intención real de la pregunta “hablar bien inglés”. Los responsables
del INE tenían que haber planteado la encuesta de tal forma que cuando alguien
contestase que “sabe hablar bien inglés”, el encuestador siguiese haciéndole
preguntas pero en inglés, para comprobar que eso era verdad.
En consecuencia, los porcentajes reales de españoles
capaces de comunicarse en inglés con un extranjero son mucho más bajos que los
que refleja esta encuesta. Y profundizando en sus datos, uno se asusta más aún
cuando descubre que ni siquiera los jóvenes saben inglés. Sólo un 30% de los
españoles entre 10 y 29 años dicen “hablar bien” (¡qué optimistas!) el inglés.
Y más aterrador aún resulta la sinceridad del 56,5% de los jóvenes entre 10 y
19 años, que reconocen (la encuesta no aclara si con vergüenza o sin ella) que “no
saben hablar inglés”.
¡Cuánto daño ha hecho en los españoles la censura
cinematográfica que impulsó el doblaje al español de todas las películas
extranjeras! En la mayoría de los países europeos, todas las películas se
proyectan (tanto en cine como en televisión) en su idioma original, y
simplemente se añaden abajo los subtítulos en el idioma local. De esta forma,
el oído se va acostumbrando a los idiomas extranjeros, principalmente el inglés
ya que la mayoría de las películas son estadounidenses y británicas, y esto
unido a una buena enseñanza de idiomas desde la infancia hace que todos los
jóvenes y la mayoría de los adultos sepan desenvolverse en inglés.
Aquí no cabe echar la culpa a Franco, tal como hacen
siempre los de izquierdas, porque aunque fue en 1941 cuando salió una orden
para doblar todas las películas, esto ya se hacía desde 1931, y hay que
recordar que aquél dictador (del que ya no nos acordaríamos si no fuese porque
la izquierda se pasa todo el tiempo hablando de él), murió hace 47 años, y yo
creo que en 47 años ha habido tiempo suficiente para implantar una política que
nos acerque idiomáticamente a Europa y al resto del mundo.
En fin, que cada cual mire el siguiente cuadro y saque
sus conclusiones (en español, claro, porque en inglés sólo lo podrá hacer una
insignificante minoría).
El exceso de información se llama “infoxicación” y la
gente sigue sin saber distinguir la información fiable de la que no lo es.
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