viernes, 20 de abril de 2018

La calidad de vida no es algo estático, sino que evoluciona


(AZprensa) “Lo que tenemos que hacer es no pararnos solamente a hablar de calidad de vida, sino que debemos intentar introducir en la práctica asistencial este parámetro”. Quien así se manifestaba era el Dr. Bertomeu Massutí, quien explicaba que “los profesionales están preocupados por la calidad de vida, pero tienen dificultades en la medición, en la determinación de este parámetro, y en aplicarlo en sus decisiones y hechos asistenciales. Evidentemente, tenemos que lograr aproximarnos a lo que realmente experimentan los pacientes. Valorar la calidad de vida significa también crear un consenso entre los objetivos planteados por los profesionales de la asistencia y los objetivos que sean más prioritarios para los pacientes. El problema es que esto requiere una utilización de instrumentos y de un proceso dialéctico que consume mucho tiempo, y el tiempo, en la práctica asistencial, es una cuestión crítica”.

En opinión de este oncólogo, el concepto calidad de vida es muy complejo y debe aproximar las valoraciones del personal asistencial y de los propios pacientes. No se trata de medir la respuesta al tratamiento, ni siquiera la prolongación de la existencia, sino de responder a la exigencia de los pacientes y, probablemente, de la sociedad actual, para que las condiciones de vida de los enfermos sometidos a tratamiento no curativos (enfermos de cáncer, por ejemplo) sean adecuadas para ellos y para su entorno familiar. “La calidad de vida es un concepto aplicable en cada momento, incluso en fases avanzadas de la enfermedad”. De hecho es un concepto dinámico, ya que es definida por el paciente de acuerdo con unas expectativas y en una situación variable, donde a lo largo del proceso de la enfermedad la adaptación juega un papel importante que puede mejorar la propia percepción de su calidad de vida.

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