martes, 17 de enero de 2023

Cuando escribas... sé tú mismo

(AZprensa) Si tienes que escribir y lo que escribas lo va a revisar tu jefe, entonces este artículo no va para ti. Por el contrario si tú escribes por placer, o como autónomo, y no tienes que rendir cuentas a nadie, entonces quizás te interese lo que te voy a decir…

 
En el año 321 a,C el filósofo griego Aristóteles estableció los principios de la estructura dramática en su obra “Poética”, dividiendo la narración de una historia en tres partes: principio, medio y fin. Esto es lo que después se conoció como “planteamiento, nudo y desenlace”.
 
Y así era hasta que en los años sesenta surgió eso que llamaban “Nouvelle vague” y que nadie se molestó en traducir como “Nueva ola”, y todos empezaron a subirse a ese carro de la transgresión, de hacer cada uno lo que le diese la gana. Uno de los exponentes más significativos de esta tendencia fue el cineasta franco-suiza Jean-Luc Godard (1930-2022) quien – a medio camino entre el capricho, la pataleta y las ganas de llamar la atención para tener protagonismo- dijo aquella célebre frase: “Una historia debe tener planteamiento, nudo y desenlace, pero no necesariamente en ese orden”.
 
Godard (en la imagen) lo llevó a la práctica en sus películas, algunas buenas y otras insufribles pero que –por eso de la moda de la “Nouvelle vague”- todos caían rendidos de admiración ante sus majaderías y su forma de contar historias que cuando los espectadores salían del cine no sabían contar lo que habían visto. “Es que es un genio”, decían para justificar que no habían entendido nada ni se habían enterado de nada, pero cada cual se las daba también de “intelectual” y daba una versión que poco tenía que ver con la cinta original.
 
Por eso digo que escribas como quieras, olvidándote de las normas. Lo único importante es que tú te sientas a gusto escribiendo, que cuando después lo leas, lo disfrutes, y que cuando al cabo de unos años vuelvas a leerlo, seas capaz de enterarte de lo que escribirte y de seguir disfrutando con ello. Si a los demás les gusta y te llaman “genio”, pues muy bien, y si no les gusta, pues peor para ellos, que el que disfruta escribiendo eres tú.
 
En fin, tras estas reflexiones y consejos no pedidos, y ya que estábamos hablando de Godard, pues por quedarme con alguna película de las suyas, citaría “Al final de la escapada” (1960), con guion de Francois Truffaut e interpretada por Jean-Paul Belmondo. Y por quedarme con otra frase célebre de las suyas (eso se le daba muy bien, lo de decir frases célebres), me quedaría con otra (año 2018) que mira tú por donde está muy de actualidad en España: “El cine es como Cataluña, que tiene complicada su existencia”.
 


“Falcon Crest” fue una serie de televisión que –como el buen vino- ha ganado valor con el paso de los años y que ahora se ha descubierto encerraba un mensaje subliminal.
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